lunes, 18 de julio de 2016

El diálogo, último truco de la democracia burguesa

 11 de julio de 2016
Crédito: Aporrea.org
Toby Valderrama
Antonio Aponte

Asombra el cambio de los dirigentes chavistas en estos últimos tres años, son poquísimos lo que aguantan un careo entre sus declaraciones de ahora y las que hacían cuando el Comandante los controlaba. No traeremos ejemplos para no contaminar este texto con lo personal, pero allí están los videos y los escritos, quien tenga un poquito de memoria puede certificar lo que decimos. Este cambalache de los herederos engrandece a Chávez en su dimensión de líder: iba guiando a este rebaño de flojitos por el buen camino; que estos dirigentes no aprendieron del guía es otra cosa.

Cuesta convencerse pero es así, en cosa de horas éstos brincaron de ser socialistas firmes a capitalistas desbocados. Entregaron los dólares, el Arco Minero, ni la Faja se salvó de la rebatiña capitalista; y a la burguesía le entregaron la dirección económica del gobierno. Desde que llegaron al poder no han dado un solo paso hacia el Socialismo, no han construido nada socialista, al contrario, han revertido lo avanzado por Chávez: entregaron las empresas nacionalizadas, los muelles de PDVSA, propinaron golpes nobles a la conciencia del deber social. Es suficiente ver los programas de televisión emblemáticos del Chavismo, antes combativos, llenos de sintonía, ahora tristes figuras defendiendo sombras.

La situación hoy daría para escribir un gran drama de teatro: traicionaron su querencia natural, el Socialismo, el legado de Chávez, y se lanzaron en los brazos del proxeneta. Ahora los nuevos dueños exigen entrega total, y ya no pueden hacer otra cosa que arrodillarse, la frente en alto les está negada, no tienen fuerza en las masas engañadas y escépticas. No pueden tomar medidas sin la anuencia del capitalismo que invade al gobierno como un cáncer terminal; quién puede imaginar a pérez abad tomando una medida que no sea capitalista; cuando intentan una acción, cualquiera (los clap, por ejemplo), inmediatamente aparece el cepo capitalista y la contamina.

Ahora le exigen engranar lo político con lo económico, reconstruir el escenario donde las fracciones burguesas puedan convivir en el teatro de la política. Es aquí cuando la amenaza de invasión, que ha servido para ablandar lo duro que podía quedar, cede el protagonismo al diálogo.

Raro diálogo, sospechoso, todos lo apoyan, desde obama, el que iba a invadir, hasta zapatero, el vaticano, los obispos más reaccionarios, todos piden diálogo, todos aplauden. En la telenovela el capítulo de hoy es el diálogo… si habrá o no, si chúo aceptará, si allup asistirá, hasta cuándo los herederos-discípulos aguantarán?

¿Qué se discutirá en el diálogo? De Socialismo no será, se trata de estabilizar al capitalismo, purgarlo de la mala maña socialista. Lo fundamental ya está hecho: reafirmar la conciencia capitalista en la masa. El gobierno luchará por ser el nuevo administrador de la sociedad burguesa, pero ya no tiene nada que ofrecer, con esas encuestas sólo le queda intentar salir con honra, le buscarán la vuelta al referéndum, algún leguleyismo encontrarán. El gobierno tiene que poner cara de portón para recoger tantas pendejadas que ha hablado, por ejemplo, liberar al "monstruo", explicar en qué queda la "guerra económica".

El diálogo es un paso para el pacto de la democracia burguesa, que garantizaría la sobrevivencia de los neoadecos del gobierno: "hagan como Ortega en Nicaragua", gritan los mediadores. Es posible que el diálogo no prospere, y la oposición, percibiendo la debilidad del gobierno, no quiera retratarse en "selfie". Puede ser que los intentos de estabilizar al capitalismo dentro de la democracia burguesa fracasen, entonces tiene la palabra el sable, esta opción no le es extraña. Pase lo que pase, la estabilización del capitalismo tendrá una fortísima represión, la puede hacer la falsa democracia o una dictadura abierta, pero es necesaria una terapia de choque para controlar a la masa que despertó el 4 de febrero.

El dilema es claro: la generación de los herederos pasará a la historia como una generación fallida, fláccida, que sólo supo saltar la talanquera y abrazarse con los invasores, o de ella saldrán más que herederos, discípulos capaces de enfrentar invasiones, diálogos y salvar el legado del Padre.

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