miércoles, 26 de agosto de 2015

PAUL CRAIG ROBERTS: "WASHINGTON COMETIÓ UN ERROR QUE PODRÍA SER FATAL PARA LA HUMANIDAD"

Miércoles, 13/05/2015
Crédito: RT


La Casa Blanca está decidida a bloquear el surgimiento de las dos potencias nucleares clave, Rusia y China, ninguna de las cuales aceptará la hegemonía de EE.UU., opina el politólogo y economista norteamericano Paul Craig Roberts, quien considera que "Washington cometió un error que podría ser fatal para la humanidad".

"EE.UU. siempre ha tenido una buena opinión de sí mismo, pero con la caída de la Unión Soviética la autosatisfacción alcanzó nuevas cumbres. Nos convertimos en el pueblo excepcional, el pueblo indispensable, el país elegido por la historia para ejercer la hegemonía sobre el mundo", escribe el politólogo en un artículo publicado en su sitio web. Agrega que "esta doctrina neoconservadora libera al Gobierno de EE.UU. de las limitaciones del derecho internacional y permite a Washington usar la coerción contra Estados soberanos con el fin de rehacer el mundo".

Debido a esta política, Pekín actualmente se está confrontando con la estrategia estadounidense conocida como 'Pivot to Asia' (giro a Asia), y con "la construcción de nuevas bases navales y aéreas de EE.UU. para asegurar el control de Washington en el mar de China Meridional, que ahora se define como una de las áreas de interés nacional para los estadounidenses", señala el autor.


Por otro lado, el intento de contener a Rusia es el origen de "la crisis que Washington ha creado en Ucrania y de aprovecharla para hacer propaganda antirrusa", explica Roberts.

En su opinión, "la agresión y la propaganda descarada" de EE.UU. no han hecho más que convencer a Rusia y China de que "Washington tiene intenciones de guerra, y haberse dado cuenta de ello ha empujado a los dos países hacia una alianza estratégica".

Ni Rusia, ni China aceptarán el llamado "estatus de vasallajeaceptado por el Reino Unido, Alemania, Francia y el resto de Europa, así como Canadá, Japón y Australia", afirma el analista político, que añade que "el precio de la paz mundial es que todo el mundo acepte la hegemonía de Washington".

"En el frente de la política exterior, la arrogancia de la autoimagen de Estados Unidos como el país 'excepcional e indispensable' y con los derechos hegemónicos sobre otros países significa que el mundo se prepara para la guerra", escribe Roberts.

A su juicio, "a menos que el dólar, y con él el poder de EE.UU., se derrumbe o que Europa encuentre el coraje para romper con Washington y llevar a cabo una política exterior independiente diciendo adiós a la OTAN, una guerra nuclear es nuestro probable futuro".

En su columna, Roberts también aborda la cuestión de las celebraciones en Moscú del Día de la Victoria sobre el nazismo, que los políticos occidentales boicotearon, mientras que "los chinos estaban allí en su lugar", con el presidente sentado junto a Vladímir Putin durante el desfile militar en la Plaza Roja, lo cual, según el politólogo, marcó un "punto de inflexión histórico".

Aunque la comparación de las bajas soviéticas con las de EE.UU., Reino Unido, y Francia juntas "deja totalmente claro que fue Rusia quien derrotó a Hitler", en su discurso con motivo del 70.º aniversario de la rendición de la Alemania nazi el presidente estadounidense solo mencionó a las fuerzas de EE.UU. En cambio, el presidente Putin "expresó su agradecimiento a los pueblos de Gran Bretaña, Francia y EE.UU. por su contribución a la victoria", recuerda el exasesor económico del Gobierno de Ronald Reagan.


Desde hace muchos años el mandatario ruso declara públicamente que "Occidente no escucha a Rusia", escribe el autor del artículo. "Washington y sus Estados vasallos en Europa, Canadá, Australia y Japón no escuchan cuando Rusia dice 'no nos presionen tanto,no somos el enemigo, queremos ser su socio'", lamenta Roberts.

Por culpa de la política de Washington, "Rusia y China finalmente se han dado cuenta de que tienen que elegir entre el vasallaje y la guerra", opina el politólogo, advirtiendo que "Washington ha cometido un error que podría ser fatal para la humanidad".

GOBIERNOS LATINOAMERICANOS ENFRENTAN SIMULTÁNEAMENTE INTENTOS DE GOLPES DE ESTADO "BLANDOS"

Martes, 04/08/2015

En los últimos meses, gobiernos latinoamericanos han sido objetivo de los denominados "golpes blandos" o "suaves" promovidos por la derecha nacional e internacional, que han pretendido derrocar a las administraciones gubernamentales de líderes revolucionarios y progresistas mediante acciones violentas en las calles, paros, y guerras psicológicas y económicas. 

Los casos más emblemáticos se han dado contra los gobiernos de El Salvador, Brasil, Ecuador, Bolivia, Argentina y Venezuela, donde los gobiernos legítimamente electos priorizan la felicidad y el bienestar de los pueblos por encima del capital; además de una férrea defensa de su soberanía y autodeterminación.

En los mencionados países, sectores de la oposición han mantenido el mismo modus operandi, definido por diversas estrategias, entre ellas, el impulso de campañas de descrédito, desinformación, miedo; así como denuncias de presuntas acciones de corrupción y violaciones a los derechos humanos. 

Bajo estos argumentos, los que se oponen a los gobiernos progresistas y revolucionarios de la región han hecho llamados a violentas movilizaciones de calles, con las cuales se han pretendido descalificar las gestiones gubernamentales, desestabilizar las naciones, justificar intervenciones de agentes externos y derrocar a los jefes y jefas de Estado.

De acuerdo con el politólogo estadounidense Gene Sharp, el golpe blando o suave-llamado así porque no usa fuerza bruta para adueñarse del poder-tiene cinco etapas definidas por el ablandamiento, calentamiento de las calles, fractura institucional, deslegitimación y desestabilización. 

Con estas estrategias, el fin es imponer la idea de que dichas acciones son legales y se contextualizan dentro de la legitimidad para hacerle frente a los gobiernos a los que se oponen. 

Por lo general, el golpe blando es ejecutado como única vía para llegar al poder, ante la falta o ausencia de respaldo popular en procesos electorales. 

El también filósofo Gene Sharp ha precisado en sus obras que existen al menos 197 métodos para lograr el objetivo final de los golpes blandos, que es la desestabilización de un gobierno generalmente no afín a los intereses del imperio de Estados Unidos. 

En información reseñada en el sitio web del diario ecuatoriano El Telégrafo, el director del Centro Andino de Estudios Estratégicos, Mario Ramos, explicó, además, que en los golpes blandos o suaves una de las principales herramientas empleadas son los medios de comunicación y las redes sociales para llegar a las masas.

“Es una estrategia bastante inteligente de utilizar la psicología de masas, efectos mediáticos con medios de comunicación y redes sociales, por eso se calificó de blando, porque no es el clásico golpe de Estado del siglo pasado”, indicó. 


Ataques a la estabilidad nacional

La más reciente embestida orquestada por la derecha, se dio la semana pasada en Centroamérica, específicamente en El Salvador, donde la oposición y grupos criminales ejecutaron un boicot al sector transporte para tratar de crear caos y promover un golpe de Estado contra el presidente legítimo, Salvador Sánchez Cerén.
En el país centroamericano, bandas delictivas obligaron a transportistas a paralizar sus unidades bajo amenazas y asesinaron a nueve conductores que no acataron sus órdenes. 

Ante la escalda de violencia, en El Salvador se incrementó la presencia policial y militar y se habilitaron vehículos de instituciones públicas, llamados “picacheros”, para asegurar la movilidad de las personas. El viernes 31 de julio se anunció la normalización del transporte.

En la región latinoamericana también se ha sentido la escalada de la oposición en las últimas semanas, especialmente en Ecuador, donde el Gobierno del presidente Rafael Correa ha enfrentado hechos de violencia promovidos por la derecha contra la reforma de la Ley de Redistribución de la Riqueza (Ley de Herencias) y de Ganancias Extraordinarias (Plusvalía), aún cuando el Ejecutivo anunció su retiro temporal y llamó al debate nacional de la normativa. 

El más reciente hecho violento se registró la semana pasada, cuando cerca de las instalaciones de los diarios El Telégrafo y El Universo, ubicadas en Guayaquil, estallaron bombas panfletarias firmadas por un supuesto grupo denominado "Frente de Liberación Nacional".

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, denunció este lunes 3 de agosto que grupos de derecha seguirán intentando desestabilizar la nación a través de acciones violentas y contra la economía, de cara a las elecciones presidenciales que se realizarán en el país suramericano en febrero de 2017.

"Seguirán intentando (desestabilizar) con los dos únicos caminos que les queda: generar violencia, como lo hemos visto en los últimos días, y el pánico económico, que han intentado todos estos meses", expuso el jefe de Estado ecuatoriano, reseña el sitio web de la Agencia Pública de Noticias del Ecuador y Suramérica (Andes).

En Bolivia, igualmente, los intentos de la derecha de desestabilizar fueronderrotados en el Departamento de Potosí, tras el cese de la huelga general forzada por el Comité Cívico Potosinista (Comcipo), que por un mes mantuvo un paro obligado en la localidad boliviana para exigir la atención del Gobierno de un pliego petitorio de 26 puntos, aunque las peticiones ya habían sido atendidas casi en su totalidad y el Gobierno abrió espacio al diálogo directo en La Paz. 

"La derecha, los opositores pueden usar a algunos dirigentes con fines políticos (..) Y en conclusión sobre Potosí, la derecha ha sido derrotada, el federalismo de estos corruptos que opinan desde afuera de Bolivia sobre el tema del federalismo han sido derrotados, y lo peor es que castigaron a la ciudad de Potosí", manifestó el presidente de Bolivia, Evo Morales, quien precisó que el boicot de los potosinos, en julio pasado, dejó pérdidas a la localidad por alrededor de los 55 millones de dólares. 

Brasil tampoco ha escapado de los ataques de la derecha, que bajo el argumento de supuestos actos de corrupción, ha pretendido poner punto final al segundo mandato constitucional de la presidenta Dilma Rousseff, a quien han querido vincular con el escándalo de corrupción en la estatal petrolera Petrobras.

Militantes de partidos políticos, grupos sociales, gremios y pastores rechazaron las repetidas tentativas de la oposición y de medios de comunicación de buscar, a través de maniobras ilegales, poner fin a la democracia en Brasil. 

Asimismo, la embestida de la derecha llegó a Argentina, donde la muerte de un fiscal ha sido usada por corporaciones mediáticas para pretender deslegitimar la gestión democrática y popular de la presidenta Cristina Fernández.

En Venezuela la escalada de la derecha ha tenido diversas fases, como la guerra económica, caracterizada por la especulación de los precios y el desabastecimiento y acaparamiento de productos de primera necesidad; así como campañas de rumores, intentos fallidos golpes de Estado y planes para generar violencia y zozobra en el país. 

El pasado 12 de febrero, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, denunció unnuevo intento de golpe de Estado. El plan, que se iniciaría tras la publicación en los medios de comunicación de un manifiesto llamando a un Gobierno transitorio, contemplaba atacar con un avión Tucano -traído del exterior- los actos de conmemoración de la Batalla de La Victoria, así como sedes de instituciones del Estado y zonas residenciales en Caracas.

Al mismo tiempo, implicaría la reactivación de las guarimbas en la ciudad capital y otras localidades del país. La acción anticonstitucional fue totalmente desarticulada.

Recientemente, el presidente Maduro alertó que sectores de derecha están emprendiendo una campaña conspirativa internacional contra los gobiernos progresista y revolucionarios de América Latina y El Caribe.

"He estado en comunicación con varios presidentes porque estamos viviendo una ofensiva de conspiración de la derecha, contra todos los procesos revolucionarios y progresista del continente latinoamericano y caribeño, ya no es solo contra Venezuela, es una ofensiva global", sentenció Maduro.

José "Pepe" Mujica, expresidente de Uruguay, también se unió a estas denuncias y advirtió que los medios de comunicación están asociados a dichas pretensiones.

El político uruguayo, quien fue Presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, se refirió a la nueva derecha, a la que empresas de comunicación "hacen campañas con discursos actualizados, que se muestran como empresarios exitosos y con un discurso antipolítico".

Estas acciones, además, han sido denunciadas ante instancias de integración regional como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TCP), que el pasado sábado 1º de agosto emitió un comunicado en repudio a estos golpes suave perpetrados contra gobiernos progresistas, revolucionarios y de izquierda. 

Por su parte, los gobiernos atacados han reiterados sus llamados a los pueblos a mantenerse alerta y movilizados en defensa de las patrias, sus derechos, así como de los proyectos y líderes electos legítimamente.

"TENEMOS MÁS QUE PETRÓLEO Y ORO": RESERVAS 'DESCONOCIDAS' DE VENEZUELA

Jueves, 06/08/2015
Crédito: RT


Además de tener la mayor reserva de petróleo del mundo, Venezuela dispone de numerosos recursos mineros. Algunos analistas llaman a "tomar conciencia" del gran potencial del país y asumir el control de las importantes riquezas nacionales.

"Tenemos más que petróleo y oro", escribió el autor del artículo en el portal 'Aporrea', José Amesty. El país cuenta con yacimientos de hierro, manganeso, bauxita, mármol, zinc, plomo, carbón y aluminio, pero el problema consiste en "el desconocimiento de las reservas" de los mismos. Por lo tanto, "es necesario actualizarnos en torno a nuestros recursos soberanos", advierte Amesty.

En particular, los yacimientos de fosfatos en el estado de Táchira, así como las reservas de níquel en los estados de Aragua y Miranda, representan una gran importancia para la nación latinoamericana. En 2014, Venezuela producía alrededor de 300 toneladas mensuales de níquel. 

Venezuela posee de la principal reserva de petróleo convencional del planeta, ya que dispone de 297.700 millones de barriles (cerca del 18% del crudo a nivel mundial). Además, cuenta con la reserva de oro más grande y estable del continente latinoamericano, con 367,6 toneladas, lo que constituye un 69,3% de todas sus reservas.

Asimismo, esta nación latinoamericana cuenta con 1.320 kilómetros cúbicos de agua dulce, o 60.300 metros cúbicos por persona. Casi la mitad de los 1.000 ríos venezolanos acaban en el Orinoco, el tercer mayor río de América Latina. Su estanque de acumulación ocupa aproximadamente cuatro quintos del territorio del país.

EL EQUILIBRIO DE PODER EN ORIENTE MEDIO ACABA DE CAMBIAR

Martes, 04/08/2015


Washington y Teherán se van del frío 

Introducción de Tom Engelhardt

Cada elección necesita una catástrofe organizativa; esto vale doblemente para la carrera presidencial de los republicanos, con 16 precandidatos que ya están en la refriega y otros más por sumarse a ella. Después de todo, lo asombroso de los republicanos, ahora que se ha transformado en un partido que está por la guerra, es que cada nuevo candidato que se suma se siente obligado a ser más militarista que sus oponentes, más allá de lo que cada uno de ellos haya dicho sobre lo que haría. Esta actitud está dando un nuevo significado a la frase de la guerra de trincheras durante la Primera Guerra Mundial “pasar por encima”, es decir, pasar por encima del parapeto para atacar al enemigo.

Por ejemplo, tomad a Donald Trump. Cuando entró en carrera, se apresuró a jugar una carta de triunfo* ante sus contendientes proclamando que él es ni más ni menos un genio militar y prometiendo que, para nuestra actual guerra en Oriente Medio, él encontraría inmediatamente a un “general Patton” o a un “general MacArthur”, vale decir, un jefe capaz de por fin poner a nuestras fuerzas armadas en el camino de la victoria. No obstante, para él la cuestión de los generales es una preocupación de segundo orden ya que el Comandante en Jefe Trump tiene su propio plan –imparable– para destruir al Estado Islámico. Lo explica así: “Recuperar el petróleo. Una vez que vas y recuperas ese petróleo, ellos se quedan sin nada. Los bombardeas sin parar, después los rodeas y entras allá. Y dejas que entre la Mobil, que entren nuestras grandes empresas petroleras; se quedan sin nada”. ¡Rodearlos, sí!

Y las apuestas no paran de subir. En este momento, digamos, en tu primer día en el Despacho Oval, romperías en pedazos el acuerdo nuclear con Irán (desde luego, en caso de que sea aprobado por el Congreso), y éste sería un cambio. Como lo es la idea de que deben enviarse fuerzas de infantería de Estados Unidos a la tercera guerra de Iraq. El candidato Rick Santorum se ganó su titular en primera plana al reclamar que se mandara a Iraq a 10.000 soldados, lo cual fue doblado inmediatamente por el senador Lindsey Graham, que vio los 10.000 de Iraq y puso otros 10.000 más en Siria; la parada de ambos fue doblada por el senador Marco Rubio, quien amenazó con el despliegue de un “devastador” poder aéreo mientras recordaba una aterradora línea de la película [francesa] de acción Taken **: “Te buscaremos, te encontraremos y te mataremos” (Estado Islámico, ¡eliminado!).

En esencia, el ex gobernador del estado de New York George Pataki (... enviar tropas, destruir sus campos de adiestramiento, destruir sus centros de reclutamiento, destruir la zona donde ellos piensan atacarnos y después marcharnos”) dobló su propia apuesta proponiendo que tropas estadounidenses invadieran el territorio del EI, como también lo hizo el gobernador del estado de Ohio en un discurso para sus votantes de New Hampshire un día después de entrar en la carrera presidencial con el número 16. (“¡Sencillamente hagámoslo!”) Pero el crédito donde es debido: Scott Walter (número 15), gobernador de Wisconsin, quien una vez comparó la lucha contra el EI con la lucha contra los sindicatos en su estado, dobló la apuesta de todos ellos al insistir que él no solo haría pedazos el acuerdo nuclear con Irán en primer día de su presidencia sino que, entre su juramento y el baile de esa misma noche, él muy bien podría lanzar también una acción militar, presumiblemente contra Irán. En cuanto al resto del campo republicano: ¡todos eliminados del juego!

Ya sabéis cómo son las cosas una vez que empiezan a rodar, por lo tanto sentémonos y esperemos a que se juegue la próxima carta de triunfo en el teatro del absurdo en que se ha convertido el pensamiento republicano “dominante” en lo referente a la guerra al estilo estadounidense. Da la impresión de que todos estamos pasando por encima del parapeto. En ese contexto, el denunciante del departamento de Estado y miembro regular de TomDispatch, Peter Van Buren opina que, en medio de tanto ruido, lo esencial en realidad es el acuerdo nuclear con Irán.

* * *

Después de 30 años de Guerra Fría se restablece la relación Estados Unidos-Irán

No se preocupe por los detalles del acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán firmado en julio. Lo que importa es que los supuestos del poder en Oriente Medio acaban de cambiar significativamente.

El 14 de julio, Washington y Teherán anunciaron el acuerdo nuclear y, sí, algunos de sus detalles todavía están clasificados. Por supuesto, la administración Obama negoció junto con China, Rusia, Gran Bretaña, Francia y Alemania; esto quiere decir que Irán y otros cinco gobiernos deben aprobar la letra pequeña del documento ‘Plan de acción conjunto exhaustivo’, de 159 páginas. Naciones Unidas, que también debía firmar el trato, ya ha acordado medidas para poner fin a las sanciones que puso en marcha contra Irán.

Si todavía no somos expertos en instalaciones de centrifugación ni en tasas de enriquecimiento [de uranio], en los próximos dos meses –mientras en el Congreso se debata y sopese la aprobación del acuerdo– los medios de comunicación se encargarán de que lleguemos a serlo. Los israelíes proclamarán que el Apocalipsis está cercano. Y todo el mundo que es alguien jurará por los cielos que el demonio está en los detalles. En las tertulias de los domingos [de la televisión], los halcones escandalizarán interminablemente advirtiéndonos acerca de lo que se viene, y sobre la pusilanimidad del presidente y su “iluso” secretario de Estado, John Kerry (sin embargo, ningún notable preguntará por que las decisiones tomadas en el pasado por el presidente para emprender o continuar guerras en Oriente Medio no fueron recibidas con al menos similar escepticismo como el actual intento para impedir una más).

Hay dos puntos decisivos que se pueden adelantar de tanto intercambio áspero: primero, nada de eso importa, y segundo, el demonio no está en la letra menuda, a pesar de que seguramente aparecerá en esas tertulias de los domingos.

He aquí lo que realmente importa más: en un momento crucial y sin que se haya disparado un solo tiro, Estados Unidos e Irán han llegado a un punto de inflexión y dejado atrás una época de abierta hostilidad. El acuerdo nuclear ata a ambos países a años de compromiso y deja la puerta abierta a una relación mucho más plena. Para entender hasta qué punto esto es significativo se necesita una mirada hacia atrás.

Una historia muy breve de las relaciones Estados Unidos-Irán

La versión abreviada: durante casi 40 años, las relaciones han sido terribles. Sin embargo, un relato algo más moroso se inicia en 1953, cuando la CIA ayudó a organizar un golpe de estado para hacer caer al primer ministro elegido democráticamente, Mohammad Mosaddegh, un líder laico –justo la clase de tipo con que los funcionarios estadounidenses han soñado siempre desde que los ayatollahs tomaron en poder en 1979–. Mossadegh trataba de nacionalizar la industria iraní del petróleo. En ese momento, para Washington y Londres, eso estaba muy mal visto. De ahí que debía marcharse.

En su lugar, Washington instaló a una marioneta digna de la más sórdida república bananera: el shah Mohammad Reza Pahlevi. Estados Unidos lo ayudó manteniendo una policía secreta particularmente macabra –la Savak– que el Shah empleaba directamente contra sus oponentes políticos, demócratas y cualesquiera que fuesen diferentes; entre ellos, aquellos que abrazaban una rama del fundamentalismo islámico desconocida en Occidente en ese momento. Washington se relamió con el petróleo del Shah y, a cambio, le vendió el armamento moderno que él ansiaba. Durante los años setenta, Estados Unidos también proporcionó a Irán combustible nuclear y tecnología para construir reactores en el marco de la iniciativa del presidente Dwight Eisenhower “Átomos para la paz”, que en 1957 había propiciado la puesta en marcha del programa nuclear iraní.

En 1979, después de meses de manifestaciones callejeras en Teherán y viendo cuál era su destino, el Shah huyó. El ayatollah Jomeini, un líder religioso, regresó del exilio y tomó el control de la nación mediante lo que en ese momento se llamó la Revolución Islámica. Los “estudiantes” iraníes canalizaron décadas de cólera anti-Estados Unidos bajo el Shah y su policía secreta en la toma de la Embajada de EEUU en Teherán. En un acontecimiento que pocos estadounidenses de cierta edad podrán olvidar, 52 funcionarios de la embajada fueron retenidos allí como rehenes durante alrededor de 15 meses.

En represalia, entre otras cosas, en los ochenta Estados Unidos ayudaría al autócrata iraquí Saddam Hussein (¿os acordáis de él?) en su guerra contra Irán y en 1988, un misil de crucero estadounidense derribaría un avión comercial de pasajeros de la Iran Air Line en el golfo Pérsico que mató a las 290 personas que viajaban en él (Washington manifestó que fue un accidente). En 2003, cuando Irán amenazó a Washington después de los éxitos militares estadounidenses en Afganistán, el presidente George W. Bush declaró a ese país integrante del “Eje del Mal”.

Más tarde, Irán financió, adiestró y ayudó a dirigir un levantamiento chiíta contra Estados Unidos en Iraq. Para pagar con la misma moneda, una unidad militar de Estados Unidos atacó una oficina diplomática iraní en Iraq y detuvo a varios funcionarios. A medida que Estados Unidos retiraba lentamente a sus militares de ese país, Irán aumentaba su apoyo a líderes pro-Teherán en Bagdad. Cuando se incrementó el programa nuclear iraní, Estados Unidos atacó sus ordenadores con virus en lo que de hecho ha sido la primera guerra cibernética de la historia. Al mismo tiempo, Washington impuso sanciones económicas contra Irán que afectan sobre todo al sector esencial de la producción de energía de ese país.

En resumen, durante los últimos 36 años la relación Estados Unidos-Irán ha sido hostil, antagonista, improductiva y a menudo decididamente mezquina. Ningún país se ha beneficiado con ella; aun así, ambos países se mantuvieron dispuestos a combatir.

El ascenso iraní

A pesar de todo lo hecho por Estados Unidos, en estos momentos Irán es una de las dos potencias dominantes de Oriente Medio. Y en ascenso (Estados Unidos sigue siendo la “otra” potencia dominante).

Otra rápida inmersión en la historia durante tanto tiempo olvidada. Estados Unidos entró a trompicones en la era que siguió al 11-S; lo hizo con dos invasiones que eliminaron hábilmente a los enemigos clave de Irán: en el oeste, a Saddam Hussein –Iraq– y, en el este, al Talibán –Afganistán– (el primero, por supuesto, desaparecido para siempre; al segundo le va algo mejor en estos días, a pesar de que es improbable que durante algún tiempo sea una amenaza para Irán). Ambas guerras son una sangría pero no han traído las victorias prometidas, el desánimo de los militares estadounidenses minó el deseo de la administración Bush de atacar militarmente a Irán. Saltemos casi una década hacia adelante: hoy, Washington presta su callado apoyo a algún intento del poder militar de EEUU en Iraq contra el Estado Islámico. Aparentemente, la administración Obama está prácticamente resignada a mirar hacia otro lado mientras Teherán promete que pondrá un gobierno títere en Bagdad. En sus serialmente fallidas estrategias en Yemen, Líbano y Siria, Washington casi ha suplicado a los iraníes que asuman un papel destacado en esos lugares. Los iraníes lo han hecho.

Y esto es lo más superficial del actual ascenso de Irán en la región, A pesar del daño que han hecho las sanciones económicas conducidas por Estados Unidos, la verdadera fortaleza de Irán está en su interior. Es probable que sea el país musulmán más estable de Oriente Medio. Lleva miles de años viviendo dentro de casi las mismas fronteras actuales. Es prácticamente homogéneo en sus aspectos étnicos, religiosos, culturales y lingüísticos, y comparativamente sus minorías están controladas. Al mismo tiempo que es gobernado en gran parte por sus clérigos, el país ha experimentado un incremento de la democracia en las transiciones electorales desde la revolución de 1979. Algo más significativo aún; al contrario del resto de los países de Oriente Medio, los líderes de Irán no gobiernan con el temor a una revolución islámica. Ellos ya la han hecho.

Por qué Irán no tendrá armas nucleares

Ocupémonos ahora de esas armas nucleares. Solo un ciego en la oscuridad de la noche podría no enterarse de algo tan obvio en el gran Oriente Medio: los regímenes que se oponen a Estados Unidos suelen caer en el caos una vez que sus planes nucleares son desbaratados. Los israelíes destruyeron el programa de Saddam, como también lo hicieron con los de Siria, desde el aire. La Libia de Muamar Gadafi se fue por el sumidero gracias al cambio de régimen propiciado por EEUU y la OTAN después de que aquel renunciara voluntariamente a sus ambiciones nucleares. Al mismo tiempo, nadie en Teherán podía dejar de enterarse de cómo cambiaron las cosas para Corea del Norte cuando un nuevo régimen la convirtió en un país nuclear. Pensad en todas estas muy buenas razones para que Irán decidiera reforzar su programa de armas nucleares, y no renunciar del todo a él.

Si bien desde 2002 Washington no ha parado un solo día en su actitud belicosa hacia Irán, Estados Unidos no es el único país al que temen los clérigos. Ellos tienen la plena convicción de que Israel, con su no reconocido pero demasiado real arsenal nuclear, es capaz de lanzar un ataque con misiles, aviones o submarinos, y bien podría hacerlo un día.

He aquí ahora una ironía añadida: la belicosidad estadounidense y los artefactos nucleares israelíes explican también por qué Irán se mantendrá en el umbral de un estado nuclear, es decir, un estado que dispone de casi todo –o todo– lo necesario (tecnología y materiales) para construir un arma nuclear, pero decide no dar el paso final. La cercanía exacta de un país de la fabricación de una bomba nuclear que funcione en un momento dado se llama “tiempo de fuga”. Si Irán se acercara demasiado, si el tiempo de fuga fuese muy breve o en realidad dejara ya de existir, sería prácticamente inevitable un ataque devastador por parte de Israel y/o Estados Unidos. La de Irán no es una sociedad tercermundista. Sus zonas urbanas e infraestructuras son exactamente el tipo de blancos para los que han sido diseñados los ataques aéreos destinados a destruirlas. Entonces, llamad al programa nuclear iraní juego para ver quién es más valiente, pero se trata de un juego en el que todos los jugadores han sabido siempre quién sería el primero en distraerse.

El acuerdo nuclear Estados Unidos-Irán

Entonces, si Irán nunca iba a ser una verdadera potencia nuclear y si el mundo ha convivido con un Irán en su condición de estado en el umbral, ¿importa el acuerdo de julio?

La pregunta tiene dos respuestas: no importa y sí importa.

De verdad no importa porque en la situación real el trato cambia muy poco las cosas. Si las previsiones del acuerdo han sido implementadas según lo mejor de nuestro normal entendimiento y sin engaños, Irán empezará a moverse lentamente de los actuales dos o tres meses del tiempo de fuga hasta llegar al año o más. Hoy día, Irán no tiene armas nucleares: no tendría armas nucleares de no haber habido acuerdo y tampoco las tendrá con el acuerdo. En otras palabras, el acuerdo de Viena ha tenido éxito al eliminar unas armas de destrucción masiva que nunca han existido.

De verdad sí importa porque, por primera vez en décadas, las dos potencias más importantes en Oriente Medio han abierto la puerta a unas relaciones. Sin la cobertura política del acuerdo, la Casa Blanca nunca podría plantearse un segundo paso hacia adelante.

Es un gran avance porque mediante este acuerdo, aun aceptando la existencia de conflicto en Siria, Yemen y otros lugares, por primera vez Estados Unidos e Irán reconocen intereses comunes. Esa es la forma en que los adversarios trabajan juntos; con los amigos no son necesarios los acuerdos como el de julio. Ciertamente, la descripción que hace el presidente Obama de cómo se implementará el acuerdo –a partir de verificaciones, no de la confianza– es una precisa elección de palabras. Hace referencia a la frase utilizada en 1987 por Ronald Reagan –“confiar pero verificar”– cuando firmó el tratado de las fuerzas nucleares de alcance intermedio con Rusia.

Se llegó al acuerdo con procedimientos de la vieja escuela, sentándose ante una mesa durante muchos meses y negociando. Los diplomáticos consultaban a los expertos. Hombres y mujeres con ropas civiles –no uniformados– se ocuparon de la mayor parte de las conversaciones. Este trámite, tal vez desconocido para la generación posterior al 11-S crecida en el concepto machista de “estás con nosotros o contra nosotros”, se llama compromiso. Es la parte esencial de una destreza cada día más extraña a los estadounidenses: la diplomacia. El objetivo no es derrotar a un enemigo, encontrar apaños, resolver todas las cuestiones bilaterales, ni siquiera obtener la liberación de cuatro estadounidenses retenidos en Irán. El objetivo es resolver un problema específico mediante un acuerdo mutuamente beneficioso. Esta destreza en el arte de gobernar muestra un tipo de habilidad en la política exterior que los votantes de Estados Unidos raramente habían visto ejercida desde que a Barak Obama se le concedió el Nobel de la Paz en 2009; la única excepción ha sido Cuba.

Todo es cuestión de dinero

Mientras la diplomacia conducía a Estados Unidos e Irán hacia el acuerdo, el dinero es lo que ampliará y sostendrá la relación.

Irán, con la cuarta reserva comprobada de petróleo y la segunda de gas natural del planeta, está preparada para empezar a vender su producción en los mercados del mundo tan pronto se levanten las sanciones. Este levantamiento permitirá que el comercio iraní acceda a los capitales globales y que el comercio exterior acceda a un mercado iraní ansioso de comprar.

Por ejemplo, desde noviembre de 2014, los chinos han duplicado sus inversiones en Irán. Empresas europeas, entre ella Shell y Peugeot, están conversando con funcionarios iraníes. Apple está estableciendo contactos con distribuidores iraníes. Alemania envió una misión comercial a Teherán. Los anuncios de coches europeos y objetos de lujo están volviendo a aparecer en la capital iraní. Si Irán ha de renovar la vieja infraestructura de extracción de petróleo y gas natural, necesitará comprar tecnologías y experiencia extranjeras por valor de cientos de miles de millones de dólares. Muchos de sus aviones comerciales han envejecido y deben ser reemplazados. Fluirá el dinero. Después de esto, será muy difícil que los halcones de la guerra de Washington, Tel Aviv o Riyadh puedan regresar a la situación anterior al acuerdo; es por eso que se oye tanto grito destemplado y rechinar de dientes.

Los verdaderos temores de israelíes y saudíes

Ni Israel ni Arabia Saudí esperaban realmente negociar alguna vez andanadas de misiles con un Irán poseedor del arma nuclear, tampoco sus primera objeciones al acuerdo tenían mucho peso. Los críticos han dicho que el trato durará solo 10 años (las previsiones clave contemplan una escalada de 10 años, después se reducen). Dejando de lado el hecho de que en política 10 años representan toda una vida, esta línea de pensamiento también supone que según el calendario avance hasta los 10 años y un día, Irán abandone el arreglo y haga alguna picardía. Es un razonamiento curioso.

Del mismo modo, cualquier cosa que se diga acerca de que el acuerdo desencadenaría una carrera armamentística en Oriente Medio es algo obsoleto desde hace mucho tiempo. Hace años que Israel tiene la bomba y no se ha disparado ninguna carrera armamentística. El temor latente de que Irán produciría “la Bomba Islámica” ignora el hecho de que Pakistán, cuyas manos están sucias por haber instigado el terror y albergado a muchísimos extremistas islámicos, es una potencia nuclear al menos desde 1998.

No, lo que de verdad preocupa a israelíes y saudíes es que Irán regrese a la comunidad de naciones como interlocutor diplomático y comercial de Estados Unidos, Asia y Europa. Embarcándose en una ofensiva diplomática tras la firma del tratado nuclear, funcionarios iraníes aseguraron a los demás países musulmanes de la región que esperaban que el acuerdo allanara el camino hacia un aumento de la cooperación. La política de Estados Unidos en el golfo Pérsico, hasta hoy enfocada solo en su propia seguridad y necesidades energéticas, puede (por fin) empezar a alinearse con una realidad eurasiana cada día más multifacética. Ciertamente, un Irán fuerte es una amenaza al statu quo –de ahí el malestar de Tel Aviv y Riyadh– pero no una amenaza militar. El verdadero poder en el siglo XXI, con escasez de guerras totales, descansa en el dinero.

El acuerdo de julio reconoce el mapa real de las potencias de Oriente Medio. No convierte en amigos a Irán y Estados Unidos. Sin embargo abre la puerta para que los dos jugadores regionales más importantes puedan conversar y desarrollar vínculos financieros y comerciales que alejarán la posibilidad de un conflicto por impracticable. Esto, después de más de 30 años de hostilidad entre Estados Unidos e Irán en la región más volátil del mundo, no es un logro menor.

Peter Van Buren hizo sonar el silbato sobre el desperdicio y la mala administración en el departamento de estado durante la reconstrucción iraquí en su primer libro, We Meant Well: How I Helped Lose the Battle for the Hearts and Minds of the Iraqi People. Colaborador habitual de Tom Dispatch, ha escrito sobre los hechos de la actualidad en su blog We Meant Well. Su libro más reciente es Ghosts of Tom Joad: A Story of the #99Percent. Su próxima obra es una novela: Hooper’s War.

“EL OLIGOPOLIO BANCARIO ACTÚA COMO UNA BANDA ORGANIZADA”

Domingo, 02/08/2015
Por: Eduardo Febbro 

El mundo, la política, las democracias y las finanzas están dominados por una hidra mundial compuesta por 28 grandes bancos internacionales cuyas políticas fijan el curso no sólo de las finanzas sino, también, de las democracias parlamentarias. Este es el argumento implacable y rigurosamente demostrado por el economista francés François Morin en el libro de investigación que acaba de aparecer en Francia: La Hidra Mundial, el Oligopolio Bancario (Lux Editeur). Profesor emérito de ciencias económicas en la Universidad de Toulouse, François Morin fue miembro del consejo general del Banco de Francia y del Consejo de análisis económico. “La hidra mundial” es un conglomerado de 28 bancos coordinados entre sí –“interconectados”– que manejan el mercado cambiario, las tasas de interés, crean los productos tóxicos por los cuales luego pagan los Estados, o sea, los ciudadanos, influyen en las políticas económicas y modelan las democracias a su antojo. 

El libro de François Morin –también autor de Un mundo sin Wall Street– revela datos bancarios inéditos sobre el poder de esta hidra globalizada cuya potencia, por primera vez en la historia, dio vuelta la relación de fuerzas entre lo público y lo privado. Maniobras fraudulentas, pactos secretos, lobby contra la democracia, manipulación de los mercados, estos bancos “sistémicos” desempeñan un papel nefasto en las sociedades del mundo al tiempo que han hecho de la democracia un rehén de sus intereses privados. 

Un dato basta para medir sus brazos: estos 28 bancos detentan recursos superiores a los de la deuda pública de 200 Estados del planeta. Las investigaciones llevadas a cabo en 2012 demostraron, en parte, los meandros de sus maniobras secretas. François Morin completa la investigación con un libro de una gran solidez analítica donde las cifras, expuestas sin el tamiz de la ideología, fluyen como un oráculo de lo que vendrá. Hoy son estados disminuidos, que han perdido su soberanía monetaria y que tienen enfrente a un gigante hípervigoroso. Actualmente, el 90 por ciento de la moneda es creada por los bancos, contra el 10 por ciento por los bancos centrales. Ahora bien, ese oligopolio manipula según como le conviene los dos parámetros fundamentales de la moneda: la tasa cambiaria y la tasa de interés. “Los Estados son a la vez rehenes de la hidra bancaria y están también disciplinados por ésta”, dice Morin. Entre los 28 bancos del oligopolio, hay 14 que “producen” los productos derivados tóxicos cuyo valor alcanza los 710.000 millones de dólares, o sea, el equivalente a 10 veces el PIB mundial. 

El autor insiste en llamar a una movilización mundial para recuperar la dimensión política secuestrada por el sector financiero privado y no cesa de advertir que seguimos en “estado de emergencia” porque, en el horizonte, se van formando las figuras del rompecabezas de un nuevo cataclismo. La hidra bancaria se ha transformado en un oligopolio vandálico para la economía mundial y la estabilidad de las sociedades. 

– Usted demuestra la existencia de un oligopolio compuesto por 28 bancos que están únicamente al servicio de sus propios intereses. ¿En qué condiciones y en qué momento surgió este oligopolio? 

Este oligopolio comenzó a emerger a mediados de los noventa. Fue la liberalización completa del mercado de capitales lo que permitió la creación de vastos mercados monetarios y financieros a escala planetaria. Los grandes actores bancarios de esa época se adaptaron a este estado del mundo. Hay que señalar que esta liberalización completa del mercado de capitales interviene luego de dos liberalizaciones precedentes en los setenta: la del mercado cambiario y la de la tasas de interés. El oligopolio se crea entonces cuando estos tres procesos llegan a su término. Entonces podemos decir que a partir de 1995, hay bancos que se tornan sistémicos a escala mundial, es decir, que la caída de uno de ellos puede provocar un cataclismo financiero mundial. 

¿Cómo influyó este oligopolio en la crisis argentina de 2001? 

Desde luego que hay una relación. Este oligopolio cuenta en su seno con 14 bancos que fabrican productos (financieros) derivados, en especial productos que dependen de la tasa cambiaria. Ahora bien, la mayoría de las crisis sistémicas que conocimos a partir de 1990, sea en los países del Sudeste Asiático, en Brasil o en Turquía, fueron crisis provocadas por la especulación internacional, por el movimiento de capitales. Este movimiento fue además amplificado por los productos derivados creados con la tasa cambiaria. La crisis argentina de 2001 fue una crisis acelerada por estos productos que le permiten a la especulación internacional poder ganar mucho y rápidamente. Cuando Argentina, en 2001, se apartó del dólar hubo una fuerte especulación autorizada por la globalización de los mercados financieros y por los productos derivados que, en aquel entonces, estaban fabricados por los grandes bancos internacionales. Catorce de estos bancos especularon contra Argentina. 

Entre las revelaciones de su libro, la más sorprendente es que usted demuestra que el peso de estos 28 bancos supera la deuda pública mundial. 

–La potencia real de estos 28 bancos, o sea, su capacidad para movilizar recursos financieros, es enorme: el balance global del conjunto de estos bancos es, en 2012, superior a la deuda pública de 200 Estados. Por un lado, esto muestra la potencia fenomenal de estos bancos y, por el otro, lamentablemente, la debilidad de los Estados, que están sobreendeudados. Hay pues una debilidad ante la fuerza fenomenal que está frente a ellos. 

¿En qué momento de nuestra historia reciente ese oligopolio se convierte en lo que usted llama “una hidra mundial”? 

Empieza cuando nos damos cuenta de que, al final, esos bancos se ponen de acuerdo entre ellos, que practican una suerte de colusión. Esos bancos actúan como una banda organizada para influenciar colectivamente los principales precios de la finanza mundial, en especial las tasas cambiarias y las de interés. Las primeras investigaciones sobre estos bancos son recientes. Se remontan a 2012 y muestran que esas prácticas de colusión empiezan realmente en 2005. En concreto, entre los noventa y 2005 el oligopolio comienza a formarse y, a partir de 2005, sus prácticas se vuelven corrientes. Estamos en presencia de un actor colectivo que se torna devastador para la economía mundial. Es una hidra devastadora. 

–La interconexión entre los miembros del oligopolio se extiende a muchos campos... 

Actúan en varios mercados. El mercado cambiario es uno de los más grandes del mundo porque hoy se cambian 6.000 millones de dólares cada día. En 2012 se descubrió que cinco bancos controlaban el 51 por ciento de ese mercado. Pero también manejan el mercado de las tasas de interés a corto plazo y el mercado de ciertos productos derivados. Este es un poco el abanico de sus actos delictuosos por los cuales pagaron multas que, en relación con sus ganancias, son insignificantes. 

¿En qué medida las acciones de este oligopolio explican las políticas de austeridad que están en curso poco menos que en todas partes? 

En primer lugar, por la negativa a la realidad del sobreendeudamiento de los países europeos. Cuando se observan los datos no quedan dudas: antes de la crisis el endeudamiento europeo era del 60 por ciento del PIB. Pero a partir de 2007, justo cuando empieza la crisis, ese endeudamiento se acrecienta brutalmente. El sobreendeudamiento actual está ligado a las causas de la crisis financiera y no al despilfarro en las finanzas públicas, como nos lo quieren hacer creer. Hoy se cree que mediante políticas presupuestarias rigurosas se va a combatir el sobreendeudamiento, pero eso es totalmente erróneo. La crisis es una consecuencia del comportamiento de los grandes bancos durante la crisis de los subprimes (productos financieros especulativos). Si se quiere reducir la deuda pública actual y futura, habría que actuar sobre esos comportamientos. Pero estos bancos siguen haciendo lo mismo que en el pasado. Sin crecimiento y sin inflación el sobreendeudamiento no se resolverá nunca, menos aún con políticas presupuestarias de austeridad. Estamos en un camino sin salida. 

Usted afirma que los Estados son rehenes de esos bancos. 

–Sí. Los Estados no osan poner en tela de juicio las prácticas de esos grandes bancos. Estas instituciones desarrollaron lógicas financieras muy peligrosas, son responsables de la inestabilidad monetaria y financiera internacional, pero los Estados están desarmados frente a este oligopolio que es capaz de derrotar las legislaciones que se elaboran para desarmarlo. La lógica financiera perniciosa que existía antes de la crisis de 2007 persiste. 

De hecho, este oligopolio constituye una amenaza para las democracias. Peor aún, las modela a su antojo. 

Resulta claro que desde el momento en que los Estados dejan de tener un margen de maniobra, que están sometidos a las obligaciones presupuestarias y, encima, como ocurre desde los setenta, que pierden su soberanía monetaria, todo esto converge en un debilitamiento progresivo de nuestras democracias. Cuando el arma monetaria desaparece, cuando no se cuenta más con el arma presupuestaria, el Estado queda disminuido frente a potencias económicas que lo enfrentan y lo denominan. Hoy, en la mayoría de los grandes países, las democracias se caen y pierden su sustancia ante un mundo económico y bancario súper poderoso. 

–La sensación global que deja la lectura de su libro es que el cataclismo siempre nos acecha. 

–Sí, el cataclismo está por venir, fundamentalmente porque los grandes bancos no cambiaron su lógica financiera. Estamos ante grupos privados que actúan según sus propios intereses y que son híperpoderosos. Por consiguiente, las mismas causas producen los mismos efectos. La inestabilidad financiera persiste y como las deudas públicas no hacen más que aumentar en todos los países desarrollados, nos encontramos con la amenaza creciente de una explosión de la burbuja de las obligaciones. Las deudas están constituidas por obligaciones financieras y, como la deuda aumenta, hay un momento en el cual la burbuja explotará y tendremos un cataclismo financiero tanto más grave que los vividos hasta ahora, ya que los Estados, debido a sus políticas de rigor fiscal, no podrán intervenir. No se ha cambiado ni un ápice de la lógica profunda de la globalización de los mercados y tampoco se ha querido romper el oligopolio. Resulta evidente que todas las condiciones están reunidas para que tengamos otro cataclismo. 

–Usted resalta también un hecho que parece de ciencia ficción: ese oligopolio logró transformar la deuda privada en deuda pública. 

En 2007, 2008, los grandes bancos detentaban los productos tóxicos, pero, en vez de reestructurar a esos bancos, en vez de hacerles pagar por las consecuencias de los efectos comportamientos, los Estados intervinieron para recapitalizar a los bancos o nacionalizarlos. Al final, esas obligaciones que representaban una deuda privada se transformaron en deuda pública. Pagaron los contribuyentes otra vez. 

¿Es la primera vez en la historia de la humanidad que la relación de fuerzas entre lo privado y lo público se da vuelta? 

–Es la primera vez que tenemos un mundo tan globalizado donde los capitales pueden desplazarse de un lado al otro del planeta a la velocidad de la luz, y donde hay actores tan potentes frente a los Estados. En el pasado hubo confrontaciones entre el poder financiero y el poder político, pero es la primera vez en la historia que esa confrontación tiene lugar a escala mundial. Esa es la novedad. 

–Entonces revolución, movilización ciudadana... ¿Por dónde transitar con una sociedad global que ha perdido su potencia, su capacidad de acción decisiva, que ha entregado su conciencia democrática y ciudadana a cambio del nuevo estatuto de consumidor planetario? 

–Lamentablemente, lo que va a pasar es que, si no se hace nada, habrá una nueva crisis financiera. Y esta actitud pasiva, apática, puede acarrear trastornos enormes cuyos efectos políticos y sociales serían dramáticos precisamente porque ese trastorno no fue anticipado por las fuerzas políticas y sociales. Desde luego, se requieren movilizaciones ciudadanas. 

No será fácil. Mire lo que ha ocurrido en Grecia, con el Primer Ministro Alexis Tsipras y el partido Syriza. Las trabas para cambiar la relación entre lo político y lo económico han sido gigantescas. La historia no ha terminado aún. Hemos visto a un gobierno aceptar un acuerdo en el cual no cree. ¡Esto nos muestra hasta qué punto se ha puesto en tela de juicio la democracia! En España, con el movimiento Podemos, tal vez ocurra lo mismo. No creo que se pueda decir por adelantado que las movilizaciones ciudadanas iniciarán los cambios que esperamos. Tal vez, con las redes sociales y los movimientos, podamos esperar que comience un proceso. Hace falta una palabra política fuerte capaz de sintetizar el mundo de hoy y, también, lanzar la consigna capaz de abrir el camino de cambios reales. 

Las contradicciones que hemos visto en Grecia son el punto de incandescencia de estas cuestiones. Nada ha terminado. Como se dice popularmente ¡si nos gustó la temporada uno en Grecia, vamos a adorar la temporada dos! Lo cierto es que sin acción colectiva no saldremos de esto. ¿Cómo imaginar lo que viene, cómo dar vuelta esta relación de fuerzas totalmente desigual entre las potencias bancarias y los Estados debilitados? 

Reconozco que las democracias están en peligro, pero creo que la única solución pasa por una reconquista política que puede tomar varias formas. En el curso de los últimos años, los Estados han ido abandonando progresivamente su soberanía política, monetaria y presupuestaria. Debemos tomar en cuenta la realidad de la globalización del mundo. Los Estados tienen que recuperar su margen de maniobra, su soberanía, pero dentro de un marco organizado, a escala planetaria. Ello supone que los Estados actúen colectivamente organizando, por ejemplo, una gran conferencia del tipo Bretton Woods (1944). Otro camino consiste en que los ciudadanos empujen a los Estados a actuar, en todo el mundo, con movimientos diversos. Sin embargo, antes que nada, estas opciones suponen que se tome conciencia del estado del mundo, de las relaciones de fuerza existentes. Es indispensable que lo político vuelva al primer plano de la gestión de los asuntos económicos. La moneda debe ser un bien público y no un bien privado. 

–En suma, se trataría de adormecer al consumidor y despertar al ciudadano globalizado. En este contexto, la crisis griega es la explosión visible de la degradación de las democracias occidentales. 

–Los griegos tienen algo muy fuerte en su historia milenaria: siempre tuvieron el sentido de lo político. Desde los inicios de la democracia en Grecia, los debates siempre fueron muy ricos, hasta violentos. Eso es lo hay que despertar hoy en el mundo. Los griegos nos están mostrando cómo hacer política. Nos encontramos en estado de urgencia. 

Lista de los 28 bancos que componen el oligopolio. 

J. P. Morgan Chase. Bank of America. Citigroup. HSBC. Deutsches Bank. Groupe Crédit Agricole. BNP Paribas. Barclays PLC. Mitsubishi Ufjfg. Bank of China. Royal Bank of Scotland. Morgan Stanley. Goldman Sachs. Mizuho FG. Santander. Société Générale. ING Bank. BPCE. Wells Fargo. Sumitomo Mitsui FG. UBS. Unicrédit Group. Crédit Suisse. Nordea. BBVA. Standart Chartered. Bank of New York Meko. State Street. 

El balance total de estos bancos es de 50.341 millones de dólares. 

Entrevista a François Morin, economista francés de la Universidad de Toulouse.