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martes, 6 de diciembre de 2016

"Clinton intenta apoderarse de la Casa Blanca por la puerta trasera"

  04 de diciembre de 2016
Crédito: RT

Un periodista estadounidense asegura que a Donald Trump se le puede negar la presidencia debido a "un sistema democrático que ha sido corrompido hasta el fondo".


Hillary Clinton y Donald Trump


Robert Bridge, escritor y periodista estadounidense, asegura en un artículo de opinión para RT que no sería extraño que Hillary Clinton pudiera "intentar apoderarse de la Casa Blanca por la puerta trasera", debido a que el proceso democrático en EE.UU. se ha convertido en "un escandaloso espectáculo televisado para entretener a la élite cada cuatro años, mientras que mantiene a la gente creyendo que puede efectuar un cambio real".

El periodista señala que, aunque puede parecer inverosímil para algunos, a Donald Trump se le puede negar la presidencia debido a "un sistema democrático que ha sido corrompido hasta el fondo por la excesiva riqueza, el poder y la connivencia en los niveles más altos" de la sociedad.

"Un golpe silencioso"

Según Bridge, actualmente se está llevando a cabo "un golpe silencioso" en nombre de Hillary Clinton y la "supuesta victoria" de Hillary en la votación popular podría presentar serias complicaciones para Trump.

El mensaje implícito de los medios de comunicación detrás de los intentos de reconsiderar el resultado de las elecciones, es que Clinton, apoyada por Wall Street, "merece ser coronada", porque eso "es lo que la élite quiere", sostiene Bridge.

El autor del artículo agrega que se trata de "una guerra diseñada para ejercer una presión indebida sobre el Colegio Electoral". Y aunque esa institución "nunca le ha robado las elecciones a un candidato que ha obtenido la mayoría de los votos", existe una posibilidad de que los llamados "electores infieles" se inclinen a favor de Clinton.

El Colegio Electoral puede "rebelarse"

Los miembros del Colegio Electoral de EE.UU. se reúnen el próximo 19 de diciembre para elegir a su nuevo mandatario, algo que, según indica Bridge, "en otras circunstancias sería una simple formalidad".

El periodista insiste en que "esta es una batalla que los demócratas no pueden perder", ya que la campaña presidencial de 2016 representa "una lucha de poder épica que determinará la trayectoria de la política interior y exterior de Estados Unidos" como en ningún otro momento de la historia reciente.

Además, Bridge subraya que sería erróneo pensar que esto no podría funcionar. Si 37 electores republicanos "se rebelan", "rompen la ley y votan contra Trump", esto le impedirá al republicano convertirse en presidente. El equipo de abogados y consultores políticos del Partido Demócrata están trabajando para que esto suceda, porque, según el periodista, para ellos "no es cuestión de apoyar a Clinton, sino de detener a Trump".

El recuento de votos

Bridge desmiente la idea de que fue Jill Stein, candidata presidencial del Partido Verde, quien llamó a un recuento de votos en los estados de Wisconsin, Michigan y Pensilvania. Según el periodista, todo esto es "un gran esfuerzo" de los demócratas "para robarle la Casa Blanca a Donald Trump".

Asimismo, señala que la elección de Stein de los estados para celebrar los recuentos "es curiosa", ya que estos son los mismos estados donde triunfó Trump. Si el asunto no se resuelve hasta el 19 de diciembre, los votos de estos estados podrían ser considerados por el Colegio Electoral como "perdidos", explica el escritor.

Por lo tanto, según destaca Bridge, el número total de votos de los electores en Wisconsin, Michigan y Pensilvania equivalen a 46. De esta manera, si de los 306 votos electorales de Trump se sustrae esa cantidad, el presidente electo se quedaría tan solo con 260, que está por debajo de los 270 necesarios para que un candidato sea considerado automáticamente como el ganador de las elecciones presidenciales.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Por qué ganó Trump y la crisis del modelo de globalización actual

11 de noviembre de 2016
Crédito: alai
Agencia Latinoamericana de Información
Guillermo Oglietti 
Sergio Martin-Carrillo

Presidente electo de EE.UU. Donald Trump
Presidente Electo de los EE.UU., Donald Trump

Los medios, la política tradicional, todos, están asombrados con los resultados electorales en EEUU. Las encuestas fallaron sobre la intención de la ciudadanía, tanto como la ciudadanía acertó en desafiar la voluntad del estatus quo. A la luz de las encuestas, el resultado de la elección estadounidense es sorprendente, pero nada es más comprensible que el resultado desde el punto de vista de los ciudadanos.
 
Muchas explicaciones compiten por analizar los resultados que muchos han calificado como decepcionantes para elestablishment global. Así parecía reflejarlo durante las primeras horas en las que comenzaba a vislumbrarse el triunfo de Trump. Caía el precio del petróleo, el dólar se devaluaba, las bolsas asiáticas y europeas se desplomaban… parecía que Wall Street seguiría ese curso tras abrir sus puertas, sin embargo, Wall Street se mostró confiado con el nuevo Presidente. La Bolsa estadounidense subió, y a ésta la siguieron con confianza las europeas. El precio del petróleo recuperó sus valores y el dólar se fortalecía de manera notable. El candidato que no era del establishment, contentaba a los aparatos del establishment. ¿Hasta qué punto Donald Trump es por tanto un verdadero outsiders? En el discurso mantenido para ganar las elecciones lo era, sin duda. Pero tenemos nuestras dudas ahora que ya se ha convertido en Presidente electo de los Estados Unidos.
 
Volviendo a las causas de la victoria de Trump, una explicación predomina si observamos las elecciones estadounidenses bajo una óptica global: los resultados electorales en EEUU y los de otras geografías muestran un voto bien definido contra la actual globalización.
 
En España el descontento con la globalización se plasmó en el discurso en defensa del Estado de Bienestar amenazado por la globalización y la integración neoliberal europea, esto propició el nacimiento y el auge de Podemos, así como la fractura del PSOE, uno de los dos representantes del establishment en España (junto al PP). En el Reino Unido, esto se plasmó con el Brexit y el ascenso discurso antieuropeo. En Grecia fue con el ascenso de Tsipras, que logró gracias a un discurso soberanista, es decir, antiglobalización (que al final no cumplió) ganar dos elecciones consecutivas. El apoyo popular que recibió Sanders en las primarias de EEUU, si bien no alcanzó a triunfar sobre el aparato partidario manejado por Clinton, fue el primer reflejo del voto anti globalización que sobrevendría. El triunfo de Trump es otro hito en esta sucesión de eventos. Todos estos resultados tienen un factor común: el descontento con la globalización.
Trump ganó aun a pesar de lo que dice y hace.
 
Los votantes aumentan su preferencia por las ofertas electorales que muestran un discurso más desafiante con la globalización en cualquiera de sus manifestaciones. El avance en el este y centro de Europa y en Francia de partidos xenófobos, como el Frente Nacional, también ponen de manifiesto el actual descontento con la globalización neoliberal. Sin embargo, y muy en contra del discurso que quieren imponer los medios hegemónicos, las causas del auge de partidos como Syriza en Grecia o Podemos en España pueden ser las mismas que las del auge de partidos como el Frente Nacional francés, el UKIP en Gran Bretaña o figuras como la de Trump, sin embargo, las soluciones frente a la actual crisis de modelo son radicalmente diferentes. No es momento de hacer demagogia y poner en el mismo saco a unos y otros con la única finalidad de salvar el modelo en crisis. Esto puede tener terribles consecuencias que ya padeció Europa en particular y todo el mundo en general en la década de los 30’.
 
En Trump encontramos simultáneamente el discurso xenófobo junto al discurso soberanista, el muro con México y el lema de campaña “Make America Great Again” que en campaña Trump vinculó a la falta de proteccionismo, la destrucción de 60.000 empresas industriales que cerraron y millones de empleos industriales perdidos. Trump ha ganado esta elección con un discurso antiglobalización, eligiendo quirúrgicamente a sus enemigos, los inmigrantes que le quitan puestos de trabajo a los norteamericanos, el liberalismo comercial que desplaza puestos de trabajo al resto del mundo y al gran ganador de la globalización, Wall Street y los medios de comunicación que lo acompañan.
 
No es el triunfo de la antipolitica. Por el contrario, lo que llevó a un magnate de derecha al poder fue precisamente la incapacidad del sistema político norteamericano para presentar las alternativas correctas. Fue la falta de política de los partidos que proscribieron la mejor opción, junto al interés político de los ciudadanos los que encumbraron a Trump. Sobre esto, hay que entender que la disputa electoral en los EEUU no se fraguó en el turnismo entre Demócratas y Republicanos, sino que se desarrolló en el enfrentamiento entre el mantenimiento del status quo del sistema, y la ruptura del mismo mediante un discurso que si era abiertamente contrario al sistema político estadounidense. En este sentido, queda de manifiesto que el mejor candidato para disputar la presidencia a Trump no era Hillary Clinton, sino que era Bernie Sanders. Pero éste, evidentemente, si que no contaba con la bendición de los grupos de poder estadounidenses.
 
Trump le ganó al establishment político, al Partido Demócrata, le ganó al propio Partido Republicano (recordemos que muchos líderes del partido, como los Bush, afirmaron que iban a votar a Clinton), al partido mediático, ganó contra la voluntad de las cancillerías extranjeras (la canciller argentina, Susana Malcorra haciendo gala de un timing político sin parangón, manifestó el mismo día de la elección su preferencia por el triunfo de Clinton) y aparentemente también había ganado a Wall Street. El triunfo de Trump es impresionante y muestra una rebelión contra el estatus quo que sostiene este sistema de globalización que contribuye a la incertidumbre y la infelicidad mundial.
 
La globalización neoliberal está enferma. No sirve a los intereses de la humanidad. Los ciudadanos del mundo la perciben ampliamente como un problema. Los acuerdos internacionales son negociados en secreto, a espaldas de los ciudadanos para que los trabajadores no sepan de qué se trata. En ningún acuerdo comercial internacional los trabajadores de los países involucrados han estado involucrados en las negociaciones. Ninguno de los acuerdos comerciales logrados en el planeta involucra cláusulas serias vinculadas a la defensa del trabajo, de los trabajadores y su nivel de vida. Solo se incorporan unas cuantas cláusulas que remiten a las modestas directrices de la Organización Internacional del Trabajo que solo sirven para darle legitimidad a estos tratados que empeoran la vida de todos los ciudadanos del globo[1]. Las negociaciones de tratados comerciales internacionales han reservado un solo lugar a la participación de los trabajadores, la calle, y a veces ni tan siquiera eso. Pero el descontento está montándose en las urnas. Parece ser que a pesar de lo débiles que son nuestras democracias para representar los intereses de las mayorías, la rebelión popular contra la globalización está materializándose en votos. Una de las principales víctimas que esta rebelión de votantes está mostrando son los grandes medios de comunicación. Sin dudarlo, los medios están permeados por los intereses de las grandes finanzas y las transnacionales que contribuyen a financiarlos, por lo que “todos” son extremadamente conservadores en lo económico. Los medios son el principal pilar que sostiene el modelo actual de globalización. Permeados por los intereses de las grandes corporaciones y las finanzas, han logrado con mucho éxito, anular la democracia como instrumento de representación de las mayorías. El modelo actual de globalización agoniza, pero no está enterrado aún gracias a la capacidad de los medios de comunicación para cumplir este papel nefasto.
 
Latinoamérica debe evaluar los riesgos y aprovechar las oportunidades. Si Trump procura un cambio de estilo en la política exterior estadounidense, los resultados para Latinoamérica en términos geopolíticos podrían ser positivos. La competencia global dejaría de ser la excusa favorita para aplicar paquetazos, ajustes, privatizaciones etc. que tanto afectan al desarrollo de nuestros países. La xenofobia de Trump también servirá para desacreditar a nuestras élites más americanófilas y posiblemente brinde una ventana de oportunidad para poner en valor propuestas más soberanistas y emancipadoras tan relegadas en algunos países de la región. Lamentablemente, y a pesar del discurso pre-electoral de Trump, es difícil que la política exterior de EEUU hacia la América Latina cambie significativamente, ya que es, y seguirá siendo, conducida por los intereses de sus corporaciones.
 
Tenemos algunas pocas certidumbres tras estas elecciones. Una es que estamos en presencia de una profunda crisis del modelo de globalización impulsado por el neoliberalismo, que no cuenta para nada con el beneplácito de las grandes mayorías. Una segunda certidumbre es que frente al desencanto que genera esta globalización, la salida puede asumir cualquier color, el rojo de Sanders, Podemos y Syriza, o el color de la extrema-derecha de Trump, May o Le Pen. La tercera es que, con Trump en la presidencia de EEUU, quien realmente domina el mundo en estos días es la incertidumbre.

martes, 15 de noviembre de 2016

EL CAPITALISMO MUERE, ¿UN MAGNATE LO SEPULTARÁ?

12 de noviembre de 2016
Compilador: German Saltrón Negretti


Esta inesperada victoria de Donald Trump en las elecciones de EE.UU, han permitido hacer algunos análisis de la realidad política de los Estados Unidos y del mundo. Hay un evento ocurrido antes de este acontecimiento mundial. El Papa Francisco advierte sobre el mal del capitalismo en unas declaraciones del 5/11/2016, en el III encuentro mundial de los movimientos populares realizado en Roma, Italia. Jorge Mario Bergoglio dijo. “¿Quién gobierna entonces? El dinero. ¿Cómo gobierna? Con el látigo del miedo, de la inequidad, de la violencia económica, social, cultural y militar que engendra más y más violencia en una espiral descendente que parece no acabar jamás”.

“Se produce la bancarrota de un banco y de inmediato aparecen sumas escandalosas para salvarlo, pero cuando se produce esta ‘bancarrota de la humanidad’ no hay casi ni una milésima parte para salvar a esos hermanos que sufren tanto”, cuestionó, indicó la crisis que se observa en el mar Mediterráneo, en el que han muerto miles de hombres, mujeres y niños que huyen de los conflictos y la pobreza imperantes en países de Asia y África. Francisco recordó que esta “dictadura económica” ya fue vaticinada por algunos de sus predecesores, como Pio XI que en 1931 acuñó la expresión de “imperialismo internacional del dinero”, y dijo que “toda la doctrina social de la Iglesia” y el magisterio de sus predecesores “se rebelan contra el ídolo-dinero” que, según apuntó, “reina en lugar de servir, tiraniza y aterroriza a la humanidad”. Cuestionó que el modelo capitalista deje de lado al ser humano”. ¡Oh casualidad!. El dia 9/11/2016 gana las elecciones en EE.UU Donald Trump, a pesar de los pronósticos de los medios de comunicación que daban como ganadora a Clinton.

Ignacio Ramonet excelente analista internacional, también tiene unas explicaciones muy convincentes del triunfo de Trump, en su artículo titulado ¿Fin del fenómeno Trump? “¿Cómo consiguió Trump invertir una tendencia que lo daba perdedor y lograr imponerse en la recta final de la campaña? Este personaje atípico, con sus propuestas grotescas y sus ideas sensacionalistas, ya había desbaratado hasta ahora todos los pronósticos. Frente a pesos pesados como Jeb Bush, Marco Rubio o Ted Cruz, que contaban además con el resuelto apoyo del establishment republicano, muy pocos lo veían imponerse en las primarias del Partido Republicano, y sin embargo carbonizó a todos sus adversarios, reduciéndolos a cenizas.

Hay que entender que desde la crisis financiera de 2008 (de la que aún no hemos salido) ya nada es igual en ninguna parte. Los ciudadanos están profundamente desencantados. La propia democracia, como modelo, ha perdido credibilidad. Los sistemas políticos han sido sacudidos hasta las raíces. En Europa, por ejemplo, se han multiplicado los terremotos electorales (entre ellos, el Brexit). Los grandes partidos tradicionales están en crisis. Y en todas partes percibimos subidas de formaciones de extrema derecha (en Francia, en Austria y en los países nórdicos) o de partidos antisistema y anticorrupción (Italia, España). El paisaje político aparece radicalmente transformado.

Ese fenómeno ha llegado a Estados Unidos, un país que ya conoció, en 2010, una ola populista devastadora, encarnada entonces por el Tea Party. La irrupción del multimillonario Donald Trump en la Casa Blanca prolonga aquello y constituye una revolución electoral que ningún analista supo prever. Aunque pervive, en apariencias, la vieja bicefalia entre demócratas y republicanos, la victoria de un candidato tan heterodoxo como Trump constituye un verdadero seísmo. Su estilo directo, populachero, y su mensaje maniqueo y reduccionista, apelando a los bajos instintos de ciertos sectores de la sociedad, muy distinto del tono habitual de los políticos estadounidenses, le ha conferido un carácter de autenticidad a ojos del sector más decepcionado del electorado de la derecha. Para muchos electores irritados por lo « políticamente correcto », que creen que ya no se puede decir lo que se piensa so pena de ser acusado de racista, la « palabra libre » de Trump sobre los latinos, los inmigrantes o los musulmanes es percibida como un auténtico desahogo.

A ese respecto, el candidato republicano ha sabido interpretar lo que podríamos llamar la « rebelión de las bases ». Mejor que nadie, percibió la fractura cada vez más amplia entre las élites políticas, económicas, intelectuales y mediáticas, por una parte, y la base del electorado conservador, por la otra. Su discurso violentamente anti-Washington y anti-Wall Street sedujo, en particular, a los electores blancos, poco cultos, y empobrecidos por los efectos de la globalización económica.

Hay que precisar que el mensaje de Trump no es semejante al de un partido neofascista europeo. No es un ultraderechista convencional. Él mismo se define como un «conservador con sentido común» y su posición, en el abanico de la política, se situaría más exactamente a la derecha de la derecha. Empresario multimillonario y estrella archipopular de la telerealidad, Trump no es un antisistema, ni obviamente un revolucionario. No censura el modelo político en sí, sino a los políticos que lo han estado piloteando. Su discurso es emocional y espontáneo. Apela a los instintos, a las tripas, no a lo cerebral, ni a la razón. Habla para esa parte del pueblo estadounidense entre la cual ha empezado a cundir el desánimo y el descontento. Se dirige a la gente que está cansada de la vieja política, de la « casta ». Y promete inyectar honestidad en el sistema; renovar nombres, rostros y actitudes.

Los medios han dado gran difusión a algunas de sus declaraciones y propuestas más odiosas, patafísicas o ubuescas. Recordemos, por ejemplo, su afirmación de que todos los inmigrantes ilegales mexicanos son “corruptos, delincuentes y violadores”. O su proyecto de expulsar a los 11 millones de inmigrantes ilegales latinos a quienes quiere meter en autobuses y expulsar del país, mandándoles a México. O su propuesta, inspirada en « Juego de Tronos », de construir un muro fronterizo de 3.145 kilómetros a lo largo de valles, montañas y desiertos, para impedir la entrada de inmigrantes latinoamericanos y cuyo presupuesto de 21 mil millones de dólares sería financiado por el gobierno de México. En ese mismo orden de ideas: también anunció que prohibiría la entrada a todos los inmigrantes musulmanes…Y atacó con vehemencia a los padres de un militar estadounidense de confesión musulmana, Humayun Khan, muerto en combate en 2004, en Irak.

También su afirmación de que el matrimonio tradicional, formado por un hombre y una mujer, es “la base de una sociedad libre”, y su crítica de la decisión del Tribunal Supremo de considerar que el matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho constitucional. Trump apoya las llamadas “leyes de libertad religiosa”, impulsadas por los conservadores en varios Estados, para denegar servicios a las personas LGTB. Sin olvidar sus declaraciones sobre el “engaño” del cambio climático que, según Trump, es un concepto “creado por y para los chinos, para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competitividad”.

Este catálogo de necedades horripilantes y detestables ha sido, repito, masivamente difundido por los medios dominantes no solo en Estados Unidos sino en el resto del mundo. Y la principal pregunta que mucha gente se hacía era: ¿cómo es posible que un personaje con tan lamentables ideas consiga una audiencia tan considerable entre los electores estadounidenses que, obviamente, no pueden estar todos lobotomizados? Algo no cuadraba. Para responder a esa pregunta tuvimos que hendir la muralla informativa y analizar más de cerca el programa completo del candidato republicano y descubrir los siete puntos fundamentales que defiende, silenciados por todos los grandes medios de comunicación.

1) Los periodistas no le perdonan, en primer lugar, que ataque de frente al poder mediático. Le reprochan que constantemente anime al público en sus mítines a abuchear a los “deshonestos” medios. Trump suele afirmar: «No estoy compitiendo contra Hillary Clinton, estoy compitiendo contra los corruptos medios de comunicación». En un tweet reciente, por ejemplo, escribió: «Si los repugnantes y corruptos medios me cubrieran de forma honesta y no inyectaran significados falsos a las palabras que digo, estaría ganando a Hillary por un 20%.»

Por considerar injusta o sesgada la cobertura mediática, el candidato republicano no dudó en retirar las credenciales de prensa para cubrir sus actos de campaña a varios medios importantes, entre otros: The Washington Post, Politico, Huffington Post y BuzzFeed. Y hasta se ha atrevido a atacar a Fox News, la gran cadena del derechismo panfletario, a pesar de que lo apoya a fondo como candidato favorito…

2) Otra razón por la que los grandes medios atacaron con saña a Trump es porque denuncia la globalización económica, convencido de que ésta ha acabado con la clase media. Según él, la economía globalizada está fallando cada vez a más gente, y recuerda que, en los últimos quince años, en Estados Unidos, más de 60.000 fábricas tuvieron que cerrar y casi cinco millones de empleos industriales bien pagados desaparecieron.

3) Es un ferviente proteccionista. Propone aumentar las tasas sobre todos los productos importados. «Vamos a recuperar el control del país, haremos que Estados Unidos vuelva a ser un gran país.», suele afirmar, retomando su eslogan de campaña.

Partidario del Brexit, Donald Trump ha desvelado que, una vez elegido presidente, tratará de sacar a EE.UU. del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA por sus siglas en inglés). También arremetió contra el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), y aseguró que, de alcanzar la Presidencia, sacará al país del mismo: «El TPP sería un golpe mortal para la industria manufacturera de Estados Unidos.» En regiones como el rust belt, el «cinturón del óxido» del noreste, donde las deslocalizaciones y el cierre de fábricas manufactureras dejaron altos niveles de desempleo y de pobreza, este mensaje de Trump está calando hondo.

4) Así como su rechazo de los recortes neoliberales en materia de seguridad social. Muchos electores republicanos, víctimas de la crisis económica del 2008 o que tienen más de 65 años, necesitan beneficiarse de la Social Security (jubilación) y del Medicare (seguro de salud) que desarrolló el presidente Barack Obama y que otros líderes republicanos desean suprimir. Trump ha prometido no tocar a estos avances sociales, bajar el precio de los medicamentos, ayudar a resolver los problemas de los « sin techo », reformar la fiscalidad de los pequeños contribuyentes y suprimir el impuesto federal que afecta a 73 millones de hogares modestos.

5) Contra la arrogancia de Wall Street, Trump propone aumentar significativamente los impuestos de los corredores de hedge funds que ganan fortunas, y apoya el restablecimiento de la Ley Glass-Steagall. Aprobada en 1933, en plena Depresión, esta ley separó la banca tradicional de la banca de inversiones con el objetivo de evitar que la primera pudiera hacer inversiones de alto riesgo. Obviamente, todo el sector financiero se opone absolutamente al restablecimiento de esta medida.

6) En política internacional, Trump quiere establecer una alianza con Rusia para combatir con eficacia a la Organización Estado islámico (ISIS por sus siglas en inglés). Aunque para ello Washington tenga que reconocer la anexión de Crimea por Moscú.

7) Trump estima que con su enorme deuda soberana, los Estados Unidos ya no disponen de los recursos necesarios para conducir una política extranjera intervencionista indiscriminada. Ya no pueden imponen la paz a cualquier precio. En contradicción con varios caciques de su partido, y como consecuencia lógica del final de la guerra fría, quiere cambiar la OTAN: « No habrá nunca más garantía de una protección automática de los Estados Unidos para los países de la OTAN. »

Todas estas propuestas no invalidan en absoluto las inaceptables, odiosas y a veces nauseabundas declaraciones del candidato republicano difundidas a bombo y platillo por los grandes medios dominantes. Pero sí explican mejor el porqué de su éxito. En 1980, la inesperada victoria de Ronald Reagan a la presidencia de Estados Unidos había hecho entrar el planeta en un Ciclo de cuarenta años de neoliberalismo y de globalización financiera. La victoria hoy de Donald Trump puede hacernos entrar en un nuevo Ciclo geopolítico cuya peligrosa característica ideológica principal –que vemos surgir por todas partes y en particular en Francia con Marine Le Pen – es el ‘autoritarismo identitario’. Un mundo se derrumba pues, y da vértigo…”. Destacado del compilador.

Comentario y aclaratoria de Germán Saltrón N. 1. Por supuestos que pocas de estas promesas de campaña por parte de Donald Trump serán cumplidas durante su mandato. 2.- El título del artículo de Ignacio Ramonet, es ¿Fin del fenómeno Trump? 

lunes, 14 de noviembre de 2016

¿Por qué Donald Trump?

13 de noviembre de 2016
Crédito: El Nacional

Presidente Electo Donald Trump
Presidente Electro de los EE.UU. Donald Trump
El camino que tomará el gobierno del presidente electo de Estados Unidos está por verse. Pero su victoria confirma que la fractura política de Estados Unidos, el empobrecimiento de la clase media y el desencanto de los jóvenes son terreno fértil para el surgimiento de líderes populistas. Con el virus de la antipolítica Trump convenció a blancos de las zonas rurales y suburbios, latinos y millenials

Lo que parecía imposible y hasta descabellado, sucedió. Donald Trump fue electo presidente en Estados Unidos. Un triunfo en que el desencanto del pueblo ante un sistema que no ha resuelto los problemas de los estadounidenses dio paso para que a partir del 20 de enero del próximo año un “hombre nuevo” tome las riendas de la Casa Blanca. El antipolítico, pragmático y nacionalista magnate dio el mensaje de poner por encima de todo los intereses de los ciudadanos de ese país y así guiñó el ojo a muchos.

Con 306 votos electorales Trump dejó atrás a los políticos tradicionales y casi de la nada pasará a gobernar a una de las principales potencias del mundo.

Romper con el pasado y las estructuras tiene su rédito en la política. “Trump se presentó como nuevo y no como un político de oficio. Eso le dio puntos frente a un electorado que durante la historia votó solo por republicanos o demócratas. Él vendió el discurso antipolítico, antipartidista y de política extremista, que se inauguró con Hugo Chávez para hacer ver que él supuestamente puede hacer mejor las cosas”, sostiene el politólogo y analista Luis Salamanca.

Una encuesta del Pew Research Center realizada durante las dos semanas antes de los comicios presidenciales –entre el 25 de octubre y el 8 de noviembre– y que fue difundida este jueves, apunta que los votantes en general expresaron que durante los últimos ocho años de gobierno de Barack Obama fueron pocos los progresos del país. Tanto partidarios de Trump como de la demócrata Hillary Clinton reconocieron pocas o casi ninguna mejora, especialmente en materia económica: mientras 38% considera que sí hubo un avance, 43% cree que la situación empeoró y 18% que se mantiene igual. 

Los porcentajes son similares en el área laboral. Pero también, más de 55% de los ciudadanos encuestados dijo que los problemas relacionados con conflictos raciales, la delincuencia y la  inmigración se agravaron desde 2008 y que Estados Unidos perdió posición global por ello.

Para Salamanca, Trump lo que hizo fue tratar estos temas que son claves y que siempre preocupan a los ciudadanos. “Manejó los miedos de la gente, agitó la idea de que ‘primero los de aquí y después los de afuera’. Eso le dio un sentido de identificación a muchos a nivel muy popular”.

Ante el desgaste y la inconformidad, el especialista en asuntos estadounidenses y latinoamericanos, Tony Rosado, señala que el nuevo presidente de Estados Unidos habló a “personas blancas anglosajonas que tienen trabajos de medio tiempo y a una clase media baja a quienes los gobiernos han ignorado mientras atienden las necesidades de minorías como los afroamericanos, latinos o la comunidad Lgtbi”.

En Estados Unidos, según el censo oficial de 2015 más de 43 millones de personas viven en pobreza, lo que equivale a 13,5% de la población. La internacionalista Angelina Jaffé señala que en medio de ese “profundo malestar” de los ciudadanos el voto rural se cobró parte de la victoria. Trump ganó en las ciudades más pequeñas, en los suburbios. “Son personas no educadas, el supremacista blanco que no tenido éxito en la vida y le echa la culpa a otros sectores como las personas de color o latinos. Ese fue el discurso que los demócratas no supieron atacar. Trump con una expresión de mucha rabia autorizó a los demás a expresarla y capitalizó ese voto”, dijo.

Y contra lo que se podía pensar, Trump también capturó el voto de latinos, comunidad que fue blanco de sus insultos durante una de las campañas más sucias de la historia de Estados Unidos. Casi 30% del sufragio total de esta población fue para el magnate. “Sucedió que fue más de lo que se pensaba. En Florida (estado que los republicanos arrebataron a los demócratas), los grupos provenientes de Cuba, Nicaragua y Venezuela fueron los que más votaron a Trump. Mientras que en todo el territorio nacional, fueron los ciudadanos del cono sur como los argentinos y uruguayos”, indica Rosado.

Populismo y nacionalismo. En junio, el Brexit separó a Reino Unido de Europa y hay quienes aseguran que esta semana ocurrió un cisma similar de este lado del mundo. Estados Unidos se separa de América. Presionar a empresas estadounidenses que operan en el extranjero para que regresen las fuentes de empleo a la nación, limitar el ingreso de inmigrantes hasta regular la exportación de petróleo, son el portafolio de políticas que Trump anunció durante su campaña y son indicios del corte nacionalista y populista del nuevo presidente electo en Estados Unidos; una epidemia que parece estar recorriendo el mundo.

“No sé si tiene una tendencia de cierto aislacionismo para fortalecer lo interno, que lo lleve a encerrarse y hacer su gestión más de puertas adentro. Pienso que Estados Unidos tiene un papel internacional importante y no creo que lo vaya a obviar”, señala Salamanca. Y aunque el especialista en asuntos estadounidenses, Tony Rosado, reconoce la inclinación nacionalista de Trump, asegura que el hombre de los reality show “está abierto a la negociación para llegar a acuerdos con otros partidos y naciones”. Y agrega: “Cuando uno piensa en su discurso populista lo más importante es darse cuenta de que en realidad él es un pragmático”.

El patriotismo estadounidense que usó como sazón en su campaña ayudó a su triunfo. “La política de Obama ha menoscabado el prestigio de Estados Unidos. Trump ofrece recuperar ese liderazgo de la nación que los ciudadanos piensan que perdieron”, manifiesta Rosado.  

Sin embargo, Salamanca advierte que cuando políticos de este tipo llegan al poder sin un sistema partidista, “se corre el riesgo de que pierdan el sentido de los límites”.

A la investigadora Gloria Cano, especialista en política estadounidense en la Universidad Pompeu Fabra en España, no le sorprendió la victoria de Trump. “Vivo parte del año en Washington y conocía las percepciones prevalecientes. Obama se ha debilitado internacionalmente. Estados Unidos ha quedado completamente fracturado después de estas elecciones en las que ha perdido el partido demócrata con una candidata como Hillary Clinton, fría, autoritaria parte del establishment que desde hacía demasiados años era inaccesible para los estadounidenses, incluso teniendo  a su favor a la prensa, canales de televisión y a los artistas”.  

Cano agrega que la llegada de Trump a la Casa Blanca es parte de un síntoma. “Trump forma parte de la coyuntura social, política y económica que estamos viviendo en el mundo. Populistas como él se están reproduciendo. Ha habido una disrupción industrial y en la minería. No se ha invertido dinero en estos sectores y pueblos enteros han quedado depauperados. Esta gente humilde se ha encontrado completamente desprotegida. Los sueldos también han bajado y las tasas han aumentado. Se ha impuesto nuevamente en Estados Unidos como durante la época de Hoover o Roosevelt, la preeminencia de los WPA (blancos protestantes anglosajones, por sus siglas en inglés). Los blancos han votado en 58% a Donald Trump, la clase media baja también”.  

El perfil de líder carismático y salvador que caracteriza a Trump tiene reminiscencias con otros períodos de la historia reciente, apunta Cano: “No en vano, su principal lema es retornar la grandeza a Estados Unidos. No se trata de un epifenómeno, ya que con la crisis económica, la inmigración y el paro ha emergido el perfil del hombre fuerte, salvador y carismático en todo el mundo. Hasta cierto punto, se puede comparar, con muchos matices, este período histórico con el de los años treinta cuando emergieron fascismo, nazismo, franquismo y los criptofascismos. Asimismo, percibo alguna similitud entre esta campaña y la librada por Taft y Roosevelt en 1912, cuando el partido republicano quedó totalmente fracturado. Y Trump ha abierto una brecha en el partido”.

Escenarios con Trump. Los primeros 100 días en la Casa Blanca serán determinantes. Aún no asume oficialmente el cargo y jóvenes ya iniciaron protestas en su contra en zonas cercanas a lo que será su residencia por los próximos cuatro años. El abogado y especialista en Derecho y Relaciones Internacionales, Mariano de Alba, analiza los posibles escenarios que se pueden vislumbrar para Trump. En primera instancia sostiene que durante el período de transición debe “tratar de ser lo más agradable posible”. Le tocará decidir quién manejará las más de 4.000 posiciones dentro de su gabinete. Hasta el momento suenan los nombres de Jamie Dimon, el primer ejecutivo de JP Morgan, el mayor banco de Estados Unidos, como posible secretario del Tesoro. También figura Steven Mnuchin, ex ejecutivo de la firma Goldman Sachs.

“Al no tener experiencia política, las personas que elija Trump van a jugar un papel importante. El aspecto fundamental es que tiene el reto de designar un equipo de trabajo teniendo en cuenta que su partido está fracturado. Serán decisiones cruciales y se verá si cumplirá ciertas promesas muy polémicas como las medidas en el área de migración y el aumento de las deportaciones de ilegales”.

La investigadora Gloria Cano coincide en que Trump sabrá rodearse de expertos para paliar su déficit de experiencia “Trump no tiene experiencia política, pero durante la campaña ha tenido apoyos estratégicos, como los de Rudolph Giuliani, quien se ha mantenido muy activo en esta campaña.  Sin duda, se rodeará de grandes expertos. El hecho de ser neófito en política no significa algo negativo, al contrario, ha conseguido ganar las elecciones gracias a su política de acercamiento a la realidad”.

Para De Alba quizás no sea tan extremista en las acciones como en sus declaraciones. Pero el jueves, tras concluir su encuentro con el líder del Congreso, el republicano Paul Ryan, el presidente electo insistió en que dentro de sus prioridades, además de mejorar el empleo y la sanidad, está actuar en el tema migratorio.

El tratamiento que Trump dé a las órdenes ejecutivas emitidas por Obama –el recurso que usó para poder emprender medidas con un Congreso en contra–­ también está en peligro: “Pueden ser revocadas por el nuevo presidente. Él podrá congelar las relaciones con el gobierno de Cuba y tomar otras decisiones en el área de salud. Varias de esas políticas seguramente serán revertidas, algo que debilitará más a Obama”. Una de esas es la reforma sanitaria, el sistema de seguridad médica llamado Obamacare, que durante su campaña Trump prometió echar para atrás.

En América Latina la llegada de Trump es un escenario que se encuentra todavía en “arenas movedizas”, según De Alba. “Será difícil que los gobiernos mantengan una relación positiva en la medida en que Trump recurra a acciones que puedan afectar a los latinos”.
El secretario general de la Unasur, Ernesto Samper, escribió en su cuenta en Twitter que “la región debe abrir un compás de espera mientras Trump aclara su posición respecto a América Latina, los migrantes, el libre comercio y la apertura de relaciones con Cuba”. Para De Alba esto traerá un beneficio a los gobiernos de izquierda que se han definido antiimperialistas. “Tratarán de sacar dividendos de estas posturas”.

¿Y en Venezuela? “Yo defenderé a los venezolanos que desean ser libres. El sistema es malo, pero es un pueblo grande”, fue lo que dijo Donald Trump durante un acto de campaña en Florida, en el que resaltó la cantidad de connacionales que vivía en El Doral. En el mismo mitin señaló que Venezuela “ha sido llevada a la ruina por los socialistas” y que el próximo presidente de Estados Unidos tendría que ser solidario con el país y toda la gente oprimida del hemisferio.

El encuentro más cercano que ha tenido Caracas con el presidente electo estadounidense fue el comunicado que emitió la Cancillería de Venezuela en que se felicitó y saludó el triunfo de Trump. En las primeras tres líneas del documento el gobierno manifiesta que “espera que se pueda avanzar en un futuro donde impere el respeto a los principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, que consagra la igualdad soberana de los Estados y la autodeterminación de los pueblos, entre otros, mediante relaciones políticas y diplomáticas bilaterales respetuosas”. En la misiva, la canciller Delcy Rodríguez agrega que también espera establecer “nuevos paradigmas basados en la no intervención en los asuntos internos”.

De Alba plantea dos posibles escenarios para el país. El primero en que se conserve la posición actual de Estados Unidos: mantener las sanciones contra funcionarios, coordinar con la región el apoyo a la resolución de la crisis política de Venezuela y respaldar el diálogo. Sin embargo, De Alba advierte sobre la pérdida a partir del 20 de enero de un importante interlocutor que ha sostenido encuentros “positivos” con el presidente Nicolás Maduro. Se trata de Thomas Shannon, el subsecretario estadounidense para Asuntos Políticos, que estuvo recientemente en Caracas.

La otra postura con que Trump podría mirar a Venezuela es más agresiva, señala De Alba: “Puede incrementar el número de sanciones a funcionarios, coordinar menos con los países de la región, no apoyar el diálogo y desconocer el gobierno de Maduro”. Advierte que en cuanto a las políticas económicas Trump ya asomó la posibilidad de reducir las importaciones de petróleo. “Esto puede comenzar a causar más daños a la economía venezolana. No creo que eso suceda en los primeros 100 días, pero quizás en los próximos 4 años”, concluye.  

Para la internacionalista Jaffé resulta conveniente para el chavismo la elección de Trump: “Pueden retomar la bandera del antiimperialismo por tratarse de un tipo tan agresivo. Será más fácil hablar de esos términos”. Pasó en marzo de 2015 cuando Obama emitió la orden ejecutiva contra los funcionarios venezolanos por estar presuntamente incursos en violaciones de derechos humanos: el gobierno de Maduro y el chavismo cerró filas y mejoró ligeramente su apreciación.

Chomsky: Trump es resultado del miedo y de una sociedad quebrada por el neoliberalismo

 05 de noviembre de 2016
Crédito: La Verdad Oculta


La popularidad del candidato presidencial estadounidense Donald Trump se debe al “miedo” y es el resultado de una “sociedad quebrada” por el neoliberalismo, asegura el célebre politólogo Noam Chomsky.

"Las personas se sienten aisladas, desamparadas y víctimas de fuerzas más poderosas, a las que no entienden ni pueden influenciar", consideró el intelectual, que cargó contra el candidato republicano en una entrevista con el portal de noticias estadounidense Alternet publicada esta semana.


Chomsky, de 87 años, afirmó que su edad le permite comparar la situación actual en la campaña electoral de Estados Unidos con la década de 1930 durante la que Estados Unidos sufrió la llamada Gran Depresión económica.

Las personas se sienten aisladas, desamparadas y víctimas de fuerzas más poderosas, a las que no entienden ni pueden influenciar", consideró el académico y célebre politólogo estadounidense Noam Chomsky.

La pobreza y el sufrimiento entonces "eran mucho mayores", sin embargo incluso entre los pobres y los desempleados existía "una sensación de esperanza, que hoy falta", estimó el académico, que la atribuyó "al crecimiento de un movimiento laboral militante" y a la "existencia de organizaciones políticas ajenas a las corrientes principales".

Por ello, el crítico de la política norteamericana expresó que la popularidad deTrump es producto de la ruptura social causada por las políticas neoliberales. "El miedo, junto con la ruptura de la sociedad en el periodo neoliberal" explican lo que el entrevistador llamó el "sorprendente avance de Trump"en los sondeos electorales de EE.UU.

Añadió que el hecho de que el precandidato Bernie Sanders y el líder del Partido Laborista de Reino Unido, Jeremy Corbyn, que lideran las ideas populares implementadas en el siglo XX, sean etiquetados ahora como extremistas, apunta a que el espectro político completo "ha virado a la derecha durante el periodo neoliberal".

Chomsky contribuyó a la campaña del candidato demócrata Bernie Sanders en el pasado, sin embargo, afirmó que votaría "sin duda" por la también demócrata Hillary Clinton si se viviera un "swing state", el estado que en cada elección oscila entre demócratas y republicanos.

En otra entrevista en enero, el también lingüista y activista estadounidense elogió a Sanders, aunque consideró que no tiene “demasiado chance” debido al sistema de elecciones "en gran parte compradas" que rige en Estados Unidos y también advirtió de que la victoria de los republicanos en las elecciones presidenciales que se celebran este año tendrá graves consecuencias para la humanidad.

Entre las polémicas propuestas de Trump, figura la de negar la entrada al país a los musulmanes de forma "total y completa", la de construir un muro que separe a México de Estados Unidos, insultando y usando retórica antiinmigrante al sugerirlo. El magnate también ha lanzado insultos e improperios a los candidatos contra los que compite incluso en su propio partido y ha proferido comentarios misóginos.

¿Por qué Hillary Clinton perdió las elecciones presidenciales?

11 de noviembre de 2016
Crédito: TelesurTv


Hillary Clinton

La ex secretaria de Estado reconoció este lunes la victoria del magnate Donald Trump. | Foto: Reuters

Donald Trump logró convencer a muchos votantes en la mayoría de los estados de que él es la solución para cambiar la situación social y económica de los EE.UU.


Los sondeos realizados a lo largo de la campaña en Estados Unidos daban como ganadora a la demócrata Hillary Clinton, sin embargo, el republicano Donald Trump obtuvo los votos electorales necesarios para ganar la presidencia de ese país.

Ni las encuestadoras ni los medios de comunicación estadounidenses, claramente alineados con Clinton, pudieron vaticinar el triunfo del magnate Trump.

Estas elecciones evidencian el cambio que pedían los estadounidenses. Clinton ofrecía más de lo mismo pero Trump, que echó por tierra todos los pronósticos, propuso una fractura del sistema que a su juicio agobiaba al país. Ganó por su promesa de devolverles la estabilidad económica y seguridad social a los estadounidenses con la construcción de un muro en la frontera con México y la prohibición de la entrada a refugiados.

¿Por qué perdió Hillary Clinton?

En entrevista para teleSUR,  el analista Fernando Casado destaco que la campaña electoral de Hillary Clinton fue la más apoyada en los últimos tiempos por los grandes grupos mediáticos de Estados Unidos y que Donald Trump es un outsider de las elites del poder en EE.UU.
Al consultarle las razones que llevaron a la perdida de Clinton en las elecciones para presidente,  casado expuso varias ideas en primer lugar la del voto oculto que nunca fue registrado o tomado en cuenta por las diversas encuestadoras.
En opinión de Casado el  voto oculto se dio por  tres motivos distintos,  un voto avergonzante muchos de los electores que votaron por Trump nunca habrían admitido que le votarían en público.

El segundo seria un voto indiferente que estaría representado por  electores cansados de las propuestas de los candidatos y reglas de los partidos en los últimos años, que al ver a Donald Trump se ha movilizado

Y por último un voto indignado de sectores de izquierda y derecha que ha visto en Trump una alternativa al modelo político en EE.UU. para Casado la gran clase de Estados Unidos,  se ha visto muy empobrecida y Donald Trump pudo llegar con su mensaje y captó al electorado.

Fernando Casado también indicó que a pesar de su experiencia política Hillary Clinton se mostro falta de carisma, y añadió que  las encuestas mostraban una gran antipatía popular hacia la candidata demócrata, situación jugo en su contra en las elecciones.

Sobre el escándalo de los emails, el analista respondió que este pudo influir gracias al uso que hizo Donald Trump del tema durante la campaña electoral y recordó la decisión del  FBI de reabrir las investigaciones el pasado octubre golpeo la imagen de Hillary.

El analista recordó que la promesa electoral del candidato republicano de someter a la justicia a Hillary Clinton resultó de gran impacte frente al electorado indeciso.
Por último Casado afirmó que gran parte de los sectores latinos en Estados Unidos asociado a los cubanos en el exilio expresaron su inconformidad por la política de Obama hacia Cuba, este hecho resulto que un gran número del voto hispano se fuera con Trump.

La candidata demócrata

Hillary Clinton no fue una candidata que inspirara confianza, y los ciudadanos estadounidenses conocieron su política belicista mientras fue secretaria de Estado aunado al conocimiento de cómo fue EE.UU. cuando su esposo Bill Clinton era presidente.

Si bien es cierto que la carrera política de Clinton está marcada por la experiencia, la percepción de muchos estadounidenses sobre ella no era positiva, la calificaron como poco transparente y cuestionaron su estrategia para manejar la Secretaría de Estado y la Fundación Clinton.

Sus discursos siempre fueron los mismos y también deshonesta con el escándalo de los correos. El hecho de que la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) anunciara la reapertura de la investigación de sus correos electrónicos el 28 de octubre y que dos días antes de las elecciones descartara presentar cargos también influyó en los votantes.

Su lema de "Juntos somos más fuertes" fracasó ante el de Trump "Hagamos Estados Unidos grande de nuevo". No le sirvió la ayuda extraordinaria que recibió durante su campaña de decenas de artistas famosos ni la que tuvo que encarnar el propio Barack Obama. Muy pocas veces se ve a un presidente en ejercicio acudir a cada mitin para convencer al público de que vote por determinada opción.

Varios analistas coinciden en que las "políticas de Obama y sus consecuencias no han sido populares" en un notable sector del país desde 2010, cuando los demócratas comenzaron a perder asientos en el Congreso, dijo a la agencia EFE, Jim Campbell, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Buffalo (Nueva York).

Donald Trump centró su atención en estados como Michigan, Ohio, Pennsylvania y Wisconsin, es decir, habló directamente a la clase media que los demócratas “abandonaron”.

El apoyo de Clinton entre los latinos fue incluso más tenue, pese a que Trump amenazó con levantar un muro en la frontera con México, acusando de criminales a los inmigrantes indocumentados y prometiendo su deportación.

Raquel Saed, especialista en Estudios de México y Estados Unidos y académica del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad Iberoamericana, Hillary tenía el duro reto de derribar la estructura de roles y las dudas que generaba su posible desempeño como presidenta.

"Muchos hombres consideran que una mujer en el poder les recuerda a su mamá o a su esposa dándoles órdenes", agregó.
El dato: Pese a que Hillary Clinton obtuvo más de 200 mil votos sobre Trump, el magnate resultó vencedor porque ganó más colegios electores. Así lo determina la ley electoral de EE.UU. 
Trump ganó también con los votos de la clase trabajadora blanca. Estos impredecibles resultados no responden a elegir a Trump como candidato solamente, sino al rechazo a Hillary Clinton, y a las políticas actuales de Barack