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domingo, 8 de octubre de 2017

Delcy Rodríguez: "Los que piden intervención y bloqueo contra Venezuela son traidores a la patria"

 31 de agosto de 2017
Crédito: RT



Un mes después de las elecciones para establecer la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, la presidenta de este órgano, Delcy Rodríguez, explica en una entrevista exclusiva a RT qué logros ha conseguido su país en este periodo y cómo valora la llamada de la derecha venezolana a una intervención militar y un bloqueo económico de su país.

Delcy Rodríguez, presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela (ANC), ha ofrecido una entrevista en exclusiva a RT en la que se ha referido a los llamados a realizar una intervención militar contra su país.

Quien fue ministra de Exteriores de Venezuela también ha detallado el progreso que estima que Caracas demuestra a la hora de restablecer la paz en su país, a pesar de las amenazas extranjeras.

Bloqueo económico
Rodríguez considera que el bloqueo económico de Estados Unidos contra Venezuela "solicitado por la derecha"y "liberador de la hegemonía estadounidense" castiga a las compañías norteamericanas, entre otras cosas con la prohibición de importar crudo venezolano.

Ante esta "amenaza concreta" para su país, la presidenta de la ANC subraya que esa institución posee "facultades y capacidades absolutas para contrarrestar los efectos de este bloqueo".

Intervención externa
Esta política asegura que es consciente de que la oposición venezolana mantuvo reuniones con altos mandos estadounidenses, a los que habría solicitado apoyo militar.

Delcy Rodríguez opina que una clase política que pide una intervención militar extranjera "son traidores a la patria" a su propio país y lamenta que esos opositores no desistan de "la vía violenta y antidemocrática contra el Estado de derecho".

No obstante, la presidenta de la ANC aclara que el Gobierno de Nicolás Maduro ha tomado las medidas necesarias y se encuentra "muy vigilante" para contener la violencia, mientras que el pueblo venezolano no se

lunes, 10 de abril de 2017

GERMÁN SALTRÓN EN EXCLUSIVA: “QUIEREN SANCIONAR A VENEZUELA PARA JUSTIFICAR UNA INVASIÓN MILITAR”

 03 de abril de 2017
Crédito: LaIguanaTv





El exagente de Estado venezolano ante los organismos de derechos humanos considera que la propuesta del secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, “es simplemente golpista”.


Abogado de amplia trayectoria en materia de derechos humanos y relaciones internacionales, autor del blog Todo Sobre los Derechos Humanos (https://todosobrederechoshumanos.blogspot.com/ ), Germán Saltrón Negretti (Valencia, 1944) asegura que la Asamblea Nacional puede recuperar sus funciones si acata las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, órgano que en Venezuela, como en todos los demás países, tiene la atribución de dirimir las discrepancias entre otras ramas del Poder Público.

A continuación, una versión del diálogo de Saltrón sostuvo con el periodista Clodovaldo Hernández:

-Con su experiencia en foros internacionales, ¿qué balance hace del resultado del primer round en la Organización de Estados Americanos?

-No es el primero, es el segundo, porque el año pasado hubo una primera discusión al respecto. Ambas han sido totalmente ilegales, porque para que se discuta la situación de un estado miembro de la OEA, el gobierno de ese país debe dar su consentimiento. Hay una violación a la soberanía de los Estados, cuando la OEA se inmiscuye en política interna. Por otro lado, fracasaron por segunda vez en su intento de aplicarle a Venezuela la Carta Democrática. Quedó demostrado que se violaron las normas de la OEA porque lo que se quiere es sancionar a Venezuela para después llevar a cabo una invasión militar. Fracasaron una vez más, a pesar de la presión que ejercieron contra tres países de América Latina a los que un senador republicano de Miami les advirtió que si no votaban contra Venezuela iban a sufrir represalias. Así es como actúa el imperio, pero los países de América Latina y el Caribe no van a permitir que se intervenga a Venezuela porque no hay razón y el principio fundamental es que no hemos violado los derechos humanos,  tanto es así que en el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se nos ubica en el nivel de desarrollo humano alto y somos uno de los 38 países que han cumplido con las Metas del Milenio. Lo más irónico es que tenemos acusaciones por parte de países que están por debajo de nosotros en derechos humanos, como Colombia, México y Chile. Por eso, rechazamos esa conducta injerencista y sostenemos que no hay razones para aplicar ninguna sanción contra Venezuela.

-Sin embargo, se trata de “acontecimientos en pleno desarrollo”, como diría Walter Martínez, pues al parecer, las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia han repotenciado las intenciones de Luis Almagro y vendrán nuevos intentos de aplicar la Carta Democrática. ¿Cree que tendrán éxito?

-No hay razón para eso, motivado a que nuestra Constitución, que es una de las más desarrolladas en materia de todos los derechos, incluyendo los políticos, económicos, sociales y ecológicos. Esa Constitución establece cuáles son los deberes y atribuciones de cada uno de los cinco poderes públicos y el Tribunal Supremo de Justicia es el poder que decide cuando hay una controversia entre poderes. Eso es así en Venezuela y en todos los países del mundo, es universal. El artículo 336 prevé el caso que se ha presentado con el desacato de la Asamblea Nacional. Todo el mundo sabe que ese parlamento está fuera de la ley por no acatar sentencias del Tribunal Supremo, entre ellas la desincorporación de los tres diputados de Amazonas. Por esa razón, todas las acciones que ellos decreten son inválidas. El 336 establece que si la Asamblea está ilegalizada, sus diputados no gozan de inmunidad parlamentaria y pueden incurrir en el delito de traición a la Patria porque esos diputados han ido a instancias internacionales a pedir la intervención en Venezuela. Por otro lado, nosotros tenemos la urgencia de aprobar convenios petroleros con empresas internacionales para trabajar en la Faja del Orinoco. Esos convenios deben contar con el apoyo de la Asamblea Nacional, pero como está en desacato, le corresponde al Tribunal Supremo tomar esas decisiones. Tanto es así que el mensaje presidencial de Nicolás Maduro fue presentado ante el Tribunal Supremo, porque está supliendo la falta de la Asamblea.

-¿Cómo queda la voluntad del electorado que, mayoritariamente, se pronunció a favor de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015, pues en la práctica no tienen una representación con el peso político que les corresponde?

-La responsabilidad de eso la tienen sus diputados, por sus actuaciones irregulares e inconstitucionales. La conducta de los diputados es la que ha traído como consecuencia que sean invalidados. Esos electores, que votaron por esos diputados, tienen que reclamarles que actúen conforme a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Esos líderes han defraudado a la población que votó por ellos. Lo que deberían hacer es mantener la armonía y, a través de la Asamblea Nacional, proponer leyes que vayan en beneficio del pueblo, y no todo lo contrario, leyes que apuntan a la subversión y que, incluso, pueden permitir una invasión extranjera en Venezuela. Cuando la AN pide que intervenga la OEA y que a Venezuela se le aplique la Carta Democrática, está incurriendo en traición a la patria.

-¿Qué tendrían que hacer los diputados opositores y la directiva actualmente en funciones, designada, para entrar en una situación regular?

-Bueno, primero, esa directiva, la que entró en funciones este año, es irregular porque ya venían en desacato. Lo que tienen es que adaptarse a la Constitución, acatar la norma constitucional, ponerse a derecho, y perfectamente seguir funcionando. Esa sería una actitud muy valiente y democrática y así responderían a la confianza de sus electores. Esas decisiones del TSJ no los invalida, sino que deben rectificar y desincorporar a los diputados acusados de fraude en las elecciones.

-Un componente importante de este conflicto es el mediático. En la prensa internacional, Venezuela aparece como un país donde ocurrió un golpe de Estado, un autogolpe. ¿Cómo explicarle al mundo lo que realmente sucedió?

-Diciendo que el único golpe de Estado que ha ocurrido recientemente fue el del 11 de abril de 2002, que fue mediático totalmente, que tuvo información internacional suficiente y que, al final, se demostró que había un golpe de Estado. Sin embargo, el TSJ de aquella época decretó, a los tres meses siguientes, que no lo hubo, sino un vacío de poder y que los militares que detuvieron al presidente estaban preñados de buena voluntad. Y el presidente y los otros poderes tuvieron que acatar esa decisión absurda del TSJ. En este caso, la Asamblea está cometiendo irregularidades peores que aquellas porque no acata órdenes del Tribunal Supremo y, repito, en cualquier país le corresponde al máximo tribunal mediar en los conflictos entre poderes.

-Hace unos minutos (en la mañana del viernes 31 de marzo) cruzamos frente al Palacio Federal Legislativo y observamos que no había ninguna manifestación de apoyo a la Asamblea Nacional ¿Cómo se interpreta eso?

-Eso dice que el pueblo venezolano ya tiene mucha educación política y sabe que no hay razones para apoyar a la Asamblea Nacional. Tan es así que en la rueda de prensa del diputado que aparece como presidente de la AN, (Julio) Borges, que no lo es porque está ilegal, estaban presentes solamente quince parlamentarios. O sea, que los mismos diputados y la mayoría del pueblo saben que están actuando fuera de ley y que no tienen razón. Por eso no tienen apoyo.

-Luis Almagro plantea que deben hacerse de inmediato elecciones generales en Venezuela. ¿Cuál es el fundamento de esa propuesta?

-Es un fundamento golpista, simplemente. Nadie puede darle lecciones a Venezuela en materia electoral, pues en 18 años hemos tenido 20 procesos electorales, más de uno por año. Nuestro objetivo es hacer todo a través de elecciones, pero en este caso no se puede porque la oposición está violando la Constitución. Tan pronto ellos estén dentro de la legalidad, y los partidos de oposición terminen de validarse, de recoger las firmas respectivas para tener derecho a actuar en política a nivel nacional, podrán hacerse las elecciones. No están vetadas, si la oposición se pone a derecho, seguramente para el próximo año o para finales de este, podrán hacerse las elecciones de gobernadores.

-¿Existe un riesgo real de que en escenarios internacionales, sea en la OEA o en otra instancia, se apruebe alguna medida que pueda significar la intervención en Venezuela?

-Pienso que no. La presión en esta oportunidad en el Consejo Permanente de la OEA fue tremenda. De los 34 países de la OEA, doce son islas que viven del turismo, es decir, que dependen en mucho de las empresas navieras extranjeras. Si las empresas deciden dejar de tocar en esas islas, les causarían un gran daño económico, pero a pesar de esa amenaza, esos países se han comportado fieles con Venezuela porque nosotros también hemos sido solidarios, tenemos Petrocaribe, tenemos Unasur, instituciones internacionales en las que Venezuela ha ayudado mucho. Esos países saben que estas son maniobras del gobierno de Estados Unidos para apoderarse de nuestras riquezas.

-En Estados Unidos hay un nuevo gobierno, que tiene sus peculiaridades dentro de la dinámica del bipartidismo de ese país. La actitud del nuevo presidente ha tenido unos matices ligeramente diferentes, no sabemos si a favor o en contra. ¿Cómo lo ve usted?

-El presidente (Donald) Trump es una persona que tiene la ventaja de ser multimillonario y se ha rodeado de un gabinete de gente parecida a él. Sin embargo, no se puede perder de vista que en EEUU quien realmente manda es la industria petrolera y el lobby de la industria militar.

Si él no atiende las órdenes de esos dos poderes, puede verse en problemas y ya muchos internacionalistas y agencias lo están señalando. De todas formas, esperemos que actúe de acuerdo y en beneficio de la humanidad porque en una guerra nuclear no habrá vencidos ni vencedores. La solución siempre será el diálogo y la paz, no hay otra salida para la humanidad.

martes, 4 de abril de 2017

GERMÁN SALTRÓN EN EXCLUSIVA: “QUIEREN SANCIONAR A VENEZUELA PARA JUSTIFICAR UNA INVASIÓN MILITAR”

 03 de abril de 2017
Crédito: LaIguanaTv


El exagente de Estado venezolano ante los organismos de derechos humanos considera que la propuesta del secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, “es simplemente golpista”.


Abogado de amplia trayectoria en materia de derechos humanos y relaciones internacionales, autor del blog Todo Sobre los Derechos Humanos (https://todosobrederechoshumanos.blogspot.com/ ), Germán Saltrón Negretti (Valencia, 1944) asegura que la Asamblea Nacional puede recuperar sus funciones si acata las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, órgano que en Venezuela, como en todos los demás países, tiene la atribución de dirimir las discrepancias entre otras ramas del Poder Público.

A continuación, una versión del diálogo de Saltrón sostuvo con el periodista Clodovaldo Hernández:

-Con su experiencia en foros internacionales, ¿qué balance hace del resultado del primer round en la Organización de Estados Americanos?

-No es el primero, es el segundo, porque el año pasado hubo una primera discusión al respecto. Ambas han sido totalmente ilegales, porque para que se discuta la situación de un estado miembro de la OEA, el gobierno de ese país debe dar su consentimiento. Hay una violación a la soberanía de los Estados, cuando la OEA se inmiscuye en política interna. Por otro lado, fracasaron por segunda vez en su intento de aplicarle a Venezuela la Carta Democrática. Quedó demostrado que se violaron las normas de la OEA porque lo que se quiere es sancionar a Venezuela para después llevar a cabo una invasión militar. Fracasaron una vez más, a pesar de la presión que ejercieron contra tres países de América Latina a los que un senador republicano de Miami les advirtió que si no votaban contra Venezuela iban a sufrir represalias. Así es como actúa el imperio, pero los países de América Latina y el Caribe no van a permitir que se intervenga a Venezuela porque no hay razón y el principio fundamental es que no hemos violado los derechos humanos,  tanto es así que en el último informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se nos ubica en el nivel de desarrollo humano alto y somos uno de los 38 países que han cumplido con las Metas del Milenio. Lo más irónico es que tenemos acusaciones por parte de países que están por debajo de nosotros en derechos humanos, como Colombia, México y Chile. Por eso, rechazamos esa conducta injerencista y sostenemos que no hay razones para aplicar ninguna sanción contra Venezuela.

-Sin embargo, se trata de “acontecimientos en pleno desarrollo”, como diría Walter Martínez, pues al parecer, las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia han repotenciado las intenciones de Luis Almagro y vendrán nuevos intentos de aplicar la Carta Democrática. ¿Cree que tendrán éxito?

-No hay razón para eso, motivado a que nuestra Constitución, que es una de las más desarrolladas en materia de todos los derechos, incluyendo los políticos, económicos, sociales y ecológicos. Esa Constitución establece cuáles son los deberes y atribuciones de cada uno de los cinco poderes públicos y el Tribunal Supremo de Justicia es el poder que decide cuando hay una controversia entre poderes. Eso es así en Venezuela y en todos los países del mundo, es universal. El artículo 336 prevé el caso que se ha presentado con el desacato de la Asamblea Nacional. Todo el mundo sabe que ese parlamento está fuera de la ley por no acatar sentencias del Tribunal Supremo, entre ellas la desincorporación de los tres diputados de Amazonas. Por esa razón, todas las acciones que ellos decreten son inválidas. El 336 establece que si la Asamblea está ilegalizada, sus diputados no gozan de inmunidad parlamentaria y pueden incurrir en el delito de traición a la Patria porque esos diputados han ido a instancias internacionales a pedir la intervención en Venezuela. Por otro lado, nosotros tenemos la urgencia de aprobar convenios petroleros con empresas internacionales para trabajar en la Faja del Orinoco. Esos convenios deben contar con el apoyo de la Asamblea Nacional, pero como está en desacato, le corresponde al Tribunal Supremo tomar esas decisiones. Tanto es así que el mensaje presidencial de Nicolás Maduro fue presentado ante el Tribunal Supremo, porque está supliendo la falta de la Asamblea.

-¿Cómo queda la voluntad del electorado que, mayoritariamente, se pronunció a favor de la oposición en las elecciones parlamentarias de 2015, pues en la práctica no tienen una representación con el peso político que les corresponde?

-La responsabilidad de eso la tienen sus diputados, por sus actuaciones irregulares e inconstitucionales. La conducta de los diputados es la que ha traído como consecuencia que sean invalidados. Esos electores, que votaron por esos diputados, tienen que reclamarles que actúen conforme a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Esos líderes han defraudado a la población que votó por ellos. Lo que deberían hacer es mantener la armonía y, a través de la Asamblea Nacional, proponer leyes que vayan en beneficio del pueblo, y no todo lo contrario, leyes que apuntan a la subversión y que, incluso, pueden permitir una invasión extranjera en Venezuela. Cuando la AN pide que intervenga la OEA y que a Venezuela se le aplique la Carta Democrática, está incurriendo en traición a la patria.

-¿Qué tendrían que hacer los diputados opositores y la directiva actualmente en funciones, designada, para entrar en una situación regular?

-Bueno, primero, esa directiva, la que entró en funciones este año, es irregular porque ya venían en desacato. Lo que tienen es que adaptarse a la Constitución, acatar la norma constitucional, ponerse a derecho, y perfectamente seguir funcionando. Esa sería una actitud muy valiente y democrática y así responderían a la confianza de sus electores. Esas decisiones del TSJ no los invalida, sino que deben rectificar y desincorporar a los diputados acusados de fraude en las elecciones.

-Un componente importante de este conflicto es el mediático. En la prensa internacional, Venezuela aparece como un país donde ocurrió un golpe de Estado, un autogolpe. ¿Cómo explicarle al mundo lo que realmente sucedió?

-Diciendo que el único golpe de Estado que ha ocurrido recientemente fue el del 11 de abril de 2002, que fue mediático totalmente, que tuvo información internacional suficiente y que, al final, se demostró que había un golpe de Estado. Sin embargo, el TSJ de aquella época decretó, a los tres meses siguientes, que no lo hubo, sino un vacío de poder y que los militares que detuvieron al presidente estaban preñados de buena voluntad. Y el presidente y los otros poderes tuvieron que acatar esa decisión absurda del TSJ. En este caso, la Asamblea está cometiendo irregularidades peores que aquellas porque no acata órdenes del Tribunal Supremo y, repito, en cualquier país le corresponde al máximo tribunal mediar en los conflictos entre poderes.

-Hace unos minutos (en la mañana del viernes 31 de marzo) cruzamos frente al Palacio Federal Legislativo y observamos que no había ninguna manifestación de apoyo a la Asamblea Nacional ¿Cómo se interpreta eso?

-Eso dice que el pueblo venezolano ya tiene mucha educación política y sabe que no hay razones para apoyar a la Asamblea Nacional. Tan es así que en la rueda de prensa del diputado que aparece como presidente de la AN, (Julio) Borges, que no lo es porque está ilegal, estaban presentes solamente quince parlamentarios. O sea, que los mismos diputados y la mayoría del pueblo saben que están actuando fuera de ley y que no tienen razón. Por eso no tienen apoyo.

-Luis Almagro plantea que deben hacerse de inmediato elecciones generales en Venezuela. ¿Cuál es el fundamento de esa propuesta?

-Es un fundamento golpista, simplemente. Nadie puede darle lecciones a Venezuela en materia electoral, pues en 18 años hemos tenido 20 procesos electorales, más de uno por año. Nuestro objetivo es hacer todo a través de elecciones, pero en este caso no se puede porque la oposición está violando la Constitución. Tan pronto ellos estén dentro de la legalidad, y los partidos de oposición terminen de validarse, de recoger las firmas respectivas para tener derecho a actuar en política a nivel nacional, podrán hacerse las elecciones. No están vetadas, si la oposición se pone a derecho, seguramente para el próximo año o para finales de este, podrán hacerse las elecciones de gobernadores.

-¿Existe un riesgo real de que en escenarios internacionales, sea en la OEA o en otra instancia, se apruebe alguna medida que pueda significar la intervención en Venezuela?

-Pienso que no. La presión en esta oportunidad en el Consejo Permanente de la OEA fue tremenda. De los 34 países de la OEA, doce son islas que viven del turismo, es decir, que dependen en mucho de las empresas navieras extranjeras. Si las empresas deciden dejar de tocar en esas islas, les causarían un gran daño económico, pero a pesar de esa amenaza, esos países se han comportado fieles con Venezuela porque nosotros también hemos sido solidarios, tenemos Petrocaribe, tenemos Unasur, instituciones internacionales en las que Venezuela ha ayudado mucho. Esos países saben que estas son maniobras del gobierno de Estados Unidos para apoderarse de nuestras riquezas.

-En Estados Unidos hay un nuevo gobierno, que tiene sus peculiaridades dentro de la dinámica del bipartidismo de ese país. La actitud del nuevo presidente ha tenido unos matices ligeramente diferentes, no sabemos si a favor o en contra. ¿Cómo lo ve usted?

-El presidente (Donald) Trump es una persona que tiene la ventaja de ser multimillonario y se ha rodeado de un gabinete de gente parecida a él. Sin embargo, no se puede perder de vista que en EEUU quien realmente manda es la industria petrolera y el lobby de la industria militar.

Si él no atiende las órdenes de esos dos poderes, puede verse en problemas y ya muchos internacionalistas y agencias lo están señalando. De todas formas, esperemos que actúe de acuerdo y en beneficio de la humanidad porque en una guerra nuclear no habrá vencidos ni vencedores. La solución siempre será el diálogo y la paz, no hay otra salida para la humanidad.

lunes, 13 de marzo de 2017

Venezuela está preparada para resistir mayores embates desde el extranjero

09 de marzo de 2017
Crédito: RNV
Radio Nacional de Venezuela

El ex embajador de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Roy Chaderton, expresó este jueves que existe una “banda de ladrones” apoderándose de las presidencias de algunos países de América Latina, quienes tienen como principal objetivo desestabilizar los gobiernos progresistas de la región.

Durante su participación en un conservatorio con los trabajadores de Radio Nacional de Venezuela, Chaderton expresó que Venezuela tiene 18 años resistiendo un sin fin de embates extranjeros, por lo que el país esta preparado para soportar mayores dificultades.

“Eso lo tiene muy claro el Presidente Maduro (…) nosotros estamos cercados, pero no aislados”, resaltó.

Destacó, además, que activar la Carta Democrática de la OEA contra Venezuela, no es un proceso fácil porque se necesita una mayoría calificada; sin embargo, advirtió no hay que perder de vista que los gobiernos de Argentina, Brasil, Paraguay y Perú están generando el ambiente.

lunes, 23 de enero de 2017

(VIDEO) Delcy Rodríguez: "La embajada norteamericana se convirtió en una maquinaria para la guerra y conspiración"

  22 de enero de 2017
Crédito: Aporrea.org

Canciller Delcy Rodríguez
La Embajada de Estados Unidos en la República Bolivariana de Venezuela se convirtió en una maquinaria para la guerra, la conspiración, y derrocar el gobierno legítimo del presidente Nicolás Maduro.

Así lo aseguró la ministra del Poder Popular para Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, quien remarcó que la conspiración que hay contra la Revolución Bolivariana y el jefe de Estado está diseñada desde los centros imperiales.

En este sentido, acusó la política de agresión multiforme del gobierno norteamericano que se maniiesta en distintas expresiones a través de la guerra económica, psicológica y financiera contra la nación.

Entrevistada en el programa José Vicente Hoy que transmite Televen, se refirió al mandato del ex presidente Barack Obama, y puntualizó que su gestión estuvo muy tomada por los sectoes más radicales y extremistas de Estados Unidos.

La Canciller venezolana acusó a la derecha nacional de ser cómplice de los ataques extranjeros y señaló que "es una oposición marcada por una naturaleza apátrida, no forma parte de un proyecto nacional, está dirigida y determinada por intereses foráneos; está vinculada a la conspiración desde afuera".

Rodríguez calificó a algunos representantes de la oposición venezolana como una "vergüenza histórica" y precisó que algún día quienes se vieron involucrados con los planes internacionales para agredir al pueblo, paguen y se responsabilicen por lo que hicieron.



lunes, 2 de enero de 2017

¿Por qué Correa afirma que Trump es la mejor opción para América Latina? - EXCLUSIVA

  30 de septiembre de 2016
Crédito: RT


En entrevista exclusiva concedida a Eva Golinger, el presidente del Ecuador, Rafael Correa, aborda temas palpitantes para América Latina: la estrategia internacional para agredir gobiernos progresistas, los errores de la izquierda y el futuro de los organismos de integración. El presidente se muestra seguro del triunfo de la revolución ciudadana en Ecuador en las próximas elecciones. Además, Correa reflexiona sobre el legado de Obama y a quién prefiere ver como próximo presidente estadounidense.

Episodio especial del programa 'Detrás de la noticia' de Eva Golinger

lunes, 28 de noviembre de 2016

El Fidel que conocí

26 de noviembre de 2016
Crédito: alai
Agencia Latinoamericana de Información
Ignacio Ramonet


Ignacio Ramonet entrevistando a Fidel Castro

Fidel ha muerto, pero es inmortal. Pocos hombres conocieron la gloria de entrar vivos en la leyenda y en la historia. Fidel es uno de ellos. Perteneció a esa generación de insurgentes míticos – Nelson Mandela, Patrice Lumumba, Amilcar Cabral, Che Guevara, Camilo Torres, Turcios Lima, Ahmed Ben Barka – que, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron, en los años 1950, a la acción política con la ambición y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y de discriminaciones, marcado por el comienzo de la guerra fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos.

En aquella época, en más de la mitad del planeta, en Vietnam, en Argelia, en Guinea-Bissau, los pueblos oprimidos se sublevaban. La humanidad aún estaba entonces, en gran parte, sometida a la infamia de la colonización. Casi toda África y buena porción de Asia se encontraban todavía dominadas, avasalladas por los viejos imperios occidentales. Mientras las naciones de América Latina, independientes en teoría desde hacía siglo y medio, seguían explotadas por privilegiadas minorías, sometidas a la discriminación social y étnica, y a menudo marcadas por dictaduras cruentas, amparadas por Washington.

Fidel soportó la embestida de nada menos que diez presidentes estadounidenses (Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo). Tuvo relaciones con los principales líderes que marcaron el mundo después de la Segunda Guerra mundial (Nehru, Nasser, Tito, Jrushov, Olaf Palme, Ben Bella, Boumedienne, Arafat, Indira Gandhi, Salvador Allende, Brezhnev, Gorbachov, François Mitterrand, Juan Pablo II, el rey Juan Carlos, etc.). Y conoció a algunos de los principales intelectuales y artistas de su tiempo (Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Arthur Miller, Pablo Neruda, Jorge Amado, Rafael Alberti, Guayasamín, Cartier-Bresson, José Saramago, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, Noam Chomsky, etc.).

Bajo su dirección, su pequeño país (100 000 km2, 11 millones de habitantes) pudo conducir una política de gran potencia a escala mundial, echando hasta un pulso con Estados Unidos cuyos dirigentes no consiguieron derribarlo, ni eliminarlo, ni siquiera modificar el rumbo de la Revolución cubana. Y finalmente, en diciembre de 2014, tuvieron que admitir el fracaso de sus políticas anticubanas, su derrota diplomática e iniciar un proceso de normalización que implicaba el respeto del sistema político cubano.

En octubre de 1962, la Tercera Guerra Mundial estuvo a punto de estallar a causa de la actitud del gobierno de Estados Unidos que protestaba contra la instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba. Cuya función era, sobre todo, impedir otro desembarco militar como el de Playa Girón (bahía de Cochinos) u otro directamente realizado por las fuerzas armadas estadounidenses para derrocar a la revolución cubana.

Desde hace más de 50 años, Washington (a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas) le impone a Cuba un devastador embargo comercial -reforzado en los años 1990 por las leyes Helms-Burton y Torricelli- que obstaculiza su desarrollo económico normal. Con consecuencias trágicas para sus habitantes. Washington sigue conduciendo además una guerra ideológica y mediática permanente contra La Habana a través de las potentes Radio “Martí” y TV “Martí”, instaladas en La Florida para inundar a Cuba de propaganda como en los peores tiempos de la guerra fría.

Por otra parte, varias organizaciones terroristas – Alpha 66 y Omega 7 – hostiles al régimen cubano, tienen su sede en La Florida donde poseen campos de entrenamiento, y desde donde enviaron regularmente, con la complicidad pasiva de las autoridades estadounidenses, comandos armados para cometer atentados. Cuba es uno de los países que más víctimas ha tenido (unos 3 500 muertos) y que más ha sufrido del terrorismo en los últimos 60 años.

Ante tanto y tan permanente ataque, las autoridades cubanas han preconizado, en el ámbito interior, la unión a ultranza. Y han aplicado a su manera el viejo lema de San Ignacio de Loyola: “En una fortaleza asediada, toda disidencia es traición.” Pero nunca hubo, hasta la muerte de Fidel, ningún culto de la personalidad. Ni retrato oficial, ni estatua, ni sello, ni moneda, ni calle, ni edificio, ni monumento con el nombre o la figura de Fidel, ni de ninguno de los líderes vivos de la Revolución.

Cuba, pequeño país apegado a su soberanía, obtuvo bajo la dirección de Fidel Castro, a pesar del hostigamiento exterior permanente, resultados excepcionales en materia de desarrollo humano: abolición del racismo, emancipación de la mujer, erradicación del analfabetismo, reducción drástica de la mortalidad infantil, elevación del nivel cultural general… En cuestión de educación, de salud, de investigación médica y de deporte, Cuba ha obtenido niveles que la sitúan en el grupo de naciones más eficientes.

Su diplomacia sigue siendo una de las más activas del mundo. La Habana, en los años 1960 y 1970, apoyó el combate de las guerrillas en muchos países de América Central (El Salvador, Guatemala, Nicaragua) y del Sur (Colombia, Venezuela, Bolivia, Argentina). Las fuerzas armadas cubanas han participado en campañas militares de gran envergadura, en particular en las guerras de Etiopia y de Angola. Su intervención en este último país se tradujo por la derrota de las divisiones de élite de la Republica de África del Sur, lo cual aceleró de manera indiscutible la caída del régimen racista del apartheid.

La Revolución cubana, de la cual Fidel Castro era el inspirador, el teórico y el líder, sigue siendo hoy, gracias a sus éxitos y a pesar de sus carencias, una referencia importante para millones de desheredados del planeta. Aquí o allá, en América Latina y en otras partes del mundo, mujeres y hombres protestan, luchan y a veces mueren para intentar establecer regímenes inspirados por el modelo cubano.

La caída del muro de Berlín en 1989, la desaparición de la Unión Soviética en 1991 y el fracaso histórico del socialismo de Estado no modificaron el sueño de Fidel Castro de instaurar en Cuba una sociedad de nuevo tipo, más justa, más sana, mejor educada, sin privatizaciones ni discriminaciones de ningún tipo, y con una cultura global total.

Hasta la víspera de su fallecimiento a los 90 años, seguía movilizado en defensa de la ecología y del medio ambiente, y contra la globalización neoliberal, seguía en la trinchera, en primera línea, conduciendo la batalla por las ideas en las que creía y a las cuales nada ni nadie le hizo renunciar.

En el panteón mundial consagrado a aquellos que con más empeño lucharon por la justicia social y que más solidaridad derrocharon en favor de los oprimidos de la Tierra, Fidel Castro - le guste o no a sus detractores - tiene un lugar reservado.

Lo conocí en 1975 y conversé con él en múltiples ocasiones, pero, durante mucho tiempo, en circunstancias siempre muy profesionales y muy precisas, con ocasión de reportajes en la isla o la participación en algún congreso o algún evento. Cuando decidimos hacer el libro “Fidel Castro. Biografía a dos voces” (o “Cien horas con Fidel”), me invitó a acompañarlo durante días en diversos recorridos. Tanto por Cuba (Santiago, Holguín, La Habana) como por el extranjero (Ecuador). En coche, en avión, caminando, almorzando o cenando, conversamos largo. Sin grabadora. De todos los temas posibles, de las noticias del día, de sus experiencias pasadas y de sus preocupaciones presentes. Que yo reconstruía luego, de memoria, en mis cuadernos. Luego, durante tres años, nos vimos muy frecuentemente, al menos varios días, una vez por trimestre.

Descubrí así un Fidel íntimo. Casi tímido. Muy educado. Escuchando con atención a cada interlocutor. Siempre atento a los demás, y en particular a sus colaboradores. Nunca le oí una palabra más alta que la otra. Nunca una orden. Con modales y gestos de una cortesía de antaño. Todo un caballero. Con un alto sentido del pundonor. Que vive, por lo que pude apreciar, de manera espartana. Mobiliario austero, comida sana y frugal. Modo de vida de monje-soldado.

Su jornada de trabajo se solía terminar a las seis o las siete de la madrugada, cuando despuntaba el día. Más de una vez interrumpió nuestra conversación a las dos o las tres de la madrugada porque aún debía participar en unas “reuniones importantes”…Dormía sólo cuatro horas, más, de vez en cuando, una o dos horas en cualquier momento del día.

Pero era también un gran madrugador. E incansable. Viajes, desplazamientos, reuniones se encadenaban sin tregua. A un ritmo insólito. Sus asistentes – todos jóvenes y brillantes de unos 30 años – estaban, al final del día, exhaustos. Se dormían de pie. Agotados. Incapaces de seguir el ritmo de ese infatigable gigante.

Fidel reclamaba notas, informes, cables, noticias, estadísticas, resúmenes de emisiones de televisión o de radio, llamadas telefónicas... No paraba de pensar, de cavilar. Siempre alerta, siempre en acción, siempre a la cabeza de un pequeño Estado mayor – el que constituían sus asistentes y ayudantes – librando una batalla nueva. Siempre con ideas. Pensando lo impensable. Imaginando lo inimaginable. Con un atrevimiento mental espectacular.

Una vez definido un proyecto. Ningún obstáculo lo detenía. Su realización iba de sí. “La intendencia seguirá” decía Napoleón. Fidel igual. Su entusiasmo arrastraba la adhesión. Levantaba las voluntades. Como un fenómeno casi de magia, se veían las ideas materializarse, hacerse hechos palpables, cosas, acontecimientos.
Su capacidad retórica, tantas veces descrita, era prodigiosa. Fenomenal. No hablo de sus discursos públicos, bien conocidos. Sino de una simple conversación de sobremesa. Fidel era un torrente de palabras. Una avalancha. Que acompañaba la prodigiosa gestualidad de sus finas manos.

La gustaba la precisión, la exactitud, la puntualidad. Con él, nada de aproximaciones. Una memoria portentosa, de una precisión insólita. Apabullante. Tan rica que hasta parecía a veces impedirle pensar de manera sintética. Su pensamiento era arborescente. Todo se encadenaba. Todo tenía que ver con todo. Digresiones constantes. Paréntesis permanentes. El desarrollo de un tema le conducía, por asociación, por recuerdo de tal detalle, de tal situación o de tal personaje, a evocar un tema paralelo, y otro, y otro, y otro. Alejándose así del tema central. A tal punto que el interlocutor temía, un instante, que hubiese perdido el hilo. Pero desandaba luego lo andado, y volvía a retomar, con sorprendente soltura, la idea principal.

En ningún momento, a lo largo de más de cien horas de conversaciones, Fidel puso un límite cualquiera a las cuestiones a abordar. Como intelectual que era, y de un calibre considerable, no le temía al debate. Al contrario, lo requería, lo estimulaba. Siempre dispuesto a litigar con quien sea. Con mucho respeto hacia el otro. Con mucho cuidado. Y era un discutidor y un polemista temible. Con argumentos a espuertas. A quien solo repugnaban la mala fe y el odio.

- Ignacio Ramonet es Director de "Le Monde diplomatique en español", autor de Cien horas con Fidel.

lunes, 8 de agosto de 2016

Entrevista a Theotonio dos Santos

07 de agosto de 2016
Crédito: Resumen Latinoamericano


Cientista social brasileño y uno de los intelectuales más influyentes de América Latina “Lo que no está bajo control de EE.UU. pasa a ser una amenaza”


Theotonio dos Santos, a los 79 años puede decir que vivió los grandes procesos políticos regionales en carne propia, desde su exilio en Chile tras el golpe de 1964 en Brasil y su nuevo destino en México desde 1973 hasta el regreso a su patria con la vuelta de la democracia, en 1985. Es uno de los pilares de la Teoría de la Dependencia y luego del concepto de Sistema Mundial. Ahora, de paso por Buenos Aires invitado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, del que fue uno de los fundadores, le toca explicar las razones para que el gobierno de Dilma Rousseff esté en sus últimos estertores y la región sufra un retorno al neoliberalismo que parecía ya alejado de la región.

“Yo veo a la situación en Latinoamérica como parte de una ofensiva más general a nivel mundial”, dice desde las oficinas de CLACSO, donde el elemento determinante es una pérdida de control económico y político por parte del centro hegemónico del sistema mundial, que es Estados Unidos.

–¿Cómo se manifiesta esta ofensiva?–Hay una postura muy desesperada de recuperación de poder y si bien no tuvo el resultado que pretendían, tuvo efectos locales bastante destructivos. Es el caso de Oriente Medio, donde ha quedado una crisis profunda y Rusia, que integró un proyecto de colaboración, termina volviendo a su condición de gran enemiga de Europa.–¿Este nuevo enfrentamiento comienza en Siria?

–Ven a Rusia como una amenaza sobre todo por su alianza con China, que la pone otra vez dentro de un esquema de disputa mundial. Por ahora sólo han conseguido crear unas condiciones realmente difíciles en el antiguo mundo soviético pero EE UU no tiene control de la situación.

–¿El ataque contra el gobierno de Dilma se explicaría entonces por el acercamiento a los países del BRICS?

–Todo lo que no está bajo control de EE UU pasa a ser una amenaza y los BRICS son una amenaza estratégica para EE UU. Y en cierto sentido tiene razón, porque ocupa un espacio que antes ocupaban ellos. En el caso latinoamericano su preocupación pasa por el petróleo y básicamente Venezuela, que tiene las reservas más grandes del mundo y Brasil, tras el descubrimiento del Presal, que tiene comprometido parte de las rentas a salud, educación, ciencia y tecnología.

–Al gobierno de Dilma lo frenaron, lo boicotearon, llenaron el Congreso de impresentables…

–No es difícil eso (risas).

–La pregunta es por qué el PT no pudo hacer nada contra eso.

–El PT jugó siempre una carta de negociación y una de las consecuencias de esta política era bajar la intensidad de la movilización social y política.

–¿Ese fue su gran error?

–Yo siempre que pude hablar con Lula de estas cosas le dije que había que tener una unidad de izquierda aunque se negociara con quien fuera, pero había que tener una base bien fuerte para la negociación. Si te restringes a ti mismo, el resultado es que empiezas a depender de la negociación cada vez más. Lula tenía una capacidad muy alta de negociación y había una expectativa de que el PT y el PSDB gobernasen en alternancia. 

Este era el planteo de Fernando Henrique Cardozo luego de que rompió con la Teoría de la Dependencia. Pero hubo muchas concesiones innecesarias y muy negativas. Porque un país no puede darse el lujo de patrocinar la creación y el fortalecimiento de una minoría financiera que vive de la improductividad y de la especulación.

–Pero el PT nunca atacó a esos grupos financieros.

–Al contrario, el presidente del Banco Central de Lula, Henrique Meirelles, ahora es ministro de Economía (de Michel Temer) y venía de la época de Fernando Henrique. Es una figura de la banca internacional. Eso ayudó a consolidar la relación de Lula con el sistema financiero, pero el resultado es catastrófico.

–¿Qué pasó después? ¿Dilma no tiene la misma capacidad de negociación?

–Hay un par de cuestiones, primero la baja en el precio del petróleo por el aumento en la producción en EE UU a través del fracking, que tuvo un impacto grande, pero por un período localizado. Se formó en torno de Dilma un grupo muy crítico a que el PT intentara enfrentar esas situaciones negativas y dijeron que había que hacer un ajuste. Todo esto en un cuadro en que decían que estábamos viviendo una crisis muy peligrosa y una inflación en expansión, que no existía –era del 4 y poco por ciento– pero pasó a existir con la suba de la tasa de interés.

–Eso fue en enero del 14 cuando asumió su segundo mandato.

–Ya en 2013 ella empezó a aceptar la idea, forzada por el Banco Central, de subir de la tasa. Estaba abriendo el camino de la contención del crecimiento y no de la paralización de la inflación. Por el contrario, una cosa que yo discuto hace años con distintas corrientes del pensamiento económico burgués, es esa historia de que la inflación es el resultado de un exceso económico que sólo puede ser contenido a través de un aumento de tasas de interés.

–Una receta clásica monetarista.

–El resultado dramático es que aumenta la inflación. ¿Qué conclusión sacas? Que está mal la teoría y la aplicación, pero no, ellos dicen que subió muy poco la tasa de interés. Se hizo un clima para todo eso y ya estábamos con un 14% de interés, y un crecimiento cada vez menor.

–¿Cómo va a ser este futuro, Dilma vuelve o no?

–La sensación es que no había condiciones para volver porque la campaña ha sido tan fuerte, pero el gobierno de transición ha hecho muchas cosas detestables y además paradójicas, porque un líder sindical que apoya un gobierno tan anti–sindicalista y anti–trabajadores tiene un costo no sólo electoral sino dentro de su propia clase. Los líderes sindicales, incluso los que estuvieron con la derecha y el impeachment, están retrocediendo para no aparecer en favor de un aumento en la edad jubilatoria y cosas así. Es muy violento que se proponga aumentar las horas semanales trabajadas y se afecte el propio sueldo mínimo, que Lula había aumentado casi el 200 por ciento. Eso tiene una dimensión muy grande en la vida de la gente. Si tú empiezas a creer que puedes proponer esto en un régimen de excepción, imagínate lo que podrías hacer si te confirmas en el poder. Esto está creando una situación difícil que aún no tuvo una fórmula de apoyo a Dilma pero me dicen en el PT que hay posibilidad de volver, es muy pequeña la diferencia, son seis votos de senadores. Claro, cada senador es un mundo y Dilma no es sencilla. Ella difícilmente negociará en términos de compra–venta de votos, viene del movimiento revolucionario, tiene aún una cierta fidelidad a eso, aunque al mismo tiempo sabe que es necesario hacer estas cosas…

–Pero no le gusta.

–No le gusta, esa es la cuestión.

–Da la impresión de que Brasil renuncia a un destino histórico de liderazgo que Itamaraty veía cumplido tras el ingreso en los BRICS.

–Son 200 años de lucha por la independencia de América Latina. Los pro-hispánicos y pro-portugueses han luchado años por mantenerse en el poder cuando ya España y Portugal eran sólo un instrumento de Inglaterra. Estos tipos aún creen que su supervivencia como clase dominante depende de esa alianza histórica. Y ellos creen que EE UU está arriba de todo y no ven mucho cómo manejarse con la potencialidad que, por ejemplo, trae China como demandante mundial. Y eso es grave porque los chinos negocian en forma colectiva, en grandes proyectos y, por lo tanto, de estado a estado. Los empresarios cuentan pero como auxiliares de un planeamiento estatal. Nuestra burguesía no cree en eso. Esta gente es como la anti-independencia de América Latina.

–¿Cómo ve el futuro de la región? Porque el triunfo de Mauricio Macri seguramente aceleró el golpe en Brasil y la avanzada contra Venezuela.

–Parece que hay una fase muy favorable para ellos. Pero cuando surja una resistencia efectiva dudo mucho de su capacidad para controlar la situación. Porque todo eso está arriba de un mundo creado por los medios de comunicación, por una negación de realidades, por la creación de situaciones psicológicas con gente muy especializada y que sabe muy bien transmitirlo a las masas. Realmente la idea de manejar el mundo como si el libre mercado fuera la fuente del crecimiento económico, del desarrollo, es una cosa absurda. No puede mostrar ningún sector económico que no sea dirigido por la inversión estatal y ningún proceso de enriquecimiento que no pase por la transferencia de recursos del Estado. Lo que nos lleva a una falsa cuestión que la izquierda también debe aprender, de que hay que cortar gastos para transferir hacia esa minoría que está básicamente en el sector financiero. En Brasil pagamos un 40% más del gasto público para una deuda creada explícitamente por razones macroeconómicas.

–Este escenario implica que en algún momento puede haber grandes levantamientos. ¿Eso no podría implicar situaciones como las de Medio Oriente?

–En último caso sí, pero no creo que Estados Unidos lo quiera porque el costo es muy elevado en un momento en que ellos están sacando tropas para hacer una cosa que suena increíble, y lo dicen claramente: cercar a China. En Medio Oriente los resultados fueron desastrosos. Puede ser que la estrategia fuera la del caos creativo. Si es así, ya lo consiguieron.