sábado, 29 de enero de 2022

¿Podría usarse el viagra para prevenir y tratar el mal de Alzheimer?

Los expertos exploran el posible efecto del fármaco en la forma más común de demencia.

Viagra en su empaque

SAVUSHKIN / GETTY IMAGES

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Los científicos podrían haber descubierto un nuevo uso para un fármaco que se prescribe con frecuencia para la disfunción eréctil. Un estudio encabezado por expertos de Cleveland Clinic halló que tomar sildenafil (cuyo nombre comercial es Viagra) podría reducir drásticamente el riesgo de sufrir de Alzheimer, si bien es necesario realizar más investigaciones. El sildenafil, aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) hace 23 años, también se usa para ayudar a las personas con hipertensión pulmonar a hacer ejercicio con mayor comodidad.

En el estudio, publicado en la revista Nature Aging (en inglés), los investigadores analizaron reclamaciones de seguros médicos presentadas por más de 7 millones de personas, y hallaron que quienes habían usado sildenafil fueron un 69% menos propensos a desarrollar Alzheimer luego de seis años de seguimiento, en comparación con quienes no habían usado el fármaco. Como dato de interés adicional, el estudio halló que el uso de sildenafil redujo la probabilidad de sufrir de Alzheimer tanto en personas con arteriopatías coronarias, hipertensión y diabetes tipo 2 —todas ellas enfermedades asociadas con un mayor riesgo (e inglés) de Alzheimer— como en quienes no sufrían estos trastornos médicos de alto riesgo. 


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Identificación de nuevas aplicaciones para viejos fármacos

Utilizando una compleja red de metodologías, el equipo del estudio revisó una base de datos de 1,608 fármacos aprobados por la FDA que podrían ser agentes de prevención o tratamientos eficaces para el Alzheimer, basándose en su capacidad de interactuar con proteínas claves que desempeñan un papel en la creación de las placas amiloides y los ovillos de tau, dos sellos característicos de la enfermedad. El sildenafil se destacó como líder. En el estudio se investigaron también otros fármacos, entre ellos diltiazem y losartán (utilizados para tratar la hipertensión) y glimepirida y metformina (utilizados para tratar la diabetes). En comparación directa con usuarios de estos fármacos, las personas que tomaron sildenafil tuvieron un riesgo entre un 55 y un 65% menor de desarrollar Alzheimer.

Feixiong Cheng, investigador en el Genomic Medicine Institute de Cleveland Clinic y coautor del estudio, advierte que los hallazgos destacan un vínculo, pero no prueban una conexión causal. De todos modos, los resultados son prometedores, y los investigadores ya están planeando un ensayo aleatorio de fase II para evaluar los efectos del fármaco en personas que se encuentran en las etapas iniciales de la enfermedad. 

“Creo que es interesante en términos de explorar nuevas opciones y posibles tratamientos para la enfermedad de Alzheimer”, dijo el Dr. Ronald Petersen, director del Alzheimer’s Disease Research Center de Mayo Clinic, quien no participó del estudio. “Es un estudio académico con un modelo analítico muy refinado, y un ejemplo de cómo las personas están pensando en forma más amplia sobre posibles tratamientos para la enfermedad de Alzheimer”, agregó en referencia a la estrategia del estudio de readaptar el fármaco para un fin diferente.

El concepto —identificar nuevos usos terapéuticos para fármacos que ya han sido aprobados— está ganando terreno en la investigación de la enfermedad de Alzheimer luego de décadas de decepción en la búsqueda de nuevos fármacos. ¿La razón? Ofrece una estrategia más rápida y económica, algo especialmente importante considerando que se anticipa que la cantidad de personas con Alzheimer en Estados Unidos se disparará de 6 millones a casi 14 millones para el año 2050, si es que no surgen avances en el tratamiento.

Hasta ahora, la FDA ha aprobado unos pocos medicamentos que ayudan a controlar los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, pero no detienen su avance. Un tratamiento recibió la luz verde de la agencia por su potencial para ralentizar el avance de la enfermedad, si bien todavía debe comprobarse que puede alterar el curso del deterioro cognitivo en un entorno clínico, dice el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento.  

Una matriz de posibles mecanismos 

¿Cómo es que el viagra podría mantener a raya una enfermedad neurodegenerativa?

Como parte del estudio, los investigadores desarrollaron un modelo de células cerebrales utilizando células madre de pacientes de Alzheimer para explorar la manera en que el sildenafil podría conferir protección contra el deterioro cognitivo asociado con la enfermedad. Hallaron que el sildenafil aumentó el crecimiento de las neuronas y redujo la acumulación de proteínas tau, que forman ovillos perjudiciales en el cerebro de las personas con Alzheimer. Los investigadores observaron que otros estudios han demostrado que los fármacos inhibidores de la fosfodiesterasa, como el sildenafil, tienen efectos terapéuticos adicionales en modelos preclínicos del Alzheimer, tales como reducir la acumulación de placas amiloides (otra característica de la enfermedad), mejorar el deterioro cognitivo e intensificar el nivel del factor neurotrófico derivado del cerebro, una molécula clave para el funcionamiento de la memoria.  

El estudio actual halló que los efectos del sildenafil en la reducción del riesgo de Alzheimer fueron especialmente marcados en los hombres, lo cual no resulta sorprendente ya que el fármaco se prescribe principalmente para los hombres con disfunción eréctil. Pero Cheng le indicó a AARP que él piensa que el viagra ofrece la posibilidad de reducir el riesgo de la enfermedad de Alzheimer también en las mujeres, lo cual sería particularmente beneficioso considerando que aproximadamente dos tercios de las personas a quienes se les diagnostica Alzheimer son mujeres.

“Si los mecanismos son un mayor flujo sanguíneo —que puede mejorar la función cognitiva— y otros efectos biomecánicos en el amiloide y las proteínas tau, [el fármaco] podría ser eficaz tanto en las mujeres como en los hombres”, agrega Petersen. “Es probable que los mecanismos que sugieren no sean exclusivos para un sexo”.


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En vistas al futuro

Además de continuar estudiando el efecto del sildenafil en la enfermedad de Alzheimer, Cheng dice que su equipo está investigando otras terapias de combinación de fármacos que podrían interrumpir la enfermedad a través de una variedad de caminos, incluida la reducción de la inflamación. También prevé que la estrategia “se aplicará a otras enfermedades neurodegenerativas, como el mal de Parkinson y la esclerosis lateral amiotrófica, para acelerar el proceso de descubrimiento de fármacos”, según indicó en una declaración.

Si los resultados de estos estudios son positivos, el arsenal de terapias preventivas y tratamientos potenciales para la enfermedad de Alzheimer podría ampliarse en formas que tendrían importantes repercusiones clínicas.  

“El mal de Alzheimer es una enfermedad compleja”, dice Cheng, una dolencia que probablemente requiera un enfoque personalizado“ y estrategias de tratamiento con combinaciones de fármacos” para prevenirla y tratarla en el futuro.

Stacey Colino es una escritora galardonada que se especializa en salud, psicología y ciencia. Su trabajo ha sido publicado en The Washington Post, U.S. News & World Report, Prevention, Newsweek, Parade y muchas otras revistas nacionales.

 

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