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martes, 7 de junio de 2016

La visión de Noam Chomsky. “Es el momento más crítico en la historia de la humanidad”

22 de febrero de 2016
Crédito: La Jornada


En una extensa conversación, Chomsky repasa las principales tendencias del escenario internacional, la escalada militarista de su país y los riesgos crecientes de guerra nuclear. Se detiene en el proceso electoral estadunidense y esboza una reflexión sobre las esperanzas de paz en Colombia

Estados Unidos fue siempre una sociedad colonizadora. Incluso antes de constituirse como Estado estaba eliminando a la población indígena, lo que significó la destrucción de muchas naciones originarias, sintetiza el lingüista y activista estadunidense Noam Chomsky cuando se le pide que describa la situación política mundial. Crítico acérrimo de la política exterior de su país, sostiene que desde 1898 se volcó hacia el escenario internacional con el control de Cuba, a la que convirtió esencialmente en colonia, para invadir luego Filipinas, asesinando a un par de cientos de miles de personas.

Continúa hilvanando una suerte de contrahistoria del imperio: Luego le robó Hawai a su población originaria, 50 años antes de incorporarla como un estado más. Inmediatamente después de la segunda Guerra Mundial Estados Unidos se convierte en potencia internacional, con un poder sin precedente en la historia, un incomparable sistema de seguridad, controlaba el hemisferio occidental y los dos océanos, y naturalmente trazó planes para tratar de organizar el mundo a su antojo.

Acepta que el poder de la superpotencia ha disminuido respecto al que tenía en 1950, la cima de su poder, cuando acumulaba 50 por ciento del producto interno bruto mundial, que ahora ha caído hasta 25 por ciento. Aun así, le parece necesario recordar que Estados Unidos sigue siendo el país más rico y poderoso del mundo, y a nivel militar es incomparable.

Un sistema de partido único
En algún momento Chomsky comparó las votaciones en su país con la elección de una marca de pasta de dientes en un supermercado. El nuestro es un país de un solo partido político, el partido de la empresa y de los negocios, con dos facciones, demócratas y republicanos, proclama. Pero cree que ya no es posible seguir hablando de esas dos viejas colectividades políticas, ya que sus tradiciones sufrieron una mutación completa durante el periodo neoliberal.

Están los republicanos modernos que se hacen llamar demócratas, mientras la antigua organización republicana quedó fuera del espectro, porque ambas partes se desplazaron a la derecha durante el periodo neoliberal, igual que sucedió en Europa. El resultado es que los nuevos demócratas de Hillary Clinton han adoptado el programa de los viejos republicanos, mientras éstos fueron completamente desplazados por los neoconservadores. Si usted mira los espectáculos televisivos donde dicen debatir, sólo se gritan unos a los otros y las pocas políticas que presentan son aterradoras.

Por ejemplo, destaca que todos los candidatos republicanos niegan el calentamiento global o son escépticos, que si bien no lo niegan dicen que los gobiernos no deben hacer algo al respecto. Sin embargo el calentamiento global es el peor problema que la especie humana ha enfrentado jamás, y estamos dirigiéndonos a un completo desastre. En su opinión, el cambio climático tiene efectos sólo comparables con la guerra nuclear. Peor aún, los republicanos quieren aumentar el uso de combustibles fósiles. No estamos ante un problema de cientos de años, sino de una o dos generaciones.

La negación de la realidad, que caracteriza a los neoconservadores, responde a una lógica similar a la que impulsa la construcción de un muro en la frontera con México. “Esas personas que tratamos de alejar son las que huyen de la destrucción causada por las políticas estadunidenses.

En Boston, donde vivo, hace un par de días el gobierno de Obama deportó a un guatemalteco que vivió aquí durante 25 años; tenía una familia, una empresa, era parte de la comunidad. Había escapado de la Guatemala destruida durante la administración Reagan. En respuesta, la idea es construir un muro para prevenirnos. En Europa es lo mismo. Cuando vemos que millones de personas huyen de Libia y de Siria a Europa, tenemos que preguntarnos qué sucedió en los últimos 300 años para llegar a esto.

Invasiones y cambio climático se retroalimentan
Hace apenas 15 años no existía el tipo de conflicto que observamos hoy en Medio Oriente. Es consecuencia de la invasión estadunidense a Irak, que es el peor crimen del siglo. La invasión británica-estadunidense tuvo consecuencias horribles, destruyeron Irak, que ahora está clasificado como el país más infeliz del mundo, porque la invasión se cobró la vida de cientos de miles de personas y generó millones de refugiados, que no fueron acogidos por Estados Unidos y tuvieron que ser recibidos por los países vecinos pobres, a los que se encargó recoger las ruinas de lo que nosotros destruimos. Y lo peor de todo es que instigaron un conflicto entre sunitas y chiítas que no existía antes.

Las palabras de Chomsky recuerdan la destrucción de Yugoslavia durante la década de 1990, instigada por Occidente. Al igual que Sarajevo, destaca que Bagdad era una ciudad integrada, donde los diversos grupos culturales compartían los mismos barrios, se casaban miembros de diferentes grupos étnicos y religiones. La invasión y las atrocidades que siguieron instigaron la creación de una monstruosidad llamada Estado Islámico, que nace con financiación saudita, uno de nuestros principales aliados en el mundo.

Uno de los mayores crímenes fue, en su opinión, la destrucción de gran parte del sistema agrícola sirio, que aseguraba la alimentación, lo que condujo a miles de personas a las ciudades, creando tensiones y conflictos que explotan apenas comienza la represión.
Una de sus hipótesis más interesantes consiste en cruzar los efectos de las intervenciones armadas del Pentágono con las consecuencias del calentamiento global.

En la guerra en Darfur (Sudán), por ejemplo, convergen los intereses de las potencias con la desertificación que expulsa poblaciones enteras de las zonas agrícolas, lo que agrava y agudiza los conflictos. Estas situaciones desembocan en crisis espantosas, como sucede en Siria, donde se registra la mayor sequía de su historia que destruyó gran parte del sistema agrícola, generando desplazamientos, exacerbando tensiones y conflictos, reflexiona.

Aún no hemos pensado detenidamente, destaca, sobre lo que implica esta negación del calentamiento global y los planes a largo plazo de los republicanos que pretenden acelerarlo: Si el nivel del mar sigue subiendo y se eleva mucho más rápido, se va a tragar países como Bangladesh, afectando a cientos de millones de personas. Los glaciares del Himalaya se derriten rápidamente poniendo en riesgo el suministro de agua para el sur de Asia. ¿Qué va a pasar con esos miles de millones de personas? Las consecuencias inminentes son horrendas, este es el momento más importante en la historia de la humanidad.

Chomsky cree que estamos ante un recodo de la historia en el que los seres humanos tenemos que decidir si queremos vivir o morir: “Lo digo literalmente. No vamos a morir todos, pero sí se destruirían las posibilidades de vida digna, y tenemos una organización llamada Partido Republicano que quiere acelerar el calentamiento global No exagero –remata– es exactamente lo que quieren hacer”.

A continuación cita el Boletín de Científicos Atómicos y su Reloj del Apocalipsis, para recordar que los especialistas sostienen que en la Conferencia de París sobre el calentamiento global era imposible conseguir un tratado vinculante, solamente acuerdos voluntarios. ¿Por qué? Debido a que los republicanos no lo aceptarían. Han bloqueado la posibilidad de un tratado vinculante que podría haber hecho algo para impedir esta tragedia masiva e inminente, una tragedia como nunca ha existido en la historia de la humanidad. Eso es lo que estamos hablando, no son cosas de importancia menor.
Guerra nuclear, posibilidad cierta

Chomsky no es de las personas que se dejan impresionar por modas académicas o intelectuales; su razonamiento radical y sereno busca evitar furores y, quizá por eso, se muestra reacio a echar las campanas al vuelo sobre la anunciada decadencia del imperio. Tiene 800 bases alrededor del mundo e invierte en su ejército tanto como todo el resto del mundo junto. Nadie tiene algo así, con soldados peleando en todas partes del mundo. China tiene una política principalmente defensiva, no posee un gran programa nuclear, aunque es posible que crezca.

El caso de Rusia es diferente. Es la principal piedra en el zapato de la dominación del Pentágono, porque tiene un sistema militar enorme. El problema es que tanto Rusia como Estados Unidos están ampliando sus sistemas militares, ambos están actuando como si la guerra fuera posible, lo cual es una locura colectiva. Cree que la guerra nuclear es irracional y que sólo podría suceder en caso de accidente o error humano. Sin embargo, coincide con William Perry, ex secretario de Defensa, quien dijo recientemente que la amenaza de una guerra nuclear es hoy mayor de lo que era durante la guerra fría. Chomsky estima que el riesgo se concentra en la proliferación de incidentes que involucran fuerzas armadas de potencias nucleares.

La guerra ha estado muy cerca innumerables veces, admite. Uno de sus ejemplos favoritos es lo sucedido bajo el gobierno de Ronald Reagan, cuando el Pentágono decidió poner a prueba las defensas rusas mediante la simulación de ataques contra la Unión Soviética.

Resultó que los rusos se lo tomaron muy en serio. En 1983 después de que los soviéticos automatizaron sus sistemas de defensa detectaron un ataque de misil estadunidense. En estos casos el protocolo es ir directo al alto mando y lanzar un contraataque. Había una persona que tenía que transmitir esta información, Stanislav Petrov, pero decidió que era una falsa alarma. Gracias a eso estamos acá hablando.

Sostiene que los sistemas de defensa de Estados Unidos tienen errores serios y hace un par de semanas se difundió un caso de 1979, cuando se detectó un ataque masivo con misiles desde Rusia. Cuando el consejero de Seguridad Nacional, Zbigniew Brzezinski, estaba levantando el teléfono para llamar al presidente James Carter y lanzar un ataque de represalia, llegó la información de que se trataba de una falsa alarma. Hay docenas de falsas alarmas cada año, asegura.

En este momento las provocaciones de Estados Unidos son constantes. La OTAN están llevando a cabo maniobras militares a 200 metros de la frontera rusa con Estonia. Nosotros no toleraríamos algo así sucediendo en México.

El caso más reciente fue el derribo de un caza ruso que estaba bombardeando fuerzas yihadistas en Siria a fines de noviembre. Hay una parte de Turquía casi rodeada por territorio sirio y el bombardero ruso voló a través de esa zona durante 17 segundos, y lo derribaron. Una gran provocación que por suerte no fue respondida por la fuerza, pero llevaron su más avanzado sistema antiaéreo a la región, que le permite derribar aviones de la OTAN. Argumenta que hechos similares están sucediendo a diario en el mar de China.

La impresión que se desprende de sus gestos y reflexiones es que si las potencias que son agredidas por Estados Unidos actuaran con la misma irresponsabilidad que Washington, la suerte estaría echada. Crédito. Diario la Jornada de México. 

domingo, 21 de febrero de 2016

CRISIS MUNDIAL, PERO MADURO PROTEGE AL PUEBLO

21 de febrero de 2016
Germán Saltrón Negretti

Los medios de comunicación mundial no se atreven a revelar la crisis económica global del sistema capitalista que está en fase terminar. Tan grave que puede terminar en la guerra nuclear que sería el fin de la vida en este planeta. Nosotros estamos incurriendo en ese mismo error, al no denunciar esta grave crisis económica mundial en nuestro país, y algunos venezolanos piensan que la crisis económica solo se presenta en Venezuela.

Con una diferencia importante, que los gobiernos revolucionarios del mundo, toman algunas acciones económicas para enfrentar la crisis que protegen a los trabajadores que son los más necesitados. ¿Qué acciones económicas toman los gobiernos capitalistas? Despiden a miles de los trabajadores públicos y privados, bajan los salarios, las pensiones y desmejoran todos los servicios públicos.

Como sucedía en los gobiernos de Acción Democrática y Copei, entre los años 1960-1999 en este país, cuando gobernaron los políticos que controlan ahora la Asamblea Nacional. Como está sucediendo por ejemplo en la República Argentina, en Grecia y otros países Europeos. En cambio los gobiernos progresistas y socialistas como el Presidente Nicolás Maduro, Evo Morales, Rafael Correa entre otros, ante las crisis decretan aumentos salariales y no despiden trabajadores.

En nuestro país, el 17/02/2016 aumentamos el 20% del salario mínimo y a 2.5 unidades tributarias diarias la base de cálculo del bono de alimentación. El sueldo mínimo subirá de Bs 9.649 a Bs 11.578. Mientras que el cestaticket de alimentación de Bs 6.750 a 13.275. Aumentos como estos, han sucedidos en los últimos 17 años de la revolución bolivariana. Se estableció una tarjeta de alimentación para las clases más necesitadas. Además, se mantienen todas las misiones sociales existentes. Desde hace 20 años no se había aumentado el precio de la gasolina, se realizó un pequeño incremento. A pesar de que los precios del petróleo venezolano que estaban en $100 el barril bajaron a $25.

Las divisas en dólares, se mantiene un cambio protegido que pasó de 6,30 Bs a Bs 10 para comprar los alimentos, medicinas y otros bienes básicos. El sistema marginal de las divisas en dólares, de oferta y demanda abrió Bs 202,94 por dólar. Se mantienen todas las misiones sociales. Continuaremos combatiendo con más rigor la especulación y la guerra económica decretada por la mayoría de los empresarios y el gobierno estadounidense. Seguiremos resguardando los empleos y los salarios. Tomaremos las políticas para fortalecer el modelo productivo nacional. CONTINUAREMOS LAS LUCHAS DE CHÁVEZ Y MADURO HASTA VENCER.

sábado, 6 de febrero de 2016

EXISTE UNA CRISIS ALIMENTARIA GLOBAL

28 de enero de 2015
Cŕedito: Independent
Tom Bawden


El mundo ha entrado en la era del llamado “pico en la producción de alimentos”, en la que podemos ver como el crecimiento en la producción de alimentos básicos como el maíz, el arroz, el trigo, la soya y el sorgo, se han reducido y han aumentado de precio, algo que puede implicar consecuencias desastrosas para alimentar a todo el planeta. Una investigación reciente ha concluido que la oferta de 21 alimentos básicos, como los huevos, la carne, las verduras y la soja ya está empezando a perder impulso, mientras que la población mundial sigue creciendo sin parar.

Según una nueva investigación de la Universidad de Yale, la Universidad Estatal de Michigan y el Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental en Alemania, el pico en la producción de Pollo se produjo en el año 2006, mientras que la leche y el trigo alcanzaron su máximo en 2004 y el arroz alcanzó su punto máximo de producción en 1988. Lo que convierte a este informe en algo particularmente alarmante es que todas estas fuentes cruciales de alimentos han alcanzado su máximo en un período relativamente corto de la historia, según los investigadores.

“La gente suele hablar de sustitución. Piensan: si nos quedamos sin una sustancia, podemos sustituirla por otra. Pero si varios recursos se están agotando a la vez, tenemos un problema. La humanidad tiene que aceptar que las materias primas renovables están llegando a sus límites de rendimiento en todo el mundo”, afirma Jianguo Liu, de la Universidad Estatal de Michigan.

El pico de producción se refiere al punto en el que el crecimiento en un cultivo, animal u otra fuente de alimento comienza a disminuir; por lo tanto, no hace referencia al punto en el que la producción disminuye en realidad, sino simplemente en el que su crecimiento disminuye.

Sin embargo, se considera como una señal clave que nos indica que el impulso se está perdiendo y es sólo cuestión de tiempo antes de que entremos en un estancamiento de la producción y de que, en algunos casos, empiece a decaer, aunque no está claro cuánto tiempo puede tomar ese proceso. “Apenas 9 o 10 especies de plantas alimentan al mundo. Sin embargo, hemos alcanzado el pico para todos estos recursos. Incluso los recursos renovables no durarán para siempre”, sostiene Ralf Seppelt, del Centro Helmholtz.

La investigación, publicada en la revista Ecology and Society, revela que 16 de los 21 alimentos analizados alcanzó el pico de producción entre 1988 y 2008.

MAÍZ: alcanzó su tasa pico en 1985 / Arroz: alcanzó su tasa pico en 1988 / Pescado (capturado): alcanzó su tasa pico en 1988 / Lácteos: alcanzó su tasa pico en 1989 / Huevos: alcanzó su tasa pico en 1993 / Carne: alcanzó su tasa pico en 1996 / Verduras: alcanzó su tasa pico en 2000 / Trigo: alcanzó su tasa pico en 2004 / Leche: alcanzó su tasa pico en 2004 / Aves: alcanzó su tasa pico en 2006 / Caña de azúcar: alcanzó su tasa pico en 2007 / Soja: alcanzó su tasa pico en 2009

Esta sincronización de años de apogeo resulta muy preocupante porque sugiere que todo el sistema alimentario empieza a verse abrumado, por lo que será extremadamente difícil recuperar el ritmo de producción de cualquier producto alimenticio, por no hablar de todos ellos a la vez, según sugiere el informe.

El pico simultáneo de alimentos básicos del mundo se debe en gran parte a la demanda de una población creciente, que pone cada vez mayor presión sobre la tierra a través de su incesante demanda de vivienda, agricultura, comercio e infraestructura. Al mismo tiempo, aumentar la producción de cualquier elemento básico requiere el uso de más tierra y agua, lo que aumenta su escasez y hace aún más difícil aumentar la producción de alimentos en el futuro. Por último, el aumento de la producción tiende a aumentar la contaminación, lo que contribuye a agravar aún más la escasez de recursos y hace más lento el crecimiento de la producción.

CARNES
El pico simultáneo de producción en cultivos y ganado se produce en un contexto de población en crecimiento, que se espera llegue a los 9 mil millones en 2050, lo que requerirá que el mundo produzca el doble de alimentos que ahora, de acuerdo con otro estudio, de la California Academy of Sciences. Los problemas causados por el crecimiento de la población se han visto agravados por el crecimiento de la población de clase media y rica en países como China y la India, que están exigiendo dietas más sustanciosas para esa creciente población. Esto es problemático a nivel global, porque la carne y los productos lácteos consumen muchos más recursos que si un nivel comparable de nutrición fuera proporcionados por los cultivos dedicados al consumo humano directo.

POLLOS.
“La necesidad de duplicar la producción de alimentos no es algo dado e inevitable, sino más bien una advertencia. Significa que tenemos que cambiar la forma en que comemos y usamos los recursos alimenticios”, afirma Jonathan Foley, el director de la California Academia of Sciences.

Si bien el estudio sobre el pico de producción sugiere que duplicar la producción de alimentos es imposible, el Dr. Foley señala que, dado que entre el 30% y el 40% de los alimentos cultivados en todo el mundo para consumo humano no llegan a consumirse, eliminar ese malgasto, puede ser una solución momentánea para alimentar a esa población creciente.

Entre los alimentos básicos examinados, el pescado de piscifactoria, cuya explotación aún está relativamente poco desarrollada y la industria de la acuicultura, son los únicos medios de producción de alimentos que aún no han alcanzado su pico de producción.

La crisis alimentaria se agrava en el mundo

29 de agosto de 2012
Germán Saltrón Negretti

Especulación con los alimentos

El precio mundial de los alimentos se decide en gran parte en el Mercado de Futuros de Chicago. Desde hace tiempo, el capital financiero ha entrado a especular con los alimentos. Este 2008, año de crisis, las grandes empresas de alimentos han incrementado sus beneficios en un 45% de media. Mientras que millones de personas mueren de hambre anualmente, las multinacionales de la alimentación no paran de acumular beneficios.

Con las políticas neoliberales, los países en vías de desarrollo han abierto las fronteras a la importación de productos agrícolas provenientes de EEUU i Europa (productos subvencionados que se venden por debajo del costo de producción ), destruyendo las producciones locales y se han visto obligados a destinar sus tierras agrícolas a la producción de alimentos para la exportación ( soja, café, bananas....) para tener divisas y comprar alimentos.

Los alimentos viajan miles de kilómetros para ir des del país productor hasta nuestra mesa, y alimentos que antes producíamos a pocos kilómetros, ahora los importamos de otros continentes...

Control de la Producción Mundial de alimentos por parte de Transnacionales

Con la irrupción de los transgénicos, se ha consolidado un modelo mundial de producción de alimentos en el que unas pocas empresas venden las semillas, los fertilizantes y los pesticidas al productor; después le compran la producción y las mismas empresas la transportan a la otra punta del mundo hacia las grandes cadenas de distribución: los supermercados Carrefour o Wal-Mart, presentes en todo el mundo, que también monopolizan la distribución de alimentos y nos imponen qué comprar y cómo comprar. Todo el circuito está en manos privadas y los gobiernos han perdido prácticamente cualquier posibilidad de definir que alimentos tiene que producir un país.

Agrocombustibles

Los agrocombustibles llevan al límite este modelo agrícola. Las mejores tierras que producen alimentos están siendo usadas para sembrar soja, colza, palma,... cultivos a partir de los cuales fabricar agrocombustibles. Es decir, la producción de alimentos está perdiendo terreno frente a la fabricación de combustibles. El aumento del precio del petróleo ha disparado las inversiones en fábricas de agrocombustibles, la compra de tierras y las inversiones de futuro, la cual cosa representa una gran amenaza para la producción de alimentos en muchos países.

DE LA CRISIS ALIMENTARIA A LA SOBERANÍA ALIMENTARIA.

Eric Holt-Giménez 22 septembre 2009 English Español

La crisis alimentaria actual—creada a lo largo de décadas—es un aplastante indicador contra la agricultura capitalista y contra los monopolios corporativos que dominan el sistema alimentario mundial. El complejo industrial agroalimentario creó la crisis al monopolizar los insumos industriales, la industria agrícola, las plantas procesadoras y los comercios de distribución. Las acciones del complejo industrial agroalimentario y la auto aplicación de soluciones neoliberales propuestas por las instituciones mundiales multilaterales que dirigen a los países industriales, se juntan con el escepticismo, la desilusión y la indiferencia del público general del Norte, que está más preocupado en el descenso de la crisis económica global que en la crisis alimentaria. El neoliberalismo se aferre en su posición y ha encontrado una resistencia creciente en los más afectados por la crisis—los pequeños productores de todo el mundo.

Al concluir la “Ronda de Desarrollo” de Doha sobre negociaciones de comercio las soluciones presentadas por el Banco Mundial, la Organización de Alimentación y Agricultura de ONU (FAO, siglas en ingles), el Grupo Consultivo para Investigación Agrícola Internacional (CGIAR, siglas en ingles) y la mega-filantropía proponen acelerar la expansión de la biotecnología, revivir la Revolución Verde, reintroducir los préstamos condicionados del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI) y recrear el actualmente fragmentado poder de Organización Mundial del Comercio (OMC).

Estas instituciones tienen el mandato del capital de mitigar el hambre, reducir las tensiones sociales y reducir la cantidad de campesinos productores en todo el mundo— sin introducir cambios sustanciales a la estructura del sistema alimentario mundial. Las estrategias neoliberales se oponen por completo a las propuestas agroecológicas y de soberanía alimentaria que defienden las federaciones campesinas y las organizaciones de la sociedad civil en todo el mundo, las cuales buscan transformar el sistema alimentario. La crisis alimentaria se ha convertido en un punto fundamental en la lucha de clases sobre el futuro del sistema alimentario, esto lo evidencia los desacuerdos y las declaraciones de protesta en las recientes Reuniones Cumbre de Roma, Hokkaido y Madrid, la creciente resistencia pública en contra del complejo industrial agroalimentario, así como el aumento, diseminación y convergencia política de los movimientos sociales a favor de la agroecología, la reforma agraria, la justicia social y la soberanía alimentaria.

LA CRISIS ALIMENTARIA

El año pasado se produjeron cifras récord tanto en la cantidad de personas pobres sufriendo hambre en el mundo, como en las máximas cosechas y ganancias de las principales corporaciones industriales agroalimentarias. La contradicción de aumentar el hambre al mismo tiempo que aumenta la riqueza y la abundancia realzada por “rebeliones alimentarias”, no se había visto en décadas. Las protestas en México, Marruecos, Mauritania, Senegal, Indonesia, Burkina Faso, Camerún, Yemen, Egipto, Haití y otros veinte países fueron provocadas por el desmedido aumento en los precios de los alimentos (ver artículo de Walden Bello y Mara Baviera sobre el tema). En junio de 2008, el Banco Mundial reportó que el precio de los alimentos subió 83% en relación a los últimos tres años y FAO informó que el índice de precio de los alimentos en todo el mundo aumentó 45% en sólo nueve meses. [1] Mientras que los precios de las mercancías han bajado debido a la crisis económica y a que los especuladores han disminuido sus ganancias en las mercancías, los precios de los alimentos se mantienen altos y no se espera que bajen a los niveles tenidos antes de la crisis.

Las numerosas y extendidas protestas no fueron simplemente “motines” de masas enloquecidas por el hambre. Más bien fueron airadas demostraciones en contra de los altos precios de los alimentos en países donde anteriormente tenían sobreproducción de alimentos, y donde los gobiernos y las industrias ignoraron la apremiante situación y las demandas populares. En algunos casos sólo fue gente hambrienta tratando de obtener comida de camiones o supermercados. Alarmados ante el creciente espectáculo del descontento social, el Banco Mundial declaró que sin una inyección masiva e inmediata de ayuda alimentaria, 100 millones de personas en el Sur serían parte del enorme rango de hambrientos en el mundo. [2] Esta estridente advertencia avivó de inmediato creencias Maltusianas en la industria agroindustrial y desencadenó una oleada de heroicas promesas sobre nuevas semillas genéticamente modificadas de alto rendimiento, resistentes a cambios climáticos y biofortificadas. 

El Banco Mundial lo llamó un “Nuevo Acuerdo” para agricultura y lanzó un portafolio de US$1.2 billones para préstamos de emergencia. La FAO llamó, aunque sin éxito, a los gobiernos de los países miembros de la OECD (Organización para la Co-operación y el Desarrollo Económico, siglas en ingles) para financiar con US$30 billones la reactivación de la agricultura de los países en vías de desarrollo. Bill Gates el mega-filántropo invitó a corporaciones multilaterales a seguirlo creando una nueva era del “capitalismo creativo”, prometiendo que su nueva Alianza para la Revolución Verde en África (AGRA, siglas en inglés) brindará a cuatro millones de pequeños productores semillas y fertilizantes.

Con la cosecha record del 2007, según la FAO, había más de los necesario para alimentar a toda la población mundial en el 2008—al menos 1.5 veces lo requerido. De hecho, en los últimos veinte años la producción de alimentos ha aumentado anualmente 2%, mientras que el índice de población ha disminuido 1.4% anual.

Globalmente, no es la población humana la que agota las reservas de alimentos. Más del 90% de la población pobre es simplemente demasiado pobre para poder comprar sus alimentos. Los altos precios de los alimentos son el problema, porque aproximadamente tres billones de personas—la mitad de la población mundial—sufre moderada o extrema pobreza. Alrededor de la mitad de la población de los países en vías de desarrollo ganan menos de dos dólares diariamente. Aproximadamente 20% sufre “extrema pobreza” y gana menos de un dólar al día. [3] Muchas de las personas clasificadas como pobres son campesinos de subsistencia, quienes han sido despojados de la tierra y del agua, por ello no pueden competir con el Mercado global. [4]

Además, el desvío de gran cantidad de granos para alimentar el ganado industrial y de vegetales para producir aceite en economías emergentes, así como la ocupación de tierra y agua para producir agrocombustibles, ejerce una fuerte presión en el mercado de alimentos básicos.

No sorprende que, los mayores monopolios de agroalimentos obtengan de la crisis alimentaria gigantescas ganancias. En el último trimestre del 2007 cuando la crisis alimentaria mundial despuntaba, las ganancias de Archer Daniels Midland aumentaron 42%, las de Monsanto 45% y las de Cargill 86%. La subsidiaria de Cargill, Fertilizantes Mosaic logró que sus ganancias aumentaran 1,200%. [5]

La constante concentración de ganancias y poder de mercado en los países industrializados del Norte, refleja la pérdida de capacidad en la producción y el aumento del hambre en los países del Sur. A pesar de la aclamada productividad de las semillas de la Revolución Verde y a pesar de las campañas sobre desarrollo promovidas durante décadas—más recientemente la escurridiza campaña Metas de Desarrollo del Milenio—el hambre per cápita es mayor y la cantidad de personas desesperadas por el hambre en el planeta ha aumentado de 700 millones en 1986 a800 millones en 1998. [6] Actualmente esta cantidad se eleva a un billón.

Hace cincuenta años, los países en vías de desarrollo tenían anualmente una sobreproducción agrícola de US$ 1 billón, dedicada al comercio. Después de décadas de desarrollo capitalista y de la expansión global del complejo agroalimentario industrial, el déficit de alimentos en el Sur se ha elevado a US$11 billones por año. [7] La factura de importación de cereales para los países pobres con déficit alimentario actualmente supera los US$38 billones y la FAO anticipa que aumentará a $50 billones en el 2030. [8] Que los países del Sur cambiaran de ser autosuficientes en alimentación a ser dependientes es producto de la colonización del sistema alimentario nacional y de la destrucción de la agricultura campesina.

martes, 10 de noviembre de 2015

CRISIS MUNDIAL DEL AGUA SERA PEOR QUE EL PETROLEO

08 de noviembre de 2015
Germán Saltrón Negretti

La escasez de agua potable puede provocar en un futuro próximo, nuevos conflictos armados que serán más intensos que los desatados para controlar los recursos energéticos, creen los expertos. El acceso al agua para la vida es una necesidad humana básica, al mismo tiempo que un derecho humano fundamental junto con el derecho a la alimentación. Un informe de PNUD del año 2006, dedicado solo al problema del agua, señalaba que en nuestro planeta más de 2.000 millones de personas se ven privados de agua limpia y 2.600 millones no tienen acceso a un saneamiento adecuado.

Pocos países abordan este problema como una prioridad política, como sucede con la pobreza mundial. Esto lo demuestran las limitadas asignaciones presupuestarias. Los lugares donde existe mayor escasez de agua en el mundo son Oriente Medio, China, India, Asia Central y África Central y Oriental. Para los países del continente africano el acceso al agua dulce es una cuestión de seguridad nacional, por lo que la decisión de Etiopía de construir en el Nilo una gran central hidroeléctrica causó un fuerte descontento por parte de Egipto.

Este problema será agravado por el cambio climático que ya es una realidad. La disminución del suministro de agua en áreas que ya sufren una escasez crónica de este recurso, los patrones climáticos más extremos y el derretimiento de los glaciales son desafíos de vida o muerte que nos amenazan. A diferencias de las guerras que se producen por la lucha por los recursos petroleros, la crisis mundial del agua y de la pobreza mundial no aparece en los titulares de los medios de comunicación. Porque la sufren las poblaciones pobres del mundo. Estas crisis se cobran más vida, por causas de las enfermedades que una guerra. Además, "la guerra por el agua será mucho peor que una guerra por el petróleo. Por qué las personas pueden vivir sin petróleo, pero no pueden sobrevivir sin agua" concluyó el informe