lunes, 30 de diciembre de 2019


Manifestantes en Plaza de la Dignidad, Santiago de Chile

Las protestas y las fiestas de fin de año en Chile

© Foto : Gentileza Pablo Salas
AMÉRICA LATINA
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La mayoría de las ciudades chilenas decidió suspender oficialmente las tradicionales fiestas de año nuevo debido al estallido social. Sin embargo, distintos colectivos han llamado a participar en manifestaciones alternativas para esperar el 2020, varias de ellas en la zona cero: la Plaza de la Dignidad, en Santiago.
"Recuperamos un espacio público, desplazamos el show y la parafernalia inútil del modelo consumista, lo reemplazamos por una celebración comunitaria, autogestionada que reivindica auténticos valores de solidaridad y compromiso social", señala a Sputnik Marcelo Osses, organizador de la fiesta 'La Zena Cero' y director de la radio Plaza de la Dignidad.
"Pretendemos rendir un justo homenaje a los jóvenes de la primera línea, a los miembros de los piquetes sanitarios y a todos que han puesto la cara y el cuerpo durante la revuelta popular", agrega.
Desde 1992 la Torre Entel, ubicada en plena Alameda de Santiago, acogía el show pirotécnico de año nuevo más grande de la capital chilena. El emblemático espectáculo de fuegos artificiales era considerado por las autoridades como una "fiesta ciudadana", la que generalmente comenzaba pasadas las 22 horas y se extendía hasta la madrugada.
La última celebración, la que dio la bienvenida al año 2019, tuvo cerca de 15 minutos de espectáculo de fuegos de artificio y contó con la presencia de 400.000 personas que se congregaron en torno a la torre.
Sin embargo —y tras el estallido social de movilizaciones diarias que ha vivido Chile desde el 18 de octubre—, la empresa de telecomunicaciones Entel y la Municipalidad de Santiago, organizadoras de la conmemoración anual, prefirieron suspender la tradicional fiesta que recibiría 2020. Los recursos serían redestinados a ejecutar acciones sociales dentro de la comuna de Santiago, anticipó, sin más detalles, un comunicado de las autoridades a finales de noviembre.
​Esta decisión se sumó a la de otras comunas del país que ya habían anunciado la suspensión de sus respectivas celebraciones: Ñuñoa; La Pintana; Estación Central; Las Condes; Quilicura; Renca; Rancagua; Talca; Chillán; Concepción; Talcahuano; Temuco, y Punta Arenas, por ejemplo.
A pesar de las cancelaciones oficiales, organizaciones ciudadanas han decidido llamar a reunirse este fin de año de forma alternativa y realmente popular para hacer de este 31 de diciembre "una celebración con sentido".

¿Fiesta o protesta de fin de año en Chile?

En la capital, la llamada Plaza de la Dignidad se ha transformado en el lugar de convocatoria para esperar la llegada del 2020. Iniciativas de distintos grupos con objetivos variados se han dado cita en este principal escenario del estallido social histórico para el país y América Latina.
En el caso de Zena Cero, la propuesta es homenajear a quienes luchan diariamente en las protestas. Otro ejemplo es una invitación a vivir esta fecha con profundo respeto, como es la de los convocantes al Año nuevo con dignidad. Por su parte, la intención del llamado de la Garra Blanca —hinchada del popular equipo de fútbol chileno Colo Colo— es defender la plaza como un espacio simbólico de protesta, de apropiación popular.
"Nos vamos a reunir para compartir algunos alimentos, para resignificar las fiestas. Consideramos que no hay mucho que festejar; el cambio de folio, el cambio de año no tiene demasiado valor o sentido si no hay cambios sustanciales en la sociedad, que nos generen pisos de igualdad y justicia mínimos como los que está exigiendo el pueblo chileno", remarca el joven Alfredo, quien integra un grupo 'antifascista' de la Garra Blanca y conversó con Sputnik.
Ninguna de estas convocatorias cuenta con autorización de la Intendencia de Santiago, por lo que el panorama se hace incierto ante la polémica actuación de la Policía, que ha sitiado la plaza en las dos últimas semanas para impedir, precisamente, la concentración de personas (en un intento de acabar con las protestas).
Para los organizadores de las diversas convocatorias, lejos de ser motivo para suspender las actividades, la acción del Estado es la certeza de que deben recuperar la plaza, como ha sido la tónica en estos más de dos meses de movilizaciones.

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