miércoles, 3 de octubre de 2012

LAS GUERRAS COMO DOMINIO IMPERIAL


El sistema capitalista es producto histórico de la explotación del hombre por el hombre y no se alimenta de la paz sino de la guerra concebida como el primer escalón de las políticas y estrategias de dominación  y sustento de la explotación económica a escala global.

La guerra con la capacidad de destrucción masiva de los países imperiales, ha sido el medio  que posibilitó las conquistas o el sometimiento económico que grupos reducidos de individuos (las “clases oligarcas”) impusieran su voluntad sobre las mayorías trabajadoras y las condenaran a la servidumbre y el esclavismo.

Desde la antigüedad, pasando por el sistema esclavista, el  feudal,  hasta el sistema capitalista, las guerras se inician por razones económicas, apoderarse de las riquezas naturales y de los mercados de los países sometidos por los invasores. Por estas razones, Estados Unidos  ha construido su maquinaria de guerra, incluso nuclear, con cinco flotas (aviones, barcos y submarinos)  y 500 bases militares distribuidas por todo el planeta con capacidad de destruir varias veces la tierra, para intimidar al mundo e imponer su sistema económico financiero.

El dólar no es la moneda internacional de pago del sistema capitalista por méritos económicos, sino porque detrás de él, lo apoya el poderío nuclear militar de EE UU que oficia de gendarme armado para el sostén del sistema.  Cuando algunos medios de comunicación venezolanos y extranjeros, los partidos de oposición venezolana, la iglesia, los empresarios, todos  los apátridas hablan de No a la Guerra, no deben limitarse a esa consigna, deben igualmente manifestar su condenar las instalaciones de bases militares en el mundo por ser instrumentos para la guerra.   


¿Por qué el capitalismo no puede prescindir de la guerra militar?  Por tres razones: 1) Las guerras y los conflictos militares alimentan a los complejos militares y la industria bélica (con facturación billonaria) constituyendo  su mayor rentabilidad. 2) Los conflictos intercapitalistas por petróleo y recursos estratégicos esenciales para la supervivencia futura de la potencias sólo se resuelven en última instancia (y a nivel de desenlace) por la guerra militar. 3) Solamente el aparato y el arsenal militar nuclear garantizan efectivamente la supervivencia del Estado imperial y de las potencias centrales, que sin la supremacía del poder militar nuclear, no podrían imponer sus condiciones a los demás países.
 
En este escenario, marcado por  las contradicciones de su propia supervivencia, el sistema capitalista está condenado a vivir en la “guerra permanente”, y consecuentemente solo  habrá “paz”, si los pueblos del mundo entienden esta realidad y se unen para cambiar el sistema económico capitalista, por el sistema socialista y de  esta manera salvar al planeta tierra de su destrucción y por ende a la especie humana.    


Germán Saltrón Negretti.

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