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lunes, 16 de enero de 2017

Los cuatro escenarios de guerra y/o paz de Kissinger

 11 de enero de 2017
Crédito: La Jornada 
Alfredo Jalife-Rahme

Henry Kissinger en el Foro de Oslo

En el primer Foro Oslo del Premio Nobel de la Paz participaron los dos máximos geoestrategas vivientes de Estados Unidos (EU): el israelí-alemán-estadunidense Henry Kissinger (93 años) y el polaco-canadiense-estadunidense Zbigniew Brzezinski (88 años), con el tema EU y la paz mundial después de la elección presidencial (https://goo.gl/LtgX3n).

Ya revisé la postura involutiva de Brzezinski, quien ha pasado de la unipolaridad de EU a un G-2, que China rechazó, y ahora no tiene más remedio, pese a su sicopatológica rusofobia, que aceptar el reacomodo global de un G-3: EU/Rusia/China (https://goo.gl/JFxEQl).

Donald Trump –quien se inclina por un etéreo G-2 de EU y Rusia, mientras adopta una postura hostil contra China– recibió con bombo y platillo a Kissinger, polémico ex asesor de Seguridad Nacional de Nixon y Ford.

Kissinger insinúa un sutil G-2 de EU con Rusia, sin incorporar a China a un G-3 (https://goo.gl/mxIu9i). Intenta operar la misma ruptura de 1971, pero esta vez a la inversa, cuando atrajo a China a una alianza subrepticia con EU frente a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, lo cual, como reconoce en sus voluminosos libros, otorgó profundidad estratégica a China y a EU, para que éste se apoderase de Medio Oriente.

Hoy Kissinger, ¡46 años más tarde!, parece apoyar una alianza de EU y Rusia, esta vez, contra China. En su reciente ponencia en Oslo, diagnostica la lamentable (sic) condición del sistema internacional (https://goo.gl/5SG60z) simbolizada por la competencia latente entre cuatro cosmogonías del orden mundial: 1. El orden europeo de Westfalia de 1648 (¡de hace 365 años!); 2. El islámico (¡supersic!); 3. El chino, y 4. El estadunidense. El trípode de su orden global se basa en las leyes internacionales, el balance de poder y la soberanía. Se desprende que Rusia forma parte del orden europeo de Westfalia que exalta la soberanía nacional: resultado de la guerra de 30 años entre católicos y protestantes.

Emite la perogrullada de que ninguna de las cuatro cosmogonías de su orden mundial, título de su más reciente libro (https://goo.gl/ZNKYx8), goza de legitimidad universal cuando cada modelo es tentado a maniobrar para sus ventajas regionales (¡supersic!) o globales. Arguye que una batalla entre regiones (¡supersic!) puede ser aún más destructiva de lo que ha sido la batalla entre naciones, a partir de lo cual deduce cuatro escenarios, como posibles catalizadores para una conflagración a gran escala o sujetos para la búsqueda de la paz.

Su secuencia llama la atención.

Primer escenario: deterioro de las relaciones de EU y China, que sucumben en la Trampa de Tucídides y que la historia determina entre el poder en turno (EU) y el poder ascendente que lo desafía (China). En el epílogo de su libro Sobre China (https://goo.gl/P1dUjl), Kissinger concluye en el Memorándum Crowe la inevitabilidad de una guerra entre Washington y Pekín, como sucedió –y sigue sucediendo mediante el Brexit que rechaza la superpotencia geoeconómica de Alemania en la Unión Europea– entre Londres y Berlín en la Primera Guerra Mundial. Ya había abordado la metáfora geopolítica de la Trampa de Tucídides (https://goo.gl/4GIhm7).

Segundo escenario: ruptura de las relaciones entre Rusia y Occidente (sic) que resulta de la paradoja de la incomprensión mutua entre culturas paralelas (¡supersic!). La cultura rusa es europea –basta visitar el Museo del Hermitage en San Petersburgo, asistir al Ballet Kirov y abrevar de su prodigiosa literatura (Pushkin, Dostoievski, Tolstói, etcétera), y muy superior a la estadunidense: excrecencia de la matriz europea cuando los zelotes neoconservadores straussianos, ya no se diga los Bush/Clinton/Obama, han exorcizado todo lo que tenga que ver con Rusia, lo cual epitomiza un suicidio cultural de Occidente (whatever that means).

La esquizofrenia de la falaz taxonomía cultural y su nociva propaganda con técnica Hasbara en EU –intoxicado por el entretenimiento hollywoodense y sus multimedia que controlan Soros/Haim Saban– coloca a Japón, con su respetable cultura singular, en ese Occidente, mientras anatemiza a Rusia. Entretenimiento no es cultura.

Tercer escenario: continuo debilitamiento de la relevancia (sic) estratégica de Europa debido a la pérdida de un sentido de misión global. Nadie más que Gran Bretaña (GB) y su relación especial con EU –antes del Brexit y el trumpismo– contribuyeron al debilitamiento deliberado de Europa, que incluye nolens volens a Rusia: summum civilizatorio de la prodigiosa cultura occidental desde el Renacimiento humanista. El problema de la otrora relación especial de GB y EU fue haber perpetrado su suicidio con la cataclísmica globalización financierista del thatcherismo/reaganomics que abandonó su quintaescencia humanista.

Cuarto escenario: escalada del conflicto en Medio Oriente en una búsqueda competitiva por la hegemonía entre los países árabes sunitas y la revolucionaria Irán. Vale la pena rememorar que las dos potencias nucleares anglosajonas, EU/GB, se han consagrado a amarrar navajas en Medio Oriente: como en la guerra de Irán e Irak cuando vendían armas a ambas partes para que se degollaran, no se diga ahora con los esquemas de balcanización de Israel (https://goo.gl/jIhLhS).

Ya que Kissinger cita a Emmanuel Kant en su famoso libro de La paz perpetua, se recuerda que uno de los máximos filósofos modernos de Occidente en su libro seminal Crítica de la razón pura del siglo XVIII, consideraba al islam de su época, ya en su decadencia (según el padre de la sociología, Ibn Khaldun, del siglo XIV) como una religión de paz, lo cual suena hoy inverosímil, debido a la propaganda israelí-anglosajona de demonización. Hoy la fuerza del islam es demográfica –mil 600 millones de feligreses esparcidos en 57 países– pero carece lamentablemente de rumbo geoestratégico.

Kissinger admite la prevalencia contemporánea del interés nacional, curiosamente, un concepto que ignora el “México neoliberal itamita”.

Sustenta que en el mundo interconectado de hoy, el interés nacional debe conectarse con y estar limitado por una visión de orden mundial. En el “México neoliberal itamita”: ni una ni otra…

A nivel nuclear, acepta implícitamente la tripolaridad de EU/China/Rusia y su especial obligación para prevenir que las armas nucleares se vuelvan convencionales. Concluye, igual que su más reciente libro, que el mundo debe adaptarse al sistema de Westfalia o a su renovación y cuya alternativa sería el caos, por lo que aconseja sus recetas unilaterales a las cuatro grandes superpotencias globales:

1. A EU: que reconozca que el mundo enfrenta un cambio tectónico (¡supersic!) en la estructura global; 2. A China: que la eminencia es hasta cierto grado tanto relativo como condicional –en su hermenéutica, significaría no provocar a EU a una guerra nuclear–; 3. A Rusia: el respeto que busca debe permitir estructuras verdaderamente soberanas a lo largo de sus fronteras –lo cual, EU no permite a México– y 4. A Europa: la diversidad es circunstancial, pero la política necesita de una visión –cuando EU nunca dejó prosperar en forma autónoma sus estructuras civilizatorias.

lunes, 10 de octubre de 2016

Santos recibe Nobel de la Paz por impulsar proceso de paz

07 de octubre de 2016
Crédito: TelesurTv



"Es un reconocimiento al duro trabajo y a la muy importante iniciativa del presidente Santos", dijo la portavoz del Comité del Nobel de la Paz.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, fue galardonado este viernes con el premio Nobel de la Paz, por su dedicación a las negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), para acabar el conflicto armado en la nación suramericana.

La encargada de dar el anuncio fue la portavoz del Comité del Nobel de la Paz, Kaci Kullmann, quien señaló que la designación se basó en la "fortaleza" mostrada por el mandatario para afrontar la "tarea" de dialogar con las FARC-EP y alcanzar el Acuerdo Final de Paz, "pese al voto en el plebiscito".

A la pregunta de si la prioridad de este año fue el valor del proceso de paz, por encima del plebiscito, Kullman respondió que "es un reconocimiento al duro trabajo y a la muy importante iniciativa del presidente Santos".

Igualmente, declaró que esperan de todas los partes involucradas un acuerdo definitivo que sea aceptado por la mayoría de los ciudadanos colombianos.
Sumado a esto, también es "un homenaje al pueblo colombiano que, a pesar de todos los abusos sufridos, no ha perdido la esperanza de lograr una paz justa y a todas las partes que han contribuido a este proceso de paz".

A pesar de que Santos lideró los diálogos de La Habana, capital de Cuba, junto al líder máximo de las FARC-EP, Rodrigo Londoño, "Timochenko", éste no fue citado por los organizadores.

Con la escogencia, Santos pasa a ser el segundo colombiano galardonado por el Comité Noruego, tras el premio Nobel de Literatura obtenido por el escritor Gabriel García Márquez en 1982.
El premio Nobel de la Paz, que se estima vale ocho millones de coronas suecas (930.000 dólares), será entregado el próximo 10 de diciembre en Oslo, capital de Noruega.
Junto a Santos hubo 376 candidaturas, cifra récord, de las cuales 148 eran organizaciones y 228 eran personas.

En contexto

El Gobierno de Colombia y las FARC-EP firmaron el 26 de septiembre el Acuerdo Final de Paz para terminar la confrontación armada de 52 años de antigüedad, que dejó 220 mil muertos y millones de desplazados.
El documento pasó a manos del Congreso de Colombia el 25 de agosto y el 2 de octubre recibió el rechazo de los colombianos en el plebiscito. El No obtuvo 50,23 por ciento de los votos y el Sí quedó con 49,76 por ciento.