domingo, 21 de febrero de 2016

PETRÓLEO: EL CONFLICTO PERMANENTE DE DOS SIGLOS

21 de febrero de 2016
Crédito: Correo del Orinoco

Alí Rodríguez Araque, comandante guerrillero, abogado, dirigente político, militante del socialismo, parlamentario opositor en casi absoluta minoría en pleno auge del neoliberalismo y de la Apertura Petrolera; con el Presidente Hugo Chávez Frías fue ministro de Energía y Minas, presidente de Petróleos de Venezuela, secretario general de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, ministro de Finanzas, Canciller, Secretario General de Unasur y actualmente es Embajador en Cuba.

“Para entender lo que ocurre en Venezuela hay que estudiar el problema petrolero. Ahí está la esencia del problema, no es si hay o no hay democracia, si un ministro es tal o cual cosa, o si el Presidente es esto o aquello… nada de eso. El asunto problema se llama petróleo y más aún: regalía, impuestos, participación accionaria, y solución de controversias”, sostiene el exsecretario general de Unasur “Si no se comprende el programa petrolero, no se comprende el fenómeno político venezolano, ni se comprende el fenómeno social ni se comprende el fenómeno cultural del país, porque todo ha estado alimentado por el problema petrolero y por la distribución de la renta”.

Hay que ubicarse históricamente en el momento en el cual se producen los descubrimientos de petróleo en el Zumaque. En 1914 se da inicio a la explotación y en 1917 comienza la comercialización del petróleo venezolano. Venezuela vivía la circunstancia, en comparación con otros países productores de petróleo, de haber conquistado su independencia política en 1830. Digo independencia política relativa, porque todos sabemos lo que ocurrió a partir de esa fecha con el ejercicio de esa independencia, por parte de las sucesivas dictaduras y las montoneras. Sabemos que se mantiene una constante inestabilidad del poder en Venezuela, hasta que, precisamente, la aparición del fenómeno petrolero contribuye de manera significativa, con la integración del país, gracias a un ingreso creciente que permitió la construcción de carreteras.

Y eso coincide, justamente, con el otro factor que quiero subrayar: la dictadura de Juan Vicente Gómez. Esa dictadura, gracias y precisamente al fenómeno petrolero, puede trabajar en la integración del país. Se derrotan las montoneras porque, además, ya cuenta con recursos para crear un ejército moderno para ese entonces, equipado. Y eso, aparte de las habilidades militares que podía tener Juan Vicente Gómez, permitió acabar con el problema de los alzamientos continuos y la formación de montoneras, y en consecuencia, también terminó con la inestabilidad del país. Y el hecho de encontrarse súbitamente con un ingreso que no era generado en el proceso interno, porque independientemente de que las regalías fueran bajas y de que fueran diversas en los distintos lotes de concesiones que se otorgaron, representaban ingresos que no era generado en el proceso productivo interno, ni por inversión ni por salarios, sino simplemente por el ejercicio del Estado sobre la propiedad del recurso natural. Se inicia así un proceso de distribución que incluso alcanza un salto importante a partir de 1934, cuando ocurre una devaluación del dólar, y prácticamente todas las monedas del mundo siguen esa devaluación. Venezuela no lo hizo. 

Venezuela, por el contrario, de 5,20 bolívares, que era la tasa de cambio para ese entonces, fue a una tasa de cambio de 3,09 bolívares. De esta manera los que tenían bolívares podrían comprar dólares baratos e importar, y de allí surgió un sector importador muy fuerte, muy poderoso. Eso fue un golpe demoledor para la agricultura, como lo predijo Alberto Adriani, que era, por el contrario, partidario de una drástica devaluación. Así lo señala en uno de sus artículos recogidos en un libro que se llama Labor Venezolanista, que se lo recomiendo a los jóvenes que hacen investigación y quieren ubicarse en los problemas de aquella época que posteriormente generaron diversas consecuencias.

Ahora, lo que hay que destacar es que progresivamente Venezuela, gracias a esa independencia política, desarrolla una estrategia de incrementar la participación de la nación en los proventos petroleros; mediante las regalías y los impuestos. LARGA LUCHA. Los impuestos modernos surgen con Isaías Medina Angarita, al introducir la Ley de Impuesto Sobre la Renta en 1942-1943, y al hacer lo que llamaron La Gran Reforma Petrolera, que unificó todas las concesiones en cuanto a superficie y, además, lo más importante, unificó todas las concesiones en cuanto a regalías a 16 2/3%. Esta tasa de regalía se mantuvo hasta los días de la Apertura Petrolera, cuando se reduce drásticamente a cero. ¡Aunque luego en un fuerte debate en el Congreso Nacional se incrementó a 1%! ¡La bajaron de 16 2/3% a 1%!

Lo que quiero destacar con esto es que hubo una lucha continua por incrementar la participación del Estado y del país sobre la base del manejo de la regalía y, particularmente, del Impuesto Sobre la Renta, porque lo que permitió aumentar esa participación fue ir elevando sucesivamente ese impuesto, hasta llegar a cerca de o por encima de 70%. Eso sucede ya para los días de la Apertura Petrolera. La nacionalización del año 1975 provocó un conjunto de efectos políticos, e, incluso, ideológicos. Se consideró que como el petróleo ya era venezolano y se habían nacionalizado todas las actividades, salvo la comercialización y la asistencia tecnológica, pues no había mayores conquistas que alcanzar. La nacionalización aparecía como la máxima victoria en todos los programas de todos los partidos políticos, desde el socialcristiano Copei hasta el Partido Comunista. De manera que se había logrado el máximo objetivo. Esa era la sensación que se tenía, pese a advertencias como las que hizo Juan Pablo Pérez Alfonso, cuando hablaba de la nacionalización “chucuta”. Lo decía precisamente porque no se había nacionalizado, para ese momento, ni el comercio de los hidrocarburos y ni el sector tecnológico. La consecuencia de todo esto es que, prácticamente todos los partidos políticos se quedaron sin programa político.

Eso se observa al analizar el proceso político venezolano, a partir de los años 70, sobre todo como consecuencia de los auges de los precios petroleros, que significaron un incremento enorme del ingreso nacional, independientemente de aspectos que uno pueda criticarle a la nacionalización, particularmente el famoso artículo 5. Y, por cierto, no fue solamente ese artículo, sino muchos otros, como lo explica de manera muy profunda el doctor Bernard Mommer.

DESARME IDEOLÓGICO ¿Qué ocurre?

La clase política dominante se dedica al disfrute de esos inmensos ingresos. Hace eclosión el fenómeno de la corrupción, así como el de los grandes subsidios, créditos que no retornaban al Estado. Se formó eso que llamaron “una nueva clase” en Venezuela; una nueva clase de ricos, no voy a llamarla burguesa porque ese es un término que históricamente tiene una clara definición. Eso desarmó ideológicamente al país, y creó las condiciones para que toda la oleada neoliberal que agitaba el mundo llegara también a Venezuela y se expresara en la política petrolera. La visión en el país era incrementar la producción de crudo, sin importar las consecuencias que esto tendría en el escenario petrolero mundial. Eso condujo a que Venezuela entrara en un conflicto interno dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), porque su objetivo era llegar a 6 millones de barriles diarios, muy por encima de las cuotas que se establecieron en su seno.

Entendamos que el sistema de cuotas es un mecanismo que se ideó en la OPEP a fin de evitar una competencia dañina entre sus socios y garantizar la estabilidad de los precios mediante, un adecuado manejo de la oferta petrolera, en correspondencia con la demanda, para lo cual se crearon sistemas internos en el Secretariado de la Organización. Cada país entonces comienza a violar sus cuotas: Arabia Saudita, Venezuela, y otras naciones que, incluso, tenían mayores posibilidades de un manejo más rápido que Venezuela en cuanto a la administración de la producción de sus yacimientos. Por las características de nuestro petróleo, esos incrementos o reducción de la producción, sobre todo los recortes de producción, deben realizarse mediante un tratamiento bastante cuidadoso. El resultado de esto es que se produce una violenta caída de los precios del barril de petróleo. Cuando el presidente Hugo Chávez asume el mando en Venezuela, todos lo recordamos, los precios estaban cerca de 7 dólares por barril. Anecdóticamente puedo afirmar que desde Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa) me plantearon ese año –me estoy refiriendo a 1999– que no habría ingresos por concepto de Impuesto Sobre la Renta, que bajarían drásticamente las regalías y que no habría declaración de dividendos, toda vez que no habría rentas que declarar y no habrían ganancias sobre las cuales declarar dividendos. Así que la perspectiva para ese año era muy dura desde el punto de vista económico.

Se planteó incluso la necesidad de contratar un empréstito por 3 mil millones de dólares para poder cubrir los gastos del Estado y particularmente el pago de salarios y sueldos. Yo asumí en esa oportunidad una doble tarea: buscar una solución en el seno de la OPEP y buscar un empréstito que nos permitiera encarar una situación muy crítica. Bueno, gracias a la política que desarrolló el presidente Chávez, logramos resolver los problemas internos en la OPEP, sus contradicciones, retornar a la política de cuotas, regular la producción, que es lo que está establecido en sus estatutos, para lograr la estabilidad de los precios y, al mismo tiempo pues, ir mejorando el ingreso, que ya para finales de 1999 estaba en alrededor de 16 dólares por barril.

Así finalmente no fue necesario contratar un empréstito tan elevado, y pudo irse normalizando el problema de la economía nacional. Yo fui presidente de la Comisión de Energía y Minas de la Cámara de Diputados y vicepresidente de la Comisión del Congreso Nacional que reunía Senado y Diputados. Eso me obligaba, por supuesto, a leer los contratos para poder trabajar en los informes. Pero, finalmente los informes, después de todo el proceso, los redactaba el presidente, que era el senador Virgilio Ávila Vivas, quien los remitía al Gobierno. Ahora, aquí hay que aclarar lo siguiente: quien representó siempre las posiciones del Gobierno en el Congreso Nacional durante la Apertura Petrolera fue la gerencia de Pdvsa. Eran personajes de Pdvsa, ocasionalmente iba el Ministro de Energía y Minas, Erwin Arrieta, pero acompañado siempre de los asesores de Pdvsa. No olvidemos que la directiva de Pdvsa, como la gran mayoría de su plana gerencial, había pertenecido a empresas multinacionales: Standard Oil, en este caso la Creole, y la Shell, y se habían formado en la mentalidad de esas empresas, tanto ideológicamente como desde el punto de vista gerencial. Tanto fue así que incluso era frecuente oír que venían de Maraven o Lagoven, que eran las dos grandes fuerzas internas; Corpoven era el resultado de todas las pequeñas empresas que se fusionaron con la nacionalización.

PDVSA NEOLIBERAL 

Eso influyó mucho en las posiciones que asumió Pdvsa y facilitó enormemente la adopción de las políticas neoliberales que enfatizaban las ganancias de capital, y el aumento de la producción, independientemente de lo que ocurriera en el escenario petrolero mundial. Fue así como se trazó ese plan de expansión de la producción, a como diera lugar. El objetivo era llegar a 6 millones de barriles diarios, desde un piso de 3 millones de barriles diarios en que nos encontrábamos. Era una estrategia que no tomaba en cuenta el impacto que iba a tener en los precios a escala mundial, es decir, una estrategia que favorecía ampliamente a los consumidores por los precios bajos, básicamente a los grandes consumidores como, por ejemplo, de Estados Unidos, que tiene apenas 5% de la población del planeta, pero que consume 25% de la energía y del petróleo que se consume en el mundo.

Los grandes países consumidores iban a ser los más favorecidos y, además de estos, también salían ganando las grandes empresas por el abatimiento de la regalías y de los impuestos, y en consecuencia iban a obtener superganancias. Era una estrategia para favorecer a los grandes consumidores y las grandes corporaciones extranjeras. Eso, por supuesto, anunciaba una drástica caída del ingreso petrolero, como consecuencia de la caída de los precios, cosa que había comenzado a ocurrir en 1998-1999, y provocaba todos estos problemas, incluso el del forzoso endeudamiento del país para poder cubrir los gastos del Estado. En cuanto a la Apertura Petrolera, yo planteé el debate en el Congreso Nacional, porque se veía evidentemente que la casi totalidad de los parlamentarios no habían leído los contratos relacionados con las empresas que iban a operar bajo esa figura. Y si los habían leído era por encima, sin ir a la esencia del problema.

Lo dije en el Congreso. Incluso irónicamente alguien en la prensa señaló que yo me jactaba de ser el único que los había leído, a lo mejor es correcto, pero no lo dije así. Hay que clarificar, para la verdad histórica que los contratos si fueron entregados con tiempo para leerlos, yo los leí de cabo a rabo. Era bastante fastidioso porque uno lo que tenía que buscar era donde estaba su esencia. A fin de cuentas, la política petrolera se define en los contratos. Bien, en el Congreso se llevaron entonces los contratos y como ya dije, en el caso de los crudos pesados llevaban las regalías a cero por ciento; el caso de los crudos livianos ataban la regalía al movimiento de los precios, lo que llamaban la tasa interna de retorno: si los precios bajaban, entonces bajaba también la regalía, lo cual va absolutamente en contra de lo que en términos elementales significa ese concepto.

La regalía es la contribución que impone el propietario del recurso natural a aquel que quiera acceder al mismo y obtener un beneficio por su explotación. Esa es la regalía, independientemente de que los precios estén altos o bajos. Bueno, por dondequiera que se le miraba eso resultaba un impacto negativo enorme, terrible, para las finanzas del Estado y, en consecuencia, para un país que vive básicamente de ese ingreso. Eso se tradujo en el incremento de la pobreza existente, como efectivamente ocurrió. Todo eso sucedió hasta la llegada del presidente Chávez. Acción Democrática (AD), que en sus comienzos tuvo un discurso radical, nacionalista, fue decayendo progresivamente, fue degenerando progresivamente, quedó completamente desarmada desde el punto de vista ideológico, particularmente por la degradación de Rómulo Betancourt, que era el máximo líder de ese partido, y de quienes lo acompañaban.

De manera que cuando se llega al momento de la Apertura, en el Congreso Nacional, mientras estuvimos el doctor Álvaro Silva Calderón y yo, éramos quienes votábamos en contra de decisiones de esa naturaleza y otras decisiones, no solamente en el ámbito petrolero. Entonces el rol de AD terminó siendo de complicidad total, con lo que venía desde Pdvsa, empresa que, a su vez, estaba influida o prácticamente gobernada por las ideas neoliberales. Así que fue muy triste el papel de AD y consecuentemente también de Copei. FACTOR DECISIVO El factor decisivo en la política venezolana sigue siendo el petróleo, era y sigue siendo el petróleo. Prácticamente el origen de todos los conflictos en Venezuela, la caída de Carlos Andrés Pérez, por ejemplo, tiene que ver con el problema petrolero. Cuando el presidente Chávez llega a Miraflores, me designa ministro de Energía y Minas. Entonces comenzamos a tomar ciertas medidas. Una de las medidas que recuerdo mucho fue rescindir el convenio que se tenía con varias empresas para la explotación del gas en el noreste del país (Proyecto Cristóbal Colón), porque, bueno, no cumplieron con los términos que se establecían en el mismo, ni habían iniciado las operaciones de explotación del gas en el plazo acordado. Entonces yo que me había opuesto a ese contrato en el Congreso Nacional, años después, como Ministro, procedí a la rescisión del contrato. Pero todavía Pdvsa seguía siendo el poder… Todavía cuando yo era ministro no ocurrió mayor cosa. Luego yo tuve que salir para la OPEP para ocupar la Secretaría General. Los conflictos ocurrieron progresivamente cuando el presidente Chávez decide elevar de nuevo las regalías petroleras de 1% a 16,67%, eso ya de nuevo provoca un efecto en las empresas petroleras y en sus agentes internos, que estaban alojados aquí en Pdvsa.

Además, luego se aprueba la Ley Orgánica de Hidrocarburos y se modifica el Impuesto sobre la Renta hacia arriba. Por supuesto que el ataque se hace cada vez más feroz contra el presidente Chávez, y se llega a tal grado que terminan con el golpe de Estado del 11 de abril de 2002. Como consecuencia del golpe de Estado me llama el presidente Chávez y yo vine de inmediato a Caracas a reunirme con él. En ese momento él me pidió que me ocupara de la presidencia de Pdvsa, cargo que yo no habría querido nunca. Incluso inmediatamente después de las elecciones él me planteó que lo asumiera y yo fui partidario de ocupar el Ministerio, porque siempre he sostenido que el Estado, a través del ministerio de Petróleo y Minería, es el que debe dictar las políticas, debe ejercer el control de la industria, porque la industria petrolera es del Estado. Es por esa razón por la que en la primera experiencia que tuve en el Gobierno Bolivariano fui directamente al ministerio.
Es en la gestión de Rafael Ramírez cuando vienen estas dos medidas y viene el conflicto. El conflicto, el golpe de Estado, tiene, como ya lo dije, un claro origen petrolero, es decir, en fin de cuentas ¿dónde está el conflicto permanente? Está en cuánto pagan las empresas por regalías, cuánto pagan por impuestos, cuál es la participación de las empresas en las empresas mixtas, cuál es la participación accionaria en las empresas mixtas, y cómo se resuelven las dudas y controversias y los conflictos que puedan surgir entre la industria y las compañías petroleras. Esa es la esencia del problema. Incluso, lo que hoy vemos, los conflictos que hoy vemos, tienen como esencia, como razón fundamental, esencial, esos cuatro factores.

Para entender lo que ocurre en Venezuela hay que estudiar el problema petrolero. Ahí está la esencia del problema, no es si hay o no hay democracia, si un ministro es tal o cual cosa, o si el Presidente es esto o aquello… nada de eso. El asunto problema se llama petróleo, y más aún: regalía, impuestos, participación accionaria y solución de controversias. El conflicto interno se da por la distribución del ingreso, y principalmente del ingreso petrolero. El presidente Chávez invirtió la relación de la distribución del ingreso: antes de su mandato era cada vez mayor la remuneración destinada al capital, y cada vez menor la remuneración dirigida al factor trabajo. El presidente Chávez fue incrementando las remuneraciones al trabajo, eso es público y notorio, así que no tengo que ahondar mucho en el tema. Le dedicó cada vez mayores recursos al Estado para resolver el problema social, el problema de la pobreza, el problema de la alimentación, el problema del empleo, en fin, toda esa gama de problemas que han venido castigando durante muchos años al sector mayoritario de la población.

En estos 15 años se han dedicado 634 mil millones de dólares a resolver el problema social. Y este era un problema de tal dimensión que, a pesar de todo lo que se ha hecho, aún queda un porcentaje de pobreza, y aún quedan problemas considerables por resolver. Pero no hay duda de que en el caso de la educación se dio un salto enorme, igual que en el caso de la salud y en otros ámbitos del problema social. Yo creo que el presidente Chávez ayudó mucho a salvar la OPEP.

La OPEP estuvo y todavía se encuentra en peligro, la OPEP marchaba hacia la destrucción como consecuencia de las políticas neoliberales que tenían como foco la expansión irracional de la producción de petróleo. Al desarrollarse una política que retornaba a la racionalidad de la OPEP, pues uno puede decir que influyó mucho, no solamente él o Venezuela, pero obviamente que jugó un papel clave y así fue reconocido prácticamente por todos los países integrantes de la organización. En buena medida, el hecho de que después de seis años sin poder nombrar a un secretario general, me mencionaron a mí, pues es producto del eco que tuvo la política petrolera venezolana entre los países socios de la OPEP.

En el caso de la directiva de Pdvsa, salvo uno que otro momento no hubo expresiones abiertas en contra de la política que se llevó ante la OPEP. Nunca fue explícita. Hay que ser muy claro en esto. Muy honesto con la verdad histórica. Sin embargo, en una que otra oportunidad hubo expresiones como la de Luis Giusti, cuando planteaba que se privatizara 15% de las acciones, con lo cual se podía pagar la deuda del país. El hecho de vender un porcentaje de las acciones implicaba necesariamente la reforma de la Ley de Nacionalización, y abrir una puerta a la privatización de la industria, que ya, de alguna manera, había quedado abierta con el artículo 5º de ese instrumento legal, cuando se señalaba que en casos especiales y cuando así conviniera al interés nacional, se podría llegar a convenios con sectores operativos, sectores privados para desarrollar la industria, cuando fuera necesario. Bueno, ese fue el punto de apoyo para la Apertura Petrolera. Yo creo que la mayoría del pueblo venezolano, independientemente de que uno haga los análisis que podamos hacer los que hemos tenido alguna experiencia en este sector, percibe que el petróleo es suyo y que de alguna manera le corresponde una participación, la participación a través de la distribución del ingreso.

Yo creo que la privatización de Pdvsa se hubiera encontrado con una fuerte resistencia en el pueblo venezolano. Cuando se inicia el proceso de la Apertura Petrolera, la izquierda estaba diezmada, en ese momento se encontraba fragmentada en muchos pedazos. No tenía fuerza suficiente y sobre todo no tenía claridad en torno a lo que era el problema que se estaba presentando. Una de las grandes debilidades de la izquierda venezolana es que no estudiaba en profundidad el problema petrolero. Y si no se comprende el programa petrolero, no se comprende el fenómeno político venezolano, ni se comprende el fenómeno social ni se comprende el fenó meno cultural del país, porque todo ha estado alimentado por el problema petrolero y por la distribución de la renta. Aquí el problema que ha ocupado la atención de la gente es el destino del ingreso petrolero más no el origen del ingreso petrolero. Y allí está la esencia del problema.

Vicepresidente Istúriz: Estamos siendo amenazados por la oligarquía y el imperialismo

13 de febrero de 2016
Crédito: Aporrea.org


El vicepresidente de la República Bolivariana de Venezuela, Aristóbulo Istúriz, preside este sábado un encuentro con productores de los nueve municipios del estado Cojedes.

“La única alternativa que tenemos para la crisis económica es la construcción de un modelo económico productivo, necesitamos producir para alcanzar la meta de 3 millones de vivienda, necesitamos producir con la salud publica gratuita(...) En todo el país hay un plan de siembra”, afirmó el vicepresidente.

“Estamos siendo amenazados por la oligarquía y el imperialismo(...) La guerra económica nos ha tocado por la comida específicamente, nunca hemos tenido el control como pueblo de la distribución de nuestros alimentos(...) no basta que garanticemos la semilla y tengamos el apoyo técnico, tenemos que garantizar que el producto que se obtenga tenemos el poder de distribución”, destacó Istúriz.

Indicó que “también nos están atacando con el petróleo. Mientras menos divisas necesitemos es mejor, tenemos que hacer un esfuerzo para la producción, no es posible que tengamos que producir dólares para traer caraotas, cuando podemos cosecharlas aquí, así es que saldremos de esta crisis, no hablando pistoladas en la asamblea ni declarando en periódicos”.

El acto se realiza en el sector Puente Hierro de El Amparo, municipio Ricaurte, donde se hará también la entrega de financiamiento a los trabajadores del campo para fortalecer la agricultura en esta entidad del país, como parte de la activación del Motor Agroalimentario.

Venezuela alerta de colapso del sistema financiero mundial por ataque de EEUU que derrumbó precios justos del petróleo

19 de febrero de 2016
Crédito: VTV Noticias


“De la estabilidad y los precios justos del petróleo dependerá la estabilidad del sistema financiero mundial. Y que no se vaya a esa crisis que se está anunciando o que esa crisis se pueda prevenir y no afecte el desarrollo de la economía mundial”, alertó el Presidente Nicolás Maduro Moros, al advertir que en EEUU se gesta un grave colapso económico-financiero por las dañinas prácticas de fracking en la extracción petrolera, lo cual derribó el sistema de precios justos del mercado mundial.

“Están quebrando decenas de empresas en EEUU dedicadas al fracking y lo ocultan”, denunció Maduro desde la Faja Petrolífera del Orinoco, donde activó este viernes los dos motores productivos de Hidrocarburos y Petroquímica.

Informó el Jefe de Estado que detrás de esas empresas quebradas caerá el sistema financiero estadonidense. “Pero priman los intereses geopolíticos mundiales que la estabilidad de la economía mundial”, lamentó sobre
Explicó que el ataque programadao del imperio norteamericano contra el precio petrolero. Reiteró que el mercado mundial había aceptado y asimilado precios entre 80 y 100 dolares el barril, pero el frakcking ha desestabilizado todo el sistema y esta arriesgando al mundo, al caer a casi 20, lo cual es insostenible para cualquier productor de petróleo, incluido el propio EEUU.

“¿Afecta o no que el petróleo esté a 20 o 30 (dólares el barril)? ¡Claro que sí!”, exclamó.
Este ataque afectó los ingresos de divisas de las industrias petroleras en los países productores, cuyas inversiones son sustento de la banca, las finanzas y los seguros del mundo. “En 2015 se perdieron en inversiones 300 mil millones de dólares”, denunció, lo cual está dañando todo el sistema económico del planeta.

“Hace falta una nueva fórmula para estabilizar el petróleo”, acotó, e informó que la OPEP y naciones no-Opep, como Rusia, ya han aceptado a propuesta de Venezuela de estabilizar el mercado y defender los precios justos.

“Soy optimista pese a los embates lo vamos a lograr de manera sostenida”, expresó, al informar que envió carta de agradecimiento y con nuevas propuestas específicas para fijación de esrtos precios en los mercados, dirigida a presidentes de países productores de la OPEP y No-OPEP, a primeros ministros y monarcas de países que marcan la pauta petrolera mundial”.

“Lamentablemente en el mundo hay un veto a estas informaciones contra el pacto para el surgimiento de nuevas alianzas y movimientos para estabilizar el petróleo”, reclamó.
“Nosotros queremos la estabilidad de la economía mundial, trabajamos por la estabilidad de nuestra economía contra una guerra brutal, pero también sabemos que tenemos que apostar por la estabilidad mundial, es la mejor apuesta que podemos hacer si queremos de verdad consoldar la recuperación de nuestra economía”.

Vicepresidente revelará el domingo cómo 10 grandes empresas manipulan producción

19 de febrero de 2016
Crédito: VTV Noticias


“Ese modelo rentista se agotó, desde hace bastante tiempo, lo que pasa es que la subida de los precios del petróleo le alargó la vida. Eso implica un cambio en la conducta de nosotros”


“Les pongo un ejemplo. Colgate-Palmolive: Es muy es fácil inducir el desabastecimiento, produce millones de unidades de lavaplatos porque la tiene a 250 gramos, a 500 gramos, a 800, en líquido, pero los desaparece, y sigue produciendo la misma cantidad, pero en presentaciones más grandes, un litro, dos litros”.

Lo reiteró el vicepresidente del país, Aristóbulo Isturiz, en una reunión con alcaldes bolivarianos, y continuó: “Y de tres millones de unidades la baja a 500 mil, y gasta la misma materia prima y gana más, paga menos obreros (…) y crea un problema político y eso lo hace Firestone”.

Entre tanto anunció: “Este domingo tengo un taller con 10 empresas para demostrar públicamente cómo esas empresas manipulan la producción contra el pueblo y eso es parte de la guerra económica. ¿Pierden? No pierden. Ganan más”.

El alto funcionario recordó que “el ingreso en divisas bajó en 80 por ciento y ese modelo rentista se agotó, desde hace bastante tiempo, lo que pasa es que la subida de los precios del petróleo le alargó la vida. Eso implica un cambio en la conducta de nosotros”.

Stephen Hawking sobre el futuro del capitalismo, la desigualdad... y la Renta Básica

26 de octubre de 2015
Crédito: sin permiso
Conor Lynch
Traducción: G. Buster




El pasado jueves, el reconocido físico y cosmólogo Stephen Hawking, dejó caer una verdadera bomba sobre el capitalismo y el futuro de la desigualdad. Con los rápidos avances tecnológicos de las últimas décadas (por ejemplo, la tecnología informática, la robótica), hemos visto crecer las desigualdades económicas a un ritmo alarmante, y como una especie de clase plutocrática de propietarios - es decir, los capitalistas - se volvían inmensamente ricos. Hawking cree que, si las máquinas no terminan por reemplazar el trabajo humano y produciendo todos nuestros productos, y continuamos la actual vía neoliberal, estamos en camino de convertirse en una suerte de distopía con una clase de grandes propietarios, con una riqueza inconmensurable, y una clase inferior de desposeídos - es decir, las masas - que vivirán en la pobreza extrema. En una sesión de “pregúntame lo que quieras” de Reddit Hawkins escribió:
"Si las máquinas producen todo lo que necesitamos, el resultado dependerá de cómo se distribuyen las cosas. Todo el mundo podrá disfrutar de una vida de lujo ociosa si la riqueza producida por las máquinas es compartida, o la mayoría de la gente puede acabar siendo miserablemente pobre si los propietarios de las máquinas cabildean con éxito contra la redistribución de la riqueza. Hasta ahora, la tendencia parece ser hacia la segunda opción, con la tecnología provocando cada vez mayor desigualdad".

La sustitución del trabajo humano por máquinas ha sido siempre uno de los temores de la clase trabajadora. Al inicio de la revolución industrial, ese miedo dio lugar a una reacción violenta de los trabajador conocida como el movimiento ludita: en Inglaterra, los trabajadores textiles protestaron contra los despidos y las dificultades económicas destruyendo equipos industriales y fábricas. Hoy en día, ocurre de nuevo con la eliminación de muchos puestos de trabajo fabriles previamente estables en ciudades como Baltimore y Detroit, sustituidos en gran medida por la automatización. Este tipo de innovación tecnológica que tiene lugar en toda la historia del capitalismo es lo que Joseph Schumpeter llamó la "destrucción creativa", que describió como un "proceso de cambio industrial que revoluciona incesantemente la estructura económica desde dentro, destruyendo sin cesar la antigua, creando incesantemente una nueva”. Schumpeter llamó a este proceso “la característica esencial del capitalismo".

La destrucción creativa siempre ha resultado hasta ahora positiva para la sociedad. Aunque que las innovaciones eliminan puestos de trabajo para muchos, las nuevas tecnologías han creado históricamente nuevas industrias y nuevos empleos con ellas. Este proceso inherente del capitalismo aumenta rápidamente la productividad del trabajador y por lo tanto hace que los que eran hasta entonces bienes de lujo pasen a estar al alcance de sectores más amplios de la población. Las nuevas tecnologías ayudan a producir muchos más productos, que aumentan la oferta y empujan hacia abajo el precio para satisfacer la demanda.

Como he dicho anteriormente, históricamente, la destrucción creativa termina produciendo nuevos puestos de trabajo después de la eliminación de los antiguos. Pero actualmente podríamos estar tomando otra dirección, y la tecnología estaría eliminando más puestos de trabajo que los que crea.Nada ejemplifica esto mejor que los "tres grandes" fabricantes de automóviles en 1990 (GM, Ford, Chrysler) en comparación con las tres grandes empresas de tecnología de hoy en día. En 1990, los fabricantes de automóviles estadounidenses obtuvieron $ 36 mil millones en ingresos en total, y emplearon a más de un millón de trabajadores, en comparación con Apple, Facebook y Google hoy en día, que en conjunto consiguen más de un billón de dólares en ingresos pero, sin embargo, sólo emplean 137.000 trabajadores.

Y ¿qué ocurre con la industria manufactura estadounidense en comparación con el sector financiero? Desde la década de 1950, el sector financiero ha pasado de alrededor del 10 por ciento de las ganancias de las empresas nacionales a cerca del 30 por ciento actual (con un máximo de 40 por ciento a principios de siglo), mientras que la industria manufacturera ha caído de cerca del 60 por ciento de los beneficios empresariales a alrededor del 20 por ciento. Pero lo realmente revelador son los puestos de trabajo en EE UU de cada sector. El empleo en la industria financiera se ha mantenido bastante estable en los últimos sesenta años, menos de un 5 por ciento, mientras que la industria manufactura se ha reducido de un 30 por ciento a menos del 10 por ciento. Esto tiene mucho que ver con la financiarización de la economía estadounidense, pero también con el aumento de la automatización. Y esta tendencia se va a acentuar. Según un estudio de la Universidad de Oxford de 2013, hasta el 47% de los puestos de trabajo podrían ser informatizados en los próximos 10 o 20 años.

La clase media ha sido la más afectada en los últimos decenios, y lo continuará siendo duramente en las próximas décadas a este ritmo. De 1973 a 2013, por ejemplo, los salarios medios de los trabajadores sólo aumentaron un 9,2 por ciento, mientras que la productividad creció alrededor del 74,4 por ciento. Compárese esto con el período de post-guerra (1948-1973), en el que la productividad aumentó en un 96,7 por ciento y los salarios de los trabajadores el 91,3 por ciento. Al mismo tiempo, el uno por ciento de los salarios más altos han crecido un 138 por ciento desde 1979, mientras que la clase propietaria ha visto aumentar su riqueza a un ritmo acelerado. A finales de la década de los 70, el 0,1 superior poseía solo el 7,1 por ciento de la riqueza de los hogares en Estados Unidos, mientras que en 2012 esa cifra se había más que triplicado hasta el 22 por ciento, que es aproximadamente lo mismo que posee el 90 por ciento inferior de los hogares. Piénselo. El 0,1 por ciento de la población posee tanta riqueza como el 90 por ciento.

Estamos, como Hawking ha dicho, ante dos posibilidades. El futuro puede implicar aún más desigualdad si la tecnología sigue reemplazando la mano de obra y deja a las masas desempleadas y desposeídas (en la actualidad, esto parece lo más probable), o, si la riqueza se distribuye de manera más uniforme, todo el mundo puede disfrutar del "lujo ocioso", o como lo describió célebremente Karl Marx:
"En la sociedad comunista, en la que nadie tiene una esfera exclusiva de actividad, sino que cada uno puede realizarse en el campo que desee, la sociedad regula la producción general, haciendo a cada uno posible el hacer hoy una cosa y mañana otra distinta: Cazar por la mañana, pescar después de comer, criar ganado al atardecer y criticar a la hora de la cena; todo según sus propios deseos y sin necesidad de convertirse nunca ni en cazador, ni en pescador, ni en pastor, ni en crítico”.

El influyente economista John Maynard Keynes, creía que el futuro del capitalismo (en contraposición al socialismo o el comunismo, como Marx creía) brindaría esa existencia tranquila a los seres humanos. En su ensayo de 1930, "las Posibilidades económicas de nuestros nietos", predijo que el crecimiento y los avances tecnológicos que el capitalismo proporcionaba reducirían la semana laboral media a las quince horas en un siglo, por lo que que hacer el tiempo libre se convertirá en nuestra mayor preocupación. Sobre el dinero, Keynes adelantó una esperanzada predicción con su animada prosa habitual (salvo en su Teoría General, excepcionalmente árida).

"El amor al dinero como posesión -para distinguirla del amor al dinero como un medio para la satisfacción de las necesidades y los placeres de la vida -será reconocido como lo que es, una morbilidad algo repugnante, una de esas tendencias semi-criminales, semi-patológicas que se dejan con un estremecimiento en manos de los especialistas en enfermedades mentales".

Keynes hizo algunas predicciones proféticas en su día, pero esta no fue una de ellas. Hoy en día, parece que el análisis de Marx del capitalismo se adapta mejor a las grandes desigualdades económicas y la movilidad global del capital.

Sin embargo, nada está escrito en piedra. El auge de Bernie Sanders, por ejemplo, revela un creciente movimiento dispuesto a combatir el status quo neoliberal que ha llegado a dominar la política estadounidense (y mundial). Si la economía continúa su camino actual, la distribución de la riqueza ya no será sólo una cuestión moral sobre el nivel de desigualdad que como sociedad estamos dispuestos a aceptar, sino una cuestión de estabilidad política y económica. La propiedad del capital en última instancia, determinará ese futuro, pero hay otros movimientos e ideas políticas con ese futuro en mente, como la renta básica universal, gracias a la cual  a todos los ciudadanos, una vez que llegan a cierta edad, se les proporcionaría un ingreso, que permitiría probablemente sustituir las redes de seguridad tradicionales. Suiza puede ser el primer país en adoptar esta política, y la votación probablemente tendrá lugar en 2016. El plan propuesto proporcionaría un ingreso mensual garantizado de $ 2.600 o $ 31.200 al año; en otras palabras, lo suficiente para que todo el mundo pueda sobrevivir y llevar a cabo un trabajo que realmente le satisfaga. Para la derecha a punto de gritar la palabra que empieza con M, hay que señalar que muchos conservadores e incluso libertarios, como FA Hayek, han apoyado esta idea.[1] Tiene una sorprendente historia de apoyo bipartidista, y podría, por lo menos, evitar la pobreza extrema en el futuro, si los robots y la tecnología de la información continúan sustituyendo empleos humanos.

La creciente desigualdad en todo el mundo ya no puede ser ignorada, y hacer frente a este y a otros problemas del capitalismo, como la degradación del medio ambiente, no sólo es moralmente correcto, sino lo más pragmático que se puede hacer.

Nota de la R.: [1] Hayek nunca defendió la Renta Básica, sí una renta mínima de inserción o, en todo caso, una renta garantizada condicionada.