Tras ser hundido en las elecciones
legislativas españolas, el presidente del partido de derecha Ciudadanos, Albert Rivera, dimitió ayer a
su cargo, así como a su acta de diputado.
“Dimito como presidente de Ciudadanos para que este proyecto, en un
congreso extraordinario, elija el rumbo próximamente”, dijo en la sede de su
partido.
El anunció lo hizo tras reunirse con
su grupo de ejecutivos para analizar los
malos resultados del partido en las elecciones de ayer, en las cuales la formación naranja pasó de tener 57 diputados
a quedarse solo con 10.
Rivera aseguró que dimite por coherencia con sus valores, por el bien del
proyecto y porque “nunca me he considerado atornillado a un sillón”.
“La vida es mucho más que la política”, subrayó el dirigente catalán y expresó que ahora dedicará más tiempo a
sus padres, a su hija, a su pareja y a sus
amigos.
En su discurso, recordó los orígenes
del partido, del que fue presidente desde
sus inicios, en 2006. “Nadie confiaba” en
él y, aun así lograron entrar en el Parlamento e incluso ganar las elecciones
autónomas en 2017, agregó.
A partir de 2014 llegó la expansión
nacional de un proyecto liberal y
constitucionalista que actualmente
cuenta con siete eurodiputados, que
gobierna para 20 millones de españoles en cuatro comunidades autónomas
y 400 municipios, dijo.
Lamentó que tras lograr el mejor resultado de su historia en las elecciones
generales de abril, ayer llegara el batacazo pese a haberse presentado con los
mismos candidatos, el mismo programa
y las mismas propuesta.
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