viernes, 5 de octubre de 2012

LA PAZ EN COLOMBIA TAMBIÉN ES NEGOCIO



El gobierno de Álvaro Uribe desde el año 2002 junto con el alto comisionado para la paz Luis Carlos Restrepo (2002 al 2009) simularon un proceso jurídico para que los grupos armados como: paramilitares y guerrilleros entregaran las armas y se reintegraran a la sociedad civil en lo que se conoce como la desmovilización.

Entre 2005 y 2006 el país adopta un marco legislativo que permite la persecución y sentencia de miembros de grupos armados ilegales que se hubiesen acogido a los procesos de desmovilización. Dicha regulación es conocida como la Ley 975 de 2005 o la Ley de Justicia y Paz. El movimiento internacional de los derechos humanos se traslado a Colombia y demostró que esa ley violaba las normas internacionales en materia de sanción de crimines internacionales.

Algunos de los comandantes de los paramilitares el 13 de mayo de 2008, fueron extraditados por Uribe a los Estados Unidos para responder en tribunales de ese país por cargos de narcotráfico. La decisión del gobierno de permitir su extradición se basaba en el argumento de que estos seguían delinquiendo desde las cárceles.

Una jueza penal de Bogotá Susana Rodríguez acogió los argumentos de la Fiscalía y ordenó la detención preventiva de ex comisionado  de paz en Colombia Luis Carlos Restrepo el 12 de febrero del 2012  por su responsabilidad en la falsa desmovilización de unos rebeldes de la FARC. Desde el año pasado la Fiscalía lo investigaba por el supuesto montaje en la desmovilización de una columna de la guerrilla comunista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) identificada como ‘Cacica Gaitana”. Según testimonios de ex guerrilleros, los combatientes que entonces entregaron sus armas no eran tales, sino que eran habitantes humildes de una barriada de Bogotá a los que se les pagó para que posaran en el acto.

Cuando será que la oligarquía colombiana y la jerarquía eclesiástica   se convencerán de que los conflicto social en el hermano país no se combate con represión contra los pobres, sino con justicia social para todas y todos los obreros y campesinos. Hagamos realidad la doctrina católica, “si queremos la paz debemos luchar por la justicia social” 

Germán Saltrón Negretti.

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