lunes, 27 de abril de 2015

EDUARDO SIGUE POR ALLÍ

Lunes, 20/04/2015
Por: Luis Britto García


Dicto una conferencia en la Academia de Medios de Comunicación de la Universidad de Bratislava y me interrumpen los medios con la noticia de la partida de Eduardo.

Exagerados como siempre, ignoran que mientras nuestra Historia sea un cumulo de olvidos estará Galeano presente en cada llamarada de las Memorias del Fuego.

Eduardo revive en el fracaso de todos esos muchachos que sueñan ser futbolistas o beisbolistas y que de tanto perder las esperanzas terminan en ídolos.

Allá va Galeano en las academias de los autodidactas, en las galeras del ejercicio ilegal de la profesión, en las muchedumbres de quienes jamás tuvieron un título, ni siquiera de manejar.

En tanto el bloqueo perdure extendiéndose más allá de la pesadilla del medio siglo, allí estará Eduardo en la desvencijada oficina habanera de Prensa Latina arrojando con su honda los guijarros de la verdad que derriban mentiras gigantes.

No es difícil reencontrar a Galeano en la cola de los exiliados a quienes nunca renuevan la visa, en la fila de los deportados, en el tumulto de los expatriados que mueren de nostalgia.

A Eduardo se lo ve después de medianoche en las imprentas de las publicaciones críticas que van a ser clausuradas y de las revistas que las juntas golpistas no dejaran sobrevivir.

No busquen a Galeano en las rumbosas exequias. A lo mejor anda de nuevo metido en la selva venezolana con los buscadores de oro, tratando de encontrar el paludismo fulminante que en una ocasión casi se lo lleva.

Galeano estará allí mientras los presidentes del Imperio asistan a las cumbres con temor de que algún Hugo Rafael les regale un libro de Eduardo.

Mientras las torrenciales venas abiertas de América Latina sigan sangrando dividendos para las transnacionales y miserias para los nacionales, habrá siempre un Eduardo que intente suturarlas.

Galeano perdura cada vez que a fuerza de tachaduras se simplifica un párrafo y gracias a una laboriosa paciencia se logra que una frase parezca espontánea.

Eduardo flota en la tristeza de las ciudades puerto que exportan riquezas e importan Cartas de Intención y modas culturales.

Galeano anda en la ruta de los Nadies, en el sendero de los Ningunos, en el calendario de los Nuncas, en el catastro de los Nadas.

Eduardo madruga para chapotear en el mar de Macuto antes de tomar el autobús que lo amanece en Caracas o el tranvía que lo deja en Machu Picchu.

Cuál vía de América no se habrá hecho Nuestra gracias a Galeano, que injusticia no habrá denunciado, que Judas no habrá quemado con el resplandor de la palabra.

En cual línea de escritor que asume el compromiso no quedara algo de la mirada celeste de Eduardo.

De cual escrutinio sobre América Latina y el Caribe podrán proclamarse ausentes las cavilaciones de Galeano.

No desecha el peregrino ningún sendero, ni descarta Eduardo las vías del cuento, de la novela, del reportaje, de la Historia, de la poesía, del ensayo, para tejer la red infinita que abarque la dimensión continental de sus pasiones.

No permite Galeano que la gravedad y la densidad de esas pasiones lo alejen del capricho del futbol, recordatorio de que la vida es juego, de que la trivialidad de la patada no excluye la gracia del cabezazo ni la plenitud del gol.

Nació Eduardo con un defecto congénito que no le permite voltear hacia el pasado sino para vislumbrar el futuro ni aislarse más que para sentir la compañía de la innumerable humanidad.

Una nefasta tarde de martes llueve y caigo en un pesado sopor. Despierto y en el correo electrónico Eduardo que nunca duerme me envía un abrazo solidario porque se entera antes que yo de que Hugo Rafael ya no nos acompaña.

Galeano sigue con nosotros mientras deseemos la Utopía. Cada quien es tan imperecedero como el proyecto que asume. La patria de Eduardo y de todos los latinoamericanos y caribeños es el futuro: allí nos encontramos y nos reencontraremos, por los signos de los signos, en el titánico símbolo que por fin nos exprese y nos una.

VENEZUELA RECHAZA EN LA ONU DOBLE MORAL DE ALGUNOS SECTORES EN LUCHA CONTRA TERRORISMO

Jueves, 23/04/2015
Crédito: AVN


Venezuela rechazó este jueves, durante un debate abierto realizado por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la doble moral de algunas potencias frente a la lucha contra el terrorismo; además, instó a afianzar iniciativas en el escenario internacional que resguarden a los jóvenes de la posibilidad de integrarse a grupos extremistas. 

"Si queremos proteger a los jóvenes, que no se involucren en el extremismo y el terrorismo, entonces no puede haber doble moral en este tema. Tiene que cesar el apoyo, directo o indirecto, a los grupos terroristas. Tiene que cesar el flujo de armas", expresó el embajador de Venezuela, Rafael Ramírez, citado en una nota de prensa de la Misión Venezuela ONU- Nueva York. 

En su intervención, Ramírez hizo referencia a grupos como Al-Qaeda, Estado Islámico (EI), el Frente Al - Nusra, quienes tienen, hasta los momentos, una gran capacidad militar y se desconoce de dónde se originan los recursos financieros para contar con las armas. 

En el debate, denominado El papel de los jóvenes en la lucha contra el extremismo violento y la promoción de la paz, Ramírez resaltó la importancia de atender las necesidades de los jóvenes, sobre todos los que viven en zonas de conflicto, para así poder evitar que estos se sumen a grupos que promueven el terrorismo.

Es probable que aquellos niños que "han crecido y estado expuestos a la brutalidad de la guerra en Iraq, Libia, Siria, Yemen y Palestina, sean hoy día, muy probablemente, los jóvenes que se suman en grandes cantidades a los grupos extremistas y terroristas. Es muy probable que los niños de algunas regiones de África que han vivido en un ambiente permanente de violencia social, exclusión y aguda pobreza, hoy sean los jóvenes que se suman, lamentablemente, a los grupos terroristas", alertó Ramírez.

Para revertir ese escenario, exhortó a todas las instituciones gubernamentales del mundo a tratar de insertar a los jóvenes al pleno ejercicio de sus derechos políticos y a los proyectos socioproductivos de sus naciones. "Los procesos inclusivos, la alfabetización, la educación, el trabajo, la atención espiritual y social son fundamentales a la hora de combatir la desesperanza y la fractura emocional entre los jóvenes", enfatizó Ramírez, citado en la nota. 

Al respecto, el embajador resaltó los logros obtenidos por la Revolución Bolivariana en 16 años, gracias a estrategias como la aplicación en Venezuela del sistema de alfabetización cubano Yo, sí puedo, lo que permitió que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), el 28 de octubre de 2005, declarara a la nación suramericana territorio libre de analfabetismo.

En Venezuela se han desarrollado "Misiones de educación básica que han incluido más de 850 mil jóvenes que estaban fuera del sistema educativo formal y se ha logrado municipalizar la educación universitaria, incluyendo más de 2,5 millones de jóvenes a los estudios superiores. Por otra parte, hemos creado el Ministerio del Poder Popular para la Juventud, quien atiende de manera directa los problemas y necesidades de este sector en el país y se han promulgado leyes específicas para garantizar el empleo de los jóvenes", agregó.

SIN CONCIENCIA OBRERA NO HAY SOCIALISMO

Lunes, 27/04/2015

Leyendo el escrito en este diario, del camarada Roberto Hernández Wohnsiedler titulado ¿Dónde está la clase obrera? Me indujo a escribir nuevamente sobre las lecciones de Karl Marx, Engels y Lenin, quienes fueron los principales líderes socialista que dirigieron la revolución bolchevique, que daría paso a la economía socialista soviética, conocida como la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, entre 1922/1991, sacando aun país feudal a la segunda potencia mundial en solo 69 años.

Durante ese lapso, tuvo que hacerle frente a la invasión del nazifacismo alemán 1941/1945 y poner fin a la segunda guerra mundial, perdiendo 27 millones de ciudadanos. Señalaba Lenin algo esencial que después se comprobó con la desaparición de la Unión Soviética. “sin clase obrera consciente no se puede construir el socialismo”. 

La doctrina de Karl Marx y Friedrich Engels, en el siglo XIX, consiste en formar un Estado en el que el proletariado (los obreros y empleados asalariados) deben obtener el poder político en lugar de la burguesía (empresarios capitalistas). Para mantener este poder obrero dentro de una sociedad capitalista se requeriría no sólo el reemplazo de los funcionarios del Estado burgués, sino también un cambio estructural de la clase obrera que tenga consciencia de su papel. 

Para garantizar la consolidación del socialismo en Venezuela, es necesaria una Misión Conciencia permanente en los sindicatos, fabricas, consejos comunales, en las universidades. Esa idea fue realizada por mí, en 2005, sin lograr el apoyo del gobierno nacional, e incluso fue plagiada por un diputado a la Asamblea Nacional que tampoco pudo cumplir su misión. Iguales resultados ha tenido la Escuela de cuadros propuesta en el Partido Socialista Unido de Venezuela. Sin consciencia política por parte de la clase obrera, la construcción del socialismo es imposible. Recordemos a Rosa Luxemburgo “Socialismo o Barbarie”.

Germán Saltrón Negretti 

A TRAVÉS DEL TIEMPO: VETERANOS SOVIÉTICOS DURANTE LA II GUERRA MUNDIAL Y 70 AÑOS DESPUÉS



PROBLEMA HUMANITARIO: CONOZCA CUÁNTOS MILLONES DE COLOMBIANOS HAY EN VENEZUELA (+APROXIMADO)

Domingo, 19 Abril 2015
Crédito: La Iguana TV


El pasado viernes 17 de abril, durante la inauguración de un PDMercal en el estado Barinas, el presidente de la República, Nicolás Maduro, se refirió nuevamente a la emergencia migratoria que vive en la actualidad Colombia.

El Presidente, en este sentido, alertó sobre los miles de colombianos en situación de extrema pobreza que arriban año tras año a Venezuela. "Es un problema humanitario porque además se vienen los más pobres de los pobres", expresó.

De acuerdo a las cifras aportadas por el Primer Mandatario, en nuestro país reside un aproximado de cinco millones 600 mil colombianos. Los mismos, acotó, han migrado de su tierra huyendo de la pobreza, de la miseria y de la guerra.

"El año pasado entraron 140 mil. En el 2013, 280 mil. En el 2012, 180 mil. Yo le he dicho a la canciller que coordine estrechamente con el gobierno de Colombia porque es un problema humanitario", reiteró.

Maduro aseguró también que la mano del gobierno bolivariano siempre ha estado a la orden del pueblo Colombiano, a pesar de las campañas emprendidas por la oligarquía neogranadina contra la revolución.

Y es que el trato que hoy día se le da a los hermanos del vecino país en nuestro territorio es muy distinto al que estos recibían durante el período de la cuarta república.

Antes se les pisoteaba, se les excluía y se promovía el odio anticolombiano. Ahora se les incluye en los incontables programas sociales que reivindican la dignidad de quienes habitan en Venezuela.

EL NUEVO DESORDEN MUNDIAL

Martes, 21/04/2015
Por: Tariq Ali


Hace tres décadas, con el fin de la Guerra Fría y el desmantelamiento de las dictaduras de América del Sur, muchos esperaban que por fin se materializara el famoso "dividendo de la paz" prometido por Bush padre y Thatcher. No hubo suerte. Lo que hemos tenido han sido continuas guerras, levantamientos, intolerancia y fundamentalismos de todo tipo, religiosos, étnicos e imperialistas. Las revelaciones sobre las redes de vigilancia occidentales han acrecentado el sentimiento de que las instituciones democráticas no están funcionando como deberían y que, nos guste o no, estamos ante el crepúsculo de la propia democracia.

Un crepúsculo que comenzó a principios de los noventa del siglo pasado con la implosión de la antigua Unión Soviética y la toma del poder, en Rusia, Asia Central y buena parte de Europa del Este, por parte de antiguos burócratas del Partido Comunista carentes de visión, muchos de los cuales se convirtieron rápidamente en multimillonarios. Los oligarcas que se hicieron con algunas de las propiedades más caras del mundo, incluyendo algunas en Londres, pueden haber sido en su momento miembros del Partido Comunista, pero también fueron unos oportunistas sin otro compromiso que el de alcanzar el poder y llenarse los bolsillos. El vacío que dejó el colapso del sistema de partidos ha sido llenado por cosas distintas en diferentes lugares del mundo, entre ellas la religión, y no solo el Islam. Las estadísticas que muestran el aumento de la religiosidad en el mundo occidental son dramáticas; solo hay que fijarse en Francia. Además, hemos visto el auge de un imperio global con un poder sin precedentes. Estados Unidos es la potencia militar indiscutible y domina la política mundial, incluso la de los países a los que trata como enemigos.

Si comparamos la reciente demonización de Putin con el trato que recibió Yeltsin en los tiempos en los que éste cometió atrocidades mucho más estremecedoras –destruir por completo la ciudad de Grozny, por ejemplo– vemos que lo que está en juego no son los principios, sino los intereses del poder dominante mundial. Nunca antes ha existido un imperio semejante, y no es probable que vuelva a haber uno igual. En Estados Unidos se ha producido el desarrollo económico más notable de los últimos tiempos con la aparición de la revolución IT (de las Tecnologías y la Información) en la costa oeste. Sin embargo, a pesar de estos avances en la tecnología capitalista, la estructura política de Estados Unidos apenas ha cambiado en el último siglo y medio. Tal vez tenga el control militar, económico e incluso cultural –su poder blando domina el mundo– pero sigue sin haber señales de cambio político en su interior. ¿Podrá mantenerse esta contradicción?

A nivel mundial está habiendo un debate sobre la decadencia del imperio estadounidense. Y existe abundante literatura que analiza el tema y sostiene que el declive ha empezado y es irreversible. El imperio estadounidense ha tenido dificultades, ¿qué imperio no las ha tenido? Las cosas se le complicaron en los sesenta, los setenta y los ochenta: muchos pensaron que la derrota sufrida en Vietnam en 1975 era definitiva. No lo fue, y Estados Unidos no ha vuelto a sufrir otro revés semejante desde entonces. Pero a menos que conozcamos y comprendamos cómo funciona este imperio a nivel global, será muy difícil proponer un conjunto de estrategias para combatirlo o contenerlo o, como reclaman teóricos realistas como el fallecido Chalmers Johnson y John Mearsheimer, conseguir que Estados Unidos desmantele sus bases, salga de los países donde interviene y solo actúe a nivel global cuando esté amenazado como país. Muchos realistas estadounidenses sostienen la necesidad de dicha retirada, pero lo hacen desde una posición de debilidad en el sentido de que los reveses que ellos consideran irreversibles no lo son. Hay muy pocos reveses de los que el imperio no pueda recuperarse. Algunos argumentos sobre su debilitamiento son simplistas, como por ejemplo que todos los imperios que han existido al final se han derrumbado. Eso es cierto, desde luego, pero existen motivos para esos colapsos, y en este momento Estados Unidos sigue siendo inexpugnable: ejerce su poder blando en todo el mundo, incluyendo los feudos de sus rivales económicos; su poder duro todavía es dominante, permitiéndole ocupar aquellos países que considera enemigos; y su poder ideológico sigue siendo arrollador en Europa y más allá.

No obstante, Estados Unidos ha sufrido contratiempos a escala semi-continental en América del Sur, y estos han sido políticos e ideológicos más que económicos. La sucesión de victorias electorales de partidos de izquierdas en Venezuela, Ecuador y Bolivia demostró que podía haber una posible alternativa dentro del capitalismo. Ninguno de estos gobiernos, sin embargo, está desafiando al sistema capitalista, y lo mismo vale para los partidos radicales que han aparecido recientemente en Europa. Ni Syriza en Grecia ni Podemos en España suponen una amenaza para el sistema; aunque las reformas que proponen son mejores que las políticas que llevó a cabo Attlee en Gran Bretaña después de 1945. Al igual que los partidos progresistas en América del Sur, combinan programas esencialmente socialdemócratas con una amplia movilización social.

Ahora bien, las reformas socialdemócratas se han vuelto intolerables para el sistema económico neoliberal impuesto por el capital global. Si se argumenta, como hacen (si no explícita, implícitamente) quienes están en el poder, que es necesario tener una estructura política que no permita desafiar al sistema, entonces vivimos tiempos peligrosos. Convertir el terrorismo en una amenaza equivalente a la amenaza comunista de antaño resulta extravagante. El uso de la propia palabra "terrorismo", los proyectos de ley aprobados en el Parlamento y el Congreso para impedir que la gente diga lo que piensa, el examen previo de las personas invitadas a dar conferencias en las universidades, la idea de que antes de permitirles entrar en el país hay que saber qué es lo que los conferencistas extranjeros van a decir: parecen cosas sin importancia, pero son emblemáticas de la época en que vivimos. Y asusta la facilidad con que se acepta todo esto. Si lo que se nos dice es que el cambio no es posible, que el único sistema concebible es el actual, entonces vamos a tener problemas. A la larga no será aceptado. Y si se impide que la gente hable, piense, o desarrolle alternativas políticas, no será solo el trabajo de Marx el que quede relegado al olvido. Karl Polanyi, el teórico socialdemócrata más cualificado, sufrirá el mismo destino.

Hemos visto desarrollarse una forma de gobierno que yo denomino de centro extremo, que en este momento gobierna en grandes áreas de Europa e incluye partidos de izquierda, centro izquierda, centro derecha y derecha. Un sector entero del electorado, los jóvenes en particular, siente que votar no cambia nada, teniendo en cuenta los partidos existentes. El centro extremo desata guerras, ya sea por cuenta propia o en nombre de Estados Unidos; apoya las medidas de austeridad; defiende la vigilancia como absolutamente necesaria para vencer al terrorismo, sin ni siquiera preguntarse porqué existe el terrorismo: hacerse esta pregunta prácticamente convierte a uno en terrorista. ¿Por qué actúan así los terroristas? ¿Están trastornados? ¿Tiene algo que ver con lo más profundo de su religión? Estas preguntas son contraproducentes e inútiles. Si preguntas si la política imperial estadounidense o la política exterior británica o francesa no serán de algunas maneras responsables, te atacan. Pero, por supuesto, las agencias de información y los servicios de seguridad saben de sobra que el motivo por el que la gente se vuelve loca –y es una forma de locura– no se halla en la religión sino en lo que ven. Hussein Osman, uno de los condenados por los atentados fallidos del metro de Londres del 21 de julio de 2005, fue detenido en Roma una semana después. "Más que rezar discutíamos del trabajo, la política, la guerra en Iraq", dijo a los interrogadores italianos. "Siempre tuvimos nuevas películas de la guerra en Iraq [...] aquellas en las que se podía ver a las mujeres y los niños iraquíes que habían sido asesinados por soldados estadounidenses y británicos". Eliza Mannigham-Buller, que en 2007 renunció como directora del MI5, dijo: "Nuestra participación en Iraq, queriendo lograr un mundo mejor, ha radicalizado a una generación entera de jóvenes".

Antes de la guerra de 2003, bajo la autoritaria dictadura de Sadam y su antecesor, el nivel de educación en Iraq era el más elevado de Oriente Medio. Cuando señalas esto te acusan de ser un apologista de Sadam, pero en los años 80 en la Universidad de Bagdad había más profesoras que las que tenía Princeton en 2009; había guarderías para facilitar que las mujeres enseñaran en las escuelas y las universidades. En Bagdad y Mosul –actualmente ocupada por el Estado Islámico– había bibliotecas con siglos de antigüedad. La biblioteca de Mosul funcionaba en el siglo XVIII y en sus depósitos albergaba manuscritos de la antigua Grecia. La biblioteca de Bagdad, como sabemos, fue saqueada después de la ocupación y lo que está ocurriendo actualmente en las bibliotecas de Mosul no es ninguna sorpresa, con miles de libros y manuscritos destruidos.

Todo lo que ha ocurrido en Iraq es consecuencia de esa guerra desastrosa que adquirió proporciones genocidas. El número de muertos sigue sin esclarecerse porque la Coalición de la Voluntad no cuenta las víctimas civiles del país que está ocupando. ¿Para qué molestarse? Pero otros han estimado que más de un millón de iraquíes fueron asesinados, sobre todo civiles. El gobierno títere instalado por la ocupación confirmó estas cifras de manera indirecta en 2006 al admitir oficialmente que había cinco millones de huérfanos en Iraq. La ocupación de Iraq es uno de los actos más destructivos de la historia moderna. A pesar de que Hiroshima y Nagasaki fueron bombardeadas con armas nucleares, la estructura social y política del Estado japonés se mantuvo; aunque los alemanes y los italianos fueron derrotados en la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de sus estructuras militares, de información, policiales y judiciales se dejaron como estaban porque ya había otro enemigo a las puertas: el comunismo. Sin embargo, Iraq fue tratada como ningún otro país había sido tratado antes. La razón por la que la gente no acaba de ver esto es que cuando comenzó la ocupación todos los corresponsales regresaron a casa. Las excepciones pueden contarse con los dedos de una mano: Patrick Cockburn, Robert Fisk y uno o dos más. La infraestructura social de Iraq sigue sin funcionar años después de que la ocupación haya terminado; ha sido destrozada. El país ha sido desmodernizado. Occidente ha destruido los sistemas educativo y de salud iraquíes; entregó el poder a un grupo de partidos clericales chiíes que inmediatamente se embarcaron en un baño de sangre revanchista. Varios cientos de profesores universitarios fueron asesinados. Si esto no es desorden, ¿qué lo es?

En el caso de Afganistán, todo el mundo sabe qué es lo que había detrás de este gran intento, como lo llamaron los estadounidenses y británicos, de "modernizar" el país. Cherie Blair y Laura Bush dijeron que era una guerra por la liberación de las mujeres. Si lo hubiera sido, habría sido la primera en la historia. Ahora sabemos lo que fue realmente: una cruda guerra de revancha que fracasó porque la ocupación fortaleció a quienes buscaba destruir. La guerra no solo devastó Afganistán y la infraestructura que tuviera, sino que además desestabilizó Pakistán, que cuenta con armas nucleares y actualmente es un Estado muy peligroso.

Estas dos guerras no le han hecho bien a nadie, pero han conseguido dividir el mundo árabe y musulmán, fuera esa su intención o no. La decisión de Estados Unidos de entregar el poder a los partidos clericales chiíes profundizó la división suní-chií: en Bagdad, una ciudad mixta en un país donde eran comunes los matrimonios entre suníes y chiíes, hubo una limpieza étnica. Los estadounidenses actuaron como si los suníes fueran los partidarios de Sadam, pese a que muchos de ellos habían sido encarcelados arbitrariamente bajo su mandato. Esta división ha paralizado el nacionalismo árabe durante mucho tiempo. Las luchas actuales tienen que ver con el bando al que apoya Estados Unidos en cada conflicto: en Iraq, a los chiíes.

La demonización de Irán es profundamente injusta, porque sin el apoyo tácito de los iraníes los estadounidenses no podrían haber ocupado Iraq. La resistencia iraquí a la ocupación no se quebró hasta que los iraníes le dijeron al líder de los chiíes, Muqtada al-Sadr, que había estado colaborando con los opositores suníes al régimen, que la abandonase. Al-Sadr fue trasladado a Teherán y allí se le concedieron "vacaciones" por un año. Sin el apoyo iraní, tanto en Iraq como en Afganistán, a Estados Unidos le habría resultado muy difícil mantener sus ocupaciones. Todo ello le fue agradecido con sanciones, una demonización cada vez mayor, y doble rasero: Israel puede tener armas nucleares, tú no. En estos momentos Oriente Medio es un desastre total: el poder central más importante es Israel, y está extendiéndose; los palestinos han sido derrotados y seguirán estándolo por mucho tiempo; todos los principales países árabes están destrozados, primero Iraq, ahora Siria; Egipto, con una brutal dictadura militar en el poder, está torturando y asesinando como si la llamada primavera árabe nunca hubiera tenido lugar: de hecho, para los dirigentes militares nunca ocurrió.

En cuanto a Israel, el apoyo ciego que recibe de Estados Unidos es una vieja historia. Y cuestionarla, hoy por hoy, supone ser etiquetado de antisemita. El peligro que tiene esta estrategia es que si le dices a una generación que solo ha conocido el Holocausto a través de las películas que atacar a Israel es antisemita, la respuesta va a ser: ¿Y qué? "Llámanos antisemitas si quieres", dirá la gente joven. "Si eso significa estar en contra tuya, los somos". De modo que no sirve de nada. Resulta inconcebible pensar que algún Gobierno de Israel vaya a otorgar un Estado a los palestinos. Como nos advirtió el fallecido Edward Said, los Acuerdos de Oslo fueron un Tratado de Versalles palestino. En realidad fueron algo mucho peor.

La desintegración de Oriente Medio que comenzó después de la Primera Guerra Mundial continúa. No podemos saber si Iraq será dividido en tres países, o si Siria será dividida en dos o tres países. Pero no nos sorprendería que todos los Estados de la región, salvo Egipto, que es demasiado grande para desmantelarlo, terminaran convertidos en bantustanes o principados, al estilo de Qatar y los otros Estados del Golfo, financiados y mantenidos por los sauditas por un lado y los iraníes por el otro.

Todas las esperanzas suscitadas por la primavera árabe se han hundido y es importante entender por qué. Muchos de los que participaron en ellas no vieron –en gran medida por razones generacionales– que para lograr los efectos deseados hace falta algún tipo de movimiento político. No fue una sorpresa que los Hermanos Musulmanes, que participaron en las protestas de Egipto al final, se hicieran con el poder: era el único partido político real que había en Egipto. Pero luego los Hermanos Musulmanes hicieron el juego al Ejército actuando como Mubarak –proponiendo tratos a las fuerzas de seguridad, proponiendo tratos a los israelíes– y la gente empezó a preguntarse de qué servía que estuvieran en el poder. El Ejército consiguió apoyos y se deshizo de los Hermanos. Todo esto ha desmoralizado a una generación entera en Oriente Medio.

* * *

¿Cuál es la situación en Europa? Lo primero que hay que señalar es que no hay un solo país de la Unión Europea que tenga verdadera soberanía. Después del fin de la Guerra Fría y la reunificación, Alemania se ha convertido en el país más fuerte y estratégicamente más importante de Europa, pero aún así no tiene total soberanía: Estados Unidos sigue dominando en muchos niveles, especialmente en lo que respecta a las Fuerzas Armadas. Gran Bretaña se convirtió en un Estado semi-vasallo después de la Segunda Guerra Mundial. Los últimos primer ministros británicos que actuaron como si Gran Bretaña fuera un Estado soberano fueron Harold Wilson, que se negó a enviar tropas británicas a Vietnam, y Edward Heath, que impidió que las bases británicas fueran utilizadas para bombardear Oriente Medio.

Desde entonces Gran Bretaña ha hecho siempre lo que le ordenaba Estados Unidos, aun cuando una parte importante delestablishment británico estuviera en contra. En el Ministerio de Asuntos Exteriores hubo claras muestras de enojo durante la Guerra de Iraq por considerar que no había ninguna necesidad de involucrar a Gran Bretaña. En 2003, cuando la guerra ya estaba en marcha, fui invitado a dar una conferencia en Damasco; allí recibí una llamada telefónica de la embajada británica pidiéndome que fuera a comer. Me pareció raro. Al llegar me dio la bienvenida el embajador y me dijo: "Solo quiero tranquilizarle, además de comer, vamos a hablar de política". En la comida dijo: "Ha llegado el turno de preguntas, empezaré yo. Tariq Ali, leí el artículo que publicó en The Guardian argumentando que Tony Blair debería ser demandado por crímenes de guerra en la Corte Penal Internacional. ¿Le importaría explicarnos por qué?" Estuve diez minutos explicándoselo ante el desconcierto de los invitados sirios. Al final el embajador dijo: "Estoy totalmente de acuerdo, no sé qué opinarán los demás". Cuando los invitados se marcharon le dije: "Fue muy valiente de su parte". Y el hombre del MI6 que había estado en la comida dijo: "Sí, puede permitírselo porque se jubila en diciembre". Pero algo muy parecido ocurrió en la embajada en Viena, donde di una conferencia de prensa contra la guerra de Iraq en el salón del embajador. Estos hombres no eran tontos, sabían perfectamente lo que estaban haciendo. Y actuaron así por la humillación que sintieron al tener un Gobierno que, a pesar de que los estadounidenses habían dicho que se las podían apañar sin Gran Bretaña, decidió involucrarse de todos modos.

Los alemanes saben que no tienen soberanía pero cuando lo apuntas se encogen de hombros. A muchos de ellos no les gusta, tienen demasiado presente su pasado, esa idea de estar casi genéticamente predispuestos a la guerra: una idea absurda, que alguna gente que debería ser más sensata ha vuelto a expresar al celebrarse los aniversarios de la Primera Guerra Mundial. Pero lo cierto es que política, ideológica, militar e incluso económicamente, la Unión Europea está en manos del imperio global. Cuando la elite europea ofreció a Grecia aquella lamentable suma de dinero, Timothy Geithner, el entonces secretario del Tesoro estadounidense, tuvo que intervenir diciéndole a la UE que aumentase el fondo de rescate hasta los 500 mil millones de euros. Vacilaron, pero finalmente hicieron lo que los estadounidenses querían. Todas las expectativas que, desde su planteamiento inicial, suscitó la idea de un continente independiente de otras potencias que siguiera su propio camino, desaparecieron al final de la Guerra Fría. Justo cuando parecía que se podía lograr ese objetivo, Europa se convirtió en un continente fiel a los banqueros, la Europa del dinero, un lugar sin perspectiva social que no cuestionó el orden neoliberal.

A los griegos se les está castigando no tanto por la deuda como por no estar llevando a cabo las reformas exigidas por la UE. El gobierno de derechas derrotado por Syriza solo consiguió que se aprobaran 3 de las 14 reformas que la UE pedía insistentemente. No pudieron hacer más porque lo que fue aprobado puso a Grecia en una situación que recuerda a Iraq: la desmodernización; las privatizaciones completamente innecesarias vinculadas a la corrupción política; el empobrecimiento de la mayoría de la población. Por eso los griegos eligieron un Gobierno que quería cambiar las cosas, y entonces les dijeron que no podían. La UE teme que se produzca el efecto dominó: si los griegos son recompensados por votar a Syriza, otros países podrían elegir gobiernos similares, así que Grecia debe ser aplastada. No se puede echar a los griegos de la UE –no lo permite la Constitución– ni de la Eurozona, pero sí hacerles la vida muy difícil de modo que tengan que salirse del euro y establecer un euro griego, o un euro dracma, para que el país siga funcionando. Pero si sucediera eso las condiciones empeorarían, al menos temporalmente, de ahí que los griegos no tienen más alternativa que resistir. El peligro está en que, en este entorno tan precario, la gente podría girar rápidamente hacia la derecha, hacia Amanecer Dorado, un partido explícitamente fascista. Esa es la magnitud del problema, y actuar como lo está haciendo la elite del euro –es decir, como el centro extremo– es una estrategia insensata y corta de miras.

Y luego está el auge de China. No hay duda de las enormes ganancias que ha generado el capitalismo en China; las economías de China y Estados Unidos son sorprendentemente independientes. Cuando hace poco un veterano sindicalista estadounidense me preguntaba qué le había pasado a la clase obrera estadounidense, mi respuesta fue inmediata: la clase obrera estadounidense está ahora en China. Sucede además que China no está ni remotamente cerca de ocupar el lugar de Estados Unidos. Las cifras que manejan los economistas muestran que, en lo que verdaderamente cuenta, los chinos todavía están por detrás. Si observamos los porcentajes por Estados de familias millonarias del mundo en 2012 tenemos: Estados Unidos, 42,5%; Japón, 10,6%; China, 9,4%; Gran Bretaña, 3,7%; Suiza, 2,9%; Alemania, 2,7%; Taiwán, 2,3%; Italia, 2%; Francia, 1,9%. Así que, en términos de fuerza económica, Estados Unidos continúa teniendo buenos resultados. En muchos mercados claves –industria farmacéutica, industria aeroespacial, programas informáticos, equipo médico– domina Estados Unidos. Las cifras de 2010 mostraron que tres cuartos de las doscientas mayores empresas exportadoras de China –y son estadísticas chinas– son de propiedad extranjera. Hay muchísima inversión extranjera en China, a menudo de países vecinos como Taiwán. Foxconn, que fabrica ordenadores para Apple en China, es una empresa taiwanesa.

La idea de que los chinos van a hacerse de repente con el poder y ocupar el lugar de Estados Unidos es una tontería. Es inverosímil militarmente; es inverosímil económicamente; y política e ideológicamente es obvio que tampoco es el caso. Cuando comenzó el declive del Imperio británico, décadas antes de que se desmoronara, la gente sabía lo que estaba pasando. Tanto Lenin como Trotsky se dieron cuenta de que los británicos se estaban hundiendo. Hay un discurso maravilloso de Trotsky, pronunciado en 1924 en el marco de la IV Internacional Comunista en el que, con un estilo inimitable, hizo las siguientes declaraciones sobre la burguesía inglesa:

Su carácter ha sido moldeado a lo largo de siglos. La autoestima de clase ya está en su sangre y su médula, sus nervios y sus huesos. Será muy difícil quitarles la confianza en sí mismos como dirigentes mundiales. Pero el americano se la quitará lo mismo cuando se ponga manos a la obra en serio. En vano se consuela el burgués británico pensando que servirá de guía al inexperto americano. Sí, habrá un periodo de transición. Pero el quid de la cuestión no está en los hábitos del liderazgo diplomático sino en el poder real, el capital y la industria existentes. Y los Estados Unidos, si nos fijamos en su economía, desde la avena hasta los grandes acorazados de última generación, ocupan el primer lugar. Producen todas las necesidades básicas hasta alcanzar entre la mitad y los dos tercios de lo que se produce en todo el mundo.

Si cambiáramos el texto, y en vez del "carácter de la burguesía inglesa" dijéramos el "carácter de la burguesía estadounidense ha sido moldeado durante siglos [...] pero el chino se la quitará lo mismo", no tendría sentido.

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¿Dónde vamos a terminar al final de este siglo? ¿Dónde estará China? ¿Prosperará la democracia occidental? Una cosa que ha quedado clara en las últimas décadas es que no ocurre nada a menos que la gente quiera que ocurra; y si la gente quiere que ocurra, empieza a moverse. Uno hubiera pensado que los europeos aprenderían algo del desplome provocado por la reciente recesión y actuarían, pero no lo hicieron: se limitaron a poner tiritas y a esperar que la herida dejara de sangrar. Entonces, ¿dónde deberíamos buscar la solución? Uno de los pensadores más creativos hoy en día es el sociólogo alemán Wolfgang Streeck, que insiste en que se necesita desesperadamente una estructura alternativa a la Unión Europea y en que ésta exigirá más democracia en cada una de las etapas, tanto a nivel provincial y de ciudades como a nivel nacional y europeo. Hace falta un esfuerzo concertado para encontrar una alternativa al sistema neoliberal. Ya tenemos un principio en Grecia y en España, y podría extenderse.

Mucha gente en Europa del Este siente nostalgia de las sociedades anteriores a la caída de la Unión Soviética. Los regímenes comunistas que gobernaron el bloque soviético después de la llegada de Khrushchev al poder podrían describirse como dictaduras sociales: regímenes esencialmente débiles con una estructura política autoritaria, pero con una estructura económica que ofrecía a la gente más o menos lo mismo que la socialdemocracia sueca o británica. En una encuesta realizada en enero, el 82% de los encuestados en la antigua Alemania del Este dijeron que se vivía mejor antes de la reunificación. Cuando se les preguntó los motivos, dijeron que había más sentido de comunidad, más instalaciones, el dinero no era lo principal, la vida cultural era mejor y no se los trataba como ciudadanos de segunda clase, como ocurre ahora. La actitud de los alemanes occidentales hacia los orientales no tardó en convertirse en un problema serio; tan serio que el segundo año después de la reunificación, Helmut Schmidt, el ex canciller alemán y no precisamente un radical, dijo en la conferencia del Partido Social Demócrata que los alemanes del este estaban siendo tratados de manera absolutamente equivocada. Dijo que no se podía seguir ignorando la cultura de Alemania del Este; y que si tuviera que elegir los tres mejores escritores alemanes escogería a Goethe, Heine y Brecht. A los asistentes se les cortó la respiración cuando nombró a Brecht. Los prejuicios contra el Este estaban profundamente arraigados. La razón por la que las revelaciones de Snowden impactaron tanto a los alemanes es que de pronto resultó evidente que estaban viviendo bajo vigilancia permanente, cuando una de las mayores campañas ideológicas en Alemania Occidental tuvo que ver precisamente con el daño causado por la Stasi, que se dijo espiaba a todos en todo momento. Bien, la Stasi no tenía capacidad tecnológica para un sistema de espionaje omnipresente: en la escala de vigilancia, Estados Unidos está muy por delante del viejo enemigo de Alemania Occidental.

Los antiguos alemanes del este no solo prefieren el viejo sistema político, también ocupan el primer puesto en la lista de ateos: el 52,1% de la población no cree en Dios; la República Checa se sitúa en segundo lugar con el 39,9%; la Francia laica está por debajo con el 23,3% (laicismo en Francia significa cualquier cosa que no sea islámico). Si observamos el otro extremo, el país con la mayor proporción de creyentes es Filipinas con el 83,6%, seguido de Chile, 79.4%; Israel, 65,5%; Polonia, 62%; Estados Unidos, 60,6%; comparada con los cuales Irlanda es un bastión de moderación con solo un 43,2%. Si los encuestadores hubieran visitado el mundo islámico para hacer esas mismas preguntas seguramente se habrían sorprendido de las respuestas obtenidas en Turquía, por ejemplo, o incluso en Indonesia. No se puede circunscribir la creencia religiosa a una única parte del globo.

Este es un mundo mestizo y confuso. Sus problemas no cambian, tan solo adquieren nuevas formas. En Esparta, en el siglo III a.C., después de las Guerras del Peloponeso, fue creciendo una grieta entre la elite dirigente y la gente común, y quienes gobernaban exigieron cambios porque la brecha entre ricos y pobres se había vuelto tan enorme que resultaba intolerable. La sucesión de los monarcas radicales Agis IV, Cleómenes III y Nabis creó una estructura que permitió revivir el Estado; se liberó a los esclavos; se permitió votar a todos los ciudadanos; y la tierra confiscada a los ricos se distribuyó entre los pobres (algo que actualmente no permitiría el BCE). Temerosa de que cundiera el ejemplo, la temprana República Romana envió sus legiones bajo el mando de Tito Quincio Flaminio contra Esparta. Según Tito Livio, esta fue la respuesta de Nabis, el rey de Esparta, y al leerla se siente la frialdad y dignidad que había en sus palabras:

No midáis lo que se hace en Lacedemonia a través de vuestras propias instituciones [...] Vosotros escogéis vuestra caballería, igual que vuestra infantería, de acuerdo con su renta; queréis que pocos destaquen por sus riquezas y que la masa de la población esté sometida a ellos. Nuestro legislador no quiso que el Gobierno estuviera en manos de unos pocos, como los que vosotros denomináis Senado, ni se permitió a ningún orden que tuviera preponderancia en el Estado; creía que la igualdad de rango y fortuna era necesaria para que pudiera existir un gran número de hombres que empuñasen las armas por su patria.

CARTA A LOS RASPACUPOS (SEAN HONESTOS, O NO)

Lunes, 13/04/2015
Por: Franco Vielma


Sobre la medida de Cencoex, que ha reducido la cantidad de cupos asignados a viajeros al extranjero y el fraccionamiento de cupos para compras electrónicas, hay no sólo mucha polémica sino también muchas opiniones cruzadas, algunas con mayor validez que otras. Pero en esencia el descontento se apoltrona fundamentalmente en la clase media venezolana, predominantemente opositora pero también conformada por chavistas que han sido beneficiarios del subsidio del dólar para viajes y compras.

El descontento se expresó casi en proporciones tales que parece que algunos saldrán a "descargar la arrechera". Bájenle dos a la vaina y asuman lo que deben asumir.
Opiniones desde voceros de la derecha

Es una pena que quienes consistentemente han salido a defenderlos en su "derecho" de tener dólares subsidiados del Estado para que viajen, tengan tantas inconsistencias en su discurso.

Luis Vicente León salió al ruedo, explicando que tal medida es una "consecuencia" de la actuación de los raspacupos. También se declaró en contra de la asignación de dólares subsidiados, por lo cual infería estar de acuerdo con esa parte de la medida. Pero por otro lado, también señaló que tal medida "castigaba" a los viajeros, encerrándolos en una discapacidad de adquirir divisas. Lo tendenciosa de esa última apreciación hace pensar que Luis Vicente León no leyó periódico ni antes ni luego de que saliera al ruedo la implementación del Simadi como sistema alternativo donde cualquier persona natural puede adquirir hasta 2 mil dólares al mes.

Si León habla de alternativas, por supuesto que Simadi lo es, pese a tener una tasa mucho más alta que el dólar Sicad de 12 bolos, pero que es bastante inferior al dólar negro cadivero y coñoemadre, que hoy anda por los 270 bolos producto de la devaluación artificial cortesía de DolarToday operado por Orlando Urdaneta desde Miami.

Otro que habló del "castigo" a los viajeros fue el diputado opositor Alfonso Marquina. Éste colocó a los raspacupos como unos robagallinas que poco tenían que ver en el desangre de divisas, y habló más bien del fraude empresarial que desfalcó 35 mil millones de dólares en años recientes por medio de empresas fantasmas. Ha sido público y notorio que ha sido el mismo Gobierno nacional el que destapó la olla del fraude pseudoempresarial del desfalco de divisas. En ese punto, hasta el chavista más recalcitrante está de acuerdo con Marquina en la gravedad del fraude empresarial. Pero cierto es que las acciones concretas más consistentes contra estas modalidades de fraude han venido recientemente de la mano del Gobierno nacional, generando la respuesta furiosa de la burguesía a la cual Marquina sirve como peón polítiquero.

El discurso hipócrita de Marquina desconoce y oculta que los principales enemigos a las regulaciones para la asignación libre de divisas a empresas son precisamente Fedecámaras y Consecomercio. Los que han ejercido el protectorado político a los "empresarios" ladrones han sido precisamente los gendarmes de las cúpulas de la derecha.

Las regulaciones de Cencoex para filtrar empresas fantasmas, para evitar el desvío de las divisas, para la regulación del sistema de producción e importación de bienes asociados a las divisas nacionales, ha tenido la respuesta reiterada del infame presidente de Fedecámaras, Jorge Roig, quien sólo ha sabido decir "dénnos los dólares, rápido y sin mucho show porque si no la gente seguirá en las colas". Casi empleando el verbo típico de los malandros extorsionadores, casi como un buen capo, Roig es un enemigo declarado de la asignación controlada y rigurosa de divisas. El chorro de "dólares burriados pa' los empresarios" ha sido el cuerpo y alma de la burguesía parasitaria y dependiente de una renta petrolera que ellos no producen. Roig lo tiene claro y sabe cuáles intereses defender; los suyos y de los que son como él.

El mismo Gobierno "coñoemadre" que te redujo las divisas de viajeros ha venido reduciéndole las divisas también a la burguesía parásita, tratando, en lo posible, de no afectar a los empresarios que, aunque también son dependientes de la renta de papá Gobierno, importan y producen sin cometer fraude. Pero eso no sale en los periódicos, eso no lo ves por ninguna parte. Parece que eso no te sirve de insumo para entender el por qué la burguesía está tan arrecha con el Gobierno.

Ni son "tus dólares" ni es "tu derecho"

A veces es muy difícil explicarte que el Estado no está obligado a subsidiarte dólares. Menos con el barril de petróleo a 40 dólares, el Gobierno debe jerarquizar las prioridades para asignar divisas. Suena duro, pero tampoco es normal que el Estado te venda 1.000 dólares (un sueldo promedio mensual en EEUU) para que estés paseando de 3 a 5 días en el extranjero. Esos mil dolaritos comprados al Gobierno te cuestan 12 mil bolos. Un par de zapatos cuesta eso.

Cómo te lo explico. El Gobierno que te subsidia eso lo va a seguir haciendo, pero ahora será menos la cantidad de dólares subsidiados que vas a meterte en el bolsillo. Arréchate. Pero no es derecho divino tuyo que el Estado te patrocine ir a pasear, y menos todavía cadivear.

Tú, que tanto dices y criticas que el Gobierno le "regala" las cosas a los pobres, pero sí quieres que te regalen dólares porque tú eres de pinga. Tú, que hablas sobre "qué de pinga" es el libre mercado, pero quieres dólares regulados. Coño, pana, sé coherente.

Con una economía que durante más de 30 años vive condicionada casi de manera absoluta a la renta petrolera, la situación es obvia: ¿qué puede ocurrir en una economía gestada a la sombra de un barril de crudo a 100 dólares, si el petróleo empieza a costar 40? Muchos dirán que si los "regalos" del Gobierno, que si la gastadera, que si la corrupción. Pero tal apreciación por elaborada y argumentada que sea, apenas llegará a ser una media verdad. Una economía de condiciones limitadas a la renta se verá condicionada si el precio de crudo baja casi 60%, se ahorre lo que se ahorre, se haga lo que se haga. Cierto es que el Estado debe eficientar los recursos y someter la corrupción. Pero necesario es contener las fugas de divisas en todas las formas de fraude que se están practicando. Sinceremos esa parte.

Una nota de Misión Verdad explicó una trágica realidad: "el despilfarro desde el año 2005 al año 2012 mostró un incremento de 885 millones de dólares a 5 mil 185 millones de dólares. En el año 2013 la escandalizante cifra subió a 8 mil 653 millones de dólares". Esas son algunas de las cifras de lo que se va en cupos viajeros, cupos electrónicos y remesas. Esa cifra es superior a la del último auxilio financiero del Fondo Monetario Internacional a Grecia, un verdadero país en crisis. Aquí toda esa ingente cantidad de recursos se fue de las arcas nacionales para que la gente paseara o cadiveara. Qué maravilla.

Si quieres un "país normal", sé normal tú

Sinceremos la vaina. Muchos de los que andan llorando por la medida exclaman frases del siguiente calibre: "Cómo puede ser posible que en este país", "en otros países…", "este país…". Bien. Quienes quieran que Venezuela sea un país "como cualquier otro" y no este maldito desangre de los malvivientes de la renta, deberían empezar por ellos mismos. En cualquier país cualquiera tiene luz verde para comprar dólares. El peo es que no cualquiera puede comprarlos. En otros lados, como dicen los llorones, "más de pinga que Venezuela", quien viaja, ahorra, se sacrifica, controla sus gastos, no bebe todos los fines de semana, no anda pensando en comprarse el teléfono arrecho ni viajar al extranjero al mismo tiempo. En otro país la gente paga su mierda y nadie les subsidia nada. Pero cierto es que en otros países no es cualquier güebón el que viaja, como aquí. En ningún otro país nadie compra 1.000 dólares con la misma cantidad de dinero que cuesta un par de zapatos.

Asumamos una verdad aquí. Antes de Chávez, ¿quién compraba dólares? ¿El empleado pelabola? ¿El buhonero? ¿El pequeño comerciante? No. Ninguno de ellos luego del Viernes Negro de 1983. Suena duro y lo escribo con la responsabilidad en las teclas: el Gobierno, basado en una buena intención, en la de democratizar la facultad de acceder a viajes al extranjero por parte de la clase media, ha subsidiado algo que no se debió subsidiar. Pero no seamos tan injustos, el Gobierno también hizo eso dada la configuración de un sistema regulado de cambio (a consecuencia del paro petrolero de 2002-2003, pues antes de esa fecha no había control de cambio en curso). Implementó el uso de una sola tasa no diferenciada, no se hizo doble cambio ni se excluyó a los viajeros de la renta, justamente para no favorecer el mercado negro.

El Gobierno subsidió al viajero en las mismas condiciones que subsidió al importador, al cual le subsidiaron los dólares para que nos vendiera barato. Hoy, con las tasas diferenciadas (Simadi, Sicad y Cencoex) la situación ha cambiado parcialmente, pero los dólares viajeros todavía siguen siendo dólares subsidiados.

Seamos duros en esto, pero hay que decirlo. Hablando de los dólares que se asignaron a toda la gente que revendió dólares y los que no: esos reales se perdieron por andar subsidiando vergas que no deben subsidiarse. Confiaron en la gente y algunos hicieron negocios ilícitos con eso, y por otro lado, los que sólo viajaron, los muy güebones se han creído el mojón de que son ricos porque se fueron a Noruega una semana con dolarcitos regalados por papá Gobierno y ahora quieren viajar todos los años.

Una receta para no llorar más

Ya que el llanto ha sido insoportable y es cansón tener que lidiar con tales angustias, desde este humilde espacio de opinión ayudaremos a nuestros(as) queridos(as) lectores(as), pa' que no digan que sólo les dimos una descarga. Este comentario bobalicón y capitalistoide va dirigido con cariño sólo a los llorones por la medida, pero que son gente que dice "no ser raspacupos". La estrategia es: sentido común y hacer lo que la gente normal en otros países. Lean:

Quiero viajar. No soy raspacupos. Ok. Trabajo, ahorro, ordeno mis gastos, sacrifico algo simple que pueda negociar. Ordeno la pea. Compro los cupos disponibles a mi destino de viaje. Compro la diferencia, es decir, las divisas que verdaderamente pueda necesitar, en Simadi, que es más caro, pero es legal y a precio muy inferior al paralelo. Puedo comprar hasta $2.000 al mes vía Simadi. Viajo y quedo tabla. Ni me sobra pa' revender, ni el Estado me subsidia tanto mi puto viaje.

Denle la vuelta a la vaina, saquen cuentas y dejen el puto llanto. Parece que se les hubiera muerto la mamá.

Y al que es raspacupos: ¡el coñísimo de tu madre! ¡Trabaja! ¡Sanguijuela!