martes, 17 de agosto de 2021

 Mundo 2021-08-17 14:07 GMT

"El país Número 1 de turbulencia en período pandémico del mundo" pisotea gravemente los derechos humanos: la verdad sobre la lucha de Estados Unidos contra la pandemia (VI)
CRI

Estados Unidos afirma ser un "guardián de los derechos humanos" en el mundo. Y como es sabido, so pretexto de ellos, interfiere en los asuntos internos de otros países y les impone sanciones arbitrarias. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto el caos y la crisis interna del propio país norteamericano, arrancando, de paso, su máscara de supuesto defensor de los derechos humanos. Una investigación reciente publicada conjuntamente por tres expertos chinos describe a Estados Unidos como "el país de mayor turbulencia del mundo en el período pandémico". Tras esta situación se esconde la verdad sobre el pisoteo de Estados Unidos a los derechos humanos.

En primer lugar, la tasa de criminalidad en los Estados Unidos es la más alta entre los países desarrollados, y más alta incluso que la de muchos países en desarrollo. Entre los delitos perpetrados en tierras estadounidenses, los crímenes de odio son algunos de los que resultan más impactantes. En mayo del año pasado, el mundo fue testigo de lo ocurrido con George Floyd, joven afroamericano que fue asesinado por policías blancos. Esto revela, una vez más, la violencia, la discriminación y la injusticia durante tanto tiempo sufridas por las minorías estadounidenses. Asimismo, desde marzo del año pasado hasta junio de este año, la organización estadounidense Stop AAPI Hate recibió un total de 9.081 denuncias de incidentes de odio contra personas asiáticas. Como se ve, hasta el día de hoy, los derechos humanos de todas las minorías étnicas en Estados Unidos siguen siendo violados, lo que continúa ensanchando la denominada "mancha en el alma" de la nación norteamericana.

No menos alarmante es el caos político en Estados Unidos. El 6 de enero de este año, partidarios del entonces presidente estadounidense Donald Trump irrumpieron en el Capitolio rechazando lo que calificaron de “fraude electoral”. Esto no sólo expuso el hecho de que la polarización política de Estados Unidos es difícil de atenuar, sino que fue un testimonio también del fracaso de la democracia estadounidense. Al respecto, el periódico Washington Post publicó recientemente un comentario caracterizando el ataque al Congreso como una “rebelión violenta”…y aún con un nuevo Gobierno en el poder, el deterioro del ambiente político ha seguido su curso.

El llamado "guardián de los derechos humanos" es precisamente el mayor violador de los derechos humanos.

El fracaso del Gobierno de Estados Unidos en la lucha contra la pandemia, la débil recuperación económica del país y el aumento del malestar social, toda esta superposición de problemas ha hecho que la vida del pueblo estadounidense se vea afectada de un modo sin precedentes. Un informe del Centro de Prioridades Presupuestarias y Políticas de Estados Unidos indica que, en la primera mitad de 2021, cerca de 20 millones de hogares no tuvieron suficiente comida, a la vez que 11,4 millones de inquilinos adultos no pudieron solventar su alquiler a tiempo y se enfrentaron al riesgo de ser desalojados de sus viviendas.

No obstante, los políticos norteamericanos han hecho la vista gorda ante esta cruda realidad y el sufrimiento de su propia gente. Han optado, en cambio, por desestabilizar a otros países en pos de su hegemonía mundial. Estados Unidos ha impulsado agresivamente el intervencionismo y las sanciones unilaterales: desde la intensificación de las sanciones contra Irán, Venezuela, Cuba y más países, hasta instigar la intervención en la situación de Ucrania e interferir en los asuntos de las regiones chinas de Hong Kong, Xinjiang y Taiwán. Esto no sólo pone en peligro la paz mundial y pisotea los derechos humanos, sino que también socava gravemente la cooperación internacional en la lucha contra la pandemia de COVID-19, agudiza la crisis humanitaria y se constituye como un factor fundamental del caos mundial.

Es así como una multiplicidad de hechos demuestran que el llamado "guardián de los derechos humanos" es precisamente el mayor violador de los derechos humanos. Estados Unidos se jacta de ser un "modelo" del sistema democrático, pero en realidad abunda en delitos y problemas en sus propias tierras. ¿Qué derecho tiene el "el país de mayor turbulencia del mundo en el período pandémico” para denunciar con el dedo la supuesta “situación de los derechos humanos” en otros países? Más bien, lo que debe hacer Estados Unidos es emprender un esfuerzo real para combatir el nuevo coronavirus y actuar con la debida moralidad y responsabilidad internacional para superar la pandemia en el mundo.

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2021-08-17 07:37 GMT

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