Mostrando entradas con la etiqueta Medio Ambiente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medio Ambiente. Mostrar todas las entradas

domingo, 14 de mayo de 2017

LA PARADOJA DEL ÁRTICO

23 de febrero de 2011
Crédito: El Pais
Giomar Duarte Agusti / Carlos M. Duarte


La búsqueda de un paso navegable entre el Pacífico y el Atlántico a través del Ártico ocupó la imaginación de monarcas y exploradores, incluidos Carlos III y Alejandro Malaspina en España, durante 200 años. Hoy la rápida perdida de hielo, a consecuencia del cambio climático, vuelve a alimentar la codicia por los recursos del Ártico, pero a costa del riesgo de cambios abruptos con consecuencias que podrían ser peligrosas para toda la humanidad.


El pasado mes de enero fue el de menor extensión de hielo en el Ártico, 50.000 kilómetros cuadrados, en toda la serie de observaciones desde 1979. Mientras tanto, los representantes políticos de las naciones con territorio en la región reunidos en Trømso, Noruega (www.arcticfrontiers.com) afirmaban sentirse preocupados por los riesgos que la velocidad de los cambios en el Ártico conlleva. Todos ellos reconocieron que estos cambios son consecuencia del cambio climático derivado de las emisiones de gases de efecto invernadero y anunciaron la construcción de grandes bases y centros de investigación en el Ártico para detectar los cambios.

Rusia anuncia el despliegue de una flota de rompehielos nucleares. La reducción de la capa helada es mayor de lo que dicen los modelos. El aumento de la temperatura puede causar la muerte del bosque boreal. La Armada de EE UU estima que en 2030 la zona será navegable. El crecimiento del nivel del mar del Mediterráneo se acelera. Estas declaraciones a duras penas conseguían ocultar el entusiasmo por la accesibilidad que la perdida de hielo ofrece para la explotación de recursos en la zona, que serán accesibles en breve por la pérdida de hielo, incluyendo minerales, petróleo, gas y pesquerías, así como nuevas rutas para el transporte marítimo.

Todos enfatizaron sus derechos sobre estos recursos y airearon discrepancias. Estas incluyen disputas territoriales, el reconocimiento del paso del noroeste como aguas interiores canadienses o como paso internacional y el enfado de Islandia, Suecia y Finlandia por su exclusión de los acuerdos entre los cinco grandes del Ártico (Rusia, EE UU, Canadá, Dinamarca y Noruega) para la ampliación de sus zonas económicas exclusivas en la región a costa de aguas internacionales.


Los científicos presentaron en la reunión de Trømso distintos modelos para predecir la pérdida de hielo, y el almirante Dave Titley, de la Armada estadounidense, afirmó que dicha institución estima que el Ártico estará libre de hielos en algún momento, y por tanto navegable, en el año 2030, mientras que este periodo se extenderá a tres meses para el año 2040, cuando el transporte marítimo a través del Ártico pasaría a alcanzar un volumen considerable.


A pesar de que los veranos en que ese mar quede libre de hielos parecen algo cada vez más próximo, algunos no están dispuestos a esperar a que esto ocurra. La codicia por los ingresos que el tráfico marítimo por el Ártico reportará ha creado tal impaciencia que Rusia anunció el despliegue de una potente flota de rompehielos nucleares, la Rosatomflot, que garantizará la navegación por el paso del Norte, a lo largo de la plataforma de Siberia, a cambio, eso sí, del pago de abultados derechos de paso. Por su parte, las grandes multinacionales se preparan ya para extraer minerales, gas y petróleo.


Las naciones del Ártico son responsables del 26% de las emisiones globales de dióxido de carbono, contando entre ellas a tres de los 10 países con mayores emisiones del mundo. Mientras esos países se dicen preocupados por la velocidad de los cambios derivados del cambio climático, se aprestan a aprovechar los enormes recursos de gas y petróleo que la pérdida de hielo está dejando accesibles, cuyo uso no hará otra cosa que exacerbar el problema del cambio climático. Esta es la paradoja del Ártico, que denunciamos en la sección política del congreso Arctic Frontiers. Los rápidos y preocupantes cambios que allá están teniendo lugar permitirán el acceso a más combustibles fósiles cuyo uso acelerará aún más la pérdida de hielo.


Sin embargo, estos cambios amenazan con disparar una serie de mecanismos de cambio abrupto, cada uno de ellos con consecuencias globales, que podrían ir encadenándose en un efecto dominó que supone un claro riesgo de cambio climático peligroso. La pérdida de superficie de hielo contribuirá a acelerar este proceso, calentando el agua. La pérdida de hielo sobre Groenlandia llevará a un aumento del nivel de mar, mientras que el aumento de temperatura en sedimentos someros y suelos amenaza con liberar cantidades enormes de metano -atrapados en forma de hidratos- a la atmósfera, lo que podría potenciar de forma abrupta el efecto invernadero.


La fusión de hielo en tierra está llevando al aumento de la escorrentía y de la descarga de agua dulce al Ártico, lo que podría alterar el sistema global de corrientes responsable de modular los regímenes climáticos locales. En el subártico, el aumento de temperatura puede causar la mortalidad del bosque boreal y la desecación de turberas que podrían alimentar fuegos que liberarían cantidades masivas de CO2 a la atmósfera. De los 14 elementos capaces de causar inestabilidades y cambios abruptos en el planeta, seis se encuentra en el Ártico. Lo que allá ocurra tendrá consecuencias globales.


Las observaciones de pérdida de hielo en el océano Ártico muestran una reducción de la capa helada más rápida que la que cualquiera de los modelos climáticos actuales es capaz de reproducir.


Modelos recientes indican que la pérdida de hielo en Groenlandia se puede disparar con un calentamiento climático de 1,5 grados centígrados, más de un grado por debajo de lo que considera el IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático), lo que sitúa dicho fenómeno peligroso mucho más cercano a nosotros de lo que se esperaba. Nuestras acciones en los próximos cinco años determinarán si cruzaremos ese umbral de cambio climático de riesgo.


Los costos económicos potenciales de estos impactos disparados por la pérdida de hielo en el Ártico pueden ser devastadores. El aprovechamiento de las, consideradas, oportunidades del Ártico debiera tener como condición que no redundasen en mayores riesgos de disparar estos cambios abruptos, a lo que debieran dedicarse parte de los ingresos que genere el uso de estas oportunidades. Lamentablemente, las naciones árticas reconocen la paradoja en que están instaladas, pero miran para otro lado, argumentando que no conseguirían nada con decisiones unilaterales que penalicen la competitividad de sus empresas. ¿Cómo romper este círculo vicioso?


Los debates en el foro Arctic Frontiers no animan al optimismo ni a la confianza en el liderazgo político de las naciones, que la crisis económica actual ha exhibido sometido al dictado de los especuladores mundiales, los mismos que codician los recursos del Ártico. La respuesta ha de venir del despertar de las conciencias de los ciudadanos.

lunes, 9 de enero de 2017

Acuífero Guaraní, disputa y acaparamiento imperialista de una reserva única

 04 de enero de 2016
Crédito: Rebelion
R. Gómez Mederos y Vanessa Dourado

El diseño de ocupación moderna de territorios completos es, a escala mundial, una arquitectura de formatos claramente parecidos. En esta ingeniería global, con el patrocinio de su más avezado protagonista, EEUU, requiere unir de manera radical y precisa dos elementos estratégicos de la visión imperialista relativa de la cuestión militar que es, “fusionar” dos elementos, la Seguridad Nacional y la Seguridad Interior, una estrategia que sea funcional a sus intereses y que desmembra y des-limita la frontera entre una y otra. En el fondo, es una reconfiguración de la Doctrina de Seguridad Nacional, tantas veces re-editada en el continente nuestroamericano.

El desenterramiento de lo que sobre 2.012 fue el programa estratégico dictado por expertos de los EEUU en Seguridad Nacional, Guerra No Convencional y Operaciones de Información, llamado en su momento “Lineamientos Estratégicos de la Defensa Nacional" [1], que formaba parte del Programa Expandido de Educación y Entrenamiento Militar (Expanded International Military Education and Training, E- IMET) de la Defense Security Cooperation Agency, es una posibilidad certera con el fortalecimiento de las derechas en el Cono Sur [1].

Según Elsa Bruzone, experta en Seguridad Nacional del CEMIDA (Centro de Militares para la Democracia), Susana Malcorra, la actual Canciller Argentina, que integró como CEO, la norteamericana IBM y la gerencia de Telecom, quien fuera responsable del manejo, durante 12 años, del principal programa de Naciones Unidas contra el hambre (que cuenta con 30 barcos, 70 aviones, 5.000 camiones y 90.000 personas distribuidas en 86 países), es ahora la persona clave para re-dinamizar la idea de las bases militares en Misiones y Ushuaia, más otra posible en Jujuy, que aseguraran un pinzamiento sobre Bolivia y el reaseguro del Plan Belgrano, herramienta fundamental de las corporaciones para consolidar el manejo geoestratégico de la Triple Frontera del Litio, de los Salares de la Argentina, Bolivia y Chile, donde se encuentra el 80% de las reservas más rentables del planeta.

El reflote de la instalación de las bases militares norteamericanas en la provincia de Misiones, se relaciona directamente, con que esta es una zona de carga y descarga del cuarto acuífero y reservorio de agua dulce más grande del mundo, compartido entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, el llamado Acuífero Guaraní.

El avance de las derechas en el Cono Sur tiene como elemento fundamental “bajo la manga”, la idea de la Seguridad Interior, anexada al de ocupación de los territorios estratégicos de la región, por fuerzas extranjeras. Las bases propuestas, por el gobierno argentino, en Misiones, se relaciona con el Acuífero Guaraní, y la de Ushuaia, al interés norteamericano sobre la Antártida. 

Tal vez no se puede afirmar tácitamente que el agua y sus reservorios son los únicos motivos de guerras futuras, pero sí podemos decir, que son todo el cúmulo de bienes naturales presentes en Nuestramerica, los que generan un alto grado de conflictos y escaramuzas en torno primero, de la disputa por su utilización y segundo, por la necesidad de acumularlos como reservorios de los países con mayor consumo de los mismos.

El agua, así como todos los bienes comunes, son recursos finitos, no reemplazables; eso hace del Cono Sur, un área de cada vez mayor interés. Las reservas de agua del Sistema Acuífero Guaraní (SAG), concebido Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, en el marco del Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos, es el mayor manantial de agua dulce del mundo, con capacidad para abastecer a la población mundial por 200 años.

Pero la región está estipulada y destinada por los centros globales de poder, a cumplir el rol histórico de proveedor de bienes naturales de las grandes corporaciones extractivas, y sus países de procedencia, que no solamente los llevan a precio de nada, sino que además, dejan el rastro de la contaminación en la naturaleza, mientras legitiman un proceso de progreso ficticio.

Desde 2.001, el bien común estratégico agua, viene siendo objeto de debate y negociación por parte de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en los Tratados de Libre Comercio (TLC) y en el Acuerdo General Sobre Comercio de Servicios de la OMC (AGCS), con el objeto, en teoría, de garantizar agua potable y saneamiento básico, como derechos humanos y bien social; sin embargo, esto guarda un real interés, con garantizar los negocios de las corporaciones que necesitan del agua para seguir produciendo, en detrimento de los pueblos originarios, pequeños agricultores y comunidades campesinas.

Ya desde los años 1.992 y 1.994, estudios alertaban sobre posibles conflictos territoriales por la escasez del agua en el siglo XXI.

En la región del SAG existe una importante demarcación militar en expansión, como lo detallamos al principio del artículo, lo cual es denunciado desde el Centro de Militares para la Democracia (CEMIDA).

La región de la Triple Frontera, que abarca a Brasil, Paraguay y Argentina, está prospectada, sobre todo por el Pentágono, como zona de instalación de aparatos militares de inteligencia y logística, bajo la excusa de “frenar el narcotráfico, el tráfico de armas y la trata de personas”. La intención de instalar una base militar y una sede diplomática en la región, viene siendo fogueada por los EEUU, con mayor fuerza desde 1.999 aproximadamente.

El reciente acuerdo entre las embajadas de Argentina y EEUU, realizado en Buenos Aires, a puertas cerradas, por el embajador argentino en Washington, Martín Lousteau y su par norteamericano, Noah Mamet, contempla un convenio entre la Guardia Nacional del Estado de Georgia y las Fuerzas Armadas Argentinas, como parte del State Partnership Program (SPP); dicho programa construye relaciones en todo el mundo desde hace más de 20 años, la incorporación de Argentina al SPP alcanzará la cifra total de 73 colaboraciones estatales. La Guardia Nacional norteamericana cuenta con 460.000 efectivos y con un amplio grupo de socios en el extranjero, en todos los niveles de comandos de combate.

La excusa del convenio: "La cooperación en el caso de la Argentina con los Estados Unidos y por prioridad de nuestro país será para atender desastres naturales, programas de aviación, colaboración en las fronteras, en el cuidado del medio ambiente, en medicina militar, en una red de educación a distancia y en misiones de paz" [2].

Es en el marco de un ascenso institucional de las derechas y un retroceso de los procesos llamados progresistas en Nuestramerica, que comienza a reformularse mediáticamente la peligrosidad de la Triple Frontera como hipótesis de conflicto; dentro de esta reformulación, que incluye a todo el Cono Sur, se pacta el acuerdo de cooperación militar que, incluye además, la instalación de una base científica en la región.

La Triple Frontera es “considerada” muy peligrosa, por el hecho de “abrigar” a supuestos “miembros de sectas terroristas” que todavía no se sabe dónde están. Sin embargo, la supuesta paranoia estadounidense (más bien, justificación política e ideológica para penetrar territorios estratégicos) tiene una selectividad muy peculiar. Preocuparse más con estas amenazas "terroristas" y buscar fortalecer su presencia en áreas estratégicas, cuando el escenario político de América Latina cambia de forma relevante, con procesos de pérdida del protagonismo de los gobiernos llamados bolivarianos.

La construcción de una zona militarizada que pueda garantizar la apropiación y el acaparamiento territorial, bajo el modo de “compra” de tierras abundantes en bienes naturales, muchas de estas sostenidas con un hipotético objetivo conservacionista, pone al Estado de manera explícita como subsidiario de, y al servicio de los intereses de las corporaciones extractivas. Este proceso, en que el Estado subsidiario del capital transnacional, cede de manera tácita el control de los territorios a manos de las compañías y de una estrategia de ocupación militar, desemboca en una exacerbación e intensificación de los conflictos territoriales, entre terratenientes, pueblos originarios y campesinos, entre las empresas transnacionales y las comunidades.

En el Mato Grosso del Sur, un área importante e histórica de resistencia de los pueblos Guaraní-Kaiowá, los empresarios del agronegócio llevan a cabo el genocidio de esta población indígena que lucha por la demarcación de sus tierras. El último 11 de julio de 2.016, en el marco del asesinato del líder indígena Semião Fernandes Vilhalva, los empresarios del agronegócio mencionaron el SAG como causa del conflicto, en contra los indígenas que buscan rescatar sus tierras ancestrales. 

El SAG tiene casi 1.200.000 kilómetros cuadrados de extensión; se calcula que su cuenca cuenta con entre el 42 y el 45 % de las reservas de agua dulce del mundo. La población que vive sobre él, constituye solo el 7% del total mundial, mientras la mayoría de los países desarrollados, tienen las cuencas de sus ríos contaminadas, además de enfrentar una desertificación progresiva en sus territorios.

El Ministerio de Protección del Medio Ambiente de China reveló que un 57,3% de las agua subterráneas en 193 ciudades tienen una calificación de malas o muy malas, así como el 30% de los ríos. El río Mississippi, en los Estados Unidos, representa una de las vías navegables más importantes, con una extensión de 3.782 kilómetros, pasando por 10 estados en su recorrido. En su rivera se encuentran numerosos centros industriales y agrícolas; ejemplo de ello es que el 78 % de las explotaciones de cereales y de soja que se encuentran en gran parte de su extensión.

El surgimiento del neo extractivismo itinerante, como uno de los modelos de acumulación capitalista, marca un nuevo momento de la historia geopolítica y económica del mundo. La súper explotación gana un nuevo ropaje y el liberalismo más ortodoxo pasa a ser considerado un mal menor para muchos actores internacionales, incluidos los latinoamericanos, frente al neoliberalismo más crudo. Este nuevo período abierto en la región, claramente viene a crear un cerco sobre nuestros territorios, ricos en bienes naturales, críticos y estratégicos. El SAG es uno de los tantos objetivos imperialistas.

Notas:



Vanessa Dourado. Escritora. Internacionalista Brasileña. Miembro del PSOL. Activista contra los TLC. R. Gómez Mederos. Escritor. Miembro del Observatorio Geopolítico de la Energía y Soberanía (FETERA) y CTA-A de Argentina.

lunes, 18 de julio de 2016

LOS PELIGROS DE LA ENERGIA NUCLEAR

17 de julio de 2016
German Saltrón Negretti

La energía nuclear se produce por la fisión de átomos de uranio que produce calor. Este calor se usa para hervir el agua, que al hacerlo emite vapor. Este vapor hace funcionar unas grandes turbinas y produce la electricidad. La energía nuclear no produce gases invernadero que produce el cambio climático, aunque a menudo se usan combustibles fósiles para la extracción y procesamiento del uranio y para construir y hacer funcionar las plantas de energía, así que algunos dicen que es la única opción realista para producir grandes cantidades de energía libre de carbono, por lo menos a corto plazo.

Pero los problemas de energía nuclear están lejos de ser a corto plazo. Para reemplazar aunque sea la tercera parte de las emisiones de dióxido de carbono emitida actualmente por plantas de combustibles fósiles, el mundo tendría que construir 3.200 centrales nucleares de tamaño medio. Estas plantas de energía requerirían de mucha seguridad, que el uranio y el plutonio utilizados en ellas también pueden usarse para construir armas nucleares. Por otro lado, las barras de combustibles utilizadas para alojar el uranio contienen niveles peligrosos de radioactividad que duran cientos de miles de años y de los cuales no podemos deshacernos de manera segura.

Los peligros de la energía nuclear llamaron dramáticamente la atención del mundo en 1986, cuando una explosión accidental en la central de Chernóbil, -Rusia- liberó en el aire una ráfaga de material radioactivo de 1.3 km, equivalente a diez bombas atómicas como la de Hiroshima. La lluvia radiactiva se extendió a lugares distantes como Italia y Suecia, contaminando cultivos, animales de cría y personas.

La radiactividad es la propiedad en virtud de la cual algunos elementos que se encuentran en la naturaleza, como el Uranio, se transforman, por emisión de partículas alfa (núcleos de Helio), beta (electrones), gamma (fotones) en otros elementos nuevos, que pueden ser o no, a su vez, radiactivos. La radiactividad es un fenómeno natural al que el hombre ha estado siempre expuesto, aunque también están las radiaciones artificiales. Así pues, diferenciamos dos casos; radiación natural y radiación artificial. La natural siempre ha existido ya que procede de las materias existentes en todo el universo y puede ser la radiación visible, como por ejemplo la luz, o invisible por ejemplo los rayos ultravioleta. Esta radiación, procede de las radiaciones cósmicas del espacio exterior (Sol y estrellas), pues ellos son gigantescos reactores nucleares, aunque muy lejanos.

También proceden estas radiaciones de los elementos naturales radiactivos (uranio, torio, radio) que existen de forma natural en el aire, agua, alimentos, o el propio cuerpo humano (potasio, carbono-14). Esta radiación natural, es del orden del 88% de la radiación total recibida por todos los humanos, clasificándose de la siguiente manera: Radiación cósmica 15 %, radiación de alimentos, bebidas 17 %. Radiación de elementos naturales 56 %, provienen de fuentes creadas por el hombre. Los televisores o aparatos utilizadores para hacer radiografías médicas son las fuentes más comunes de las que recibimos radiación artificial. La generada en las centrales nucleares, pertenece a este grupo.

El incremento de radiación que recibe una persona en un año como consecuencia del funcionamiento normal de una central nuclear, es de 1 milirem al año (1 REM = radiación de rayos gamma existente en el aire por centímetro cúbico de aire), cantidad que es 100 veces más pequeño que la radiación natural que recibe Europa. La radiación artificial total recibida por el ser humano es del orden del 12% de todas las radiaciones. Se clasifica de la siguiente manera: Televisores y aparatos domésticos 0.2 %, centrales nucleares 0.1 %, radiografías médicas 11.7 %.

La radiaciones trae serias consecuencias para los seres vivos, si sobrepasan los límites anuales de radiación normal. La consecuencia más importante es la mutación en los seres vivos, ya que afecta a las generaciones tanto presentes, como futuras, y sus efectos irían desde la falta de miembros corporales y malformaciones en fetos, esterilidad, hasta la muerte. Por tales razones, es importante que los residuos de las centrales nucleares, que son radiactivos, cumplan con las medidas estrictas de seguridad, para que no surjan posibles accidentes de fugas de radiación.

El mapa nuclear en el mundo ubica a 442 reactores en 29 países; 104 de ellos en Estados Unidos, en México existen dos. Ningún país en el mundo tiene solucionado técnicamente, el problema de almacenar basura nuclear por un millón de años en un lugar seguro. El transporte de la basura nuclear es muy peligro y caro. La energía nuclear ha disminuido en el mundo, en 1996 proporcionaba el 17,6% de la electricidad mundial. Hoy suministra sólo el 10,8% y podría caer aún más. Esta es la conclusión principal del informe The World Nuclear Industry Status Report 2014, realizado por un equipo de expertos coordinado por el consultor francés Mycle Schneider y liderado por el consultor británico Antony Froggatt, que traza el ascenso y la caída de la energía nuclear en el tiempo.

La radiografía actual del sector de la energía nuclear, pone de manifiesto que, hoy en día, el número de reactores nucleares en funcionamiento es significativamente menor que en 2010, debido al cierre de 48 reactores en Japón, después de la catástrofe de Fukushima. Sólo China tiene planeado aumentar la construcción de nuevos reactores, mientras que muchas centrales nuevas, desde Finlandia a Vietnam, sufren retrasos principalmente por los sobrecostos.

El panorama es desalentador desde el punto de vista de la lucha contra el calentamiento global. La proporción de la energía que el mundo obtiene de fuentes libres de carbono, se ha estancado desde 1999, en parte por el retroceso de la industria nuclear. La campaña creada por las organizaciones y formaciones políticas ecologistas, es vista con mucha preocupación por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que ya ha advertido de que la reducción de las emisiones será mucho más cara si no se dispone de la energía nuclear suficiente. Según los informes de la Agencia Internacional de la Energía, la capacidad global de energía nuclear debería crecer al doble, para que esta fuente de energía suministre el 17% de la producción mundial de electricidad en 2050.

Es decir, la capacidad instalada mundial necesitaría pasar desde los niveles actuales de 396 GW para llegar a 930 GW en 2050, para poder lograr el objetivo de limitar el aumento de la temperatura global a sólo 2 grados Celsius (° C) antes de fin de siglo. Para lograr ese objetivo, se necesitará una reducción a la mitad de las emisiones relacionadas con la energía a nivel mundial para el año 2050 y, por tanto una amplia gama de tecnologías energéticas con baja emisión de carbono para apoyar esta transición, y serán necesarias unas inversiones en nuclear de 4,47 billones de dólares.

Esta es la hoja de ruta que plantean la AIE y la Agencia de la Energía Nuclear, y dentro de estas tienen pensadas crear 10 centrales nucleares con mayor potencia instalada en el mundo. Tres de ellas serian japonesas y tres francesas, hasta el desastre de Fukushima. Otras dos son de Corea del Sur, una canadiense y otra de Ucrania. Entre las 10 suman más de 53 GW de potencia instalada. Fukushima habría ocupado la décima posición de este ranking, ya que tenía 4.400 MW de potencia instalada, pero -como comprenderán- no se la ha tenido en consideración. La AIE estima que se cerrarán 200 centrales nucleares antes de 2040. Conclusión, los seres humanos estamos en un dilema dramático energía limpia pero que pone en riesgo nuestras vidas. 

martes, 2 de febrero de 2016

PAPA FRANCISCO LLAMA A CUIDAR NUESTRA CASA COMÚN

31 de enero de 2016
Germán Saltrón Negretti

Francisco I ha despertado la ira del capitalismo extremo con su carta encíclica Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común. Era previsible que ante los primeros párrafos de su mensaje –de una dureza inusual en estos temas - se produjera una reacción inmediata de rechazo por parte de sectores conservadores cuyos intereses se oponen a la teoría del calentamiento global y a los nocivos efectos de la actividad industrial, agrícola y extractiva de sus compañías.

“Esta hermana (tierra) clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto”.

El cambio climático se ha agravado durante la década de 2001 a 2010, un periodo con muchas precipitaciones, con temperaturas extremas y numerosos fenómenos meteorológicos extraordinarios, como lo asegura la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Según el documento elaborado a partir del análisis de los datos meteorológicos de 102 países, durante esta década se produjeron inundaciones en el 63% de los países que participan en el estudio, mientras que en el 43% se registraron problemas de sequía.

En grandes zonas del hemisferio norte el volumen de precipitaciones se situó por encima de la media de los años anteriores, especialmente en el este de Estados Unidos, el norte y este de Canadá, Europa y Asia central, Colombia, el norte y el sur de Brasil, Uruguay y la zona norte de Argentina. Por el contrario, en el oeste de Estados Unidos, el suroeste de Canadá, Alaska, el sur y el oeste de Europa, en Asia, Centroamérica, África central y la zona de la Amazonía las precipitaciones bajaron. Los fenómenos meteorológicos como las inundaciones, sequías, ciclones y olas de calor y de frío, afectaron prácticamente a todas la regiones del planeta, si bien el informe recoge dos olas de calor “excepcionales” que azotaron Europa y Rusia en los veranos de 2003 y 2010 que tuvieron como consecuencia “miles de muertes e incendios”.

En la XVII Conferencia de Cambio Climático de la ONU, celebrada en sudafricana Durban, las primeras observaciones del Informe Anual de 2011 sobre el Estado del Clima Mundial, concluyó que ese fue el décimo año más cálido desde 1850. La disminución de la superficie del océano Ártico cubierta por hielo -que se observa desde 1960- continuó ocurriendo entre 2001 y 2010, y el nivel histórico más bajo de extensión de hielo sobre el Ártico se registró en septiembre de 2007. El agujero de la capa de ozono, se ha logrado reducir mucho la emisión de sustancias que la destruyen pero “tardará entre 50 y 70 años en reducir la concentración de éstas en la atmósfera y volver a la situación anterior al agujero”.

Países más contaminantes son: China, Estados Unidos, Rusia, Brasil, Indonesia, Japón, México, India, Alemania, Australia, Canadá y Perú. Las consecuencias son: 

1.-Incremento del nivel del mar, porque las temperaturas hace que los polos se derritan. Los niveles del mar paulatinamente irá subiendo hasta provocar grandes inundaciones que podrían sumergir a ciudades costeras enteras. 

2- Aumento del calor en todo el planeta y lluvias torrenciales. Las tormentas son más violentas y desastrosas como las ocasionadas en EE.UU recientemente.

3.- La sequía es un problema que tiene mucho tiempo. Las reservas de aguas dulces se han reducido gravemente y las explotaciones mineras, termoeléctricas e hidroeléctricas arrasan con este recurso que es pilar de la agricultura y que incluso en países escasea para el propio consumo humano.

4.-Especies en extinción, ocurre también con la flora que está desapareciendo de una manera alarmante.

5-Enfermedades por altas temperaturas, que con inundaciones y sequías provoca un ambiente ideal para la reproducción de las ratas, mosquitos, bacterias y otras plagas portadoras de enfermedades como el cólera, la rabia, virus hanta, virus del Nilo Occidental, la malaria, el dengue.

6.-Desaparición de los glaciares.

7.- Guerras por la obtención de los recursos naturales como el petróleo especialmente, como ocurre actualmente en el Medio Oriente. 

8.- La lucha por el agua también será motivo de conflictos bélicos. 9.-Inestabilidad en nuestra economía mundial, por los desastres naturales, tornados, huracanes, aluviones, sequías, etc. Las naciones perderán millones de dólares y el costo de vida de las personas aumentará en el planeta. 

9.- Destrucción de los ecosistemas: algunas especies están pereciendo y otras emigrando a lugares que no son sus hábitats naturales, esto puede causar graves problemas en algunas comunidades y en la agricultura.

Finalizo en París (Francia) la 21ª Cumbre de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21) el 30 al 11 de diciembre de 2014, reunieron a 195 países con la intención de redactar algo mejor que el Protocolo de Kioto. Pero los logros han, pocos. Se comprometieron a mantener la temperatura media mundial por debajo de 2 grados centígrados. Los acuerdos son vinculante, pero no la decisión que lo acompaña, ni los objetivos nacionales de reducción de las emisiones. Solo 187 de los 195 países que han participado en la COP21, han entregado sus compromisos nacionales de lucha contra el cambio climático que entrarán en vigor en 2020.Los países revisarán sus compromisos cada 5 años, para asegurar que se alcanza el objetivo de mantener la temperatura por debajo de 2 grados. No existen ninguna sanción, pero habrá un mecanismo transparente de seguimiento del cumplimiento para tratar de garantizar que todo el mundo lo cumpla.

El acuerdo establece que los países desarrollados deben contribuir a financiar, la adaptación de los Estados en desarrollo. Los países ricos deberán aportar un mínimo de 100.000 millones anualmente desde el 2020, para apoyar la mitigación de esos cambios climáticos de los países pobres, así como revisarla para lograrla antes de 2025.
El acuerdo identifica la necesidad de poner en marcha, lo que se ha llamado el Mecanismo de Pérdidas y Daños asociados a los efectos del cambio climático. El texto adoptado podrá ser ratificado durante un año a partir del próximo 22 de abril, Día Internacional de la Madre Tierra y para que sea efectivo será necesaria la firma de al menos 55 países. Se señala que el acuerdo será depositado en la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Desiderátum obligatorio para poder continuar la vida en el planeta.