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domingo, 14 de mayo de 2017

La ONU advierte sobre la posibilidad de una guerra nuclear "por error"

21 de abril de 2017
Crédito: Sputniknews



La ONU advierte sobre el aumento del riesgo de una guerra nuclear, que podría comenzar por error debido a la falsa activación de los sistemas automáticos de detección temprana de misiles balísticos u otros sistemas de vigilancia militar.

Numerosos estados del mundo disponen de una gran cantidad de componentes de alta tecnología que se pueden utilizar con fines militares. Son satélites, aeronaves no tripuladas y varios sistemas de radar que se comunican entre sí a través de las redes informatizadas.

Así, como resultado de un fallo de uno de estos sistemas, algún país puede confundirlo con un verdadero ataque de misiles y contraatacar. Estos errores pueden desencadenar una guerra nuclear real y eliminar la vida en nuestro planeta.

El Instituto de las Naciones Unidas de Investigación sobre el Desarme —UNIDIR— publicó un informe que destaca que los riesgos de una guerra nuclear 'equivocada' crecen a medida que aumenta el número de sistemas automáticos complejos en los arsegún el informe, "una mayor dependencia de sistemas automatizados puede conducir a la confianza errónea, además de introducir nuevos puntos de vulnerabilidad".

El documento afirma que en la actualidad muchos países pequeños se están convirtiendo en potencias nucleares sin disponer de sistemas de control adecuados. De esta manera, los nuevos poseedores de las armas de destrucción masiva no serían capaces de defenderlas ante la amenaza terrorista.

Según el informe, "una mayor dependencia de sistemas automatizados puede conducir a la confianza errónea, además de introducir nuevos puntos de vulnerabilidad".

El documento afirma que en la actualidad muchos países pequeños se están convirtiendo en potencias nucleares sin disponer de sistemas de control adecuados. De esta manera, los nuevos poseedores de las armas de destrucción masiva no serían capaces de defenderlas ante la amenaza terrorista.

No obstante, incluso los países más grandes pueden sufrir fallos en sus sistemas militares. Así, el informe recuerda el incidente del Equinoccio de Otoño del 26 de septiembre de 1983, que pudo ser el último día de vida en nuestro planeta.

El hombre que salvó al mundo del 'Juicio Final'
En aquel día otoñal, el sistema de detección de misiles de la URSS registró una amenaza en forma de cinco misiles nucleares supuestamente lanzados desde el territorio de EEUU en dirección a la capital rusa. Según el protocolo, si se detectaba un lanzamiento, el país soviético tenía que responder con sus propios misiles.

El teniente coronel Stanislav Petrov, responsable de monitorear el sistema en aquel momento en el búnker Sérpujov-15 de Moscú, pensó que había algo muy raro. Le pareció que si Washington tenía planeado lanzar un ataque global, no tenía mucho sentido hacerlo con tan solo unos misiles. Y él ignoró la amenaza en vez de alertar al mando, esperando hasta que los radares confirmaran la amenaza.

Finalmente, el radar confirmó que no se había producido ningún lanzamiento. La investigación posterior reveló que había un error en el sistema de detección de misiles. Así el teniente coronel Petrov salvó a la Tierra de una guerra nuclear. El incidente se dio a conocer solo en 1998 y no fue hasta 2004 que le concedieron el Premio al Ciudadano del Mundo (World Citizen Award).

No obstante, es muy probable que este tipo de incidentes vuelvan a ocurrir en el mundo moderno, en condiciones de una tensión geopolítica entre Rusia y los países occidentales o entre EEUU y Corea del Norte.

Amenaza de hackeos
Las conexiones digitales entre las armas nucleares y otros sistemas, generan un riesgo adicional de que se desencadene un conflicto nuclear accidental.

"El mito de que las instalaciones nucleares están físicamente aisladas —en otras palabras, no conectadas a la red— va desapareciendo", dice el informe

De esta manera, para emprender ataques contra instalaciones nucleares, los hackers pueden utilizar las redes virtuales privadas —VPN—, que les permitirán aprovechar las vulnerabilidades de los sistemas informáticos.

Además, existe el riesgo de que hackeen las redes internas de WI-FI de las bases militares o arreglen entregas de hardware y software con virus incorporados.

Los submarinos nucleares también están conectados a la red y reciben datos de la temperatura o la salinidad del agua por medio de señales electromagnéticas. Estas hacen que los sumergibles se vuelvan vulnerables a las interferencias externas.

Así, un hacker potencial puede hacer que un submarino nuclear reciba una señal de ataque errónea, lo que, por su parte, provocará que la tripulación tome medidas recíprocas.

De esta manera, los autores del documento concluyen que todos los sistemas militares, incluidos los sistemas de comunicación entre el mando y las plataformas de lanzamiento, se encuentran bajo la amenaza de desatar una guerra nuclear por error.

Tanto las anomalías naturales, como terroristas y hackers pueden provocar una falsa alarma de los sistemas automatizados.

domingo, 19 de febrero de 2017

Guerra nuclear: el botón del caos

  26 de octubre de 2016
Crédito: RT


La actual escalada de tensión entre Rusia y EE. UU. invita a reflexionar sobre el paradigma de la disuasión con el que se siguen justificando los arsenales nucleares. ¿Puede hacerse realidad la pesadilla de un conflicto nuclear? ¿A quién interesa generar miedo para modernizar este tipo de armas? ¿Cabe la posibilidad de que el terrorismo internacional se haga con ellas? Javier Rodríguez Carrasco analiza, con la ayuda de expertos, por qué siguen existiendo unas armas que nadie admite querer usar.



La amenaza de una guerra nuclear se ha visto siempre como una posibilidad relativamente lejana. No obstante, con el deterioro de las relaciones entre Rusia y EE.UU., las dos grandes potencias nucleares, se han encendido las alarmas. En este contexto, en la nueva entrega de 'El Zoom' Javier Rodríguez Carrasco analiza en profundidad a la madre de todas las guerras: el conflicto nuclear.

Pese a la firma del acuerdo de desarme por ambas potencias, EE.UU. está llevando a cabo una modernización del arsenal nuclear que tiene emplazado en Alemania, mientras que Corea del Norte ya ha dicho que Washington no tiene el monopolio de hacer pruebas nucleares.

"El gobierno y las maniobras de Kim Jong-un están siendo las excusas perfectas para que, desde EE.UU., se siga pensando en que no hay que desarmarse, en que hay que seguir con el despliegue de armas nucleares fuera de sus fronteras", afirma el presentador de RT.

Las armas nucleares y Rusia. ¿Quién es el verdadero enemigo?

Para hacer que todas estas armas sean imprescindibles se requiere crear pánico y señalar a un enemigo, que según la OTAN y EE.UU es Rusia. El miedo a una respuesta nuclear rusa se ha convertido en el ingrediente perfecto para señalar a Rusia como la principal razón para seguir justificando los arsenales nucleares, como si Moscú quisiera destruir el mundo y ser el dueño de un planeta arrasado por las bombas nucleares.

"¿Qué desea Rusia? ¿Una tercera guerra mundial? ¿Destruir el mundo y ser el dueño de un lugar arrasado por las bombas nucleares? ¿De veras creen que Putin está dispuesto a apretar el botón?", se cuestiona el anfitrión del 'El Zoom'.

Tal situación ha generado tensión por falta de acuerdos. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha optado por suspender un tratado con EE.UU. por el que ambas partes se desprendían de plutonio para uso en armas nucleares como respuesta a las políticas de EE.UU., lo que podría poner en riesgo la seguridad mundial.

¿Estamos ante una nueva escalada armamentística?

En medio de la tensión y tras las declaraciones del secretario de Defensa estadounidense acerca de recurrir al armamento nuclear en un conflicto que implique a Rusia a fin de prevenir que Moscú utilice este tipo de armas, crece cada vez más el riesgo de una nueva era nuclear si consideramos que ambas naciones cuentan con el 90% del arsenal nuclear. "¿Es esta tensión la que quiere dejar Barack Obama como herencia? Porque hasta en el Congreso ya le piden a gritos que dé marcha atrás a sus políticas referentes a las armas nucleares", expresa el presentador.

Un mundo sin armas nucleares, ¿una utopía?

Finalmente Javier Rodríguez Carrasco subraya la importancia de lograr liberar al mundo de las armas nucleares, pero mientras el ser humano siga caminando "dirigido por el miedo" y no exista una confianza mutua entre naciones, políticos y mandatarios, este mundo seguirá siendo una utopía. "Empecemos por dialogar y tratar de llegar a metas juntos sin acrecentar desconfianzas y rivalidades por intereses particulares o por orgullo", concluye.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Declaraciones nucleares de Trump, “aterradoras”: Chomsky

23 de diciembre de 2016
Crédito: Aporrea.org

NOAM CHOMSKY, EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL AUTÓNOMA DE MÉXICO, EN 2009
Noam Chomsky, profesor del Instituto de tecnología de Massachusetts y crítico social, dijo que las afirmaciones en Twitter del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, son "una de las declaraciones más aterradoras que he visto recientemente", reportó el Huffington Post.

Trump escribió en su cuenta de la red social, @realDonaldTrump, que considera necesario que su país refuerce y expanda su capacidad nuclear.

El investigador advirtió que estas declaraciones podrían impulsar un cambio en el Reloj del Juicio Final del Boletín de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago -una representación simbólica del acercamiento de la humanidad a una catástrofe global-, que se debe actualizar a principios de 2017 y podría acercarse más a la medianoche.

El presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó ayer reforzar en 2017 la capacidad nuclear rusa, con la ayuda de misiles capaces de atravesar cualquier escudo.

"Hay que reforzar la capacidad militar de las fuerzas nucleares estratégicas, sobre todo con la ayuda de sistemas de misiles capaces de atravesar sistemas de defensa antimisiles existentes o futuros", declaró durante una reunión con los responsables del ejército ruso.

lunes, 21 de noviembre de 2016

­­¿GUERRA NUCLEAR CAUSARÍA LA EXTINCIÓN HUMANA?

20 de noviembre de 2016
Compilador: German Saltrón Negretti


La especie humana pudiera extinguirse por varios eventos catastróficos, naturales, artificiales o provenientes del espacio o una guerra nuclear. La extinción humana es diferente de la extinción de la vida en la Tierra. De todas las formas posibles de extinción, una guerra nuclear podría ser capaz de eliminar únicamente a la raza humana, sin afectar a otras criaturas terrestres. Claro que no es éste el único peligro que nuestro ambiente galáctico nos plantea. Siempre es posible que una supernova, una de esas deflagraciones que ocurren cada pocas decenas de años, una galaxia destruyendo a la estrella o sistema binario que la produce, acontezca demasiada cerca del Sistema Solar.

El material expulsado en la explosión puede tener unas desastrosas consecuencias ecológicas, como parece ser que ya ha pasado con anterioridad. Éste podría ser el caso de la extinción de los mamuts, o la que sucedió al final del periodo terciario o cretáceo, hace 65 millones de años, cuando un gran número de especies, incluyendo dinosaurios, desaparecieron de manera masiva y súbita, aunque en este último caso parece ser que fue un asteroide el que pudo desencadenar el desastre.

Respecto a conflictos bélicos, incluso las pérdidas de vida sin precedentes autoinflingidas del siglo XX, con las dos guerras mundiales, no lograron frenar el aumento de la población global, ni atemorizarnos lo suficiente. El reconocido físico Stephen Hawking, no sólo ha aportado teoremas acerca de los agujeros negros y las singularidades espaciotemporales, sino que ha dado a conocer abiertamente sus ideas acerca de los posibles escenarios que podrían dar fin a la civilización humana. De acuerdo con el científico británico, son tres las mayores amenazas al hombre. Cuando se le preguntó qué deficiencia humana le gustaría poder corregir, Hawking respondió: "la agresión". El profesor explica que si bien en el pasado pudo haber representado una ventaja para la supervivencia de nuestros antepasados, ayudándoles a conseguir más comida, territorio o una pareja, hoy en día nuestra agresión amenaza con autodestruirnos. Una guerra nuclear, por ejemplo, probablemente aniquilaría al ser humano. Por el contrario, ante la pregunta ¿qué cualidad humana te gustaría magnificar?, respondió: "la empatía, pues nos reúne en un estado amoroso y pacífico".

El científico de la Universidad de Oxford en Inglaterra, Anders Sandberg, en un artículo publicado en el sitio ‘The Raw Story’, el 13 de marzo de 2016, realizó un análisis en el que describe cinco amenazas reales, desde la perspectiva de la ciencia que pueden producir la extinción de la humanidad. Los cinco jinetes del Apocalipsis han sido renombrados por Sandberg como: guerra nuclear, armas químicas, inteligencia superior artificial, nanotecnología y evento cósmico desconocido.

GUERRA NUCLEAR. Si bien solamente dos armas nucleares se han utilizado en guerra y contra civiles hasta este momento de la historia, en Hiroshima y Nagasaki en la Segunda Guerra Mundial, los arsenales nucleares cuentan con miles de misiles y bombas que son parte ya de una guerra fría global, y cualquier conflicto regional puede detonar una guerra en la que no habría ganadores ni perdedores, y una catástrofe nuclear mundial es una posibilidad con alto pronóstico que suceda. Sin embargo, aunque una guerra nuclear mundial mataría a millones de personas en forma directa o mediante la radiación letal, no será suficiente para una extinción absoluta de la humanidad en el momento del evento.
La verdadera amenaza, según el investigador, es el invierno nuclear producido por el hollín que se lanzaría a la estratosfera que produciría el enfriamiento y sequía del mundo entero en pocos años. Las simulaciones climáticas modernas indican que se afectaría la agricultura en gran parte del mundo. Entonces miles de millones de personas morirían de hambre, dejando solo sobrevivientes en algunos puntos del planeta, y que estarían además amenazados por otros peligros naturales o epidemias.

2. ARMAS QUÍMICAS O BIOINGENIERÍA PANDÉMICA. De acuerdo a las estadísticas mundiales, las pandemias de origen natural han matado a más personas que las propias guerras, sin embargo siempre existen personas resistentes al patógeno, por lo tanto una pandemia global por sí misma no extinguiría a los seres humanos. El problema es que hoy en día, la propia ciencia y los humanos por si mismos pueden producir enfermedades más irresistibles y peligrosas.
Uno de los ejemplos es el reconocido gen mousepox, que fue introducido por los investigadores en un ratón con viruela, haciendo a la enfermedad mucho más letal e incluso capaz de infectar a los individuos ya vacunados. Las últimas investigaciones en torno a la gripe aviar han demostrado que es posible incrementar el contagio de la enfermedad de forma deliberada.

3. SUPER INTELIGENCIA ARTIFICIAL. La inteligencia en general es cada día más potente y ayuda cada vez más a los individuos y diferentes organizaciones en el logro de sus objetivos, pero si las metas no se razonan y se establecen mal, este poder puede llevar la humanidad al desastre. De acuerdo con el investigador, la forma de inteligencia más poderosa es la que produce el ‘software’ y cuando sea suficientemente potente para generar un mejor agente de sí misma causará una “explosión de inteligencia” que producirá una gran diferencia en el poder potencial en el sistema inteligente humano y el resto del mundo, lo que puede hacer surgir una inteligencia artificial autónoma que puede tomar decisiones por si misma sin tomar en cuenta a los humanos.

4. NANOTECNOLOGÍA. Se refiere al manejo atómico o molecular de la materia y por sí misma no es realmente peligrosa, por el contrario, puede ser la solución para muchos problemas que hoy en día afectan a los humanos y su civilización. Sin embargo, de acuerdo a Sandberg, el problema, al igual que en el caso de la biotecnología, es la posibilidad de abusos por el incremento de sus posibilidades y potencia. El riesgo más reconocido por los tecnólogos en cuanto a la fabricación de precisión atómica es la fabricación rápida y barata de armas nanotecnológicas.

Un gobierno inmerso en un conflicto bélico podría “imprimir” grandes cantidades de armas autónomas. En este caso una carrera armamentista podría ser muy rápida y por lo tanto inestable. En esta posible situación de guerra, los gobiernos pueden decidir atacar primero antes de que el enemigo alcance la cantidad más grande de armas. Sandberg afirma que el desarrollo de la nanotecnología “podría actuar como un gas nervioso, que busca a las víctimas con el fin de mantener las poblaciones obedientes” y además de poner la proliferación nuclear y la ingeniería climática en manos de personas sin escrúpulos.

5. EVENTOS CÓSMICOS DESCONOCIDOS. Tal como la cercanía con una fuente intensa de radiación cósmica, acércanos a un agujero negro, variaciones en la órbita terrestre, u otros eventos de los cuales la ciencia no tiene noticia, pueden ser amenazas futuras y reales para la humanidad. Sandberg indica que tal vez esto es lo más inquietante y que genera más incertidumbre, la existencia de algo desconocido y extremadamente mortal para los seres humanos, de lo que todavía ni siquiera tenemos la más mínima idea. El científico señala que “el silencio en el cielo podría ser evidencia de esto” y hace una pregunta muy reveladora ¿qué tal si la ausencia de los extraterrestres se debe al hecho de que la vida y la inteligencia son excepcionales o que tienden a ser aniquiladas?

Sandberg considera que si existen eventos cósmicos que han extinguido civilizaciones extraterrestres y por ello no las conocemos, la especie humana terrestre no puede ser una excepción. El investigador finalmente afirma que los riesgos enumerados arriba, tienen más probabilidad de extinguir a la humanidad que, por ejemplo, el cambio climático o el impacto de un asteroide, los cuales aparecen mucho más a menudo en los medios de comunicación.

FUENTE: RAWSTORY. http://universitam.com/academicos/noticias/las-5-amenazas-que-pueden-producir-la-extincion-de-la-humanidad-segun-la-ciencia/

lunes, 31 de octubre de 2016

Guerra nuclear: el botón del caos

  26 de octubre de 2016
Crédito: RT

La actual escalada de tensión entre Rusia y EE. UU. invita a reflexionar sobre el paradigma de la disuasión con el que se siguen justificando los arsenales nucleares. ¿Puede hacerse realidad la pesadilla de un conflicto nuclear? ¿A quién interesa generar miedo para modernizar este tipo de armas? ¿Cabe la posibilidad de que el terrorismo internacional se haga con ellas? Javier Rodríguez Carrasco analiza, con la ayuda de expertos, por qué siguen existiendo unas armas que nadie admite querer usar.


La amenaza de una guerra nuclear se ha visto siempre como una posibilidad relativamente lejana. No obstante, con el deterioro de las relaciones entre Rusia y EE.UU., las dos grandes potencias nucleares, se han encendido las alarmas. En este contexto, en la nueva entrega de 'El Zoom' Javier Rodríguez Carrasco analiza en profundidad a la madre de todas las guerras: el conflicto nuclear.

Pese a la firma del acuerdo de desarme por ambas potencias, EE.UU. está llevando a cabo una modernización del arsenal nuclear que tiene emplazado en Alemania, mientras que Corea del Norte ya ha dicho que Washington no tiene el monopolio de hacer pruebas nucleares.

"El gobierno y las maniobras de Kim Jong-un están siendo las excusas perfectas para que, desde EE.UU., se siga pensando en que no hay que desarmarse, en que hay que seguir con el despliegue de armas nucleares fuera de sus fronteras", afirma el presentador de RT.

Las armas nucleares y Rusia. ¿Quién es el verdadero enemigo?

Para hacer que todas estas armas sean imprescindibles se requiere crear pánico y señalar a un enemigo, que según la OTAN y EE.UU es Rusia. El miedo a una respuesta nuclear rusa se ha convertido en el ingrediente perfecto para señalar a Rusia como la principal razón para seguir justificando los arsenales nucleares, como si Moscú quisiera destruir el mundo y ser el dueño de un planeta arrasado por las bombas nucleares.

"¿Qué desea Rusia? ¿Una tercera guerra mundial? ¿Destruir el mundo y ser el dueño de un lugar arrasado por las bombas nucleares? ¿De veras creen que Putin está dispuesto a apretar el botón?", se cuestiona el anfitrión del 'El Zoom'.

Tal situación ha generado tensión por falta de acuerdos. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha optado por suspender un tratado con EE.UU. por el que ambas partes se desprendían de plutonio para uso en armas nucleares como respuesta a las políticas de EE.UU., lo que podría poner en riesgo la seguridad mundial.

¿Estamos ante una nueva escalada armamentística?

En medio de la tensión y tras las declaraciones del secretario de Defensa estadounidense acerca de recurrir al armamento nuclear en un conflicto que implique a Rusia a fin de prevenir que Moscú utilice este tipo de armas, crece cada vez más el riesgo de una nueva era nuclear si consideramos que ambas naciones cuentan con el 90% del arsenal nuclear. "¿Es esta tensión la que quiere dejar Barack Obama como herencia? Porque hasta en el Congreso ya le piden a gritos que dé marcha atrás a sus políticas referentes a las armas nucleares", expresa el presentador.

Un mundo sin armas nucleares, ¿una utopía?

Finalmente Javier Rodríguez Carrasco subraya la importancia de lograr liberar al mundo de las armas nucleares, pero mientras el ser humano siga caminando "dirigido por el miedo" y no exista una confianza mutua entre naciones, políticos y mandatarios, este mundo seguirá siendo una utopía. "Empecemos por dialogar y tratar de llegar a metas juntos sin acrecentar desconfianzas y rivalidades por intereses particulares o por orgullo", concluye.

lunes, 1 de agosto de 2016

INFOGRAFÍA: ¿POR QUÉ EL RIESGO DE GUERRA NUCLEAR ES AHORA MAYOR SI HAY MENOS ARMAS EN EL MUNDO?

 25 de julio de 2016
Crédito: RT

Aunque en lás últimas décadas el arsenal nuclear en el mundo se ha reducido en casi 10 veces, esto ha generado, paradójicamente, un mayor riesgo de guerra nuclear.


"Si en los años 80 la principal amenaza era que en el mundo había demasiadas armas nucleares, en el siglo XXI el problema es que Rusia y EE.UU. tienen muy pocas", escribe el economista Noah Smith para Bloomberg. En el auge de la Guerra fría los arsenales nucleares de la URSS y de EE.UU. sumaban unas 64.000 unidades de armas nucleares y ahora ambos países tienen 'solo' alrededor de 7.000 unidades cada uno, de las que menos de 2.000 están desplegadas y listos para ser usadas.

Es decir, si hace 30 años ambos países contaban con armas suficientes para aniquilar el mundo a través de un apocalipsis nuclear, ahora las armas existentes son suficientes para cobrarse las vidas de cientos de millones o incluso de miles de millones de vidas y aniquilar Rusia y EE.UU., pero no son suficientes para desencadenar un fin del mundo, señala el experto.

¿Dónde reside el problema?
La estrategia nuclear de la Guerra Fría pivotaba en torno al concepto de la destrucción mutua asegurada, es decir, cuando cada una de las superpotencias estaba segura de que si apretaba primero el 'botón rojo' desencadenaría un contrataque absolutamente destructor contra sí misma. Es decir, no había forma de empezar una guerra nuclear sin perderla.

Aquel era entonces el principal factor de contención y es ahí donde reside el peligro de no disponer de armas suficientes para asegurar la destrucción mutua. Cuando un país empieza a pensar que el arsenal nuclear de otro país se ha reducido demasiado para asegurar el segundo ataque destructor, entonces la situación se vuelve "inestable".

La 'Teoría del Loco'
Otro factor de contención es la llamada 'Teoría del Loco', uno de los rasgos principales de la política exterior del expresidente estadounidense Richard Nixon. Según esta teoría, si un líder de un país nuclear actúa como un 'loco', dando a entender que pese a todos los riesgos puede lanzar un ataque nuclear en cualquier momento, los demás países harán lo posibile para no provocarlo en ningún momento.

Sin embargo, el presidente 'loco' se vuelve mucho más peligroso cuando los países cuentan con menos capacidades nucleares, ya que existirá la tentación de intentar ganar la guerra con el primer ataque nuclear y tratar de sobrevivir a un eventual contraataque. "En vez de, sencillamente, disuadir al enemigo, un presidente errático puede decidir tirar los dados e intentar eliminar a los enemigos de EE.UU. con consecuencias desastrosas tanto para EE.UU. como para todo el mundo", reza la publicación.

¿El final de la civilización a la vista?
En este sentido, cabe mencionar la advertencia del escritor Tony Schwartz, coautor de las memorias de Donald Trump 'Trump: The Art of the Deal'. "Creo, sinceramente, que si Trump gana [las elecciones presidenciales] y tiene acceso a los códigos nucleares, habrá una posibilidad excelente de que esto conduzca al fin de la civilización", dijo en una reciente entrevista a la revista 'The New Yorker'.


domingo, 20 de marzo de 2016

'Lecciones no aprendidas de la guerra nuclear': 70 años del ataque a Hiroshima y Nagasaki

  05 de agosto de 2015
Crédito: RT

Cáncer, mutaciones genéticas y mortalidad infantil. Estos días, el 6 y 9 de agosto, la humanidad conmemora el único caso de uso bélico de armas nucleares en su historia: el bombardeo de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki por parte de EE.UU. Agresiones de este tipo no tienen fecha de caducidad y hoy, 70 años después, los ataques deben reconocerse como un crimen de lesa humanidad, postulan políticos rusos.


"Fue un acto de vandalismo sin sentido, un crimen de lesa humanidad. Debe ser calificado de este modo, a través de involucrar a todas las instituciones internacionales, la ONU incluida", aseguró el miembro del Comité parlamentario ruso de Defensa, Frants Klintsévich, según recoge 'Rossiyskaya Gazeta'. Puntualizó que los bombardeos no fueron una necesidad bélica y que EE.UU. solo aprovechó la ocasión para intimidar a la URSS.


"Imagínense. Si Hitler, entre otros crímenes, hubiera destruido con armas químicas disponibles en aquella época una serie de ciudades más en Europa, ¿esto no habría formado un punto aparte en los Juicios de Núremberg? Desde luego que sí, pero los bombardeos atómicos de las ciudades japonesas hasta ahora no han sido objeto para el tribunal militar internacional", acentuó, a su vez, el presidente de la Duma Estatal, Serguéi Narýshkin, según recoge el mismo diario.

"De hecho, EE.UU. intenta expulsar la memoria sobre Hiroshima y Nagasaki en la periferia del diálogo en la sociedad y entre los expertos. Sin embargo, sin estas páginas pesadas, la historia de la humanidad será incompleta y falsa", puntualizó Narýshkin.

¿Perdonó Japón a EE.UU.?


Los dos bombardeos mataron instantáneamente al menos a 129.000 personas. Sin embargo, el saldo final de las víctimas mortales no está claro a día de hoy. Se estima que en los primeros 2-4 meses posteriores, los agudos efectos de los ataques —mayormente, quemadurasy el síndrome de irradiación aguda— se cobraron entre 90.000 y 166.000 vidas en Hiroshima y entre 39.000-80.000, en Nagasaki. Las estimaciones de víctimas fatales de diferentes tipos de cáncer en los años posteriores suelen variar entre 565 y 1.900.
Mientras tanto, las autoridades locales dan un número total de bajas algo más alto, casi 450.000 personas: 286.818 en Hiroshima y 162.083 en Nagasaki, según las cifras del 2013. La gran mayoría población civil.





Ambas ciudades eran de carácter industrial, no tenían ningún centro militar administrativo, destacó Yuri Nikíforov, de la Academia rusa de las Ciencias Militares, al diario 'Komsomólskaya Pravda'. Esta fue una de las razones porque prácticamente carecían de sistemas de defensa antiaérea, puntualizó.
Subrayó, además, que los bombardeos no causaron ningún daño real a las fuerzas militares japonesas. Las tropas terrestres no perdieron su capacidad bélica, ya que la mayoría de ellas todavía estaba fuera del país en aquel momento: en China nororiental, Corea y Vietnam, entre otros.

"Desde el principio, EE.UU. quería bombardear ciudades de tipo industrial y barrios residenciales. Querían ver las destrucciones que causaban y cómo quedarían las víctimas. No fue casualidad que en el bombardeo de Hiroshima, estuvieran otros aviones más: uno con científicos a bordo, y el otro, con camarógrafos. Otra motivación fue mostrar al mundo las pretensiones de EE.UU. para la gestión global en el mundo de postguerra, que EE.UU. ahora es el dueño del planeta", opinó Nikíforov.


Para el Japón de hoy, Hiroshima y Nagasaki siguen siendo "una herida sin curar" que el país siempre recuerda, enfatizó exembajador ruso en la nación nipona, Alexánder Panov, en declaraciones a 'Komsomólskaya Pravda'. Sin embargo, en ningún momento Tokio planteó oficialmente la solicitud de que Washington le pidiera perdón, subrayó.
En parte, es porque los japoneses lo ven como un castigo por haber desatado la guerra contra EE.UU., opinó Panov. Además, ven a los estadounidenses como la nación que les garantizó la seguridad durante la Guerra Fría, les enseñaron la democracia y contribuyeron a la creación de su nueva estructura económica, comentó.

"Las lecciones no aprendidas de la guerra nuclear"

"La ilusión de impunidad puede resultar en unas consecuencias extremadamente graves", sostiene Narýshkin. Según él, la política actual de EE.UU. conserva la misma idea de "una impecabilidad propia", tal y como lo muestran sus campañas en la exYugoslavia, Irak, Libia, Siria y ahora también en Ucrania. En su opinión, el refuerzo del potencial agresivo de los países de la OTAN combinado con la tergiversación de la historia de la II Guerra Mundial es una tendencia extremadamente peligrosa.

A pesar de que los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki y numerosas pruebas nucleares posteriores mostraron qué efectos devastadores pueden generar las armas atómicas, la "doctrina insana" de la Destrucción Mutua Asegurada ha pasado por toda la Guerra Fría, basándose en las garantías de la aniquilación de un adversario en un primer ataque, destacó el médico y activista antibélico, Robert F. Dodge, en su columna para el portalConsortiumnews.com, 'Las lecciones no aprendidas de la guerra nuclear'.

"La doctrina (…) ha proporcionado una falsa sensación de seguridad para la mayoría de los civiles que esperan que sus gobiernos sean lo suficientemente sabios para no atacar a otra potencia nuclear. La fe imprudente en esta doctrina ha sido el principal impulsor de la carrera armamentista", puntualizó Dodge.

La carrera nuclear a lo largo de la Guerra Fría, principalmente entre la URSS y EE.UU., llevó a que a inicios de los años 1970 las armas atómicas fueran almacenadas a tal punto que, sin contar los medios 'convencionales' de eliminación, a cada ser humano en la Tierra le corresponderían 15 toneladas de trinitrotolueno, según estimaciones aproximadas.

Según la cifra del Instituto Estocolmo de Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés), para inicios del 2015, con todos los acuerdos de No Proliferación Nuclear vigentes en el siglo XXI, en el mundo hay un total aproximado de 15.850 armas atómicas repartidas entre nueve Estados: EE.UU., Rusia, Reino Unido, Francia, China, la India, Pakistán, Israel (aunque este no lo admite oficialmente) y Corea del Norte. 4.300 de estas armas están desplegadas en las fuerzas operacionales y aproximadamente unas 1.800 se mantienen en estado de alta alerta operacional.

Incluso un limitado conflicto nuclear regional, por ejemplo entre la India y Pakistán, con el uso de solo 100 bombas del tamaño de la de Hiroshima, habría matado a unas 20 millones de personas de inmediato y los efectos secundarios, entre enfermedades, cambio climático y la respectiva hambruna, se cobrarán la vida de al menos 2.000 millones de personas alrededor del planeta, acentuó Dodge. Este escenario es válido en caso del uso de menos de un 0,5% de los arsenales globales de armas atómicas, subraya el columnista.