¿Qué vamos a comer cuando la Tierra ya no tenga recursos suficientes para alimentar a la creciente población? Algunos científicos creen que nos espera una transformación comparable a la revolución agraria.
"Antes había una vaca. En el futuro habrá un biorreactor", asegura la publicación finlandesa YLE. En el biorreactor ya es posible producir proteínas lácteas utilizando microbios, lo que Finlandia logró en el 2018 por primera vez.

Ahora, los laboratorios de investigación y nuevas empresas especializadas en la industria alimentaria de todo el mundo están desarrollando nuevas tecnologías y productos: carne derivada de células madre, sustituto de la carne tradicional, o alimentos obtenidos con la ayuda de gérmenes que se encuentran en el aire.
El científico finlandés Lauri Reuter, doctor en biotecnología, participa en el proceso de creación de una 'olla mágica' que no deje de producir comida con el grupo de biotecnología vegetal del VTT.
En los laboratorios del VTT fue posible obtener leche en polvo y clara de huevo de la misma forma. Se cree que estos logros se utilizarán activamente en la producción de alimentos de nueva generación.
"La clara de huevo contiene varias proteínas básicas. Tomamos de la gallina su información genética y con esto se obtiene la proteína. La proteína se agrega al microbio, que después de un tiempo comienza a producir esta proteína", explica Reuter.

Una dirección muy prometedora de desarrollo de productos artificiales es la sustitución de la carne. De acuerdo al inventor de carne artificial, el profesor de la Universidad de Maastricht Mark Post, la humanidad nunca abandonará el sabor de la carne. El primer bistec obtenido en el laboratorio de células madre se probó por primera vez en Londres en 2013.
Las células madre no comen heno y no emiten metano a la atmósfera. Se cultivan en un tubo de ensayo, proporcionando a las células suficiente oxígeno. Al principio se cultivaban a partir de la sangre del ganado, pero ahora es posible hacerlo de una solución sintética, de modo que para crear carne no se necesitan animales vivos.

Reuter cree que el futuro le pertenece a la carne artificial, pero el futuro lejano. En cuanto aparezca, será muy cara, además hace falta mucho trabajo para que tenga un sabor comparable con el de carne natural.
Las plantas reciben alimentación del aire. Obtienen dióxido de carbono y nitrógeno del aire y utilizan la energía del sol para producir proteínas. Los gérmenes hacen lo mismo. La diferencia radica en el hecho de que las plantas necesitan suelo fértil y dependen de la estación y las condiciones climáticas.
"Cuando cultivas gérmenes en un espacio cerrado, no importa dónde estés", destaca el científico.
Probablemente, en 20 años, estas tecnologías se consideren absolutamente naturales.
"El proceso de obtener proteínas del aire se puede considerar natural. Así es como los microbios generalmente viven", enfatiza Reuter.
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