ANÁLISIS | El mundo aprenderá una verdad trágica en la toma de posesión de Biden
(CNN) — No habrá discusiones sobre el tamaño de la multitud que participe en la toma de posesión de Biden porque no habrá una multitud.
En una medida extraordinaria que revela la situación extrema en la que el presidente Donald Trump deja la nación, todo la Explanada Nacional salpicado de monumentos en Washington estará cerrado el miércoles. Existe el temor de que regresen las turbas violentas pro-Trump que irrumpieron en el Capitolio. Y hay preocupación por la seguridad de Biden, de la vicepresidenta electa Kamala Harris y de otros dignatarios en la ceremonia al aire libre.
Los presidentes anteriores juraron su cargo ante multitudes enormes que se extendían por el Mall hasta donde se alcanzaba a ver. Se trataba de un momento poderoso de unificación nacional. Sin importar cuál fuera el partido, la visión de una nueva primera pareja saliendo de la limusina presidencial y caminando por la avenida Pennsylvania, sin ser golpeada aún por el peso del cargo, los ideales aplastados y los escándalos de la Casa Blanca, era un símbolo de renovación política.*
*Es cierto que a la toma de posesión de Trump también le faltó ese tradicional sentido de alegría, ya que advirtió al país de una «carnicería estadounidense» en un discurso que, según reportes, el expresidente George W. Bush describió como «una mi**** extraña».
Hay más militares en Washington que en Iraq y Afganistán
Sin embargo, este año hay más militares estadounidenses en Washington que en Iraq y Afganistán. Se han levantado barreras enormes de hierro y hormigón a unas cuadras de la plataforma para la toma de posesión en el frente oeste del Capitolio. Un funcionario dijo que los simpatizantes que se presenten allí tendrán suerte si logran vislumbrar la parte superior de la cúpula blanca del Capitolio.
En cualquier caso iba a ser una toma de posesión inusual. Sucede en un momento en que las concentraciones masivas son letalmente peligrosas por la pandemia de coronavirus que Trump ignoró. Y el presidente saliente, que sigue mintiendo sobre su derrota electoral, dijo que no participará, negando a Biden otro importante símbolo legitimador.
Cuando el mundo mire el miércoles, aprenderá una verdad trágica: dos grandes íconos de la democracia estadounidense, el Capitolio y la Casa Blanca, ahora deben estar sellados dentro de una gran jaula para protegerlos de las personas a las que sirven.
‘Hay un dolor real que abruma a la economía real, en la que las personas dependen de los cheques de pago, no de sus inversiones’
Biden ha esbozado un paquete legislativo de emergencia masivo de $ 1,9 billones para financiar la lucha contra el coronavirus y brindar alivio financiero directo a los estadounidenses. Su «Plan de Rescate Estadounidense» asignaría más de US$ 400.000 millones para abordar el covid-19. Sumaría US$ 1.400 a los cheques de estímulo y expandiría los subsidios por desempleo.
Hay un dolor real que abruma la economía real, en la que las personas dependen de los cheques de pago, no de sus inversiones, para pagar sus facturas, sus comidas y las necesidades de sus hijos», dijo el presidente electo en un discurso en Wilmington, Delaware. El discurso mostró un marcado contraste con la fijación de su predecesor con el mercado de valores. Lo que Biden no abordó fue cómo hacer que se apruebe el paquete en el Congreso.
¿Qué está haciendo Melania Trump?
Mientras el presidente criticaba públicamente las elecciones, afirmando de manera fraudulenta que estaban manipuladas y aferrándose a la falsa esperanza de quedarse en la Casa Blanca, su esposa empacaba sus cosas para mudarse, dicen varias fuentes que han seguido las actividades de Trump desde fines de noviembre, de acuerdo a lo que informó Kate Bennett de CNN.
«La primera dama ya terminó más de la mitad del trabajo para enviar las pertenencias a Mar-a-Lago o a un almacenamiento. Ha supervisado poco a poco la mudanza durante semanas. El personal de la residencia ha tenido que ayudar con la operación semiclandestina, facilitando la logística de embalaje sin provocar la ira del presidente, quien realmente creía que se quedaría».
«A medida que las semanas de su mandato llegan a su fin, ella, sin embargo, no ha establecido una oficina para continuar con su plataforma en los años pos Casa Blanca, según una fuente familiarizada con sus actividades. Tampoco ha ayudado con la llegada de la primera dama entrante, Jill Biden, con quien aún no ha se ha contactado, dijo un funcionario de alto rango de la Casa Blanca.
«Lo único que ha hecho, además de empacar la Casa Blanca, trabajar en álbumes de fotos de su época como primera dama y supervisar sesiones de fotos de una alfombra y elementos decorativos, es hacer una declaración intrincada el lunes sobre los eventos de la semana pasada, cinco días después de que ocurrieron».
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