lunes, 9 de enero de 2017

Ruanda, del genocidio a la actualidad

 07 de abril de 2014
Crédito: Chavetas
Isaac Martin

Madre con su hijo en el genocidio de Ruanda

Un cortado por favor! Creo que jamás encontraré una sensación parecida al pasar de las hojas de imprenta de poco grosor, con múltiples dobleces, que ofrece el periódico cada mañana, ese que hoy me da un titular que llama mi atención.. “Presunta complicidad de Francia en el Genocidio de Ruanda que conmemora el 20 Aniversario“. Revive en mi unos de mis capítulos viajeros que más me estremeció, y que me hace entender como hasta los mismísimos Gorilas de Montaña, hoy más protegidos, sigan siendo escépticos ante la presencia ¿humana?
Gorila de las montañas en Ruanda

Admito que hasta nuestra visita al Kigali Memorial Center, mi conocimiento de la historia de uno de los capítulos más vergonzoso de la humanidad era muy vago. Aquel día un episodio de la historia captaba mi atención…

La visión del viajero: De los colores de Uganda al asfalto de Ruanda

Como viajero, he de reconocer que Ruanda alteró los prejuicios que llevaba de esta parte del mundo. Los grandes y profundos bosques casi impenetrables de Uganda, su país vecino, de intenso verde de la exuberante vegetación, o los lagos, cascadas y ríos reflejando cada matiz del azul del cielo, contrastan completamente con el anaranjado color de las carreteras de tierra que nos permitían atravesarla de Norte a Sur tras multitud de horas y paradas.

Sin embargo, el sólo hecho de cruzar la frontera hacia la tierra de Hutus y Tsutis aquel 27 de Agosto de 2009 descubrió un paraje extraño de asfalto muy diferente a mi concepción prefijada de una Ruanda anclada en el pasado.

Asfalto, vallas publicitarias, red de alcantarillado y alumbrado e incluso grandes edificios en la capital de las Mil Colinas, Kigali, en pleno corazón de África, resulta cuanto menos chocante.



Kigali es hoy una capital moderna, motor económico de un país que para un desconocedor de su historia resultaría confortable. De hecho, su seguridad vial y presencia policial en las calles, permite a cualquier occidental y turista disfrutar de cualquier paseo incluso nocturno.



Las actuales comunicaciones, vía escala alguna ciudad europea, hacen de este país el más accesible para acceder a una de las experiencias más excepcionales que la naturaleza puede deparar, la cual nosotros hicimos en Uganda tras 6 horas de caminata, el encuentro con los Gorilas de Montaña. Aunque el Volcanoes National Park permite otras muchas visitas, como ir en busca de los famosos Golden Monkeys que viven en los bosques de bambú, caminatas u otras actividades.

Sin embargo, toda esta tierra crece sobre al abono de una historia sangrienta, esa que ocurrió hace hoy exactamente 20 años…

1994: El Genocidio de Ruanda

Comenzaba este artículo, que más bien es una reflexión en “letra alta”, leyendo la noticia en el periódico que acercaba mis recuerdos a nuestro paso por el Memorial de Kigali. Museos como el Peace Memorial Museum de Hiroshima en el viaje a Japon 2008, que relata de una manera espeluznante uno de los capítulos más tristes de la II Guerra Mundial o la Casa del Terror en la escapada a Budapest 2009, que recoge los crímenes fascistas y estalinistas en Hungría, e incluso Kilmainhall Gaol en la escapada a Dublin 2009, donde está gran parte de la historia más sangrienta de la Rep. Irlanda, llegan a impactar en la sensibilidad del visitante… pero las atrocidades cometidas en los asesinatos y reflejadas en este Memorial hacen temblar (foto: Tempi.it)

No hace falta ser historiador, para saber que si existe o existió un problema en África, los colonizadores europeos tenemos mucho que ver con ello, y así fue cuando los belgas introducían un carnet étnico en 1934 que otorgaban a los tsusis mayor nivel social que acrecentaba la tensión, matanzas y odio de este área del planeta.


El 7 de Abril de 1994, un día después del atentado al presidente, la emisora Radio Mil Colinas difundía el llamamiento a un exterminio cuidadosamente preparado y que iniciaba una oleada de violencia en el país que se convirtió en el mayor genocidio de la historia contemporánea (fotos: Reuters)




¿Quién no recuerda las impactantes imágenes del éxodo masivo de personas que veíamos en los telediarios mientras la ONU retiraba a sus cascos azules y la comunidad internacional no solo ignoraba el problema sino que permanecía indiferente?

800.000 tsutis fueron asesinados de las maneras más crueles jamás imaginadas (a machetazos, mujeres violadas, denigrados..), enterrados en fosas comunes o simplemente abandonados como cadáveres en sus calles. Las ciudades eran lugares fantasma (foto: Reuters).


El mes de Julio, con el mayor campo de refugiados de la historia en Goma, en RD Congo, que también visitaríamos en esos días, 100.000 niños huérfanos, 2 millones de desplazados y la estructura económica de un país destruida, comenzaba una duro y complicado camino hasta la actualidad.

Ruanda, 20 años después del genocidio.

Nunca olvidaré la cara de sorpresa de todos cuando atravesábamos aquel día la frontera de Ruanda. Ya no sólo por encontrarnos carreteras perfectamente asfaltadas y señalizadas, redes de alcantarillado, y todo tipo de publicidad cual un país occidental se tratase, sino también por la diversidad de colorido que ponían sus habitantes a los márgenes de nuestro camino.


Decenas de negocios se abarrotan en las calles principales, con hombres tecnológicamente “armados” y actividad incesante de cada mercado hasta tal punto que las principales empresas estadounidenses han fijado Kigali como el nuevo Silicon Valley según reproduce la noticia que abría mi matinal.

Los campos ya no se limitan a la recogida de frutas y hortalizas, sino que modernos cultivos o improvisados aserraderos se dejan ver cada pocos kilómetros.



Por supuesto, el turismo es el sector que produce mayor impacto a un país que ha llegado a crecer en los últimos años al 8%, promovido por importantes inversiones extranjeras y la privatización de numerosas empresas que estaban anteriormente en manos del Estado.



No obstante, y a pesar del inimaginable cambio que ha pegado Ruanda en 20 años, todavía no todo se escribe en color. La reducción de pobreza y desigualdad ha sido evidente, unido al rápido crecimiento, la mejora de las infraestructuras, de la educación y de la sanidad… pero en el campo existe un grave problema que acecha .. !!la superpoblación!!. Más de 12,5 millones de personas viven en un pequeño país montañoso, lo que traslada al campo los problemas. !!el 45% de los ruandeses todavía son pobres!!


Esta superpoblación (a pesar de las medidas del gobierno de controlar los nacimientos) unido a dos castas que siguen conviviendo (aunque ya sin la diferenciación del carnet étnico) fueron algunos de los motivos del genocidio de hace hoy 20 años. Hoy la diferenciación rural-urbana se hace todavía más evidente.

No obstante, y dejando aspectos más complejos de lado (se dice que Ruanda apoya las milicias de RDCongo para tener control sobre los recursos minerales), es de admirar la capacidad de cambio que ha experimentado este pueblo.



También supongo que este es de esos artículos, esas reflexión, que uno dirige a si mismo y a personas como yo que en su día no entendían el porque tienen que existir memoriales que recuerden ciertos hechos catastróficos de la historia. Imagino que es mi manera de recordar el día que mi corazón se encogió en un puño, y regresar a un momento que jamás caiga en el olvido ahora que la cronología ya no se escribe completamente en blanco y negro.

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