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domingo, 8 de octubre de 2017

Paramilitarismo colombiano: el ejército invasor de Donald Trump

04 de junio de 2017
Crédito: alai
 Agencia Latinoamericana de Información
Misión Verdad

La reciente agresión de Los Rastrojos en el estado Táchira, fronterizo con Colombia, se suma a una serie de acciones contra Venezuela que plantean un conflicto a partir de grupos irregulares en este país vecino después de que el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, lo visitara unos días atrás y el jefe de la CIA, Mike Pompeo, hablara de un trabajo en conjunto en pos de una "transición pacífica" en Venezuela.


La agresión y los antecedentes

Al mediodía del 27 de agosto, el general Jésus Suárez Chourio, Comandante General del Ejército, informó de un enfrentamiento en Táchira con personal de Los Rastrojos dejando un saldo de seis paramilitares muertos, y una mujer detenida con municiones y uniformes del ejército colombiano con grado y jerarquía que se encuentra "dando declaraciones para precisar cómo actúa este grupo en la frontera", de acuerdo a Suárez Chourio.


Durante este año, además, se ha venido registrando la siguiente cadena de acontecimientos:


el desmantelamiento de un campamento paramilitar de 120 personas, con uniformes de los ejércitos colombiano y estadounidense, el 22 de marzo;
el 26 de abril, el gobernador del estado Táchira, José Gregorio Vielma Mora, denunció el ingreso al país de 30 paramilitares para ejecutar acciones de violencia en el marco de protestas opositoras;

y el ataque a la unidad militar Genaro Vázquez, y las sedes policiales en San Juan de Colón y Capacho, por parte de grupos de delincuentes "influenciados por organizaciones paramilitares", de acuerdo a un comunicado del alto mando militar bolivariano, el 17 de mayo.


Esta incursión, además, se circunscribe dentro de un arco temporal en el que Los Rastrojos han protagonizado un crecimiento en la región fronteriza, según un estudio de la fundación colombiana Ideas de la Paz.


Convirtiéndose entonces en el principal grupo irregular de este área en detrimento de Los Urabeños, la otra organización paramilitar que opera en la región, a tal punto de que su jefe de finanzas, Julio Díaz Urango (alías "El Bobina"), fue detenido el 5 de abril en el Táchira por las fuerzas de seguridad venezolana.


Dos meses después, el 1° de junio, dos miembros de Los Rastrojos fueron detenidos en Caracas con material explosivo, bazucas, uniformes militares y gorras del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), también en el marco de las protestas violentas de oposición.


El involucramiento de este tipo de organizaciones que se vio justamente en la misma constelación de territorios y ciudades periféricas del occidente venezolano, donde estos grupos denominados Bacrim por el gobierno colombiano expandieron sus redes criminales como mecanismos de control político y económico (en la franja de Táchira, Mérida, Zulia, Apure, principalmente), desde inicios del año 2000 según una investigación del Wilson Center.


Un trabajo sistemático por penetrar en el territorio venezolano.

El contexto de las incursiones y acciones del paramilitarismo

La agresión de Los Rastrojos, por otro lado, coincide con una serie de maniobras de desinformación dirigidas a fabricar incursiones de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en territorio colombiano, bajo el contexto de los ejercicios cívico-militares del 26 y 27 de agosto.


Concretamente, el gobernador del departamento colombiano de La Guajira, Weidler Guerra, denunció una supuesta incursión a territorio colombiano por Paraguachón (estado Zulia) de oficiales de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), desmentido por el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López.


En ese sentido, se atestigua la maniobra por silenciar la acción del paramilitarismo colombiano en paralelo a la proyección de una supuesta agresividad por parte de la FANB en la frontera, a tono con el escenario planteado por el presidente Nicolás Maduro de "crear las condiciones para fabricar un montaje" contra el Estado venezolano bajo un "conjunto de provocaciones dirigidas por Estados Unidos".


Así es que también pudieran entenderse las últimas declaraciones del embajador estadounidense en Colombia, Kevin Whitaker, donde afirma que "por culpa de los bolivarianos se ha contemplado la posibilidad de una aventura militar por parte de los venezolanos en contra de sus vecinos".


Lo que le da mayor dimensión a esta serie de hechos cuando se los ve en el contexto de la construcción de un expediente contra Venezuela a nivel regional, a partir de una coalición de 12 países, aquellos que componen la "Declaración de Lima". ¿Su propia "opción militar" frente a la de Trump?


Otro dato de peso alrededor de este cuadro es la reciente visita del vicepresidente estadounidense Pence a Cúcuta, ciudad colombiana del departamento Norte de Santander, fronteriza con Táchira. Visita en la que se dio una "reunión con refugiados venezolanos" en Colombia, apuntada a fortalecer la matriz de crisis humanitaria para volatizar la zona fronteriza de los dos países.


Las provocaciones y las similitudes con Siria

Este tipo de provocaciones hay que observarlas en el marco de la nueva Doctrina Damasco del ejército colombiano, como lo analiza María Fernanda Barreto en un trabajo publicado por Misión Verdad, en el que se plantean "cuatro tipos de operaciones: ofensivas, defensivas, de estabilidad y de apoyo a la autoridad civil para integrar 'sus acciones con asociados de la acción unificada, conjunta, interagenciada y multinacional' para enseñar a los militares colombianos a utilizar términos y símbolos que permitan la interoperatividad 'cuyo fin es que el ejército conduzca operaciones militares unificadas (OTU) dentro del país y a nivel regional y mundial'".


En 2015, la ex subsecretaria de Defensa de George W. Bush, Mary Beth Long, recomendó a las autoridades colombianas prepararse para lidiar con una "crisis humanitaria en Venezuela", después de firmado el proceso de paz con las FARC. Estas declaraciones fueron realizadas precisamente en un foro realizado en Colombia en el Ministerio de Defensa del país.


Estas organizaciones paramilitares, entonces, nacidas como brazo ejecutor ilegal del Estado colombiano, son en Venezuela las fuerzas proxy (por delegación) de la coalición dirigida por Estados Unidos para generar las condiciones de un conflicto irregular, que escenifiquen distintas provocaciones que permitan una escalada de agresiones contra Venezuela desde el vecino país.


Desde esta tribuna, por otro lado, muchas veces se ha comparado a Colombia con el papel desempeñado por Turquía y Jordania como canales logísticos de los grupos irregulares en la guerra en Siria, incluyendo la participación de una Sala Operacional de la OTAN en el país gobernado por Recep Tayyip Erdogan.


Turquía asesora en este momento al gobierno colombiano sobre cómo "administrar una crisis de refugiados", producto de su experiencia siria. Crisis que Turquía colaboró abierta y proactivamente a generar.


Sin embargo, el uso y abuso de organizaciones como Los Rastrojos, en sincronía con las operaciones informativas relacionadas a los "refugiados venezolanos", plantea el interrogante de si desde el vecino país son capaces de plantear el establecimiento de "zonas seguras" con cobertura militar extranjera para supuestamente resguardar a la población asediada por "la dictadura de Maduro", en una maniobra similar a lo que se intentara perpetrar en Siria para utilizar a los rebeldes moderados con el objetivo de ocupar el país.


Sin dudas, desde esta óptica se puede comprender cómo las organizaciones paramilitares colombianas son precisamente pivotes (y mamparas) de toda operación multinacional que se pretenda realizar contra Venezuela.


El paramilitarismo colombiano es lo más parecido a un ejército invasor que plantea la "opción militar" de Donald Trump en este momento.

domingo, 4 de junio de 2017

Ministro Reverol anunció que desarticularon células paramilitares contratadas por la derecha

30 de mayo de 2017
Crédito: Aporrea.org



Funcionarios de la Fuerza de Acción Especial desarticularon bandas terroristas y células paramilitares en el municipio Chacao del estado Miranda, que fueron contratadas por la derecha terrorista para atentar contra manifestantes, informó el ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol.

Detalló que durante las operaciones policiales realizadas en el sector Bello Campo, específicamente en el barrio Santa Cruz, se localizó gran material explosivo, ropa militar y chalecos antibalas.

Dijo que por este hecho se encuentran detenidos Elver Tarazona González (37), paramilitar colombiano, y Roiner José Peña (18).

Aseveró que Tarazona González tenía como fin organizar células paramilitares en barrios aledaños, ubicados en el municipio Chacao, así como crear operaciones con personas uniformadas de Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y Policía Nacional Bolivariana (PNB), para atentar contra manifestantes que han sido convocados por el sector de oposición.

"A este sujeto también se le incautaron granadas fragmentarias de fabricación artesanal, con cordón detonante y fulminantes eléctricos, para ser activados en cualquier circunstancia, a través de teléfonos o baterías", señaló.

Se le decomisaron facsímiles, un casco inerte de un AT4 (un lanzacohete), chalecos antibalas con logos de la GNB y PNB, para iniciar atentados contra manifestantes.

Durante el operativo ejecutado en el barrio Bucaral, en ese municipio, indicó que fueron detenidos tres sujetos: Ricardo Adib Yatim (37), Oscar Gabriel Busek Acosta (27) y José Gabriel Adib Yatim (37), quienes lanzaron explosivos de fabricación artesanal en reiteradas oportunidades a la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda, ubicada en La Carlota.

Estos individuos también fueron acusados de lanzar estos artefactos a funcionarios de la GNB que se encontraban ejerciendo sus labores de orden público en la autopista Francisco Fajardo.

A los tres se les incautó un dispositivo de fabricación artesanal para lanzar explosivos, máscaras, guantes y cascos.
 
ASESINATO DE NELSON MONCADA
Néstor Reverol confirmó ayer el asesinato del juez 48º de Control del Área Metropolitana de Caracas, Nelson Moncada Díaz, de 37 años de edad, quien recibió varios impactos de bala al intentar evadir una barricada colocada por terroristas identificados con sectores de la oposición.

"Se han designado a los mejores detectives del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), para investigar el asesinato del juez de control del área metropolitana, Nelson Antonio Moncada Gómez; en este hecho, no se descarta un móvil de sicariato", aseveró.

Apuntó que en este suceso se maneja la teoría de "sicarios contratados por la derecha terrorista", pues la víctima fue integrante de la Sala 1 de la Corte de Apelaciones de Circuito Judicial Penal del área metropolitana, en Caracas, en el año 2016, y ratificó la condena impuesta a Leopoldo López.

"Manejó diversos casos de los hechos violentos que ocasionaron la muerte a 43 venezolanos en los pasados actos terroristas de 2014, y conoció el caso del campamento Libertad, instalado en las inmediaciones de la plaza Altamira", dijo.

Detalló que el hecho sucedió el pasado miércoles a las 10 de la noche, cuando fue interceptado por sujetos en una barricada, donde le efectuaron varios disparos hasta ocasionarle la muerte".

YONEL PESTANA ESTÁ FUERA DE PELIGRO
El titular de Interior, Justicia y Paz, dijo que "una vez más la derecha terrorista sigue llamando a la violencia e intolerancia y al odio sin límites, para causar terror a la población", esto en referencia al acontecimiento ocurrido este miércoles, cuando la oposición informó sobre la supuesta muerte del joven Yonel Antonio Pestana, en Altamira.

"Pestana de 18 años, presentó una herida en la región abdominal, producto de un impacto de una esfera metálica. Fue intervenido quirúrgicamente en la Clínica Ávila, se encuentra estable y fuera de peligro", informó.

Asimismo, dijo que siete personas fueron detenidas por su vinculación con el asesinato del teniente Danny Subero, militar retirado, ocurrido el pasado sábado 26 en el estado Lara.

El hecho ocurrió cuando Subero asistía al sepelio de Manuel Sosa, fallecido durante manifestaciones violentas de la derecha, y fue atacado por un grupo de alrededor de 20 personas, que arremetieron contra el militar retirado.

DESMIENTEN ASESINATO EN MONTALBÁN

El ministerio desmintió a través de su cuenta en la red social Twitter,
@MIJPVenezuela, la matriz creada por dirigentes de la derecha terrorista sobre el asesinato de un joven llamado Luis Travesado, de 13 años de edad, en el sector de Montalbán.