jueves, 26 de septiembre de 2019

BOLIVIA. MACRI, MESA Y EL MODELO ECONÓMICO NEOLIBERAL HACEN AGUAS.


Por Edilburgo Choque Copa*, Resumen Latinoamericano, 25 septiembre 2019.-
El modelo económico neoliberal impuesto en la Argentina por su actual Presidente, Mauricio Macri, se deshizo electoral y políticamente. Así como Carlos Mesa, candidato presidencial en Bolivia, se hace polvo, ante lo concreto de su oscuro pasado neoliberal y corrupto, sumado al perfil de su persona; la hechura mediática Mesa no cuaja. Hacen aguas.   
El marketing político, ahora muy de moda en los periodos electorales, reforzado por la conjunción de post verdades, fake news y demás similares; sostenidos mediáticamente por las grandes empresas corporativas de la comunicación, nacional y transnacional, evidencian sus limitaciones por su naturaleza superficial ─el marketing político es la envoltura del “producto a vender”, la economía política es la sustancia─ en una formación económica social concreta.
Se ganan elecciones políticas en los procesos electorales, ´científicamente`, sí; ello significa sobre todo, considerando la estructura de una sociedad en su complejidad dialéctica, el grado de determinación de entre sus variables más importantes; así verbigracia, si uno pretende un análisis de nuestro sistema solar, no podría hacerlo con altos grados de aproximación objetiva a la realidad, si en el análisis, de entre otras variables importantes, no se considera el elemento gravitante, el cual es el sol.  
Jaime Durán Barba, el ´gran` paradigma del marketing político, que se jactaba de no perder una elección, con el cómo asesor, también se hizo aguas, lleva un par de elecciones perdiendo, por lo previsto el 27 de octubre será su derrota definitiva. Si bien podría ser que no dirigió directamente los procesos electorales de algunas provincias argentinas, pero esas campañas electorales se montaron bajo sus relatos y sus líneas estratégicas.
La campaña electoral, en el marco de un marketing político, de diseño y escenificación de candidatos; de la “alegría”, con globos de colores, bailecitos, vestuarios de camisas blancas, “timbrazos” ─imágenes en campaña, tocando puertas de vecinos, súper mediatizados─ subidas al transporte público como un ciudadano común de a pie, para hacer campaña, ya no carburan. Macri hizo todo eso, asesorado por Duran Barba; que ahora ya no cuaja en la Argentina, no puede cuajar con Mesa en Bolivia. 
Todo ese marketing puede funcionar, con márgenes de maniobra, cuando se tiene una base económica sólida que lo sustente; funcionó para Macri hace 4 años, con una economía que aún estaba dirigido por el kirsnerismo, pero Macri derrumbó toda esa base económica, imponiendo un modelo económico neoliberal; entonces ahora el marketing político no funciona, sobre una base económica dinamitada. Considerando que hasta el propio Durán Barba reconoce que el escenario electoral argentino sería distinto, mucho más favorable a Macri, si la realidad económica argentina sería favorable para las grandes mayorías argentinas. 
En Bolivia, hace años, cierta prensa de derechas, sostenían hasta públicamente, que Evo Morales era una hechura mediática que ellos habían prefabricado ─voluntaria o involuntariamente─ ante un escenario deslegitimado del sistema político de partidos de entonces (partidocracia, en el ocaso del periodo neoliberal). Pero Morales no tiene sus raíces de líder político en las probetas o masetas de los laboratorios mediáticos, think tank`s e inteligencias estadounidenses del norte, Evo Morales tiene sus raíces incrustadas en la Bolivia profunda, de sectores populares, obreros, indígenas originarios campesinos en resistencia por varios siglos, es un líder histórico; que si bien ya para esos años, antes de ser Presidente era un hombre mediático, era porque encarnaba aspiraciones de esa Bolivia profunda que buscaba resolverse plenamente, ser considerado ciudadano boliviano en toda su dimensión, por el cual aún luchan.
Evo Morales, es la sustancia con una dosis identitaria histórica, en una Bolivia constitucionalmente Plurinacional, pero también ha sabido producir su envoltura el cual también contribuye a que hasta ahora ocupe la centralidad política en Bolivia.  
El escenario político sobre el cual se desenvuelve el actual proceso electoral boliviano podría caracterizarse: como un proceso electoral muy singular, único hasta ahora; conservador, con mayores grados de tecnicismo ─unas más que otras─ por ende de mayores estrategias, un proceso casi aburrido hasta ahora por ser precisamente más de estudio que de confrontación entre las organizaciones políticas en carrera, marcando algunas excepciones, donde las redes sociales son las nuevas herramientas de campaña, donde de alguna forma el dinamismo electoral de las calles se trasladó a las redes. Podría ser singular y único por las características que acabamos de describir. El gobierno está teniendo estratégico cuidado de no caer en el relato discursivo de las oposiciones (dictadura, corrupción, etcéteras).
Podría caracterizarse conservador, por una receptividad conservadora del electorado, es decir que el electorado boliviano mayoritariamente, al momento de pensar de por quién votara, también está pensando de manera asociada en su estabilidad económica y social, asociando estos dos elementos, convirtiéndose así en una suerte de variable independiente determínate, la cuestión de la estabilidad a momento de decidir de por quién votara; considerando además la personalidad poco serio, falto de constancia y claridad de uno de los mayores presidenciables de las oposiciones por lo que el electorado no confía. El electorado mayoritariamente prefiere conservar su estabilidad, que arriesgarse a cambios de shock que las oposiciones de derechas ejecutarían una vez llegado a ser gobierno, asimilan ajenamente las experiencias que se están viviendo en la Argentina, en el Brasil, por haber apostado con su voto a gobiernos de corte neoliberal.
La lectura que hizo el partido de gobierno, podría concluirse que es la más acertada, al sintetizar el eslogan de la campaña en: #FuturoSeguro, que hace referencia a un futuro de estabilidad con Evo y su gobierno. Al contrario la mayor organización política de las oposiciones al gobierno, según la intención de voto de las encuestas, en un inicio terminó planteando en contra ruta a la receptividad conservadora del electorado, la consigna del #ShockDemocrático que ahora cambio por #YaEsDemasiado que de igual forma apela a un cambio de gobierno que lleva tres continuos periodos constitucionales en el poder. Con una gestión de gobierno mínimamente satisfactorio, de reconocimiento de la plurinacionalidad estatal, de políticas de nacionalización, con planes, programas y proyectos de impacto, con políticas de redistribución de la riqueza y los pasos importantes que se están dando en materia de industrialización; resignificando los paradigmas de la cuestión nacional boliviana; son los mitos de las grandes mayorías populares que el gobierno de Evo está explotando con hechos concretos. Procesos que en la historia de Bolivia no se había experimentado nunca, con una excepción aproximada del Estado del 52. 
Mesa intento imprimir una impronta de proyecto electoral de clases medias, derivando de las extintas Plataformas Ciudadanas a Comunidad Ciudadana ─como también la segunda oposición extrajo el eslogan de Bolivia Dice No 21F─ pero con claves y lógicas de una clase media colonial que en más de una década de gobierno de Evo Morales, cambió, esos estratos de clases medias tradicionales ahora son minorías ante la emergencia popular que tienen iguales o mejores ingresos que las clases medias tradicionales. Entonces estos nuevos estratos emergentes tienen otros imaginarios colectivos, identitarios, etcéteras.   
Una cuestión que debiera ser, es que los Programas de Gobierno presentados al Órgano Electoral por las organizaciones políticas no están ocupando la centralidad de los debates en el proceso electoral.
En todo este escenario político electoral boliviano; en lo que respecta al escenario geopolítico en disputa, en América Latina y el Caribe (ALC), ─progresismo versus neoliberalismo─ en octubre, de alguna manera, se reconfigurará el tablero geopolítico regional. Ya México, la segunda mayor economía en ALC viró para la izquierda; Argentina la tercera economía, por lo previsto el 10 de diciembre volverá a alinearse a los proyectos latinoamericanistas de izquierda, que alcanzará hacer el contrapeso a la primera economía, Brasil, por ahora en manos de la ultraderecha, cuyos índices de popularidad del gobierno de Bolsonaro también se encuentran en los pisos existiendo la posibilidad de que podría correr la misma suerte de Macri, está proyectado también que el gobierno de izquierdas en el Uruguay, en octubre, alcanzará retener el gobierno; sumados a las resistencias de Venezuela y Nicaragua, a una guerra híbrida no convencional.
Otro punto aparte es el caso boliviano, geográficamente ubicado, estratégicamente ─en términos geopolíticos─ en el centro del subcontinente sur americano, que por lo previsto ocupará la centralidad de la Nueva Ruta de la Seda que atravesará Sur América, a través de una red ferroviaria bioceánica. 
El gobierno de Bolivia implementa hace ya casi 14 años, un proyecto de modelo estatal en desarrollo que se proyecta satisfactoriamente, en un escenario económico internacional desfavorable, sumado a la guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo ─China y Estados Unidos de Norte América─ el cual contribuye aún mucho más a la baja de la intensidad del dinamismo de la economía mundial. Pero Bolivia a pesar de ese escenario internacional desfavorable sigue creciendo satisfactoriamente, apoyándose en su mercado interno como principal motor del crecimiento económico, el cual significa que las grandes mayorías bolivianas son favorecidas sistemáticamente por políticas económicas y sociales desde el gobierno, desde sus distintos niveles, cuyos resultados sociales se evidencian en el mejoramiento sistémico de las condiciones de vida de los ciudadanos; proyecto de modelo estatal, respaldado por distintos indicadores económicos y sociales, que se fundan en las políticas de nacionalización de los sectores estratégicos de la economía, cuyas utilidades elevadas de estos sectores estratégicos son migrados ─por políticas económicas─ a sectores económicos que contribuyen a la diversificación de la economía boliviana y la inversión social.
Por ende las tesis del fin del ciclo progresista, de la caída del péndulo de izquierdas en ALC, por lo previsto tampoco cuajan por ahora. Bolivia es el proyecto pos neoliberal mejor acentuado en la región, económica y socialmente, siendo su punto más débil el político ideológico, que por ahora las compensa para avanzar con los dos primeros.
Las encuestas en Bolivia prevén que el MAS – IPSP de Evo Morales volverá a imponerse en el eje central de país, los tres departamentos con los mayores bolsones electorales que sumados hacen el 70%, tienen el mayor porcentaje de apoyo en los grupos etarios jóvenes que también en su rubro son los mayores bolsones electorales, siendo dos departamentos en el sur de Bolivia sus plazas más flojas donde se encuentran técnicamente empatados con su inmediato seguidor. Considerando las últimas encuestas contando solo los votos válidos que es así como realizará el escrutinio el Órgano Electoral, Morales ronda un 52%, sin considerar el voto de los bolivianos en el exterior que representa el 4,66% del electorado donde Morales se prevé que volverá a imponerse mayoritariamente y el voto en el área rural que las encuestas poco consideran, cuyo bolsón ronda el 30% del electorado, área donde el partido gobiernista también tiene un apoyo mayoritario.
Podría considerarse que la competencia electoral es por la preservación o no de los dos tercios (2/3) del MAS en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). Que de no alcanzar el gobierno los 2/3, las oposiciones, post 20 de octubre volverían a intentar centralizar el relato discursivo de respeto a la democracia, de un gobierno dictador, asociando a un lenguaje de los 2/3, consigna que cobró actualidad en el proceso de la Asamblea Constituyente. Por lo que el gobierno no podría en la ALP aprobar leyes, procesos de gestión y designación de importancia, que según la Constitución requieren ser aprobados por 2/3.  
Estas son las hipótesis que podríamos plantear para el debate, que podrían verificarse o no el 20 de octubre y post 20 de octubre.
En sociedades relativamente politizadas como lo es Bolivia con respecto a sus vecinos de la región, el marketing político funciona poco, puede hacerlo en sociedades menos politizadas pero determinado siempre por una base económica que pudiera sustentarlo, una evidencia es Argentina. Así como también es evidente que un proceso electoral es más pragmático que procesos de formación política mucho más profundos, por lo corto del tiempo en intentar ganarse las voluntades del voto; pero de nuevo, lo pragmático también está en última instancia sostenido por una estructura económica.  
*Licenciado en Derecho, Ciencias Políticas y Sociales. Egresado de Gerencia y Administración Pública. Diplomado en Investigación y Formación Tutoral. Diplomante en Ingeniería del Estado.

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