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lunes, 12 de septiembre de 2016

Atilio Borón: “El objetivo es impedir que Lula sea candidato en las próximas elecciones”

05 de septiembre de 2016
Crédito: Resumen Latinoamericano
Marina Pérez Damil


En la tarde del jueves, el politólogo argentino Atilio Borón disertó durante dos horas en un café en el barrio de Flores sobre la nueva ofensiva neoliberal en el continente por parte de Estados Unidos. El analista fue consultado por Notas sobre la situación en Brasil tras la derrota de Dilma Roussef luego del impeachment orquestado por el senado.

En una didáctica charla llevada a cabo en el café “La Forja”, Borón comenzó contextualizando el desarrollo del imperio estadounidense durante los últimos siglos. En relación al siglo XXI, resaltó que Estados Unidos no se esperaba una alianza estratégica como la que llevaron a cabo dos potencias mundiales en recursos como Rusia y China, arruinando los planes de dominio mundial de la Casa Blanca.

En ese sentido el analista desmitificó el hecho de que Latinoamérica esté en el “último puesto de prioridades” de las áreas de interés tal como afirman funcionarios estadounidenses. Como explicó Borón, la primera doctrina que creó Estados Unidos para el mundo estuvo dedicada a Latinoamérica, a través “doctrina de Monroe”,  y recién luego esbozó su política exterior para Europa.

Para el sociólogo, el interés de Estados Unidos en Latinoamérica tiene que ver con la abundancia de recursos naturales como litio, biodiversidad, petróleo y agua con la que cuentan los países sudamericanos. Refiriéndose a éste último recurso señaló que el agua será decisiva para las futuras batallas geopolíticas que se libren a nivel mundial, dado la escasez que hay en otros países que ni siquiera tienen acceso él.

Atilio Borón mencionó que ocurrió algo impensado para Washington durante los últimos años en Latinoamérica, que tuvo que ver con las “políticas contrarias para Estados Unidos” que comenzaron a tener los gobiernos progresistas de la región. Esto comenzó a suceder a partir de la victoria de Chávez en 1999, Lula y Néstor Kirchner en 2003; en el 2005 la victoria del Frente Amplio y la de Evo en Bolivia, la de Correa en 2006, Cristina en 2007, Lugo en 2008, que produjeron para Borón “un efecto dominó”.

Según el investigador todos estos gobiernos estuvieron unidos en un “proyecto común muy importante”. Éste se tradujo en la creación de la Unasur, en la CELAC, Telesur, el Banco del Sur, Petrocaribe, y en un sentimiento latinoamericanista muy fuerte que tuvo su máxima expresión cuando en noviembre de 2005 se derrotó al ALCA en Mar del Plata. “Entonces Estados Unidos empezó a darse la tarea de intentar de sacarse de encima a estos gobiernos”, afirmó el politólogo.

Como narró el profesor, primero lo intentaron realizando un golpe de Estado a Chávez en 2002, luego en 2008 se ensañaron con Evo Morales no solamente para acabar con él sino producir la partición de Bolivia; en el 2009 bajaron a Zelaya porque el país había entrado al ALBA; en el 2010 fueron por Correa y les salió mal; en el 2011 hubo una ofensiva muy fuerte en la Argentina con corridas bancarias; en el 2012 fueron por Lugo y en el 2015 recibieron el “regalo de los dioses” que fue la derrota del kirchnerismo.

“Con la Argentina asegurada, y Venezuela al borde del knock out quedaba Brasil”, sentenció. Según el académico, Estados Unidos “fogoneó toda esta ofensiva en contra de Dilma, pero también contra el gobierno de Lula, porque acá el objetivo es impedir que Lula pueda ser candidato en las próximas elecciones”.

Situación en Brasil

“El PT sale muy mal herido de toda esta experiencia. Hubo políticas seguidas por el PT que fueron contraproducentes. La primera y  principal fue la de desmovilizar a un partido de masas y transformarlo en una simple base electoral”, admitió Atilio Borón ante la pregunta de Notas sobre la caracterización del PT y las posibles formas de resistencia ante la avanzada neoliberal.

“Ya durante la primer presidencia de Lula no había en la calle nadie que pudiera repartir un volante. Para que lo repartiera había que pagarle. Cuando vos desmovilizás un partido te quedás inerme ante las grandes corporaciones y la lógica del mercado” dijo el doctor en Ciencia Política de la Universidad de Harvard.

El pensador explicó que el entramado institucional del sistema capitalista siempre funciona a favor de la derecha a pesar de que tengas un gobierno de izquierda. “En la Argentina lo hemos visto. Néstor Kirchner le propuso a Taiana, cuando lo designó canciller, que haga estallar la cancillería y no lo pudo hacer”, ejemplificó.

“El estado capitalista es como un auto que solamente gira hacia la derecha. Aunque tenga un conductor de izquierda, el aparato estatal siempre va a funcionar siempre por derecha”, continuó.

“¿Por qué no se puso en marcha el Banco del Sur? No se puso en marcha porque Lula, Cristina, Néstor, Correa estaban todos de acuerdo, pero cuando llegaron las segundas y terceras líneas -que son los que te manejan el aparato- empezaron a recibir palos en la rueda. El aparato estatal del capitalismo está planeado para reproducir el capitalismo, no para alterarlo”, planteó Borón.

Según el intelectual, el error de Lula fue que no pudo contrarrestar ese efecto en las calles. “¿Por qué no se cayó Maduro y se cayó Dilma, siendo que la situación en Venezuela es muchísimo peor? Porque Maduro tiene todos los días la gente en la calle, es la única diferencia. Cuando Dilma sale al balcón para ver quién podía ayudarla ante los corruptos que la enjuiciaron, no había nadie”, argumentó.

En relación a los métodos de resistencia, Borón planteó que “hay que pensar caminos extra institucionales -no digo la lucha armada- para tener el poder. Pero sí desobediencia cívica masiva, huelga generalizada, marcha general”.

Como conclusión de la charla, que logró dar una perspectiva de cómo no claudicar ante el avance de la derecha, Atilio Borón sintetizó: “Si vos sos capaz de poner un millón de personas sentadas en la plaza no hay gobierno que te resista”.

El ejemplo de esta resistencia planteada por Atilio Borón lo fue en el día ayer Venezuela, en el que el chavismo logró llenar masivamente las calles para contrarestar las movilizaciones de la derecha, y hoy todavía nos queda un desafío por cumplir a los argentinos en la Marcha Federal. ¿Logrará nuestro pueblo ser ejemplo de resistencia para Brasil, y el resto de Latinoamérica como lo fue ayer la gesta bolivariana? ¿Se podrá contrarestar el efecto a favor del capitalismo que se ha propagado en todo el continente? Son algunos de los interrogantes que la militancia deberá atravesar el día de hoy y en esta etapa.

lunes, 8 de agosto de 2016

Persecución a Lula confirma que ya no hay democracia en Brasil

01 de agosto de 2016
Crédito: alai
Agencia Latinoamericana de Información
Emir Sader



La obsesión de intentar sacar a Lula de la vida política brasileña, configurando una verdadera persecución política, confirma que Brasil se salió de la democracia y avanza peligrosamente hacia una dictadura, por medio de un golpe, de la acción o inacción de la Justicia y de las campañas sistemáticas de difamación llevadas a cabo por los medios.
Es lo que Lula denuncia, al afirmar que entramos en un Estado de excepción y lo que expresa en su documento a las Naciones Unidas, siguiendo el mismo camino de Julián Assange, amparado por el mismo abogado.

El escándalo político y jurídico de acusar a Lula sin ninguna prueba, por declaraciones sin fundamento hechas por un político confeso, alegando que Lula habría intentado interrumpir investigaciones sobre corrupción; el intento de tomarlo preso sin nada que lo justificara, configuran una persecución política que supera cualquier límite de los espacios democráticos. Cuando el Poder Judicial es cómplice de esa persecución, cuando los medios son los principales agentes que intentan culpabilizarlo en la opinión publica sin ninguna prueba, los marcos del Estado democrático de derecho han sido rebasados y sustituidos por la persecución pura y simple.

Intentar excluir de la vida política brasileña al único líder que tiene prestigio frente al pueblo es intentar imponer en última instancia un golpe en la legitimación de la política brasileña, para abrir espacio a aventureros golpistas y a los salvadores fascistas de la patria. Para ellos es indispensable intentar invalidar el liderazgo político que ha rescatado la dignidad de Brasil y la autoestima de los brasileños. Es indispensable intentar medir con la misma vara a los golpistas y corruptos que asaltan al Estado brasileño y al líder popular que más ha contribuido para democratizar el país.

Si continúa existiendo un liderazgo como el de Lula en la plenitud del ejercicio de su liderazgo popular, esos aventureros no podrán continuar con la destrucción sistemática de la democracia que promueven, con la liquidación del patrimonio público, los derechos de los trabajadores, los recursos públicos que han servido para democratizar el acceso del pueblo a los derechos elementales garantizados por las políticas públicas.

Lula es la última piedra en el zapato de esos vándalos que atacan a la democracia y asaltan al Estado brasileño. Están coaligados los más corruptos políticos y los que dicen combatir a la corrupción. La existencia de un liderazgo popular incuestionable como el de Lula desmiente la tesis de que los políticos son todos malos, de que la vida política brasileña está totalmente pervertida, de que no hay esperanza de rescate de Brasil y de que debemos entregarnos, arrodillados, al Imperio que ellos tanto adulan.

La obsesión de destruir la imagen pública de Lula solo puede concretarse por actos dictatoriales de violación de los derechos del expresidente y candidato favorito a volver a ser presidente de Brasil. Si ellos confían en las encuestas que ellos mismos fabrican, dejen que Lula sea derrotado por el pueblo en una competencia democrática. No habría más grande condena a Lula que la practicada por el pueblo, democráticamente.

Ocurre que ellos saben que sus encuestas son forjadas. Pongan a Lula y cualquier otro candidato en campaña, a ver lo que ocurre.  Los otros ni siquiera van a ser capaces de organizar los comicios, no se van a exponer públicamente a los escraches de la población. Cada vez que Lula se encuentra con el pueblo, en comicios, en reuniones, por las calles, los golpistas tiemblan y se dan cuenta de que solo mediante un golpe, la persecución jurídica y política, lo pueden sacar de la cancha. Pero al hacerlo, confirman que Brasil ya vive en una dictadura.

Si les incomoda el llamado de Lula a las Naciones Unidas, den la demostración de que Brasil aún vive en una democracia, dejando que el pueblo se pronuncie libremente sobre quien quiere que dirija al país. Abandonen definitivamente la persecución a Lula, renuncien a un gobierno golpista por la forma como accedió al poder y por la perversión de poner en práctica un programa opuesto con el que el golpista fue electo.  

No hay más democracia en Brasil si el más grande líder popular de la historia del país es perseguido sistemáticamente sin ninguna prueba en su contra e impedido de someterse a la decisión democrática del pueblo en las urnas. De nada sirven las protestas por las denuncias de Lula al mundo. Hasta hace poco la opinión pública internacional se dejaba llevar por lo que decían los medios golpistas brasileños. Pero cuando los medios internacionales vinieron a Brasil, se dieron cuenta de las mentiras que los medios locales propagaban y han desmoralizado a los medios brasileños en todo el mundo. Ahora han perdido toda credibilidad.  Al mismo tiempo que los medios internacionales han constatado que los corruptos están del lado de Michel Temer y de Eduardo Cunha, los golpistas, y no de Dilma y de Lula.

Ahora los medios internacionales reiteran las denuncias de Lula y la apreciación de que el criterio fundamental para juzgar si hay todavía democracia o no en Brasil es terminar de una vez por todas con las persecuciones a Lula y dejar en manos de los brasileños y no de los golpistas y corruptos, el destino de Brasil.

domingo, 22 de mayo de 2016

Lula da Silva a RT: "No admitiremos que en pleno siglo XXI un Gobierno ilegítimo gobierne Brasil"

  20 de mayo de 2016
Crédito: RT




El expresidente brasileño ha comentado en exclusiva a RT el 'impeachment' a Dilma Rousseff y otros temas de actualidad de su país.

Luiz Inacio Lula da Silva, quien fue presidente de Brasil en el periodo 2003-2010, ha concedido una entrevista exclusiva a RT, en la que ha expuesto su opinión sobre el 'impeachment' que ha apartado temporalmente del poder a la presidenta Dilma Rousseff; la actitud del actual Gobierno interino, así como el futuro de su país.

Respecto a la destitución de la presidenta brasileña, Lula da Silva sostuvo que el Senado brasileño ha despreciado la ley y cometió "un golpe de Estado contra la democracia".

"Yo creo que al meterse con la democracia esa gente disminuyó el tamaño y la grandeza de Brasil ante el mundo, que esperaba mucho más de Brasil", denuncia el exmandatario.
El día en que "se desmoronó un proyecto de sueños"

Al recordar el día en que Dilma Rousseff fue destituida de manera temporal de su cargo, Lula da Silva lo describe como "una sangría".

"Fue casi como una violación cometida a la democracia brasileña, que permitió que la presidenta Dilma dejase la presidencia antes de terminar su mandato", señala el político. En su opinión, "no se trataba solo de una presidenta que estaba dejando la presidencia de forma abrupta, sino de todo un proyecto, un proyecto de sueños, de inclusión social, un proyecto que mostró al mundo que es fácil gobernar un país y resolver los problemas de pobreza del pueblo cuando se incluye a los pobres en el presupuesto del país, cuando se deja de tratarlos como apenas una estadística o un problema social y se les trata como gente, como seres humanos que tienen derechos y deberes". "Y yo vi cómo aquello se desmoronaba", lamenta.

Sin embargo, el exdirigente de Brasil cree "que ese proyecto volverá a gobernar este país, porque los pobres apenas han experimentado las conquistas sociales cuando ya están queriendo arrebatárselas". En ese sentido, afirma que "queda mucha lucha y quedan muchas conquistas para el pueblo brasileño: conquistar los cimientos de una vida digna y decente, como la que ya han conquistado muchos países evolucionados del mundo".

El Gobierno interino actúa "con mucha falta de respeto"

El exmandatario de Brasil sostiene que el Gobierno en funciones "debería comportarse como interino, porque de aquí a 20 días, a un mes, a dos meses o a tres, puede haber una votación y el Senado puede cambiar de posición, por lo que el Gobierno interino tendría que salir y el Gobierno de derecho de este país volvería a asumir el poder".

"La única cosa que nosotros no podemos admitir y con la que no nos podemos conformar es que en pleno siglo XXI tengamos un Gobierno ilegitimo gobernando Brasil"

"Así que no creo necesario ni correcto que el Gobierno interino actúe como si fuese el Gobierno definitivo, como si ya se hubiese votado el proceso de destitución, como si Dilma ya hubiese sido condenada definitivamente", resalta Lula, explicando que "el Gobierno interino está actuando con mucha falta de respeto al poder que le ha otorgado el Senado".

Según Lula, "ha habido un golpe del actual Gobierno a partir de la decisión que ha tomado el Senado", y "eso le costará caro al país", por lo cual, hay que "ir a las calles, reivindicar que la sociedad ejerza presión para que Dilma vuelva a gobernar este país".
Sin embargo, el político brasileño asegura que "vamos a trabajar en todo lo que sea necesario para que Brasil tenga tranquilidad, que la democracia vuelva a funcionar y que asuma el Gobierno quien fue elegido por el voto directo".
"La única cosa que nosotros no podemos admitir y con la que no nos podemos conformar es que en pleno siglo XXI tengamos un Gobierno ilegitimo gobernando Brasil", aclara.
Brasil "necesita cambios"

Con todo, Lula considera que Brasil necesita muchos cambios y la propia presidenta "es consciente de que, si vuelve, tendrá que corregir muchas cosas".

Así, a juicio del predecesor de Dilma Rousseff, su país necesita "una profunda reforma política", que debe hacerse dentro del Congreso Nacional, ya que, argumenta, "no es posible gobernar el país tal y como está organizado hoy" este órgano legislativo.

"Tenemos ejemplos históricos de muchas fuerzas externas movilizándose para evitar que Brasil sea un protagonista internacional"

En segundo lugar, prosigue Lula, se requiere que haya una política económica dirigida a los trabajadores "que le indique a la sociedad la posibilidad de que vuelva el crecimiento".

"Lo que pasa es que en Brasil hoy, tal como estamos, el Estado no tiene capacidad de recaudación; los empresarios no tienen ganas de invertir porque no tienen seguridad política; los bancos no están poniendo créditos a disposición de las personas ni los privados ni los públicos; los municipios y estados no están en condiciones de hacer inversiones", enumera el político, que considera necesario "tener la actitud adecuada para hacer que la economía vuelva a crecer".

La erradicación de la pobreza es un logro que "molesta a la élite"
Por otro lado, el expresidente brasileño estima que uno de los mayores éxitos de su país es el "salto cualitativo" que ha dado Brasil en cuanto a la erradicación de la pobreza.
Lula considera que lo que ha sucedido en Brasil "fue algo que despertó al mundo" pues, hasta que aplicaron sus medidas, "no había ningún ejemplo de país que, en tan poco tiempo, hubiera aumentado la clase media en 40 millones de personas y que hubiera sacado a 36 millones de personas de la miseria".

El antiguo mandatario valora que eso "molesta a una parte de la élite brasileña" y a quienes piensan que "los pobres deben existir", porque se preguntan: "¿A quién daremos limosna?' o "'¿Cómo practicaremos la caridad, si no hay pobres?'".

Lula da Silva tiene otra visión del mundo, ya que su sueño es "construir una sociedad en la que todos puedan desayunar, almorzar y cenar, en la que todos tengan su casa, su auto, su televisor, su nevera, su computadora" y que les permita "ir al cine, al teatro o a un restaurante", porque "es lo mínimo que podemos ofrecer al pueblo". Sin embargo, opina ese proyecto "corre peligro" y vaticina que "deberemos prepararnos para muchas luchas más".

La injerencia externa "siempre es posible"

Respecto a la posible injerencia externa en la actual crisis política de Brasil, el exmandatario señala que "siempre es posible", y que "tenemos ejemplos históricos de muchas fuerzas externas movilizándose para evitar que Brasil sea un protagonista internacional". En este sentido, indica que el hecho de que Brasil comenzara a volverse un actor global con influencia en toda América Latina; el hecho de haber creado el Mercosur, la Unasur, la CELAC, el BRICS, entre otros proyectos internacionales, "molestó a mucha gente".

"O sea, es como si hubiera una fiesta en la que solamente hay personas blancas de ojos azules y de pronto llega un brasileño a participar en la misma. No sería bienvenido", explica Lula.

¿Se presentará como candidato a la presidencia?

Lula no descarta presentarse como candidato a la presidencia de Brasil en 2018, aunque confiesa que "no le gustaría serlo". En concreto, sobre las posibilidades de ser candidato, sostiene que "existen todas y ninguna", ya que pertenece a un partido político, "y este grupo decide lo que se va a hacer".

"A mí, personalmente, no me gustaría serlo, se lo digo con sinceridad. Ya lo fui. Ya he pasado por esa experiencia, y creo que lo hice con éxito. Ahora pienso que debemos tener otras personas", explica Lula.

"¿Qué me haría volver a ser candidato si tengo salud? La reconstrucción de un proyecto de inclusión social, que ha sido la cosa más bella que ha sucedido en este país en este siglo XXI", concluye el expresidente brasileño.

domingo, 20 de marzo de 2016

Lula da Silva: hay tiempo para cambiar la historia de este país

 19 de marzo de 2016
Crédito: TelesurTv



El exmandatario brasileño destacó el apoyo de las fuerzas populares de su país en defensa de la democracia. 

El expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sostuvo que la democracia es "convivir con la diversidad" y le recalcó a sus seguidores que "hay tiempo suficiente para cambiar la historia de este país". A su juicio, deben sumarse mayores esfuerzos para que el pueblo participe en el Gobierno de manera libre y soberana. 

“Yo pensé que nada fuese a emocionarme más. Lo que ustedes están haciendo hoy será una lección para aquellos que no creen en la democracia brasileña, para aquellos que nos tratan como ciudadanos y ciudadanas de segunda clase", dijo Lula ante miles de simpatizantes que se concentraron en la neurálgica avenida Paulist de Sao Paulo en defensa de la democracia. 

El líder del Partido de los Trabajadores (PT) destacó que las protestas son necesarias en países libres y soberanos. Recordó que su vida transcurrió entre movilizaciones y luchas por un mejor país.

“Nací en la vida protestando. Pero sepan que estas personas de acá son las que producen día a día el pan", expresó el exmandatario al tiempo que valoró la movilización de las grandes mayorías en defensa de la democracia.

"Aquellos que protestan contra Dilma, no hay problema, pero sepan que en las luchas de antes no tuvieron metro de gratis y no fueron convidados por los medios", dijo. 

"Las personas que están aquí saben el valor de la democracia. La bandera verde amarilla está en nuestra conciencia, en nuestro corazón", sostuvo. Advirtió que la alegría del pueblo brasileño está en juego ante la arremetida que adelanta la derecha para derrocar al Gobierno de Dilma Rousseff y generar un ambiente de inestabilidad en el país.

“Brasil tiene el pueblo más alegre del planeta tierra. Tenemos que recuperar la alegría del pueblo brasileño”, insistió ante miles de simpatizantes del PT. 

Dio a conocer que aceptó participar en el Gobierno de Dilma Rousseff porque faltan más de dos años para que termine su mandato y "hay tiempo suficiente para cambiar la historia de este país", acotó.



En ciudades como Sao Paulo, Brasilia y Río se observan multitudinarias manifestaciones en apoyo a la democracia del gigante del Sur. De acuerdo con el medio Brasil de Fato, se trata de más de un millón 350 mil personas las que salieron a las calles para decir NO al golpe y Sí a la democracia.

La jornada de movilización convocada por el Frente Popular Brasil en apoyo a Lula da Silva y la presidenta Rousseff arrancó en la capital de Alagoas (Maceió), donde organizaciones y movimientos sociales caminaron en defensa de la democracia. 

Desde hace varios meses, la Fiscalía de Brasil respalda procesos judiciales para evitar que Lula da Silva presente su candidatura en las próximas elecciones presidenciales de 2018.

Entre los ataques contra el líder del PT destaca una detención arbitraria por parte de la Policía Federal para ser interrogado por el caso de corrupción de Petrobas sin pruebas contundentes en su contra.

 

lunes, 7 de marzo de 2016

Era de golpes sofisticados: "Ministerios públicos de Brasil están implicados en un proceso golpista"

   04 de marzo de 2016
Crédito: RT



El que el expresidente Lula da Silva haya sido conducido a prestar declaración por el caso Petrobras ha desatado una ola de indignación en el país. Algunos analistas apuntan a que es un paso más hacia un "estado de excepción".

Lindbergh Farias, senador por Río de Janeiro, critica que "no hay motivos para la detención forzada" del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva producida este viernes en el marco de la operación Lava Jato (cuya fase intensiva fue iniciada en 17 de marzo de 2014). "Podrían haber llamado a declarar a Lula después. Pero no, ellos querían la foto; decir: 'Nosotros arrestamos a Lula', denuncia.

Según el senador, "hacen eso porque Lula es el mayor líder popular brasileño". "Fue el mejor presidente de la historia del país y es nuestro candidato para el 2018. Entonces, lo que ellos quieren realmente es dañar su imagen y nuestro proyecto político", indica.

Rousseff convoca una reunión de emergencia

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, este viernes ha convocado una reunión de emergencia para analizar el caso de detención forzosa de Lula da Silva. Según las fuentes gubernamentales citadas por la agencia EFE en la reunión han participado los ministros de la Presidencia, Jaques Wagner; de la Secretaría General, Ricardo Berzoini; de Información, Edinho Silva; y de Justicia, Wellington Lima; así como el abogado general de la Unión, José Eduardo Cardozo.

"Un paso más hacia un estado de excepción"

Jandira Feghali, diputada federal por el Estado de Río de Janeiro, afirma que el hecho de que la Policía brasileña haya conducido al expresidente a prestar declaración en la última fase de la investigación del caso de corrupción de la petrolera estatal Petrobras es un paso más hacia la consolidación de un "verdadero estado de excepción", ya que no hay "legalidad" ni "pruebas".

Según Feghali, "lo que han elaborado los medios de comunicación, la Policía y los medios judiciales, ha sobrepasado todos los límites de un Estado democrático de derecho". "No hay un hecho concreto en el que Lula haya cometido algún crimen. Eso es inaceptable y la sociedad brasileña tiene que reaccionar (...) no podemos aceptar esto pasivamente como si fuese algo normal", denuncia. 

"Existe un proceso golpista en Brasil"

José Luiz Quedros, profesor de la Universidad Federal de Minas Gerais, sostiene que actualmente está en curso "un proceso golpista, que ahora se ha acelerado mucho" en Brasil. "Hoy en día estos golpes de Estado no se organizan de la misma manera que en la década de los 60-70, cuando salían a la calle en tanques, militares, ni como aconteció en Argentina o Chile", apunta el experto.

Luiz Quedros indica que los golpes de hoy en día "son más sofisticados", por ejemplo, que aquellos ocurridos en Honduras (donde el presidente fue secuestrado) y en Paraguay (cuando fue destituido el gobierno de Lugo) y se caracterizan por tener "una preocupación por mantener una mínima apariencia de 'institucionalidad'". Así, el experto apunta al caso de Argentina, donde la sociedad fue testigo de una guerra "mediática", "económica" e "ideológica" contra el gobierno de Kirchner.

"En Brasil es algo más sofisticado aún. Hay miembros de ministerios públicos implicados en el proceso de golpe, del poder legislativo, liderados por [el jefe de la Cámara de Diputados] Eduardo Cunha, quien también enfrenta numerosas acusaciones en su contra", afirma el profesor, quien añade que existen "juicios selectivos" en los que solo los vinculados al Gobierno o al Partido de los Trabajadores son procesados "mientras otros acusados, con pruebas más que contundentes en su contra, no responden a nada".

"Los medios llevan a cabo una campaña de desmoralización"

Luiz Quedros afirma que tanto las instituciones públicas como los grandes medios de comunicación están llevando a cabo permanentemente una campaña de "desmoralización" y "desestabilización" contra determinadas personas.
Así, apunta que esta tiene un carácter "claramente ilegal" ya que "no hay pruebas" contra los individuos en cuestión y que "desacredita a Brasil en todos los aspectos, tanto en plano internacional como en el económico".

¿Qué podría estar detrás de la operación en torno a Lula?

Beto Almeida, un analista político, comparte con RT su opinión acerca de las causas de lo sucedido con el expresidente de Brasil. "No hay ninguna casualidad, es una operación de la Policía federal, que tiene carácter político muy claro, muy predeterminado" mientras que Lula reitera su intención a participar en las elecciones presidenciales del 2018, comentó experto.

"El expresidente podría perfectamente testimoniar en su propia casa", pero la Policía federal, cuyos vínculos con el FBI están claros, prefiere conducirle "de una manera espectacular al interrogatorio". Almeida cree que detrás de esta acción "está la geopolítica del petróleo", "que Lula protegía de una manera patriótica".