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lunes, 14 de noviembre de 2016

Donald Trump gana las elecciones presidenciales de EE.UU.

  09 de noviembre de 2016
Crédito: RT


El candidato por el Partido Republicano ha obtenido la mayoría de los votos de los estadounidenses y se ha impuesto a su rival demócrata, Hillary Clinton.


Una de las carreras presidenciales más inusuales de la historia de Estados Unidos ha culminado con la victoria del candidato republicano, Donald Trump

El republicano se ha alzado vencedor de las presidenciales al superar la cifra clave de 270 votos de miembros del Colegio Electoral frente a los 228 de su rival del Partido Demócrata, Hillary Clinton.

Algunos de los últimos resultados que han decidido la victoria del nuevo líder de EE.UU. han sido el conteo de los votos en los estados de Pensilvania y Wisconsin.

Trump se ha impuesto en Pensilvania tras obtener el 48,9% de los votos frente a los 47,6% de la candidata demócrata Clinton. Los resultados anteriores en ese estado, que supone 20 votos electorales, hacían predecir una victoria demócrata.

En Wisconsin, Trump ha conseguido el 48,7% de los votos, mientras que su rival demócrata se ha llevado el 46,1%.

Donald Trump junto a su familia
Jonathan ErnstReuters

Históricamente los votos que más varían son los de Florida, Pensilvania y Ohio. En esta elección se suma también Carolina del Norte, con 15 electores. La victoria en alguno de estos estados clave ha desempeñado un papel significativo para el triunfo final del candidato republicano.

Con el 99,98% escrutado, Trump se ha convertido en el candidato ganador en Florida tras conseguir un 49,1% de los votos. El 47,7% de los electores ha votado por Clinton.

Asimismo, Trump ha asegurado la victoria Ohio (18 compromisarios), donde ha conseguido el 52,1% del apoyo popular contra el 43,5% a favor de Clinton.

No obstante, todavía falta conocer la decisión de los compromisarios, los miembros del Colegio Electoral que el 19 de diciembre votarán en los capitolios de sus respectivos estados. El recuento de votos se realizará el 6 de enero en una sesión especial del Congreso tras la cual el presidente del Senado nombrará al nuevo presidente y vicepresidente de EE.UU.

Puntos clave del programa de Trump

El programa electoral de Trump prevé:
- construir un muro en la frontera con México,
- dejar de inmiscuirse en las políticas de otros países para conseguir cambios de gobiernos,
- vencer al Estado Islámico,
- aumentar la duración de las bajas por maternidad,
- crear 25 millones de puestos de trabajo
- proteger el derecho de posesión de armas.

Propuestas sobre los impuestos: El magnate quiere acabar con las lagunas de evasión de impuestos, introducir recortes fiscales para las familias, reducir los impuestos para las empresas y garantizar que los impuestos no perjudican a los negocios. Según Forbes, Trump propone reducir los impuestos en 6,2 billones de dólares en los próximos 10 años.

Seguidores apoyando a Donald Trump
Carlo AllegriReuters
Ideas sobre la inmigración: Trump dejó clara su intención de deportar a más de 11 millones de indocumentados. También manifestó en más de una vez su deseo de impedir la entrada al país a los musulmanes como forma de evitar el terrorismo.

Cómo superar la crisis económica: Respecto a este tema, el republicano habló de generar 25 millones de empleos en una década y apuntó que los puestos de trabajo deben ofrecerse primero a los estadounidenses. También se manifestó a favor de reformar los acuerdos comerciales "defectuosos", como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por su siglas en inglés) firmado por EE.UU., México y Canadá en 1992.

Trump en medio de sonoros escándalos

Donald Trump ha sufrido una abrupta caída en las encuestas electorales tras la publicación de un polémico video del año 2005 en el que se oye al magnate referirse a las mujeres con términos soeces y ofensivos, seguido de acusaciones de acoso sexual presentadas posteriormente por varias mujeres. Después de la publicación, 11 mujeres acusaron a Trump públicamente de comportamiento sexual inapropiado. El resto de golpes, como las acusaciones de incompetencia o de evasión de impuestos, apenas le han afectado.

La intención de Trump de construir un muro en la frontera con México para detener el flujo migratorio desde el país vecino, y con ello "el crimen y el narcotráfico", ha generado duras críticas en la comunidad internacional. El magnate incluso afirmó que México pagaría la construcción de dicho muro "al 100%".

Paridarios de Hillary Clinton protestando en contra de Trump
Jonathan AlcornReuters

Además, su desconfianza hacia la población musulmana en general, y en particular hacia los musulmanes residentes en EE.UU., se ha visto reflejada en el discurso del magnate. El político propuso vigilar las mezquitas en territorio estadounidense y realizar el seguimiento de los refugiados sirios y todos los musulmanes aceptados en el país.
Las drásticas iniciativas del candidato republicano en su ferviente lucha contra la inmigración ilegal le han costado caro y han manchado su reputación. La oposición le acusa de racista, sostiene que no tiene suficiente cualificación y experiencia para dirigir el país y afirma que es demasiado impulsivo para hacerse cargo del arsenal nuclear de EE.UU.

Trump: el otro fin de ciclo

09 de noviembre de 2016
Crédito: Resumen Latinoamericano
Atilio A. Boron


Presidente Electo de los EE.UU Donald Trump
Donald Trump, Presidente Electo de los EE.UU.

En el último año hablar del “fin del ciclo progresista” se había convertido en una moda en América Latina. Uno de los supuestos de tan temeraria como infundada tesis, cuyos contenidos hemos discutido en otra parte, era la continuidad de las políticas de libre cambio y de globalización comercial impulsadas por Washington desde los tiempos de Bill Clinton y que sus cultores pensaban serían continuadas por su esposa Hillary para otorgar sustento a las tentativas de recomposición neoliberal en curso en Argentina y Brasil.[1] Pero enfrentados al tsunami Donald Trump se miran desconcertados y muy pocos, tanto aquí como en Estados Unidos, logran comprender lo sucedido. Cayeron en las trampas de las encuestas que fracasaron en Inglaterra con el Brexit, en Colombia con el No, en España con Podemos y ahora en Estados Unidos al pronosticar unánimemente el triunfo de la candidata del partido Demócrata. También fueron víctimas del microclima que suele acompañar a ciertos políticos, y confundieron las opiniones prevalecientes entre los asesores y consejeros de campaña con el sentimiento y la opinión pública del conjunto de la población estadounidense, esa sin educación universitaria, con altas tasas de desempleo, económicamente arruinada y frustrada por el lento pero inexorable desvanecimiento del sueño americano, convertido en una interminable pesadilla. Por eso hablan de la “sorpresa” de ayer a la madrugada, pero como observara con astucia Omar Torrijos, en política no hay sorpresas sino sorprendidos. Veamos algunas de las razones por las que Trump se impuso en las elecciones.

Primero, porque Hillary Clinton hizo su campaña proclamando el orgullo que henchía su espíritu por haber colaborado con la Administración Barack Obama, sin detenerse un minuto a pensar que la gestión de su mentor fue un verdadero fiasco. Sus promesas del “Sí, nosotros podemos” fueron inclementemente sepultadas por las intrigas y presiones de lo que los más agudos observadores de la vida política estadounidense -esos que nunca llegan a los grandes medios de aquel país- denominan “el gobierno invisible” o el “estado profundo”. Las módicas tentativas reformistas de Obama en el plano doméstico naufragaron sistemáticamente, y no siempre por culpa de la mayoría republicana en el Congreso. Su intención de cerrar la cárcel de Guantánamo se diluyó sin dejar mayores rastros y Obama, galardonado con un inmerecido Premio Nobel, careció de las agallas necesarias para defender su proyecto y se entregó sin luchar ante los halcones. Otro tanto ocurrió con el “Obamacare”, la malograda reforma del absurdo, por lo carísimo e ineficiente, sistema de salud de Estados Unidos, fuente de encendidas críticas sobre todo entre los votantes de la tercera edad pero no sólo entre ellos. No mejor suerte corrió la reforma financiera, luego del estallido de la crisis del 2008 que sumió a a la economía mundial en una onda recesiva que no da señales de menguar y que, pese a la hojarasca producida por la Casa Blanca y distintas comisiones del Congreso, mantuvo incólume la impunidad del capital financiero para hacer y deshacer a su antojo, con las consabidas consecuencias. Mientras, los ingresos de la mayoría de la población económicamente activa registraban -no en términos nominales sino reales- un estancamiento casi medio siglo, las ganancias del uno por ciento más rico de la sociedad norteamericana crecieron astronómicamente.[2] Tan es así que un autor como Zbigniew Brzezinski, tan poco afecto al empleo de las categorías del análisis marxista, venía hace un tiempo expresando su preocupación porque los fracasos de la política económica de Obama encendiese la hoguera de la lucha de clases en Estados Unidos. En realidad esta venía desplegándose con creciente fuerza desde comienzos de los noventas sin que él, y la gran mayoría de los “expertos”, se dieran cuenta de lo que estaba ocurriendo bajo sus narices. Sólo que la lucha de clases en el corazón del sistema imperialista no puede tener las mismas formas que ese enfrentamiento asume en la periferia. Es menos visible y ruidoso, pero no por ello inexistente. De ahí la tardía preocupación del aristócrata polaco-americano. En materia de reforma migratoria Obama tiene el dudoso honor de haber sido el presidente que más migrantes indocumentados deportó, incluyendo un exorbitante número de niños que querían reunirse con sus familias. En resumen, Clinton se ufanaba de ser la heredera del legado de Obama, y aquél había sido un desastre.

Pero, segundo, la herencia de Obama no pudo ser peor en materia de política internacional. Se pasó ocho años guerreando en los cinco continentes, y sin cosechar ninguna victoria. Al contrario, la posición relativa de Estados Unidos en el tablero geopolítico mundial se debilitó significativamente a lo largo de estos años. Por eso fue un acierto propagandístico de Trump cuando utilizó para su campaña el slogan de “¡Hagamos que Estados Unidos sea grande otra vez!” Obama y la Clinton propiciaron golpes de estado en América Latina (en Honduras, Ecuador, Paraguay) y envió al Brasil a Liliana Ayalde, la embajadora que había urdido la conspiración que derribó a Fernando Lugo para hacer lo mismo contra Dilma. Atacó a Venezuela con una estúpida orden presidencial declarando que el gobierno bolivariano constituía una “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.” Reanudó las relaciones diplomáticas con Cuba pero hizo poco y nada para acabar con el bloqueo. Orquestó el golpe contra Gadaffi inventando unos “combatientes por la libertad” que resultaron ser mercenarios del imperio. Y Hillary merece la humillación de haber sido derrotada por Trump aunque nomás sea por su repugnante risotada cuando le susurraron al oído, mientras estaba en una audiencia, que Gadaffi había sido capturado y linchado. Toda su degradación moral quedó reflejada para la historia en esa carcajada. Luego de eso, Obama y su Secretaria de Estado repitieron la operación contra Basher al Assad y destruyeron Siria al paso que, como confesó la Clinton, “nos equivocamos al elegir a los amigos” –a quienes dieron cobertura diplomática y mediática, armas y grandes cantidades de dinero- y del huevo de la serpiente nació, finalmente, el tenebroso y criminal Estado Islámico. Obama declaró una guerra económica no sólo contra Venezuela sino también contra Rusia e Irán, aprovechándose del derrumbe del precio del petróleo originado en el robo de ese hidrocarburo por los jijadistas que ocupaban Siria e Irak. Envió a Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiáticos , a ofrecer apoyo logístico y militar a las bandas neonazis que querían acabar con el gobierno legítimo de Ucrania, y lo consiguieron al precio de colocar al mundo, como lo recuerda Francisco, al borde de una Tercera Guerra Mundial. Y para contener a China desplazó gran parte de su flota de mar al Asia Pacífico, obligó al gobierno de Japón a cambiar su constitución para permitir que sus tropas salieran del territorio nipón (con la evidente intención de amenazar a China) e instaló dos bases militares en Australia para, desde el Sur, cerrar el círculo sobre China. En resumen, una cadena interminable de tropelías y fracasos internacionales que provocaron indecibles sufrimientos a millones de personas.

Dicho lo anterior, no podía sorprender a nadie que Trump derrotara a la candidata de la continuidad oficial. Con la llegada de este a la Casa Blanca la globalización neoliberal y el libre comercio pierden su promotor mundial. El magnate neoyorquino se manifestó en contra del TTP, habló de poner fin al NAFTA (el acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá) y se declaró a favor de una política proteccionista que recupere para su país los empleos perdidos a manos de sus competidores asiáticos. Por otra parte, y en contraposición a la suicida beligerancia de Obama contra Rusia, propone hacer un acuerdo con este país para estabilizar la situación en Siria y el Medio Oriente porque es evidente que tanto Estados Unidos como la Unión Europea han sido incapaces de hacerlo. Hay, por lo tanto, un muy significativo cambio en el clima de opinión que campea en las alturas del imperio. Los gobiernos de Argentina y Brasil, que se ilusionaban pensando que el futuro de estos países pasaría por “insertarse en el mundo” vía libre comercio (TTP, Alianza del Pacífico, Acuerdo Unión Europea-Mercosur) más les vale vayan aggiornando su discurso y comenzar a leer a Alexander Hamilton, primer Secretario del Tesoro de Estados Unidos, y padre fundador del proteccionismo económico. Sí, se acabó un ciclo: el del neoliberalismo, cuya malignidad convirtió a la Unión Europea en una potencia de segundo orden e hizo que Estados Unidos se internara por el sendero de una lenta pero irreversible decadencia imperial. Paradojalmente, la elección de un xenófobo y misógino millonario norteamericano podría abrir, para América Latina, insospechadas oportunidades para romper la camisa de fuerza del neoliberalismo y ensayar otras políticas económicas una vez que las que hasta ahora prohijara Washington cayeron en desgracia. Como diría Eric Hobsbawm, se vienen “tiempos interesantes” porque, para salvar al imperio, Trump abandonará el credo económico-político que tanto daño hizo al mundo desde finales de los años setentas del siglo pasado. Habrá que saber aprovechar esta inédita oportunidad.

[1] Ver Atilio A. Boron y Paula Klachko, “Sobre el “post-progresismo” en América Latina: aportes para un debate”, 24 Septiembre 2016,

martes, 8 de noviembre de 2016

20 datos curiosos sobre las elecciones presidenciales en Estados Unidos

06 de noviembre de 2016
Crédito: 20 Minutos


Este martes se para el mundo. Millones de personas estarán pendientes del resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, que enfrentan a Hillary Clinton (Partido Demócrata) y a Donald Trump (Partido Republicano). Estos son 20 datos curiosos sobre la historia de las elecciones en Estados Unidos, recogidos por la agencia Europa Press.

1. George Washington es el único presidente de Estados Unidos que ha obtenido el 100% de los votos del Colegio Electoral. En 1820, James Monroe estuvo a punto de igualar la hazaña, pero un delegado de New Hampshire votó en contra para que Washington siguiera siendo el único con un respaldo total. 

2. Hasta 1856, sólo los propietarios podían votar. Este requisito lo cumplían únicamente los hombres blancos, así que en torno al 94% de la población no podía votar. 

3. En 1870, la 15 Enmienda permitió a las personas de otra raza votar, pero muchos estados no lo permitieron efectivamente hasta los años 60, con los Derechos Civiles. 

4. Los nativos americanos no pudieron votar hasta 1924, pero algunos estados prolongaron la prohibición hasta 1940. 

5. La Constitución no decía nada sobre el voto femenino, pero 'de facto, los estados no las dejaban votar. Lo lograron en 1920, cuando se aprobó la 19 Enmienda. 

6. El discurso inaugural más corto de la historia lo hizo Washington: 135 palabras. El más largo, William Henry Harrison (1841), con 8.445 palabras. Dio el discurso durante una tormenta de nieve. Cogió una neumonía y murió 32 días después. Es el presidente que menos duró en el cargo. 

7. Cuatro presidentes llegaron al cargo sin ser el candidato más votado: John Quincy Adams (1824) no ganó ni el voto popular ni el electoral. Andrew Jackson tampoco tuvo mayoría en el Colegio Electoral y la Cámara de Representantes eligió a Adams. Samuel Tilden (1876) fue el más votado por los ciudadanos, pero Rutherford Hayes le superó por un voto en el Colegio Electoral. Lo mismo le pasó a Grover Cleveland (1888) ante Benjamin Harrison. En 2000, Al Gore tenía más voto popular que George W. Bush, pero tras un ajustado resultado, el republicano tuvo más votos en el Colegio Electoral. 

8. Ocho presidentes han muerto en el cargo. Cuatro, asesinados (Abraham Lincoln, James Garfield, William McKinley y John Fitzgerald Kennedy) y cuatro por motivos de salud (William Harrison, Zachary Taylor, Warren Harding y Franklin D. Roosevelt). 

9. Ronald Reagan es el presidente más viejo en acceder al cargo (69 años en el primer mandato y 73 en el segundo). Es el único divorciado en hacerlo. El más joven fue JKF, que accedió con 43 años. También fue el primer católico. 

10. En 1984, Reagan logró el mayor número de votos populares (54.445.075) y electorales (525) de la historia. Él y Nixon (1972) son los únicos que han logrado el apoyo en 49 estados, cifra récord. 

11. Estados Unidos es un país bipartidista. Abraham Lincoln, en 1860, ganó por los Republicanos. Era el tercer partido que lo lograba y desde entonces se ha repartido la Casa Blanca con los Demócratas. 

12. Grover Cleveland es el único presidente que fue reelegido en un segundo mandato no consecutivo. Por eso es el presidente número 22 y el número 24. 

13. Obama es el presidente 44 y Trump o Clinton serán el número 45. 

14. Hasta la entrada en vigor de la 22 Enmienda en 1951, el mandato no estaba limitado. Franklin D. Roosevelt estuvo cuatro mandatos. 

15. Gerald Ford es el único vicepresidente y presidente que nunca fue elegido. En 1973 fue vicepresidente tras la renuncia de Spiro Agnew y tras el Watergate, presidente en sustitución de Nixon. 

16. Martin van Buren se convirtió en 1837 en el primer presidente nacido en Estados Unidos. Los anteriores nacieron en su territorio, pero cuando pertenecía aún al Imperio Británico. 

17. Los candidatos de 2008, Barack Obama y John McCain, sin los únicos nacidos fuera del continente. Obama lo hizo en Hawai y McCain, en una base naval en el Canal de Panamá. 

18. En 1920, el candidato Eugene Debs hizo la campaña desde prisión. Estaba encarcelado por oponerse a la Primera Guerra Mundial y representaba al Partido Socialista. Obtuvo un 3% de los votos. 

19. Norman Thomas, también del Partido Socialista, ostenta el récord de candidaturas: seis, consecutivas, desde 1928. 

20. Sólo en dos casos padre e hijo han sido presidentes: Quincy y John Adams y George H. W. Bush y George W. Bush. 

Hillary y Donald: que gane el peor

05 de noviembre de 2016
Crédito: TelesurTv
Luis Pino

Lo risible, el ridículo, el escándalo y la confrontación artera, son algunas de las peores características que han signado la campaña por la presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), cuya clase política está degradada y corrompida, por lo que los aspirantes con opciones de triunfo del bipartidismo son dos sujetos abyectos, a pesar de que, hipócritamente, ellos pretenden exigirle al mundo lo que ellos no tienen, ni son capaces de dar, como lo han demostrado cada vez que el imperio decadente estadounidense sale a asesinar inocentes y a robarle sus riquezas, como celoso gendarme mundial, a nombre de la libertad que tanto pregonan y poco conocen en suelo estadounidense, lugar en donde asesinana un negro, cada dos horas, hasta que logren blanquear su sociedad kukuxklaniana y los que queden, sean de utilidad para la servidumbre.


Ya esta práctica de razzia, la hicieron contra los Siux, comanches, los piel roja y otras culturas autóctonas, a las que extinguieron con suma paciencia y, a lo poco que quedó de éstos, lo confinaron a las llamadas “reservas”, es decir, a guettos o cárceles a cielo abierto, mientras se fortalece la expansión de una raza de colonos puritanos y retroconservadores, de donde han salido: una señora de la que nadie sabe su apellido y un señor que también reniega se sus orígenes ancestrales; pena étnica que los une y los perfila como dos potenciales genocidas, xenófobos, etnocentristas y agentes serviles de la cretina fe en la  supremacía estadounidense.

El caso es que nadie, fuera de los estadounidenses, ganará nada bueno con el triunfo de la doña Hillary o del señor Donald Trump y esa conseja mentirosa que repiten desde CNN en español e inglés, para que otros estúpidos, desde la ignorancia aprendida, repitan que el voto latino o de los de habla hispana decidirá quién gana las elecciones presidenciales estadounidenses, no se lo creen ninguno de los dos candidatos en pugna.
La una, porque lo repite hasta el cansancio, como estrategia comunicacional, para dar la falsa sensación de fuerza y apoyo que remolque al escéptico electorado que no cree en la clase política y estimule al otro electorado al que le repugna lo corrupta, falsa y desalmada mujer, causante de tantas muertes por el mundo.

El otro, sabe muy bien de la mentira del cuento del voto latino, porque entiende claramente que en EEUU hay una inmigración controlada, que nunca será determinante para variar las tendencias electorales que puedan poner en la White House a  alguien de su interés, razón por la cual Donald Trump, con su falsa irreverencia, su procacidad y lenguaje directo, ofende a los latinos al decirles sus verdades, aunque dolorosas, además de amenazar con el gran muro que los mismos mexicanos pagarán, estrategia que ha hecho que el puritanismo y retroconservadurismo estadounidense vuelvan su mirada sobre Donald Trump, cuya figura extravagante refleja la esperanza mesiánica de amparo, seguridad, protección y riqueza, contra el default maquillado conque ha gobernado el endorracista Barack Husseín, que -entre otras razones- está apurado en derrocar al presidente venezolano Nicolás Maduro y, así, apoderado del petróleo, el coltán y otros recursosnvenezolanos, poder cubrir sus déficits fiscales del parasitario imperio.

En cuanto al resto del mundo multicéntrico y pluripolar, en este aquelarre electoral, con tantas propuestas de albañal, nos corresponde: disponernos a gozar una esférica con las salidas audaces y del realismo inusitado que afloran, en el  reallity show de Donald Trump; ver cómo el FBI está decidido en no dejar que la señora Hillary sin apellido propio retorne a la Casa Blanca con su sátiro y genital marido; ligarla a que gane el peor o la peor, de ellos dos; y prepararnos para enfrentar la seguidilla de guerras y hechos genocidas que se disponen a ejecutar por el mundo, con las hienas imperiales europeas y su servidumbre latina protoyanqui.

'Estilo Hillary': Siete fotos raras de la candidata demócrata que no habíamos visto

 06 de noviembre de 2016
Crédito: RT


Una cuenta de Instagram dedicada al estilo de la candidata demócrata publica fotografías de su pasado en las que luce prendas de lo más insólitas.


Hace unos meses apareció en Instagram la cuenta HillaryLooks, dedicada al estilo de la candidata demócrata, cuya peculiar y llamativa forma de vestir no deja indiferente a nadie.
Entre estas curiosas imágenes figuran fotos de la juventud de Hillary Clinton, como esta en la que luce pantalones a rayas y unas aparatosas gafas.

Una foto publicada por @hillarylooks el

La cuenta, que cada vez tiene más seguidores, ya ha publicado más de mil fotos de Clinton con todo tipo de 'looks', como este de lo más alegre.

Una foto publicada por @hillarylooks el

La mayor parte de las publicaciones se remontan a tiempos pasados de la candidata demócrata, como esta curiosa foto donde aparece en el papel de bailarina.

Una foto publicada por @hillarylooks el

En la cuenta HillaryLooks los usuarios de Instagram dejan decenas de comentarios de todo tipo, estimulados por los varipintos modelitos de la candidata demócrata. Un internauta comenta con ironía que en esta foto Clinton parece llevar "una corona de flores de Snapchat auténtica".

Una foto publicada por @hillarylooks el

Aquí la tenemos luciendo unas gafas con una montura festiva de color verde y violeta a juego con el collar.

Una foto publicada por @hillarylooks el

La cuenta fue creada por una bibliotecaria infantil llamada Alana Johnson que vive en Los Ángeles (Estados Unidos), según escribe The Daily Dot. 

Al juzgar por las publicaciones de la cuenta, Clinton trata de seguir la moda, aunque no todos los usuarios de Instagram entienden su estilo, sobre todo cuando se topan con prendas como con este caftán vistoso que un internauta califica de "abrigo elegante como el infierno".

Una foto publicada por @hillarylooks el

En la cuenta también podemos encontrar antiguas fotos de la candidata en una compañía nada habitual.

Una foto publicada por @hillarylooks el

lunes, 24 de octubre de 2016

Asesora de Hillary Clinton: "Ella no sabe ni en qué planeta vivimos"

   19 de octubre de 2016
Crédito: RT

La última tanda de correos electrónicos del Partido Demócrata publicada por WikiLeaks ha revelado la verdadera opinión que algunos de las personas más allegadas a la candidata presidencial tienen

Hillary Clinton bajando de avión
Lucy NicholsonReuters

La politóloga y colaboradora cercana de Hillary Clinton, Neera Tanden, cree que la candidata demócrata "parece no conocer ni en qué planeta vivimos en este momento". Así lo revela en un mensaje enviado al actual jefe de campaña de Clinton, John Podesta, según se observa en la última tanda de correos electrónicos publicados por la organización WikiLeaks.

En su mensaje, Tanden refleja su enojo después de que Clinton haya declarado durante un discurso pronunciado en septiembre de 2015 en el estado de Ohio, que es una política "moderada y centrada". Según ella, esta posición pudo haber afectado la imagen de la candidata demócrata frente a los electores socialdemócratas que apoyaban a Bernie Sanders.

"¿Por qué se llamó a sí misma moderada?", escribió Tanden. "Le hice la misma pregunta la noche del domingo. Ella señala que no recuerda haberlo dicho. Pero no estoy muy seguro de creerle", fue la respuesta de Podesta en la misma conversación.

"Esto me hizo la vida imposible, al tener que explicar a todos los periodistas que en realidad ella es progresista. Pero esto es lo de menos. Lo que realmente me preocupa es que ella parece no conocer ni en qué planeta vivimos en este momento", concluye Tanden.

El programa de los granujas

16 de octubre de 2016
Crédito: REDH
Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad
Luis Casado 


Hillary Clinton imagen graciosa
Las elecciones presidenciales que se avecinan en los EEUU, en Francia y en otros sitios parecen mostrar que el descaro, la desfachatez, la impudicia y la desvergüenza son condiciones necesarias para ser candidato.

El comportamiento de Donald Trump –arquetipo de lo zafio que suelen ser los millonetas– revela más de la sociedad estadounidense que del candidato mismo. Robert de Niro se lamenta: “¿Cómo es posible que tal idiota haya llegado tan lejos?” La respuesta es sencilla: porque a lo largo de décadas los EEUU han creado las condiciones para ello. Ronald Reagan y George W. Bush fueron los prolegómenos. Cuando mandan los mercados financieros, en la Casa Blanca puedes poner a Jerry Lewis, a Bernard Madoff e incluso a Sarah Palin.

   Hillary tampoco es de los trigos limpios: junto a Bill Clinton estuvo mezclada en estafas financieras desde los años 1970, cuando Bill era Gobernador de Arkansas y ella su primera dama. El conocido Whitewater scandal fue parte de la célebre crisis de los Savings & Loans (Cajas de Ahorro y Préstamos). Susan Mc Dougal, socia de los Clinton, y Jim Guy Tucker, sucesor de Bill como Gobernador de Arkansas, fueron condenados a prisión. Los Clinton pasaron a través de las mallas de la Justicia.

   Si todo no puede serle achacado a los Clinton, salvar las 747 Cajas de Ahorro y Préstamo que quebraron le costó al Estado Federal la módica suma de 160 mil millones de dólares. Después vendrían el Travelgate, el Monicagate y el Filegate, sin olvidar la sospechosa muerte de Vince Foster, en la que los Clinton también fueron investigados. Actualmente hay un proceso en curso en razón de los 55 millones de dólares que Hillary, en su calidad de Secretaria de Estado, le donó a Laureate Education Inc., en cuyo directorio estaba Bill. Lo mejor de todo es que los Clinton recuperaron 16,46 millones de dólares de ese dinero público.

   Lo peor, sin embargo, ocurrió con Bill Clinton en la Casa Blanca: la desregulación de los mercados financieros impulsada por Larry Summers, su Secretario del Tesoro de 1999 al 2001. No se puede olvidar que salvar a Citigroup, que vivía en la ilegalidad de cara al Glass-Steagal Act, fue uno de los primeros objetivos. Luego vino el desmadre de los créditos subprime, y ya conoces lo que sigue. Si sus adversarios acusan a Hillary de ser un simple peón de Wall Street y de la banca es porque hay buenas razones.
   En Francia, de cara a las presidenciales del año próximo, la derecha organizó una ‘primaria’, ese chanchullo que tiene por objetivo hacerle creer a los incautos que el candidato lo eligen los pringaos.

   Entre los favoritos está Nicolas Sarkozy, involucrado en no menos de nueve procedimientos judiciales, e inculpado por ‘corrupción activa’, ‘tráfico de influencias’ y otras indelicadezas. Una de ellas, un fraude al Fisco por más de 400 millones de euros en favor del ya condenado Bernard Tapie, tiene con un pie en la cárcel a Christine Lagarde, directora-gerente del FMI, ministro de Finanzas de Sarkozy en el momento de la estafa.

   El otro favorito es Alain Juppé, 71 años, un político de larga trayectoria. A su haber tiene una condena a 14 meses de prisión remitida, más un año de inelegibilidad, por ‘toma ilegal de interés’ (2004). Juppé asegura que no hubo enriquecimiento personal, pero olvida que mientras fue Concejal de París benefició durante años, ilegalmente, de una vivienda social de 150 m2 a precio de huevo, y consiguió dos más, una para su ex mujer, y otra para su hijo. Esas viviendas fueron renovadas más que convenientemente con dinero público.
   Alain Juppé acaba de comparecer en la TV, para exponer su Programa. En el ámbito económico el candidato a la candidatura constata una situación insostenible, y afirma que los últimos gobiernos no han atacado, como hará él, las cuestiones que dañan la economía francesa.

   Entre sus proposiciones está una fuerte baja de impuestos. Tú ya sabes, los impuestos son caca, y para abrirle la puerta al paraíso en la tierra conviene bajarlos hasta donde sea posible. Uno sabe que –en ausencia de alguna coherencia fiscal– los países de la Unión Europea compiten alegremente en la materia sin que la crisis desaparezca. Peor aún, la reducción de la recaudación fiscal empeora el endeudamiento público, y lo único que se les ocurre a los gobiernos es reducir el gasto fiscal. Menos Salud, menos Educación, menos Investigación científica, menos servicios públicos, una cosa lleva a la otra, la UE sigue cayendo en picada.

   Francia tiene unos 5 millones de desempleados, aún cuando desde hace casi 40 años los impuestos que pagan las empresas no hacen sino bajar. A tal punto que 10 puntos del PIB pasaron de remunerar el trabajo, a remunerar el capital. Eso hace, cada año, un lucro suplementario de unos 220 mil millones de euros. Y no les basta.

   Un periodista hizo una simulación de la proposición de Alain Juppé y llegó a conclusiones que merecen el desvío. El periodista tomó tres tipos de familias, todas constituidas por una pareja con dos hijos. La primera, adinerada, dispone de un patrimonio de 3 millones de euros y de ingresos anuales de 200 mil euros. La segunda, ‘clase media’, dispone de 60 mil euros de ingresos anuales. En la tercera familia, modesta, ambos padres ganan el salario mínimo lo que da un ingreso anual de 30 mil euros.

   El resultado de la baja de impuestos propuesta por Alain Juppé es el siguiente:
   Familia adinerada: reducción anual de impuestos de 21.700 euros.
   Familia ‘clase media’: reducción anual de impuestos de 2.000 euros.
   Familia modesta: aumento anual de impuestos de 170 euros.
   Ante la sorpresa general, Alain Juppé explicó “la lógica” de su Programa: si le reduces los impuestos a los ricos, estos no se llevan el dinero al extranjero, traen de vuelta el que ya tienen en otros países e invierten para ganar aún más plata. Esa inversión genera empleo, y los miserables pueden esperar encontrar un curro. LQQD, o sea: Lo Que Queda Demostrado.

   Tratar bien la evasión fiscal, el tráfico de capitales, el egoísmo y la codicia: he ahí el remedio.

   Lo que nos deja un pelín escépticos habida cuenta que no son los capitales los que faltan: hace poco el Banco Central Europeo (BCE) puso un billón de euros a disposición de la banca privada. ¡Un billón! Al cabo de dos o tres semanas todo ese dinero regresó al BCE sin haber generado ni una sola inversión. Parece que se les olvidó el detallito de la demanda inexistente o por lo menos insolvente. ¿De qué sirve producir si nadie tiene capacidad de consumo?

   Por otra parte, si el gobierno dice que no hay plata para los servicios públicos, no es menos cierto que le sobra dinero para las guerras neocoloniales en que Francia se ha inmiscuido al lado de los EEUU y Gran Bretaña. ¿No hay plata?

   El único efecto comprobable y comprobado de la baja de impuestos al riquerío, practicada por los gobiernos de Mitterrand, Chirac, Sarkozy y Hollande (1983-2016), ha sido la formidable concentración de la riqueza en el 1% de la población privilegiada, y el empobrecimiento gradual del otro 99%.

   Alain Juppé no se detiene en tan buen camino y también propone aumentar la edad legal de la jubilación a 65 años, que hasta hace poco era de 60 años para hombres y mujeres. Hay que trabajar más, asegura, para consolidar el sistema solidario por repartición. Puede ser. Yo no digo que no, habría que ver, hay quienes contradicen esas afirmaciones.
   Lo cierto es que Alain Juppé, alto funcionario del Estado (inspector de finanzas), jubiló urgentemente a los 57 años de edad, antes de que se aplicara la nueva ley (2003) que prolongaba el tiempo de trabajo mínimo para jubilar a 40 años. El buen Juppé había trabajado apenas 38 años y tres meses. La jubilación a los 65 años es buena para los miserables, no para el Sr. Juppé.

   Como quiera que sea, entre sus derechos de funcionario y de parlamentario el hombre palpa unos 12 mil euros mensuales, sin contar las retribuciones que recibe ahora como Alcalde de Bordeaux y presidente de la Comunidad Urbana de Bordeaux Métropole. Como si fuese poco, el muy granuja quiere, además, ser elegido presidente de la república.
   Tú me dirás, “Sí, pero Juppé es de derechas”. Claro que sí. Pero Laurent Fabius, alto funcionario del Estado, ex parlamentario, ex ministro, ex primer ministro, ex ministro de Relaciones Exteriores y ahora presidente del Consejo Constitucional, se jubiló a la tierna edad de 55 años en el 2001, ¡Y es socialista! Otro que predicaba el aumento de la edad de jubilar…

   Actualmente, los hijos de vecino –los pringaos– pueden jubilar a la edad mínima de 62 años, si es que trabajaron y cotizaron un mínimo de 41 años y tres trimestres.
   Lo cual no es óbice u obstáculo para que el buen Alain Juppé –que la cátedra presenta como el próximo presidente de Francia– tenga aún más proposiciones. Por ejemplo, la de terminar con la semana legal de 35 horas, pasándola a 39 horas semanales. Sin aumento salarial. En claro, todo dios tendría que regalarle al gran capital 18 horas de trabajo por mes.

   Es en este tipo de detalles que se reconocen los grandes hombres: una media docena de escándalos de corrupción, tráfico de influencias, fraude al Fisco, toma legal de interés y, de ser posible, unas cuantas inculpaciones en Justicia. Una condena es considerada un top. Si a eso le sumas un Programa económico diseñado para auxiliar al gran capital… eres un hombre de Estado.

   Si no sabías porqué Ricardo Lagos y Sebastián Piñera son candidatos a las elecciones presidenciales en Chile, ahora lo sabes.