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domingo, 11 de junio de 2017

“Las manifestaciones en Venezuela son por petróleo”

09 de junio de 2017
Crédito: Resumen Latinoamericano
Verónica Díaz Hung


Las transnacionales petroleras pretenden llevar al país a una guerra civil, porque necesitan apoderarse de las mayores reservas de crudo del planeta


Venezuela posee la mayor reserva de petróleo del mundo, tomando en cuenta solo el 20% del petróleo bajo tierra que hay en la Faja Petrolífera del Orinoco y
donde estén esas reservas ellos las van a ir a buscar”



Desde principios de abril Venezuela ha estado sacudida por manifestaciones violentas contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro que han dejado como saldo más de 60 muertos, numerosos heridos y cuantiosas pérdidas materiales. Para Fernando Travieso todo lo que ocurre en el país obedece a un plan de las transnacionales petroleras que necesitan apoderarse de las mayores reservas de crudo del planeta, las cuales se encuentran en la Faja Petrolífera del Orinoco Hugo Chávez Frías.

“Los únicos que pueden movilizar el aparato militar norteamericano es el lobby petrolero. El lobby actúa y el ataque contra Venezuela es exclusivamente por petróleo, pero, cuando el Ejército norteamericano hace los planes de contingencia, toma en cuenta el oro, el coltán y los diferentes minerales, que sería un añadido”, expresó el experto petrolero entrevistado en el programa Dossier, que transmite Venezolana de Televisión.

Por eso insiste que Venezuela enfrenta un conflicto creado por las transnacionales petroleras que tienen un operador, el gobierno estadounidense.

Y cuando habla de transnacionales petroleras se refiere a las familias más ricas y poderosas del mundo.

Relata que desde 1921 estos emporios económicos han recurrido a los llamados “tanques pensantes”, en donde se estructura la política que sigue el gobierno de los Estados Unidos, que en el caso venezolano se ha propuesto el control de las reservas de petróleo más grandes del planeta, porque sus grandes transnacionales (Exxon Mobil, Conoco Phillips, etc) están agotando las suyas.

La Exxon Mobil es la corporación petrolera con más reservas en la Bolsa de Nueva York, pero solo tiene el 4% de las reservas que posee PDVSA, según Petroleum Intelligence Weekly.

Mientras que la Security Exchange Commission (SEC) sostiene que el valor de una petrolera está determinado por sus reservas.

“Dado que estas transnacionales no consiguen nuevas reservas, su estrategia es el control de las empresas estatales petroleras de los países con grandes reservas”, expuso Fernando Travieso.

Por esta razón, las estatales petroleras de Venezuela, Arabia Saudita, Irán e Iraq, son su principal objetivo, lo que explica la privatización del 5% de las acciones de Saudi Aranco que realizará el reino de Arabia Saudita.

Igualmente se enmarca en este plan la ley que aprobó el Congreso de los Estados Unidos que permite que todos los que hayan perdido un familiar debido al ataque a las Torres Gemelas en Nueva York puedan demandar al gobierno de Arabia Saudita.

“En Estados Unidos no manda (Donald) Trump, manda Rex Tillerson, el secretario de estado que representa al lobby petrolero”.

Considera que el verdadero conflicto existe entre las transnacionales petroleras y un gobierno revolucionario, donde perciben como el verdadero enemigo a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, por su capacidad de defender en términos reales la soberanía nacional.

Explica que desde el año 1998 los tanques pensantes diseñaron una estrategia usando la llamada “meritocracia” creada en 1976 para controlar el petróleo venezolano. También fueron creados los partidos de laboratorio: Primero Justicia y después Voluntad Popular, que sustituyen a AD y Copei. Se trata de partidos vacíos ideológicamente, cuya función es llevarlos al poder para el control de los recursos naturales del país.

Reitera que el problema actual radica en el agotamiento del recurso petrolero, cuando no existe un sustituto de igual calidad.

El magister en Ciencias Políticas sostiene que las energías alternativas, también llamadas energías verdes, son una creación de las propias petroleras para ocupar nichos de mercado para cuando a mediano plazo suceda el declive de la producción.

Destaca que Venezuela posee la mayor reserva de petróleo en el mundo, incluso tomando en cuenta solo el 20% del petróleo bajo tierra que hay en la Faja Petrolífera del Orinoco y “donde estén esas reservas ellos las van a ir a buscar”.

Advierte que para las transnacionales ya no es suficiente la relación que ha mantenido Venezuela como un proveedor confiable de crudo. “Ellos están pidiendo la entrega total de las reservas. Y esa es la situación que estamos viviendo en Venezuela”.

El profesor Fernando Travieso denuncia que las transnacionales petroleras han orquestado un plan para desestabilizar, primero al gobierno del Comandante Chávez, y ahora contra el presidente Nicolás Maduro, pero no quieren aparecer como los autores de la violencia que ha enlutado a Venezuela, porque su plan es apoderarse del petróleo luego de que hayan destruido al país, de manera de no aparezcan involucradas.

Considera que el pueblo debe conocer el papel de las compañías petroleras en el conflicto venezolano, porque si las transnacionales originan una guerra civil, las trabajadoras y trabajadores petroleros jamás van a aceptar que estas corporaciones sedientas de sangre y petróleo tengan ningún negocio en este país.


La empresa más valiosa del planeta

La vergüenza más grande que he visto de un venezolano, es que diga que la empresa con más reservas de petróleo certificadas del mundo, es decir PDVSA, está quebrada”.

Recordó que la estatal petrolera es propiedad de los venezolanos gracias al presidente Hugo Chávez Frías, porque la Constitución de 1999 dice en su artículo 303 que el 100% de las acciones de PDVSA deben estar en manos del estado venezolano.

“PDVSA es la compañía más valiosa del planeta. Y yo reto públicamente que alguien me consiga una empresa con mayor valor. Pero tenemos un grupo de luminarias diciendo que la empresa más valiosa del planeta está quebrada, y otro grupo de luminarias diciendo, al igual que en los años 90, que el petróleo se va a quedar bajo tierra porque no tiene utilidad”.

Se trata -expone- del discurso de los “tanques pensantes” al servicio de las petroleras que buscan infiltrar PDVSA para desmoralizar a sus trabajadores y desmontar el chavismo, para que los partidos de laboratorios Primero Justicia y Voluntad Popular, que son manejados por la embajada norteamericana, tomen el poder y así controlar las reservas de petróleo.

Explica que el presidente Chávez sabía la voracidad de estas corporaciones, por lo que hizo un diseño estratégico a través del Decreto 5.200, con el que nacionalizó el 60% de las acciones de las compañías en la Faja Petrolífera del Orinoco, dejando un 40% donde puede invertir el capital extranjero, porque era necesario para tener una dinámica geopolítica.

“Las venezolanas y los venezolanos tienen que saber que las compañías transnacionales petroleras nos quieren usar como carne de cañón para ponernos a pelear entre nosotros, porque las manifestaciones son por petróleo”.

Resaltó que hay dos monstruos transnacionales, la Exxon Mobil y la ConocoPhillips, que decidieron no acatar el decreto 5.200.

Pero el presidente Chávez estructuró un complejo ajedrez geopolítico para proteger las reservas de crudo venezolanas.

“Me traigo a la Rosneft de Rusia, a la China National Petroleum Corporation, a la empresa de la India, a empresas de América Latina, porque a mayor cantidad de empresas de diferentes países habría más protección para nuestras reservas”.


¿Bitumen o engaño?

En tiempos de Cuarta República las transnacionales tenían más del 60% del control de las empresas de la Faja Petrolífera, que para aquella época se llamaba “Faja Bituminosa”, y el crudo que de allí se extraía se vendía a precios del carbón, muy por debajo de su verdadero valor, porque nos habían dicho que “no era petróleo”.

En 1981 comienzan a caer los descubrimientos de petróleo, es decir, se empieza a consumir más petróleo de lo que se descubría.

“Pero ellos se sentían a gusto porque controlaban la Faja Petrolífera del Orinoco, que la llamaban bituminosa, y no la contaban como reservas, porque decían que los 380 mil millones de barriles de petróleo la Faja “no eran petróleo”, si no una melcocha inservible que llamaban bitumen”.

Luego el presidente Chávez demostró que en la Faja había valioso petróleo, y creó un marco jurídico para protegerlo. Entonces Chávez se convirtió en “dictador” para los grandes consorcios mediáticos.

“Hoy dicen que las energías alternativas van a sustituir al petróleo, por eso véndemelo a cualquier precio, porque ya no va a tener utilidad, lo cual es falso, ya que que el planeta depende para asegurar la calidad de vida actual y dependerá por muchos años del recurso petrolero cada día más escaso”.

Explica que las energías alternativas dependen del petróleo para generarlas, por lo que si eliminas el petróleo caerá la calidad de las energías alternativas.

“Todo depende del petróleo y el petróleo que queda está en Venezuela. Los venezolanos vamos a defender la soberanía nacional a como de lugar por esas reservas petroleras que son nuestras”.


Destruir el Estado-Nación

Advirtió que las transnacionales quieren destruir el Estado-Nación, y desde los tiempos del Libertador Simón Bolívar las Fuerza Armada y el Estado-Nación en Venezuela son lo mismo, por eso las transnacionales buscan también destruir a nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

“Pero los países que se han dejado quitar su soberanía son sumergidos en guerras civiles. Iraq lleva más de un millón de muertos y desde la invasión del año 2003 la guerra civil no ha parado. ¿Queremos eso para nuestro pueblo? Evidentemente no. PDVSA es la empresa de más valor en el planeta Tierra, y por eso tenemos a las potencias mundiales involucradas en el conflicto venezolano que buscan repartirse nuestro petróleo sobre los miles de muertos que ellos piensan sacrificar, porque son mestizos del tercer mundo. Pero están bien equivocados, porque Venezuela no es Iraq y ni tampoco es Libia”.

El próximo enemigo en Colombia es la pobreza, afirma Santos

 11 de junio de 2017
Crédito: TelesurTv



De cara al Colombia venidero, sin conflicto armado, el presidente colombiano Juan Manuel Santos desea "un país unido, no polarizado".

Una vez se termine el proceso de paz que el Gobierno colombiano desarrolla de la mano con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), el próximo enemigo a vencer será la pobreza, indicó el jefe de Estado, Juan Manuel Santos.

"Todos vamos a sacar este país adelante. Las FARC-EP están entregando sus armas y van a desaparecer como grupo armado. Así que los nuevos enemigos son la pobreza, la ignorancia y la mala salud, que es lo que estamos combatiendo y lo que estamos venciendo", sostuvo el mandatario.

Desde la ciudad de Sincelejo (norte), donde participó en la Feria de Emprendimiento del programa "Mi Negocio", el presidente Santos también manifestó que el cambio hacia la paz "requiere un país unido, no polarizado".

"Es lo que yo quiero para Colombia", expresó en referencia a la unión de todos los ciudadanos.

Este jueves la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebró la entrega del 30 por ciento del armamento de las FARC-EP, lo que se traduce en 2.300 armas.

El máximo líder de las FARC-EP, Rodrigo Londoño, alias "Timochenko", afirmó este miércoles que la entrega de armas se completará con un nuevo 30 por ciento el próximo 14 de junio, y el 20 de junio, el restante 40 por ciento.

martes, 2 de mayo de 2017

Objetivos de Desarrollo Sustentable: una propuesta para la “transformación”

22 de abril de 2017
Crédito: alai
 Agencia Latinoamericana de Información
Gian Carlo Delgado Ramos



En septiembre de 2015, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó el documento Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, una “visión de futuro transformadora”, que supone dar seguimiento a los denominados Objetivos del Milenio. La agenda en cuestión propone 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS, en adelante) con 169 metas, contexto en el que, como es ya usual en el discurso dominante del desarrollo sostenible, se asume que el crecimiento económico no solo tiene un peso central, sino que es compatible e imprescindible.
 
Debe recordarse que el concepto de desarrollo sostenible en Nuestro Futuro Común (publicado en 1987) no sólo abogaba por “…la capacidad de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones de satisfacer sus propias necesidades”, también consideraba que los límites que implica el desarrollo sostenible no eran absolutos, “…sino limitaciones impuestas por el estado actual de la tecnología y la organización social sobre los recursos ambientales y la habilidad de la biósfera de absorber los efectos de las actividades humanas”. Pero, agregaba el documento, “…la tecnología y la organización social, pueden ser gestionadas y mejoradas para abrir paso a una nueva era de crecimiento económico”. Los ODS suscriben con ese mismo espíritu, la aspiración por “…un mundo en el que cada país disfrute de un crecimiento económico sostenido”, ello en tanto que ése se considera “esencial para lograr la prosperidad”.
 
La insistencia del discurso dominante de continuar con un crecimiento económico sostenido, esto es, con más y más crecimiento y acumulación de riqueza y capital, si bien resulta políticamente correcta y atractiva para la preservación del status quo, en lo concreto no puede materializarse al mismo tiempo, como un proceso “sostenible” e “incluyente”, tal y como se suscribe en el documento de los ODS. De hecho, es llamativo que las propias evaluaciones científicas suscritas por Naciones Unidas en materia ambiental y climática, subrayen -cada vez más frecuentemente- el hecho de que el principal impulsor de la degradación ambiental y el cambio climático es el crecimiento económico, ello muy por encima del crecimiento poblacional o cualquier otro factor.
 
Atrapado el discurso dominante en tal tensión, la de procurar un crecimiento económico al infinito en un planeta finito, la salida ha sido hablar de un eventual “desacople” entre el crecimiento económico y el consumo de energía y materiales, esto es, apostar por la denominada “economía verde”. Datos de las últimas décadas develan abrumadoramente el fuerte acople que existe entre crecimiento económico y consumo de energía y materiales, ello a pesar de la creciente eficiencia lograda en múltiples procesos de producción, circulación y consumo (en algunos sectores, en varios órdenes de magnitud). Así, se advierte que de 1900 a 1950, la población pasó de 1,800 millones a 2,500 millones de habitantes, mientras que el PIB mundial lo hizo de 2 billones (millones de millones) a 5.3 billones de dólares, y el número de patentes registradas de 141 mil a 412 mil. Para el 2011, la población casi alcanzaba los 7 mil millones de habitantes, el PIB mundial los 55 billones de dólares y las patentes registradas 1.9 millones. A lo dicho, debe sumarse que, desde mediados del siglo XX, el consumo de energía y materiales creció 5.6 veces más rápido que la población mundial (de 1900 a la fecha lo hizo 10 veces), mientras que la generación de residuos incrementó 5 veces (los plásticos hasta unas 150 veces). Derivado de tal tendencia, hoy día el consumo de energía y materiales ronda los 70 mil millones de toneladas al año (unas 10.1 toneladas per cápita) y se espera que, de no haber cambio alguno, el consumo tendencial de materiales y energía podría alcanzar hasta 180 mil millones de toneladas en el 2050. 
 
Por lo antes expuesto, puede sostenerse que el principal problema no reside en el crecimiento poblacional per se -que no deja de ser importante-, sino en los crecientes y sin duda desiguales patrones de consumo, en particular de una porción de la población con mayores ingresos: alrededor del 20% de la población mundial, consume ya el 77% de todos los bienes y servicios! Se trata, en efecto, de un contexto en el que la moda y la publicidad asociada, la obsolescencia programada, o los cambios en los propios patrones y prácticas de consumo –como los alimentarios que cada vez más incorporan alimentos ultraprocesados, cárnicos y derivados lácteos y formas de consumo “on-the-go” que requieren de empaquetado y plastificado cuyo tiempo de vida útil puede llegar a ser inclusive de segundos–, son elementos estructuralmente necesarios para dar salida a una producción creciente de bienes y servicios que supone el ya mencionado crecimiento económico sostenido.
 
Dicho crecimiento económico no ha sin embargo significado bienestar para todos. En la práctica, el sistema actual de producción se ha caracterizado por impulsar un desarrollo desigual que además socaba el propio entorno natural que lo soporta y que sostiene la vida misma: el planeta Tierra. La creciente riqueza generada a la par de mayor pobreza, desigualdad y devastación ambiental, es particularmente notoria desde la segunda mitad del siglo XX, a tal punto que se habla en la literatura especializada de la “La Gran Aceleración”. Se trata de una serie de procesos antropogénicos que erosionan cada vez más las denominadas “fronteras planetarias” con consecuencias de todo tipo, algunas ya irreversibles. Entre ésas destaca la pérdida de biodiversidad y el cambio climático, pero también el deterioro de diversos ciclos biogeoquímicos, la agudización de la acidificación oceánica, entre otras afectaciones que pretenden ser atendidas con el eventual cumplimiento de las metas que componen los ODS.
 
El cuadro 1 describe los 17 ODS y ofrece algunos datos clave a nivel mundial y en México sobre el estado de situación actual.
 
 
ODS
Meta
Situación actual en México
1
Fin a la pobreza en todas sus formas
Datos oficiales reconocen algún grado de pobreza en el 45.5% de la población, aunque en realidad ésta podría alcanzar hasta el 80% de la población. La tasa de pobreza extrema para la población indígena es cuatro veces más alta que la de la población en general.
2
Fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible
27.4 millones de mexicanos sufren de acceso a alimentos. Se reconoce que el 18% de los menores de 5 años presentan desnutrición. El 70% de la población adulta tiene sobrepeso, de la cual, el 33% es obesa.
 
La importación de alimentos es creciente en términos de volumen y por lo general en términos de valor. De 1991 a 2011, la importación de cereales aumentó 315%, la de leguminosas 339%, la de azúcar y endulzantes 245%, la de vegetales 344%, frutas 497%, carne 426%, huevo 250%, leche 257%, y pescados y mariscos 289%.
3
Vida sana y promoción del bienestar de todas las edades
México invierte 6.2% del PIB en salud, en los países de la OECD el promedio es de 9.6%. El porcentaje de la participación pública es del 47.3% del total. El gasto en actividades burocráticas es tres veces más alto que el promedio de la OECD. Aunque en papel 90% de los mexicanos tienen algún tipo de cobertura en el sistema social de salud, buena parte de los servicios prestados los hace el sector privado. Con todo, se estima que el 45% del gasto en atención médica y medicamentos es cubierto por los propios pacientes y familias, muy por encima del 19.5% en promedio que se registra en los países de la OECD. El país tiene 170 médicos por cada 100 mil habitantes y 74 camas censables por cada 100 mil habitantes en instituciones del sistema nacional de salud.
4
Educación inclusiva y equitativa de calidad
México es uno de sólo dos países de la OECD y asociados (el otro es Colombia) donde menos del 60% de los jóvenes de entre 15 y 19 años estaban inscritos en el sistema educativo. El 66% de la población de entre 25 y 64 años tiene un nivel de educación inferior al de secundaria. Sólo el 22% de los jóvenes alcanzan un título de educación superior a lo largo de su vida. Aunque el gasto en educación en términos porcentuales del PIB es similar al del resto de los países de la OECD, el gasto por estudiante en términos absolutos sigue siendo en extremo bajo (el promedio de gasto anual en la OECD a nivel terciario es de 15 mil dólares, en México es de 8,115 dólares; el de educación secundaria es de 9,518 dólares contra 3 mil; y el de educación primaria de 8,247 contra 2,632 dólares anuales). Las repercusiones en términos de desarrollo científico y tecnológico (CyT) son notorias, y se asocian a un limitado gasto público y privado que, en el largo plazo, es decreciente en términos reales (véase objetivo 9).
5
Igualdad de género y empoderamiento de mujeres y niñas
La principal brecha se observa en la participación económica con una diferencia de hasta el 34% y en el nivel de ingresos, particularmente en estados como Baja California, Baja California Sur, Coahuila, Chihuahua, Estado de México, Sonora, Tabasco y Zacatecas. El grado de informalidad del empleo afecta también más a las mujeres en estados como Aguascalientes, Baja California Sur, Coahuila, Colima, Chiapas, Durango, Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Puebla, Sonora y Tamaulipas. Se suma el trabajo no remunerado en el hogar, el cual a nivel nacional es de unas 48.5 horas a la semana para el caso de las mujeres y sólo de 19.5 horas para el caso de los hombres. Se trata de una diferencia que se agudiza cuando se trata de trabajo dedicado al quehacer del hogar el cual es realizado, en promedio, en dos terceras partes por las mujeres. El país registra una tercera parte de las jefaturas de hogar en manos de mujeres, pero en Sonora, Colima y Aguascalientes esos porcentajes se incrementan hasta casi la mitad de las unidades familiares.
 
Por otro lado, la presencia de mujeres en cargos de decisión es fuertemente asimétrica. La distribución de juezas, jueces, magistrados y magistradas en los juzgados y tribunales superiores de justicia estatales es desigual en 22% a nivel nacional, pero en 52% en Chiapas, ,45% en Jalisco, 43% en Colima y 41% en San Luis Potosí. Lo mismo se verifica en el caso de presencia en diputaciones, síndicos, regidores y regidoras, y más aún en presidencias municipales donde la brecha a nivel nacional es del orden del 81%.
 
Cabe además precisar que la esperanza de vida de las mujeres es 5.4 años mayor. El número promedio de hijos es de 2.26. El grado promedio de escolaridad es de 9 años, ligeramente menor que el de los hombres, no obstante, hay fuertes diferencias en aquellos municipios pobres del país, sobre todo en Chiapas y Oaxaca. Las consideraciones de la vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos de mujeres, niños y persona mayores, en la práctica no es bien entendida, integrada y mucho menos ejecutada en la política de estado, aunque sí se identifica cierta sensibilidad discursiva.
6
Gestión sostenible del agua y saneamiento para todos
México se coloca a la cabeza de la lista de países con escasez de agua severa durante al menos un mes del año. La disponibilidad natural media anual por habitante. En 1955 era de 11,500 m3, pero para 2007 había llegado a 4,312 m3, es decir, una disminución de 64% en tan sólo un periodo de 50 años. De los 653 acuíferos nacionales, de donde se extrae la mitad del agua para todos los usos, la cantidad de aquellos sobreexplotados se triplicó desde 1975 al pasar de 32 acuíferos en esa condición a 100 acuíferos sobreexplotados en 2011. La contaminación de fuentes de agua y la falta de saneamiento, se ha reflejado en una prevalencia importante de enfermedades infecciosas intestinales son la primera causa de mortalidad en menores de uno a cuatro años (5,720 muertes en 2008), la onceava causa en niños de 5 a 14 años, y la vigésima causa de muerte con el 0.9% del total de muertes en el país.
7
Acceso a energía asequible, fiable, sostenible y moderna
El consumo nacional de energía rondó en 2015 los 8.5 mil petajoules y el consumo final total 5,283 petajoules. El consumo per cápita de energía fue de unos 79 Gj/hab-año. La estructura del consumo energético es 29.4% gasolinas y naftas; 17.6% electricidad; 13% gas seco; 8.2% gas licuado, 5.7% biomasa; 3% queroseno y 2.6% coque de petróleo. El consumo final lo realiza 46.4% el sector transporte; 18.7% el residencial, comercial y público: 31% el industrial y 3.5% el agropecuario. La importación de energía es creciente: en 2015 la energía primaria sumó 223 petajoules, mientras que la de energía secundaria 2,681 petajoules (esencialmente por la importación de gas seco, gasolinas y naftas y diésel). La producción de energía con fuentes renovables sumó de julio de 2014 a junio de 2015, más de 52 mil GWh, pero su potencial estimado asciende a 114 mil GWh. La dependencia tecnológica para la generación de energía limpia es elevada: como muestra, cabe señalar que entre 1999 y 2013, sólo se otorgaron 8 patentes a residentes mexicanos en tecnologías de generación, transmisión y distribución de energía.
8
Crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, promoción del pleno empleo y productivo y el trabajo decente para todos
El PIB ha crecido casi 9 veces desde 1960 al 2015 y la población 3.3 veces. Oficialmente se reconoce que el 59% de la población es económicamente activa. Casi el 60% del empleo es temporal o informal. En 2016 el ingreso promedio por hora trabajada de la población ocupada fue de 34 pesos (unos 1.7 dólares) y las jornadas laborales se extendían a 43 horas. El Índice de Desarrollo Humano precisa que el país, a pesar de ser la catorceava economía del mundo, se ubicaba en 2014 en el lugar 74 con un coeficiente de 0.756, el cual de hecho se reduce a 0.587 cuando es ajustado por las desigualdades imperantes. Tal ajuste es más acorde con el lugar 81 que el país ocupa en términos del PIB per cápita.
9
Construcción de infraestructuras resilientes, promoción de la industrialización inclusiva y sostenible y fomento a la innovación
En términos comparativos, México es uno de los miembros de la OECD con el nivel de gasto en ciencia y tecnología más bajo dado que el gasto promedio de la Organización fue del 2.25% del PIB para el año 2005 y e del país no pasa desde entonces el 0.5% del PIB. Se estima que unos 475 mil profesionistas y graduados viven en EUA, de ésos, aquellos con doctorado representan al menos el 30% del total de doctores que genera México. El costo para México en términos de transferencia de riqueza por la vía de fuga de cerebros formados con recursos nacionales, asciende alrededor del 5% del PIB. La dependencia tecnológica de México es profunda. Su balanza comercial tecnológica es negativa desde 1990 y el número de patentes acreditadas a residentes es ínfima.
 
La tercera parte de la actividad económica de las principales empresas en el país, las primeras 500, deriva de actividades extractivas o que hacen uso directo de recursos naturales; otra tercera parte corresponde a servicios diversos y sólo la restante tercera parte alude a actividades industriales con algún grado de contenido tecnológico. Esta distribución está presente desde hace varios años. De igual modo, debe notarse que una tercera parte de las ventas en los últimos años, se atribuyen a transnacionales operando en el país, mismas que dominan el 60% del total de ventas en la región. En este escenario se entiende mejor la conformación del país como un gran eje multimodal que permite el aprovechamiento de las principales ventajas comparativas nacionales: la fuerza de trabajo y los recursos naturales baratos. La creación de las zonas económicas especiales, o de polos de desarrollo industrial basados en la atracción de inversiones, sobre todo foráneas, responde a dicho planteamiento. No obstante, la expansión de la infraestructura para cubrir necesidades nacionales sigue siendo rezagada y la inversión pública y privada no pasa el 1.5% el PIB, casi la mitad que el promedio de América Latina.
10
Reducción de la desigualdad en y entre los países
En México, uno de los dos países más desiguales de la OECD, el 1% de la población más rica controla el 21% de la riqueza del país. Tan sólo los cuatro mexicanos más ricos tienen una riqueza equivalente al 10% el PIB. Las asimetrías se agudizan por género y para el caso de población indígena. El coeficiente de Gini, que mide, pasó de 0.46 en 2004 a 0.48 en 2014, esto es, la desigualdad aumentó.
11
Ciudades y asentamientos humanos inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles
La población mexicana es 72.3% urbana y podría llegar al 86% en el 2050. Como resultado el sistema urbano nacional crecerá aún más. Hoy día con 384 ciudades, cubre unas 800 mil hectáreas. Las principales zonas metropolitanas del país presentan problemas importantes desde mala calidad de aire y limitados espacios verdes, hasta problemas en el abastecimiento y calidad de agua, gestión de residuos sólidos y aguas residuales, vulnerabilidad ante eventos climáticos extremos, y movilidad cuestionable. De hecho, la ciudad de México detenta el primer lugar en cuanto al número de horas invertidas en el tráfico. La “solución” ante ello ha sido erróneamente la construcción de más calles (autopistas urbanas) que reafirman el paradigma de la movilidad motorizada privada por varias décadas más. Las ciudades del país son, además, marcadamente desiguales, con acceso desigual a las ventajas de “lo urbano” e intensos procesos de segregación, gentrificación y especulación inmobiliaria (en este contexto, la ciudad de Querétaro se coloca a la cabeza de la especulación inmobiliaria en el país, pero no es el único caso).
12
Consumo y producción sostenible
La huella material de México se estima para 2008 en 1.6 kg por dólar producido; era de 1.9 kg en 1970. Pese a tal mejora, el consumo doméstico material aumentó pues se estima para 2008 en 10.5 toneladas per cápita cuando ése era de 6.7 toneladas en 1970. Durante tal periodo, 1970-2008, el consumo de biomasa disminuyó 35%, mientras que el de minerales de construcción aumentó de 28 a 40% y el de combustibles fósiles de 11% al 14% del total de materiales consumidos.
13
Adaptación y mitigación del cambio climático
México es altamente vulnerable a los efectos del cambio climático tanto por su localización entre dos océanos, su latitud y relieves que lo exponen a fenómenos meteorológicos extremos, como por el grado de pobreza de su población. Se estima que el 15% del territorio nacional, 68.2% de la población y 71% del PIB están expuestos al riesgo de impactos directos adversos. El país emite el 1.4% de las emisiones globales (2.4 veces más que en 1960). El grueso de emisiones corresponde a la generación de energía eléctrica y la producción de petróleo y gas (una tercera parte), de fuentes móviles (una cuarta parte), y la industria (más del 17% del total, destacando la producción de cemento, de químicos, y minera y siderúrgica).
14
Conservación y uso sostenible de los océanos, mares y recursos marinos.
La actividad humana contamina cada vez más los mares mexicanos, ello incluye la falta de tratamientos de aguas residuales y la presencia de basura en los mares (destacan entre las playas más contaminadas Tijuana, B.C., Playa Caletilla en Acapulco, Gro., y Puerto Morelos, Q.R). En el Caribe mexicano ha reducido la extensión natural de los arrecifes hasta en 80%; las costas están vez más urbanizadas bajo los impulsos del negocio de “sol y playa” generando diversos efectos socioambientales indeseables; y las pesquerías del país están cada vez más sobrexplotadas: casi la mitad de los recursos se están aprovechando al máximo, más de una tercera parte ya es sobrepesca y un 18% está en estado de colapso
15
Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres; gestión sostenible de bosques; lucha contra la desertificación; detener y revertir la degradación de las tierras; y detener la pérdida de biodiversidad
Siendo uno de los países megadiversos del planeta con alrededor del 10% de la biodiversidad mundial, México verifica oficialmente 749 especies amenazadas: 192 en peligro crítico de extinción; 255 en peligro de extinción y 302 vulnerables; además ha visto la desaparición de otras tantas. La deforestación nacional por cambios de uso de suelo es intensa; en 20 años se perdió una tercera parte de selvas y bosques. La pérdida, pero también apropiación del conocimiento asociado a la biodiversidad, es también patente. Aunado a ello, se verifica ya la contaminación genética del maíz, precisamente en su lugar de origen. Datos de las cuentas ecológicas nacionales precisan que los costos totales por agotamiento y degradación ambiental han aumentado, de 648 mil millones de pesos (a precios corrientes) en 2003 a 907 mil millones de pesos.
16
Sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible; facilitar el acceso a justicia para todos; y construcción de instituciones eficaces, inclusivas y transparentes
Derivado de la denominada guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, aunado a la falta de empleo (véase objetivo 8) y oportunidades educativas en el país (véase objetivo 4), la violencia en el país ha aumentado registrando casi 21 mil homicidios en 2016 a lo largo y ancho del 75% del territorio nacional (de 2000 a 2016 suman más de 275 mil casos), ello a la par de un aumento en el gasto para el control interno que suma de 2013 a la fecha más de 590 mil millones de pesos (las empresas destinan cantidades crecientes en seguridad ante el aumento de asaltos en carreteras y el robo de carga en trenes).
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Fortalecimiento de los medios de implementación y revitalización de la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible
El gobierno federal reconoce que los principales retos para dar cumplimiento a la Agenda 2030 son: 1) garantizar un presupuesto específico y vincular los recursos existentes (incluyendo mecanismos de deuda); 2) establecer mecanismos claros para facilitar la participación de los diferentes sectores el cual se plantea cristalizar especialmente en el marco de las denominadas alianzas público-privadas; 3) adopción de medidas en los tres niveles de gobierno; 3) desarrollo de un lenguaje compartido para una difusión de avances y retos asociados a los ODS; y 4) la promoción de la cooperación internacional para el apoyo al cumplimiento de los ODS (incluyendo la cooperación Sur-Sur).
 
Si la agenda de los ODS supone la “transformación de nuestro mundo”, lo primero que cabe entonces preguntarse es ¿transformación hacia qué? ¿en beneficio de quién y para qué? Este ejercicio reflexivo, lejos de ser ocioso o academicista, es central y netamente político (politics) y de política (policy). Hacer un llamado para mantener la (bio)economía dentro de un “corredor de sustentabilidad”, como lo sugiere un documento de Naciones Unidas (Global Material Flows and Resource Productivity) al reconocer la necesidad de reducir el consumo de energía y materiales en cuando menos 10% de materiales abióticos y 2% de materiales bióticos “frescos”, así como en 5% a partir de la recuperación de materiales bióticos y abióticos mediante el reúso y reciclaje, sí, es correcto, pero al mismo tiempo tan abstracto que se torna políticamente inútil pues las desigualdades que se encuentran en el trasfondo del problema no son parte nodal del análisis sobre el que descansa tal llamado y, en sí, el discurso dominante del desarrollo sostenible. Y es que concretamente ¿quiénes han de reducir sus patrones de consumo y cuáles son los mecanismos para lograrlo? ¿Seríamos todos los seres humanos, incluyendo aquellos que ni siquiera tienen cubiertas sus necesidades más básicas o, en cambio, quienes verifican los patrones más intensivos de consumo y que, sin embargo, al mismo tiempo detentan las cuotas de poder y de toma de decisiones más altas? ¿Optarán tales clases sociopolíticas por medidas que restringen su propio despilfarro? Por ello, y más, la responsabilidad histórica y diferenciada entre países y sujetos es central en el debate, así como lo es el carácter vinculante de las medidas adoptadas, siempre y cuando ésas promuevan la justicia social y protejan los derechos humanos y de los pueblos. No es pues casual, por ejemplo, que en las negociaciones de Paris se dejara formalmente de lado toda consideración legal a la responsabilidad histórica diferenciada y se optara en cambio por las denominadas contribuciones previstas determinadas a nivel nacional, es decir, medidas voluntarias.
 
Es cierto que el mundo requiere de procesos de transición y transformación hacia modalidades sostenibles, resilientes, incluyentes y justas. No hay duda al respecto. No obstante, las acciones para lograr dicho propósito no pueden ser superficiales o seguir ancladas única y exclusivamente a nociones y criterios que son funcionales a las relaciones de producción imperantes que son precisamente las que han llevado al planeta, y todas las formas de vida que lo habitamos, al estado crítico actual. Por ello, para que la idea dominante del desarrollo sostenible trascienda sus propias contradicciones y limitaciones y sea políticamente significativa, dígase como objeto de frontera a partir del cual se pueda gestar el encuentro de visiones, acciones y eventualmente de consensos, se deberá revertir la tendencia a deslocalizar los impactos y a desdibujar los actores responsables y afectados, al tiempo que habrá de privilegiar de manera creciente las soluciones que deriven de una “gobernanza bidireccional”, producto de una recomposición a fondo que emana de la conformación de un cuerpo político social que construye colectivamente imaginarios deseables tanto de la función, como del diseño, planificación y producción del espacio. Se trata pues de una apuesta que no pasa por meras soluciones tecnológicas o de tipo y diseño de infraestructura, de transferencia de conocimiento y recursos financieros, etcétera, sino de un cambio a fondo de la lógica imperante y por tanto de la naturaleza y deseabilidad de las propias soluciones; del papel que juega, tanto la economía y sus modalidades más deseables, como los procesos de transición y participación social; e incluso, de las propias nociones de la condición humana como tal. En tal ejercicio de genuino cambio de paradigma, la coproducción de conocimiento es sin duda clave pues, no sólo es importante un conocimiento cada vez más robusto para la toma de decisiones y de acciones, sino también la construcción de capacidades que habiliten pensar críticamente y que estimulen competencias para la acción desde una perspectiva histórica, política, social, cultural y espacialmente situada. En tal tenor, las prácticas comunitarias que resisten en este país (el 80% de los bosques y selvas del país se encuentran bajo régimen de propiedad social) y el potencial que de ésas deriva para replantear los territorios y su gestión, lejos de ser un obstáculo para el desarrollo, deberían ser vistas, con las críticas correspondientes, como parte invaluable en y para la coproducción de imaginarios alternativos y la puesta en marcha de acciones para la transición-transformación que, como pueblos y especie consiente, colectivamente deseamos.

domingo, 23 de abril de 2017

NUESTRA INDEPENDENCIA POLITICA Y ECONÓMICA HA SIDO DIFICIL PERO EXITOSA

23 de abril de 2017
Germán Saltrón Negretti

La providencia ofrendó a nuestra Venezuela, con las reservas petroleras más grande del mundo, además con minerales estratégicos, con reservas forestales y acuíferas para beneficio propio y de la humanidad, pero dentro de un sistema económico voraz y perverso, se ha convertido en una amenaza constante para los venezolanos que tenemos ese privilegió. El 9 de diciembre de 1902, el Presidente de los Estados Unidos de Venezuela General Cipriano Castro anunciaba a la Nación entera con su enardecida proclama. La Planta insolente del Extranjero ha profanado el sagrado suelo de la Patria.

Esta invasión de potencias europeas se producía, por el cese de los pagos de la llamada deuda diplomática de Venezuela, pero sin previo aviso, la Gran Bretaña y la Alemania decidieron invadir y bloquearon nuestros puertos y destruyeron nuestra marina de guerra , bombardearon a Puerto Cabello e intentaron de desembarcar en las costas zulianas. Las potencias europeas y los Estados Unidos lograron que una arruinada e inerme Venezuela, se responsabilizara en 1903 por la firma de Protocolos de Washington, sin el debido consentimiento del Presidente Cipriano Castro.

Fueron conflictos con diez naciones europeas reclamantes de deudas vencidas. En Venezuela y en los medios diplomáticos del mundo, se creyó que esta ofensiva europea desataría una respuesta contundente por parte de los Estados Unidos a fin de hacer cumplir la Doctrina Monroe. Esta doctrina proclamaba la oposición de los Estados Unidos al colonialismo y tenía como intención primordial hacer saber a las potencias europeas que en America no se toleraría ninguna injerencia o intromisión extranjera. Por supuesto, los EE.UU se hicieron los desentendidos.

Debo aclarar que estas deudas, se venían acumulando desde las primeras tres décadas del siglo XIX, por la Guerra de Independencia, y puede considerarse la responsable del nacimiento de una Nación con unos endeudamientos apreciablemente altos. El mayor acreedor de nuestra deuda pública externa era Londres, que además de ser el mercado financiero más importante de la época, al mismo tiempo había sido el mayor contendiente geopolítico de España, lo que garantizó en su momento, que dichos recursos fluyeran con cierta celeridad, aun cuando sus costos fueron sumamente altos. Terminada la guerra de independencia con España, Venezuela se vio envuelta en una Guerra Federal, lo que asumió al país en un clima permanente de violencia durante todo el siglo XIX, e imposibilitó un crecimiento económico.

El Presidente Cipriano Castro se embarca para Europa a fin de someterse a una cirugía, el 24 de noviembre de 1908, deja encargado al Vicepresidente su compadre y amigo Juan Vicente Gómez. A los pocos días de su partida el 13 de diciembre de 1908, la presencia de naves de guerras holandesas en aguas venezolanas, brinda la oportunidad a los conspiradores para organizar una manifestación en Caracas para justificar la asunción al poder de Juan Vicente Gómez, quien entregó el país a los intereses transnacionales imperialistas, hasta la llegada del Presidente Hugo Chávez Frías al poder en 1998, trascurrieron 95 años para recuperar la soberanía petrolera plena.

Por ejercer la soberanía petrolera autentica, el Presidente Hugo Chávez Frías y ahora el Presidente Nicolás Maduro Moros, tienen 18 años siendo objeto de una ofensiva económica, financiera, política y militar por parte del gobierno estadounidense y sus lacayos internos y externos con el objeto de derrocar al gobierno bolivariano y apoderarse de nuevo de las reservas petroleras las más grandes del planeta, debidamente certificadas. LA PATRIA VENEZOLANA NO SE NEGOCIA SE DEFIENDE HASTA CON LA VIDA.

domingo, 26 de marzo de 2017

El 28,6% de la población española está en riesgo de exclusión y no puede cubrir necesidades básicas

20 de marzo de 2017
Crédito: Resumen Latinoamericano


La pobreza crónica de casi un tercio de los habitantes les impide cubrir sus necesidades básicas y, quizás por eso, hay voces que a la crisis prefieren llamarla estafa.

En España, casi un tercio de los habitantes tiene dificultades para cubrir sus necesidades básicas y, quizás por eso, hay voces que a la crisis prefieren llamarla estafa. La pobreza crónica es la herida abierta más sangrante que ha dejado la crisis. 

LAS CIFRAS
  • El 28,6% de la población española está en riesgo de exclusión y sin poder cubrir necesidades básicas.
  • 3 millones de personas no tienen dinero para comer carne o pescado al menos cada dos días.
  • 9 millones de toneladas de comida se desperdician al año.
  • El 26,5% de los trabajos en España son temporales.
Son las nueve de la mañana y más de 100 personas esperan para recibir algo para desayunar. Bocadillo, café, té y algo de fruta para los que hacen cola a las puertas del centro de acogida ASSIS de Barcelona. Uno de ellos es Jordi, 61 años, que sobrevive con 426 euros: «Pago el crédito, el alquiler, los suministros, Internet, y me quedan 50 euros para pasar el mes», asegura. Jordi no encuentra trabajo desde 2014 y lo más probable es que no vuelva a encontrarlo nunca más. Así que seguirá acudiendo todas las mañanas a ASSIS para desayunar, tres días a la semana para recoger «el picnic» -la comida preparada que dispensan en el comedor social que hay en las mismas instalaciones- y, de vez en cuando, a servicios sociales.

Jesús Ruiz, director del centro ASSIS, explica que, aunque haya bajado el paro, no se ha reducido el número de personas que atienden: «Ya ni el trabajo asegura que no seas pobre». Uno se queda frío al repasar la memoria de actividades del centro de acogida que dirige Ruiz. De 2013 a 2015 los desayunos repartidos han pasado de 39.925 a 48.165 y los servicios de ducha, de 6.620 a 7.284.

El pasado martes, la OCDE publicaba su informe ‘Estudios Económicos: España 2017’. En él, se reconoce que «la crisis ha dejado cicatrices que menoscaban el bienestar», y destaca los «niveles elevados de desempleo, pobreza y desigualdad». El 28,6% de la población española está en riesgo de exclusión social y tiene problemas para cubrir sus necesidades básicas, según los últimos datos de la ‘Encuesta de Calidad de Vida’ realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), publicada en 2015. Un 6,4% de la población -casi tres millones de personas- no tiene para comer carne o pescado al menos cada dos días, o no consigue irse de vacaciones al menos una semana al año, o no puede permitirse una lavadora.

FALTA DE EMPLEO DE CALIDAD
La crisis, tal y como se anunció a bombo y platillo, acabó en 2013. El PIB lleva tres años creciendo y el paro, otros tantos bajando. Ahora bien, el diablo está en los detalles y esos detalles se llaman precariedad laboral. Según asegura la OCDE en el mencionado estudio publicado esta semana, «la pobreza también ha aumentado, debido principalmente a la falta de empleo de calidad que proporcione suficientes horas de trabajo remunerado y unos ingresos adecuados». En 2016, el empleo entre los menores de 35 años siguió cayendo y los trabajos temporales suponen el 26,5% del total, el mayor promedio de los países de la OCDE después de Polonia. Jesús Ruiz echa sus propias cuentas: «El 47% de las 1.700 personas que vinieron en 2015 a ASSIS no tenía ingresos». La sólida recuperación económica no llega a todas las casas: hay 1.400.000 hogares en España con todos sus miembros desempleados.

Eduard Arruga, el presidente de la Fundación Banco de Alimentos, informa que en los últimos dos años ha disminuido el número de personas atendidas casi un 6%, fenómeno que atribuyen a dos razones. Una, que mucha gente está volviendo a sus países de origen. La segunda, que hay quien ha encontrado trabajo y, por precario que éste sea, ya no son derivados al Banco de Alimentos desde los servicios sociales municipales. Arruga comenta que muchas de las personas que aparecen en sus censos llevan en ellos más de 5 o 6 años: «En cierta manera, hay realmente una cronificación de la pobreza alimentaria, sobre todo en el colectivo de personas entre 40 y 60 años». Jordi dice que no sabe qué habría hecho si no llega a conocer ASSIS: «Estoy muy agradecido a todas las entidades que me ayudan, pero yo querría tener independencia poder comprar mi comida, zapatillas, pantalones -levanta la voz, pero se le estriñe en la garganta-. Sí, en servicios sociales te dan, pero es que llega un momento en que pierdes la dignidad. Yo no sirvo para estar pidiendo todo el día. Te cronificas, y yo no me quiero cronificar».

Jesús Ruiz tiene un tono de voz más sereno, como de locutor nocturno, pero también modula el gesto y le añade severidad al discurso cuando trata según qué temas: «No podemos permitir que haya gente que pase una cuarta parte de su vida viviendo gracias al asistencialismo. Es indigno. No es fácil venir aquí a desayunar o meterte en una ducha de estas. La mano que da está siempre encima de la que recibe».

SUBIR EL SALARIO MÍNIMO
Ante esta situación, el director del centro de acogida lo tiene claro: «Hay que subir el salario mínimo [poco más de 700 euros en España, el doble en Francia] y establecer una renta mínima de ciudadanía para que la gente pueda ser autónoma». Si eso pasase, Ruiz asegura que entidades como la suya solo tendrían que asistir a las personas con problemas añadidos, «como una edad avanzada, enfermedades mentales o adicciones».

Buena parte de los que no tienen para comer como se debe, tampoco tienen para pagar facturas. O para el alquiler. La pobreza alimentaria no es más que otra manifestación de una pobreza general. Carlos Macías, portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) insiste en que no hay que hacer «parcelas de pobreza» y recuerda que la gente que acude a la PAH deja de gastar en comida lo que debería para poder pagar el alquiler o la hipoteca. María Campuzano, portavoz de la Alianza contra la Pobreza Energética (APE), recuerda que cuando a alguien le cortan el agua, el gas, o la luz (o las tres cosas), «ya no puede cocinar en su casa, de manera que no se alimenta correctamente».

Cristina Basols, responsable de programas de inclusión social y pobreza de Cruz Roja Catalunya, denuncia que no hay en España normativa legal alguna que prevenga, controle o revierta la pobreza alimentaria: «La alimentación es un derecho, pero no se practica. No hay un sistema detrás que la garantice».

En 2014, el Observatorio DESC publicó el Informe Sobre el Derecho a la Alimentación en Catalunya. En él, medían los impactos de la pobreza alimentaria en dos distritos de Barcelona, Nou Barris y Ciutat Vella. El estudio recogía el testimonio de Carlos Losana, pediatra en un CAP de Ciutat Vella: «Diversas personas han venido a pedir leches especiales para niños enfermos que pueden ir con receta, ya que no tienen recursos para comprar leche de bote».

GASTO SOCIAL BAJO
En ‘Estudios Económicos de la OCDE: España 2017’ se lee que el gasto social es «especialmente bajo en la primera infancia, inferior al promedio de la OCDE». En la primera infancia, –hasta los 12 años– afirma Basols, la falta de alimentos frescos en la dieta de los niños se complementa con lo que comen en la escuela. Ella y su equipo han llevado a cabo un proyecto de recuperación de cantinas en institutos de toda Catalunya: «Medimos cómo afectaba la mala alimentación de los adolescentes no solo en el terreno físico, sino también en lo emocional. Había menos conflictividad si venían bien alimentados», y advierte de que el rendimiento escolar se ve mermado entre los que llegan a clase por la mañana sin haber cenado ni desayunado.

Las personas en situación de pobreza sufren generalmente malnutrición, ya que tienden a basar la alimentación en productos de bajo coste que contienen muchas calorías y grasas y pocos nutrientes. No ayuda que, durante mucho tiempo, tal como sostiene Cristina Basols, la comida repartida por entidades y servicios sociales «se basaba en productos secos», es decir, ni fruta, ni verdura, ni proteína animal, mucho más difícil y costosa de conservar en buen estado.

Desde el Banco de Alimentos, Eduard Arruga explica que el objetivo de la fundación que preside es aprovechar al máximo el excedente de alimentos repartiendo comida «suficiente, segura y saludable». La dificultad de conservar y distribuir proteína animal la suplen repartiendo carne y pescado en conserva.

Durante la adolescencia se adquieren los hábitos de una vida saludable. Condenar a miles de adolescentes a la malnutrición puede causar que en el futuro se disparen las intolerancias alimentarias, alergias o diabetes. Pero más allá, explica Basols, está el hecho de que los padres sufren mucha presión al cargar el peso de las deudas, al no saber si llegarán a final de mes: «Todo eso tiene un impacto en la salud mental de los adultos y, obviamente, en la de sus hijos», sostiene Cristina Basols, desde Cruz Roja.

150 KILOS DE DESPERDICIOS POR HABITANTE
Según la FAO, un tercio de los alimentos que se producen al año a nivel mundial acaba en la basura. Para el activista contra el desperdicio de alimentos Manel Bruscas «es kafkiano» que haya comida suficiente, y a la vez gente que pase hambre. En España, explica, se desperdician nueve millones de toneladas al año (el Ministerio de Agricultura habla de 7,7 millones de toneladas), más de 150 kg. por habitante. Según sus cálculos, casi un tercio del total de lo que de verdad se desperdicia. Otro tercio respondería a escuelas, hospitales y al sector de la restauración. El tercero, calcula Bruscas, es responsabilidad de la cadena de distribución de alimentos: «El agricultor ha de tirar los productos que no son atractivos estéticamente, porque el distribuidor no se lo compra».


FACUA publicó a finales de 2014 una encuesta a 28 supermercados y solo nueve respondieron a qué hacían con los alimentos que no vendían. La mayoría ocultó si llevaba a cabo políticas sociales corporativas para donar alimentos o si, en su lugar, los tiraba a la basura. «La Comisión Europea dice que es un 5% del total, pero es imposible. El porcentaje debe de llegar al 30%». Para hacer ese cálculo, Bruscas se basa en los datos extraídos de uno de los primeros supermercados en publicar las cifras de la comida que despilfarra, Tesco, en el Reino Unido: «Si eso es lo que tiran ellos, no tengo por qué pensar que aquí tiramos menos». Lo cierto es que en Francia hace un año que es ilegal que los supermercados tiren comida; mientras al sur de los Pirineos los contenedores de basura se nos llenan de alimentos deperdiciados noche tras noche. Eso sí, la OCDE pronostica para España un crecimiento del 2% en 2017 y 2018.

TEXTOS: GERARDO SANTOS / FOTOS: ARIANNA GIMÉNEZ BELTRÁN