martes, 31 de agosto de 2021

Buenas Noticias para Venezuela y la Region Latinoamericana

 Por Sergio Ortiz:

Maduro se fortalece de cara a las elecciones de noviembre 

La situación de Venezuela sigue siendo difícil por la concurrencia de dos factores disímiles y desproporcionados. Por un lado influye la tenaza imperialista de un bloqueo que empezó cuando Hugo Chávez era presidente y continuó, recrudecido, en los años de Nicolás Maduro, desde 2013 hasta hoy.

Aquella agresión externa, que da cobertura a los agentes del imperio dentro de Venezuela, con el ejemplo mayúsculo del “presidente encargado” Juan Guaidó, es la causa principal de las penurias económicas, sanitarias y de otro orden que padece la nación bolivariana.

De todos modos conviene no perder de vista los errores y limitaciones del mismo gobierno de Maduro y que él ha admitido en forma pública, en reuniones y visitas a lugares de trabajo. Entre otros, hay mucha corrupción en las filas gubernamentales, en niveles altos e intermedios, por ejemplo en la empresa insignia del país, la petrolera PDVSA y Gas Comunal.

Hecha esa admisión, vale aclarar que buena parte de la administración Maduro lucha contra esos fenómenos, aunque a veces se minimizan. Por ejemplo, la Contraloría General de la República informó en febrero de este año que en gran parte el problema había sido solucionado mediante la obligación de que los legisladores deben presentar su declaración jurada de bienes. En Argentina también rige esa cláusula y sin embargo abundan los testaferros, la fuga de capitales y las cuentas en guaridas fiscales. Aquella declaración jurada puede ser un papel mojado, amén de que no sólo es la clase política la que se enriquece ilegalmente sino sobre todo los núcleos del poder económico, y eso debe suceder también en Caracas.

Al imperio no le ha temblado el pulso para someterla a todo tipo de sanciones, desde penalizar sus exportaciones de petróleo hasta robarle la subsidiaria en EE UU, CITGO; adueñarse de sus reservas de oro en bancos de Londres, etc. Esa política criminal venía de antes pero recomenzó en tiempos de Barack Obama con la declaración de que Venezuela constituía un peligro para la seguridad nacional estadounidense. El ladrón gritando “al ladrón”.

Donald Trump llevó esa política agresiva al extremo de formar el Cartel de Lima con los gobiernos afines para procurar derrocar a Maduro y en ese marco reconoció como “presidente encargado” a Guaidó, un líder opositor de la Asamblea Legislativa. No tuvo éxito en sostener a ese figuretti, pese a proveerle muchos millones de dólares para sus haberes, los sueldos de los legisladores adictos y los miembros de una “Corte Suprema de Justicia” trucha, instalada en Colombia.

Incluso apelaron a empresas de seguridad estadounidenses y mercenarios adiestrados en bases de la Colombia de Iván Duque, para intentar desembarcos en Venezuela y cometer atentados terroristas, incluso uno con drones con explosivos en contra de Maduro. Todo eso fue fracasando e incluso el mandato legislativo de Guaidó se venció, cuando asumió la nueva legislatura tras las elecciones de noviembre de 2020. De todos modos el daño fue hecho y no sólo a la economía muy dependiente del petróleo sino en todos los campos. En lo político, por caso, con la demonización de Maduro como un dictador que organizaría fraudes electorales como una de sus actividades preferidas cuando no está violando los derechos humanos.

Esas críticas no se atenuaron cuando el presidente dictó un indulto amplio y demasiado generoso para los políticos presos antes de las legislativas de 2020. Buscaba que los partidos de la oposición moderaran su táctica violenta y participaran de esos comicios, pero sólo algunos decidieron participar. La mayoría de los integrantes del MUD, Movimiento de Unidad Democrática, boicoteó las urnas con el argumento de la proscripción, fraude y otras mentiras desmentidas por la realidad, el sistema electoral transparente y la opinión unánime de los observadores internacionales.

DE CARA A LAS ELECCIONES

La “dictadura” bolivariana es muy particular, porque es muy afecta a cumplir todos los cronogramas electorales. Y el 21 de noviembre serán los comicios para gobernador y alcaldes de todo el país, junto con la integración de los nuevos concejos legislativos y municipales en los estados y provincias.

El oficialista Partido Socialista Unificado de Venezuela, PSUV, tuvo el domingo 8 sus elecciones primarias con una importante concurrencia, pues ejercieron su derecho más de 3.5 millones de afiliados y simpatizantes sin carnet. Según el número dos de la agrupación, Diosdado Cabello, fueron a votar 5 millones pero ante las largas colas muchos dijeron que no iban a poder esperar.

Los medios de la derecha y el imperio, por ejemplo Desinfobae, publicaron artículos haciendo hincapié en las diferencias entre distintas listas que participaban de aquella primaria del PSUV. En algunos casos puntuales habría habido no sólo discusiones sino incluso algunos golpes de puño. Y especulaban con que los electores habían privilegiado candidatos civiles antes que militares bolivarianos, lo cual es relativo pues Carmen Meléndez, ministra del Interior y militar (es almirante), fue la ganadora para la alcaldía de Caracas. También decían que algunos candidatos que responden a Maduro disputaban con los que se alineaban con Cabello, tratando de inventar una ruptura entre ambos dirigentes.

Pero, aún si esas fabulaciones tuvieran algo de cierto, serían una desmentida fuerte a las acusaciones de una “dictadura monolítica” instalada en el Palacio de Miraflores, que no admitiría internas ni diferencias.

La realidad es otra: cuando hay primarias, es lógico que compitan varios candidatos del PSUV y luego, el esfuerzo mayor es recomponer la unidad de cara a las elecciones generales del próximo noviembre. Maduro pidió en la madrugada del lunes 9, a horas de finalizada aquella compulsa, que los diferentes sectores de unan como un solo puño. Incluso así y todo habrá algunos debates y cambios en las listas del oficialismo porque el PSUV debería negociar con otros partidos aliados que integran la coalición Gran Polo Patriótico. Y algunos cargos deberán ceder a esas fuerzas.

DOS BUENAS INICIATIVAS

Una buena iniciativa del gobierno fue aceptar abrir una negociación con partidos de la oposición, con mediación de Noruega; sería en México, con el visto bueno del anfitrión Andrés Manuel López Obrador. En principio se dijo que darían comienzo el 13 de agosto, pero eso no está confirmado. Los gobiernos progresistas de la región, por caso el de Perú, ha manifestado por medio de su canciller Héctor Béjar que ve con esperanza la apertura de esos diálogos. Cabe subrayar que siempre el gobierno bolivariano estuvo abierto a las negociaciones y que los que las arruinaron fueron los opositores de la MUD.

Habrá que ver ahora si esa oposición se pone de acuerdo en dialogar, porque son muchas y diferentes las posturas de AD, Primero Justicia, Voluntad Popular, Vente Venezuela y otros grupos. Si van habrán dejado de lado a Guaidó, porque estarían hablando con el gobierno legítimo de Venezuela y no con ese impostor.

Ojalá prospere el diálogo y los opositores se deslinden de esos grupos más violentos y antidemocráticos, que defienden el bloqueo imperial contra su propio país.

La otra buena noticia es que Venezuela viene resistiendo bien a la pandemia del coronavirus. Por supuesto que hay contagiados y muertos, pero en menor medida y proporción que en muchos otros países de la región y del mundo.

El 11 de agosto la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez informó el cuadro de situación: Venezuela reporta un total de 314.480 contagios y un total de 3.733 fallecidos.

El mismo día el ministerio de Salud de Argentina informaba de 5.052.884 contagios y 108.388 fallecimientos. Un poco más de respeto, señores críticos de Venezuela. ¡Venezuela se respeta!

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