Actualmente, son muchas las ocasiones en las que familias enteras fueron obligadas a desplazarse, aunque los medios internacionales no les han dado cobertura suficiente, a diferencia de lo que ha ocurrido con Venezuela.
Los medios de comunicación internacionales, siendo fuente masiva de información, se han encargado de exponer ante el mundo la situación migratoria de Venezuela, considerándola como una de las peores crisis en este apartado en la historia.
Sin embargo, a lo largo de la historia, han sido muchas las ocasiones en las que familias enteras se han visto obligadas a desplazarse, aunque las fuentes informativas no les han otorgado la atención necesaria para exponer la problemática, a diferencia de lo que ha ocurrido con Venezuela.
Una de las más grandes crisis migratorias que experimenta Europa actualmente es producida por varios conflictos abiertos en África y el Medio Oriente, que ocasionaron el éxodo masivo de grupos familiares enteros y que los medios se han encargado de invisibilizar.
Según informó la semana pasada la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (EASO, por su sigla en inglés), más de 728.000 personas solicitaron el estatus de refugiado el año pasado en la Unión Europea (UE) y en países asociados como Noruega y Suiza.
Siria
El conflicto en Siria, iniciado en 2011, ha dejado hasta la fecha una gran cantidad de ciudades destruidas y familias enteras desplazadas de sus hogares.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde marzo de 2011 se produjo el desplazamiento de más de 11 millones de sirios tanto de forma interna como en otros países. Tan solo en los primeros cuatro meses de 2018, más de 920.000 sirios se vieron obligados a abandonar sus casas.

Ante esta situación, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, instó a los países europeos a incrementar la ayuda humanitaria en Siria para facilitar el retorno de los refugiados.
“Hay que reforzar la dimensión humanitaria en el conflicto sirio y quiero decir por esto, antes que todo, la ayuda humanitaria a la población siria, y ayudar a las regiones donde los refugiados se encuentran en el extranjero para que puedan regresar”, sostuvo Putin.
Libia
Uno de los caso más preocupantes es Libia, donde la trata de migrantes se ha exponenciado, según ratificó la Organización Internacional de Migraciones (OIM).
Libia vive una profunda crisis desde 2011, año en que fue derrocado y asesinado el dirigente Muamar Gadafi, tras lo cual surgió una dualidad de poderes.
En Trípoli funciona el Gobierno de Unidad Nacional, reconocido como legítimo por el Consejo de Seguridad de la ONU, aunque no ha sido reconocido hasta la fecha por el Parlamento con sede en Tobruk (noreste del país), que cuenta con el apoyo del jefe del Ejército Nacional, Jalifa Haftar.
La dualidad de poderes y el colapso del sistema de seguridad en Libia después del derrocamiento de Gadafi, condujeron a un crecimiento de la actividad de grupos insurgentes armados y de organizaciones extremistas.
Debido a la falta de un poder centralizado y de un Ejército unido, Libia se ha convertido en un centro de contrabando y en un punto de trasbordo de la migración irregular de África a Europa. Sin embargo, su situación ha pasado desapercibida, si se compara con la que reproducen los medios internacionales sobre Venezuela.
Yemen
El país situado al sur de la Península Arábiga es el más empobrecido de Oriente Medio, con una renta per cápita quince veces menor que la de sus vecinos Arabia Saudí y Omán, según datos del Banco Mundial. Yemen está sufriendo una sangrienta guerra desde 2015.
Como los anteriores, este conflicto pasó desapercibido por los medios de comunicación de casi todo el mundo, hasta que se hizo inevitable que la verdad saliera a la luz.
A raíz del bloqueo marítimo y aéreo impuesto por Arabia Saudita, se generó una crisis humanitaria de tal magnitud que fue calificada en su momento como una de las más graves del mundo por la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.
En abril, 1.260 refugiados llegaron a Yibuti y Somalia, aunque se preveían desplazamientos mucho mayores. En el mes de julio de 2015 la situación ya era muy grave, con un millón de personas desplazadas, 14.324 heridas y tres mil muertas.
Las cifras de Acnur son contundentes: cada diez minutos, un niño muere de hambre en Yemen.
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