sábado, 31 de marzo de 2018

¿POR QUÉ LOS MEDIOS BRITÁNICOS HABLAN DEL DISPOSITIVO APOCALÍPTICO" DE RUSIA. SPUTNIK MUNDO.

¿Por qué los medios británicos hablan del "temido dispositivo apocalíptico" de Rusia?

CC0 / Pixabay
EUROPA
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Pese a que el sistema automático ruso de ataque nuclear Perimetr —conocido en Occidente como la 'mano muerta'— fue creado hace décadas, reapareció en los medios británicos recientemente. ¿Por qué?
El 28 de marzo, el medio británico Daily Star publicó un artículo en el cual denominaba al Perimetr como "temido dispositivo apocalíptico" y aseguraba que Rusia podría estar modernizando el sistema.
De acuerdo con Bruce Blair, experto en desarme nuclear consultado por el medio británico, el sistema soviético, capaz de realizar un ataque nuclear de respuesta incluso en el caso de muerte de los principales líderes del país, todavía funciona e se encuentra actualmente en fase de modernización.
El especialista destacó, sin embargo, que "la existencia de tal arma realmente ayuda a reducir el riesgo de una guerra nuclear", ya que obliga a Occidente a siempre "pensar dos veces si surge la tentación de [realizar] un ataque nuclear".
Pero… ¿por qué los medio británicos han decidido hablar del Perimetr ahora?
De acuerdo con Andréi Koshkin, experto político-militar y jefe del Departamento de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Rusa de Economía Gueorgui Plejánov, las publicaciones más o menos objetivas en Occidente sobre las Fuerzas Armadas rusas son una rareza.
"Desafortunadamente, allá en Occidente, se escribe activa y frecuentemente, y a menudo de una manera que no corresponde a la realidad, sobre una supuesta amenaza desde Rusia. Eso se hace por órdenes políticas para crear una dura confrontación", consideró Koshkin.
Vladímir Anojin, experto militar y vicepresidente de la Academia Rusa de Problemas Geopolíticos, detalló que el Perimetr ya tiene casi cien años. Quizás, la razón para que la prensa británica hablara de eso ahora haya sido la escasez de temas o la falta de una razón real para culpar a Rusia por todo, ironizó.
"Decidieron crear las condiciones para mostrar indirectamente una vez más que Rusia es una gran amenaza a la que se debe prestar atención y que la 'mano muerta' es uno de los sistemas capaces de destruir a toda la humanidad", apuntó Anojin en una entrevista con RT.
Para el experto esa sería la única explicación para el surgimiento de tal tema en el Reino Unido. En su opinión, la información de que Rusia se está preparando seriamente para una guerra nuclear y que tiene todas las posibilidades de destrucción a su disposición tiene como objetivo intimidar a los mismos ciudadanos británicos.

"NO JUEGUE CON LA MUERTE, IRÁN RESPONDE AL PRÍNCIPE HEREDERO SAUDITA.



Mohamed ben Salmán aseguró que sin una elevada presión política y económica sobre la nación persa, Riad y Teherán protagonizarían un conflicto bélico en la próxima década.
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Última actualización: 31 mar 2018 
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Bahram Qassemi, ha criticado fuertemente a Mohamed ben Salmán, después de que el príncipe heredero saudita en una reciente entrevista sugiriera la posibilidad de una guerra entre ambas naciones en 10 o 15 años.
"Este novato delirante, que todavía es demasiado pequeño para sus botas, o no sabe qué es la guerra, o no ha estudiado la historia, o desafortunadamente no ha hablado con una persona venerable", cita Al Jazeera a Qassemi con referencia a los medios iraníes.
Asimismo, el vocero advirtió al heredero del trono saudita, de 32 años, que "no jugara a los dados con la muerte"y pidió a los veteranos oficiales sauditas que le recordaran el destino que sufrió el exlíder iraquí Saddam Hussein después de desafiar la "determinación de la nación iraní".
"La hormiga que trata de lidiar con un águila se apresura a perecer", recitó el portavoz iraní un verso de un poema del siglo XIII, tras lo cual pidió a distancia a los lingüistas persas de la familia real saudita que tradujeran el verso de manera adecuada al príncipe heredero.
La reacción de la Cancillería de Irán llega después de que Mohamed ben Salmán en una entrevista concedida al diario Wall Street Journal, publicada este jueves, llamara a la comunidad internacional a presionar a Irán económica y políticamente para evitar el peor escenario: una guerra entre Arabia Saudita e Irán que podría desatarse en la próxima década.
El príncipe saudita insistió que nuevas sanciones contra Irán "crearán más presión sobre el régimen" y aseguró que el fracaso en este ámbito probablemente lleve a "una guerra con Irán en 10-15 años".

¿Somos todos cómplices de un nuevo sistema de esclavitud?

AL CONTADO
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Javier Benítez
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Las nuevas tecnologías tienen en la comodidad, uno de sus grandes reclamos. Y una de esas comodidades, representadas por las 'apps', es una de las responsables más notorias del advenimiento de lo que se conoce como 'economía colaborativa', en la que ha surgido una suerte de neoesclavismo a cambio de nuestra comodidad.
El término 'economía colaborativa' podría considerarse una manera elegante de denominar lo que se conoce como 'trabajo basura'. Esa clase de empleos cuyos márgenes de ganancia para el trabajador son tan escasos, que rozan la nulidad, y que en ocasiones hay que pagar para hacerlo.
Este esclavismo, en formato siglo XXI, — 3.0 para utilizar un término informático — en sus casos más paradigmáticos ha logrado conseguir el mejor escondite: estar a la vista de todo el mundo, sobre la superficie de la pantalla de los teléfonos móviles o los ordenadores — computadoras — al alcance de nuestros dedos, o de un click.
Vista de cerca, y aunque sus predicadores insistan en lo contrario, la economía colaborativa es un auténtico caramelo envenenado que se alimenta de la desesperación. También sus operadores, quienes tienen la sartén por el mango, dueños de esas 'apps', se escudan en que otorgan a sus colaboradores, una gran flexibilidad para llevar adelante las tareas.
Monopolizar es uno de los rasgos angulares de las empresas que la alimentan. ¿Ejemplos? Uber es líder en movilidad urbana, Airbnb en alojamiento, Deliveroo en repartos y Amazon en comercio electrónico.
Recientemente se conoció un documental del economista estadounidense Jeremy Rifkin llamado "La tercera Revolución Industrial: una economía colaborativa nueva y radical". Rifkin, quien también es sociólogo, escritor, orador, asesor político y activista, se dedica a analizar el impacto de las nuevas tecnologías en la economía mundial.
En su documental, este activista ve claramente un futuro en el que los servicios y aplicaciones de esa economía reemplazarán las estructuras existentes manteniendo estables empleo y consumo.
En este sentido el economista Josep Manel Busqueta explica que en buena medida la tesis principal en la que se basa Jeremy Rifkin, es una tésis que ya tiene sus años. Busqueta refiere al 'Informe al Club de Roma Factor 4: duplicar el bienestar con la mitad de los recursos naturales'.
"El hecho de pensar que existe la posibilidad del desarrollo del capitalismo que en buena medida, centrándose en la desmaterialización, pueda conseguir un modelo que sea sostenible y que respete los equilibrios medioambientales y pueda satisfacer las necesidades de las personas, yo creo que es una utopía", observa el analista.
Busqueta profundiza en el concepto al indicar que "el capitalismo no puede asegurar esa posibilidad porque es un sistema permanentemente expansivo, y en esa lógica expansiva inserta todo tipo de recursos en ese proceso. Y pensar que es posible una desmaterialización del capitalismo, cuando el capitalismo permanentemente necesita estar creciendo y estar absorbiendo recursos para su reproducción, es bastante ingenuo".
Pero lo cierto es que quienes malviven de esa economía, fruto de este nuevo modelo de negocios, a la que Rifkin entiende que conlleva y mantiene empleos estables y flexibles, encierra trabajos precarios, competencia desleal y un impacto medioambiental negativo muy fuerte. Negocios que mueven millones de dólares, o euros, sin dejar tampoco margen de aportes a la 'hacienda' de cada país, y que redunde en beneficio de la comunidad.
Ejemplos concretos. En el caso de las apps de alojamientos, éstas provocan un aumento en el precio de alquiler de las viviendas en el centro de las ciudades por su uso discrecional como apartamentos turísticos, sin dejar nada en las arcas impositivas. Aparte de acarrear problemas de convivencia con vecinos que ven impotentes cómo parte del bloque en el que viven se convierte en un hotel. 
Otro ejemplo son las apps de los servicios de repartidores. Los dueños de estas empresas entienden que es una 'colaboración', el hecho de que el repartidor pague su propio medio de transporte, que puede ser una bicicleta, una moto o un coche, que deba pagarse autónomos y su seguro médico. Y al trabajo a destajo que realizan, le llaman 'flexibilidad'.
Los dos ejemplos repican como aplicaciones en las pantallas de nuestros teléfonos móviles u ordenadores, con un uso epidémico. ¿No convierte este hecho a toda una sociedad en cómplice de este neoesclavismo, que se esconde bajo el eufemismo de 'economía colaborativa'?
Al respecto, Busqueta opina que "estamos avanzando hacia modelos de sociedad donde las personas tenemos tantos derechos, como recursos en nuestras cuentas bancarias. Lo que serían las coberturas de los Estados desde sus perspectivas de cobertura social, se van reduciendo. Somos vistos como fruto de las políticas neoliberales desde la década de 1980 en la mayoría de los países del mundo, se ha convertido en una realidad".
El economista ahonda al explicar que "en cuanto a los derechos de las personas, está claro que en buena medida, todas estas tendencias sirven para generar procesos productivos donde la cobertura social, la cobertura ciudadana, la cobertura de derechos colectivos que tienen las personas que trabajan en este tipo de dinámicas colaborativas, están bastante en entredicho". 
"La mayoría de las personas que trabajan en esos mecanismos (de economía colaborativa), no están amparadas en un sistema de leyes que les proteja, como sí protegía a las personas asalariadas, fruto del conflicto social que permitió que los trabajadores y trabajadoras tuvieran sus derechos", concluye el economista Josep Manel Busqueta.

EE.UU. NO MANDA. POR QUÉ JAPÓN GIRA HACIA RUSIA. SPUTNIK MUNDO.

EEUU no nos manda: por qué Japón gira hacia Rusia

© Sputnik/ Grigory Sysoev
POLÍTICA
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A pesar de la presión de EEUU, los gigantes económicos de la región Asia-Pacífico han decidido no participar en las represalias occidentales contra Rusia. El otrora aliado de Washington, Tokio, desde 2014 se cuida de no alejarse de Moscú. Sobre todo desde que Rusia y China están más cerca que nunca.
El miedo ante una China demasiado fuerte
La posición de Japón hacia China ha seguido invariable durante décadas. Es, en parte, la consecuencia de la geopolítica del país del sol naciente y de su dramática historia del siglo XX, entrelazada, en parte, con la de China. Y es que desde la Segunda Guerra Mundial, Pekín y Tokio se han acostumbrado a no confiar el uno en el otro. Los líderes de ambos países, Xi Jinping y Shinzo Abe, respectivamente, no tienen ningún reparo en hacer patente la distancia que los separa. Sus reuniones se cuentan con los dedos de una mano y, mientras las relaciones entre Rusia y China no han ido más allá de la simple cooperación, a Japón no le ha importado demasiado. Hasta ahora, destaca Ígor Gashkov en su artículo para Sputnik.
"Si Rusia y China se unen en un frente anti japonés, será la confirmación para Tokio de que sus peores temores se han cumplido", señala a Sputnik el jefe del Centro de Investigación Japonesa del Instituto del Lejano Este, Valeri Kistanov. La tensión entre ambas naciones se puede cortar con cuchillo. "Xi Jinping no quiere ni oír hablar de reunirse con Shinzo Abe", asegura, y añade que solo acaban el uno frente al otro cuando no tienen más remedio: durante grandes cumbres y "de ninguna otra forma".
"Yo utilizaría la siguiente metáfora: las relaciones entre Japón y China están en estos momentos en el congelador", enfatiza el experto.
Las sanciones occidentales no han hecho más que fortalecer las relaciones económicas con Pekín. De ahí que ya en 2014 ambos países firmasen un acuerdo por el que se suministraban 400.000 millones de dólares en gas natural. En Tokio nadie quiere que el combustible procedente de Siberia y del Lejano Este acabe su viaje en China. Las sanciones que Japón impuso a Rusia en su momento fueron meramente simbólicas.
Las sanciones más leves del mundo
Japón quiso seguir el ejemplo de los países occidentales y limitó las importaciones de productos procedentes de la entonces recién reincorporada península de Crimea. También prometió congelar los activos financieros de los rusos cuyo nombre apagó apareciendo en aquella lista negra. Sin embargo, el intercambio de productos entre Crimea y Japón es casi inexistente y los ciudadanos rusos no suelen guardar sus ahorros en el país.
La ausencia de mano dura en Japón con Rusia se ha plasmado, sobre todo, en el plan de ocho puntos que prevé desarrollar las relaciones con Moscú con un ministro a su medida: el de relaciones económicas ruso-japonesas, único en la región del Lejano Oriente. Ese es el crédito que se le debe dar al primer ministro Abe. La política con Rusia volvió a hacerse patente cuando, en 2014, el líder japonés no hizo caso a Washington y consideró necesario asistir a los Juegos Olímpicos de Invierno en Sochi.
No le des a Japón la isla
Kistanov señala que la tendencia de Abe a no salirse de la senda de la amistad con Rusia la determinan tres circunstancias. Además de tratar ponerle límites a China, existe el deseo de ejercer presión sobre Corea del Norte y de resolver el problema de las islas Kuriles. En Japón esperan concesiones territoriales por parte de Rusia, pero a la vez no consideran la cuestión una condición previa para desarrollar relaciones económicas.
"En Washington han expresado su descontento con el hecho de que Japón no le siga el juego cuando se trata de Rusia. Obama dijo a Abe que no era el momento de ir al encuentro [de los rusos]. Pero el primer ministro japonés (…) espera pasar a la historia como el hombre que acabó con el problema de las Kuriles", advierte Kistanov.
Para cumplir con su plan, Abe está preparado para soportar los embistes que le vengan. Japón, a diferencia de otros países del G7, por ahora no ha decidido expulsar a ningún diplomático ruso como represalia por el caso de Skripal, añade Kistanov.

viernes, 30 de marzo de 2018

EMBAJADA RUSA TACHA DE PROVOCACIÓN EL REGISTRO DEL AVIÓN DE AEROFLOT.



























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LONDRES (Sputnik) — El registro del avión de la aerolínea rusa Aeroflot en Londres es una nueva grave provocación por parte de las autoridades británicas, declaró a los medios un representante de la Embajada de Rusia en el Reino Unido.
"Hoy hemos sido testigos de una grave provocación más por parte de las autoridades británicas", comentó el representante la situación en el aeropuerto londinense de Heathrow.
Detalló que "las fuerzas del control aduanero y fronterizo registraron el aeronave que realiza el vuelo de Aeroflot 2582/2583 con destino Moscú-Londres-Moscú".
Los servicios de control británicos intentaron registrar un avión de la aerolínea rusa Aeroflot sin presencia de los tripulantes, declaró el representante.
"Los británicos intentaron registrar el avión sin presencia de la tripulación, lo que está prohibido conforme a las reglas vigentes", dijo el representante.
Sin embargo, añadió, tras la llegada de un empleado de la Embajada al aeropuerto y unas negociaciones largas, lograron que el capitán participara en el registro.
"Al finalizar el registro los ingleses se negaron a presentar unos la causa de esa acción, su base legal y los resultados", compartió. 
La Embajada de Rusia en el Reino Unido dirigió una nota al Ministerio de Exteriores británico para que explique la causa del registro del avión.
"La Embajada envió una nota para exigir a las autoridades británicas que aclaren la situación", dijo el representante.